viernes, 24 de abril de 2026

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento tenía a las dos superpotencias de su lado, y que Irán posiblemente ya estaba lo suficientemente entretenido con su revolución.

De la sesión de hoy sobre Las guerras de la guerra fría, correspondiente a la de Irack contra Irán (1980-1988, de la que Óscar Monterde ha señalado que ponía por vez primera en entredicho la dinámica de los bloques, lógica que primaba hasta entonces), me quedo con dos cosas:
-Una primera, que Sadam Hussein pensaba en una guerra relámpago, al estilo la de los 6 días. Uno del auditorio ha saltado rápido, exclamado: “¡todos piensan igual!
-La segunda, mi fijación en ese resumen sobre el apoyo exterior en el conflicto, que decía que aunque parecía que todos apoyaban a Irak, en realidad a todos lo que les movía era el desgaste de las dos potencias, hasta el punto que varios, diciendo puertas a fuera lo primero, vendían armas a Irán.


En un par de años Irán reaccionó, mando a cantidad de soldados -como dicen en Persepolis- con la llave del paraíso en el bolsillo, y recuperó terreno. Se entró en una guerra de desgaste, que recordaba a la I Guerra Mundial.

La guerra dejó un millón de muertos y dos países destrozados materialmente. Pero ambos regímenes salieron reforzados. Murales a los mártires de la guerra en Irán.

Acorazados pasando bajo las Manos de la Victoria, erigidas en Bagdad.

 

jueves, 23 de abril de 2026

Afganistán (y 3(


Cuelgo la ultima pildora sobre la clase vertida por parte de Jose Manuel de la Rúa sobre Afganistán y Las guerras de la guerra fría. Tocaría la última etapa, desde la salida de las tropas sovièticas del pais hasta la actualidad y, como se sabe, no será más que darse cuenta de la repetición de errores. Quizás, también, el aviso de dónde se encuentra uno de los más temibles peligros de la humanidad que, avanzo, no es más que el integrismo en todas sus formas.
En la entrada anterior recogí que Nalbulah, el presidente asociado a los rusos, con toda seguridad gracias a sus movimientos de última hora para ganarse a unas cuantas tribus, resistió hasta 1992.
Hubo entonces una guerra civil entre ellas hasta que los Talibanes, cuyo nombre hace alusión a una facción de los muyahidin “que busca poner orden” se hicieron con el poder, que impusieron hasta 2001.
Lo que ocurrió entonces es bien conocido: atentado a las torres gemelas de NY, Estados Unidos logra convencer a la ONU de ir contra los talibanes en supuesta búsqueda de los organizadores de la tragedia (Bin Laden refugiado entre sus montañas). Como los rusos en su día, las tropas de la ONU toman Kabul y se despliegan por el país, pero no lo controlan en absoluto. En 2021 Estados Unidos (la OTAN) se retira. Basta recordar aquellas sobrecogedoras imágenes del aeropuerto de Kabul los últimos días que han dejado los talibanes a los ocupantes para su salida del país.
La guerra ha terminado y Afganistán queda en manos de una gente, como dijo De la Rúa, que tiene una idea de civilización de 1.400 años antes. Un gobierno muy represor (con un Ministerio de la Represión del Vicio y la Promoción de la Virtud) consigue lo que ninguno de los dos grandes ocupantes lograra, porque su maño sí se extiende por todo el territorio.
Si Afganistán era un país aislado, ahora lo es más que nunca. Mientras que Al Qaeda tiene como objetivo una lucha continua universal, hasta acabar con todos los infieles, los Talibanes se conforman con hacer reinar sus (terribles) ideas en su territorio.
Económicamente es un país muerto. Como fuente económica para mejorar la situación de pobreza aguda, los Talibanes piensan en el turismo, y parece que efectivamente empiezan a haber ofertas de turismo de aventura, nunca mejor dicho.
Pero, además, Afganistán es, pese a todo, el sitio de paso ideal para los grandes conductos energéticos, y podría incorporarse muy bien a la Ruta de la Seda de los chinos…
De la Rua acabó colgando el texto de lo que le dijo en su día Gromiko a Felipe González (ver), que da que pensar. Ni ellos ni luego los americanos, pese a tanta leña puesta en la hoguera, les pudieron frenar los pies, y la mancha negra sigue extendiéndose.



 

miércoles, 22 de abril de 2026

El Afganistán "soviético"

Abril 1978: revolución de Saur.

Va de Afganistán en manos de los comunistas. Teóricamente, porque la realidad, esa que dicen que va por otro lado, es muy dura. Sigo desgranando los apuntes de la clase de José María de la Rúa.
El partido Democrático Popular de Afganistán, que agrupaba a dos grupos enfrentados, el más moderado Parcham (liderado por Taraki y apoyado por la URSS) y el Jalq (liderado por Amin, partidario del paso inmediato al socialismo, aunque las condiciones esas que se decían necesarias para ello no se veian por ningún lado), dieron en 1978 un golpe de Estado contra Daoud (del que hice entrada el otro día). El gobierno pasó a manos de Taraki, pero Amin dió inmediatamente otro golpe de Estado, ejecutando a Taraki…
El nuevo gobierno emprendió una serie de reformas (sobre el papel de la mujer -con un aumento de su edad para el matrimonio-y agraria) que pudieron de diente a las tribus y, como gesto llamativo, cambió la bandera por una roja con la hoz y el martillo, acción con la que consiguieron hacer ponerse a todo el mundo en contra suya.
Pero en enero de 1979 se produjo la revolución de los ayatolas (inicialmente apoyada por otras fuerzas) en Irán, con lo que se produjo un cambio en el tablero político de la zona. La URSS creyó entonces que, para compensar al Irán perdido, los norteamericanos querrían entrar a Afganistán, un temor adicional al de los ayatolás, que pensaban que podían acabar influyendo en las entonces Repúblicas Socialistas Soviéticas musulmanas.
Después de mucha discusión interna, en diciembre de 1979 tropas de élite soviéticas tomaron el aeropuerto de Kabul y el Palacio Presidencial, resultando muerto Amín en el asalto. A partir de entonces, empezaron a entrar tropas ordinarias por la frontera, pero no controlaron el país, que se ha visto varias veces incontrolable. Se encuentran con grandes resistencias:
-la islámica
-la tribal
-la internacional
25.000 yihadistas llegaron al país procedentes de todo el mundo para combatir. Por eso el número de tropas soviéticas van aumentando paulatinamente, hasta llegar a ser un máximo de 180.000 soldados los destacados en el país. En el período “soviético” llegaron a pasar por Afganistán 620.000. Pero era inutil: sólo controlaron las grandes ciudades y ciertas carreteras asfaltadas, que no son de las más frecuentes en el país… Los Comités Islámicos de los pueblos sí que eran, en cambio, como un pequeño Estado, a diferencia del de Afganistán.
Durante las hostilidades las tropas afganas, muy numerosas, apenas si intervinieron. No eran fiables, eran cooptadas frecuentemente por los islamistas y todo el peso de la guerra recayó en las tropas soviéticas.
En 1983 se apreció un cambio de estrategia. Sustituyeron los tanques, que no tenían nada que hacer en terreno montañoso, por helicópteros, con los que lanzaban una acción relámpago…. y al poco tiempo regresaban. Los soviéticos no iban perdiendo la guerra, pues tuvieron victorias temporales a base de enormes pérdidas humanas y materiales, pero tampoco la ganaban. Resistieron en Afganistán hasta que ya no pudieron aguantar económicamente.
Todo Occidente, por su parte, condenó la invasión soviética. Estados Unidos dejó de enviar los cereales que, a pesar de la guerra fría, había continuado enviando a la URSS, y efectuaron, por ejemplo, un boicot a las Olimpiadas de Moscú.
Es en ese momento en que incrementaron la ayuda que ya prestaban a los muhaidines (palabra que quiere decir “los que hacen la yihad”). De hecho, se establecieron campos de entrenamiento de muhaidines por todo el mundo, hasta unos cuantos en China.
De la Rúa nos pasó entonces una secuencia de “La guerra de Charlie Wilson” (Mike Nichols, 2007), que cuenta con un agente secreto interpretado por Tom Hanks llevando dinero a espuertas a los muhaidines para que lucharan contra los rusos, y a continuación se puso a explicar las numerosas trolas que incorpora, como que la Cia no se enteró del cruce de fronteras de los tanques rusos hasta el momento en que se produjo, y cosas así, y que quien se puso a actuar fue únicamente ese senador nortemericano. Efectivamente entregó dinero y un específico tipo de armas que se hicieron famosas, pero que en absoluto fueron determinantes. Quien seguro que sí lo fue es Brezinski, consejero de Seguridad Nacional originario de Polonia, furibundo anticomunista.
Siguiendo su batuta, la CIA había empezado las ayudas a los integristas antes de la invasión soviética. Según dijo Brezenski en una entrevista, quiso “darles a los rusos su Viet-Nam”. Fue en ese preciso momento cuando se produjo la reunión de siete grupos islámicos que hasta entonces habían funcionado totalmente separados.
Siguiendo una sugerencia de Gorvachov, Naibulah, el último primer ministro comunista del país, dio una serie de pasos para ganarse a grupos islamistas y diferentes tribus (entre las cuales el regreso a la bandera tradicional), ampliando su inicialmente reducido círculo. Pero en 1988 se firmaron los acuerdos de Ginebra y en febrero de 1989 se produjo la retirada de las tropas soviéticas.
Nailbulah resistirá en el poder hasta 1992, el año en que cayó la URSS… Los rusos tienen claro que nunca más mirarán hacia Afganistán.


Yaraki

Amín

La guerr de Charlie Wilson

Brezenski

 

martes, 21 de abril de 2026

Afganistán: reyes con tutor.


Eso que intentaron los norteamericanos y acabó tan mal de colocar un presidente aliado suyo en Kabul y así mantener controlado Afganistán, no fue ni mucho menos la primera vez que se ensayaba.
Siguiendo lo que explicó José María de la Rúa en la sesión dedicada a Afganistán del curso “Las guerras de la guerra fría”, la monarquía prexistente en Afganistán (que duró desde 1747 hasta 1972) entró en guerras diversas con el imperio británico (entonces en la India). Como los británicos acabaron viendo dificilísimo controlar el país, pues eso requería un despliegue de tropas que no tenían, prefirieron nombrar su monarca y pactar con él.
La independencia de los británicos no la logró la monarquía de Afganistán hasta en 1919 pero, pese a ser entonces un estado indepoendiente, no había ahí (y continúa sin haber) una idea nacional en el país.
La monarquía inició unos ciertos movimientos modernizadores, siempre desarrollándose éstos de arriba a abajo. En seguida se encontraron con la resistencia de las diferentes tribus, muy tradicionalistas.
En 1947, con la independencia del Pakistán, se consolidó la línea que habían trazado en su día los británicos, partiendo las tribus pastunes entre Afganistán y Pakistán. Los conflictos generados por esa división siguieron y siguen siendo fuente de de ellos actualmente.
Durante el período 1953-1963 Afganistán tuvo como Primer Ministro a Mohammad Daud (foto), quien emprendió una racha de medidas modernizadoras. Viendo que no lograba sus propósitos, en 1973, pese a ser pariente suyo, dió un golpe de estado conjuntamente con un grupo del ejército progresista y una parte comunista (élites militares y universitarias marxistas-leninistas), habiendo entre los mismos marxistas un enfrentamiento interno por diferencias estratégicas (sobre la velocidad con que llegar al socialismo en el país).
En política exterior, Daud mejoró las relaciones con Estados Unidos a través del Sha de Irán, con el que endeudó al país. Los comunistas reaccionaron y efectuaron un golpe de Estado en 1978, pasando el gobierno a manos de los más extremistas.
Aquí no acaba la cosa, pero lo dejo para otra entrada.


 

lunes, 20 de abril de 2026

Afganistán (José María de la Rúa)


Tengo por costumbre establecer por aquí un resumen de las charlas a las que asisto y me resultan interesantes, entresacando lo más novedoso para mí. Debería, pues haberme puesto a ello tras la clase de José María de la rusa sobre la guerra de Afganistán, una guerra típica de la guerra fría (la matriz de todas las sesiones del curso, que va a ir repasando los diferentes conflictos que comprendió) entre 1979 y 1992, y que en realidad -explicó De la Rua- se extendió durante 43 años (1978-2021), pero he renunciado a ello.
La razón de mi renuncia está en la enorme complejidad de todo lo que ahí se coció y las (penosas) conclusiones que se derivan de esa experiencia, que aún lanza señales de aviso en momentos como el actual con Irán. Para resumir lo oído y visto durante el par de horas de la clase, necesitaría un montón de páginas, y dejaría al pobre que se asomase por aquí con la cabeza como un bombo.
Como alternativa , lo que sí procuraré hacer es comentar alguna de los múltiples subtemas suscitados por la charla.
Por de pronto, un mapa y un chiste:
El mapa es el de las divisiones administrativas de Afganistán, que bien poco aclara sobre el país. Lo hace mucho más el de geografía física, que explica las dificultades para controlar un país tan extenso, siendo la mayor parte de su superficie (un 85%) enormemente montañosa.
Étnicamente también está liada la cosa: hay en Afganistán un 45% de pastunes, procedentes de los persas. Los pastunes son, de hecho, los creadores del estado de Afganistán. El resto se trata de diferentes etnias originarias de Turquía. Está lleno de tribus, muy independizadas.
Y religiosamente la cosa tiene también su qué. Son musulmanes, pero aproximadamente el 85% sunitas y el 15% chiitas.
El chiste se remonta a la monarquía previa de Afganistán, siempre entre dos imperios que lo querían ayudar… Entonces era el británico y el ruso.



 

viernes, 17 de abril de 2026

La comida en la Barcelona romana



Conocer Barcelona desde el plato. Así ha definido quien lo lleva el curso de Gaudir UB sobre las fondas, tabernas y cafés de la ciudad, al que me he apuntado y he iniciado hoy.
El enfoque que anuncia me resulta muy atractivo, si bien hoy he apreciado una serie de cosas contrarias a lo que me espero de un curso de la universidad: nutrida parroquia ya formada de alumnos, que se apuntan a todo lo que dicta el que hace de profesor -pues me he enterado que tanto habla de pistolerismo en Barcelona como de la historia de la masonería: temas de impacto-, uso de fuentes no muy fiables para el tema -como novelas históricas y noticias de periódicos- y, sobre todo -aunque conozco un caso quizás más acusado en el Aula de Extensión Universitaria de los Ingenieros-, tratar a sus alumnos de una forma que no sería si no se tratasen de gente de edad, una forma de actuar emparentada con la forma en que -a mi modo de ver erróneamente- la gente trata a los de poca edad. Pero en fin, poco a poco he ido viendo que acababa escribiendo mucha cosa oída que no tenía nada clara, aprendiendo, que es básicamente lo que busco y que ahora dejaré por aquí.
Hoy la cosa estaba centrada, que no lo he dicho, en la Barcino romana, de la que ha expuesto unos trazos genéricos, como situada entre el río Rubricatus (Llobregat, porque arrastraba mucho material rojizo) y Baetulus (Badalona, el Besós), entrando en la polémica reciente sobre si hay que cambiar la orientación pensada del foro a tenor de los hallazgos habidos (él mismo ha comentado que en una multitudinaria sesión reciente varios catedráticos han expresado su enfado por la actitud de la prensa de lanzar titulares antes de esperar a los resultados de una mínima investigación seria sobre el asunto), y valorando la presencia en su recinto amurallado (casi lo más importante de la ciudad) de varias domus romanas, entre las que quedan vestigios en la del carrer Avinyó y la del carrer de la Fruita / Sant Honorat.
Ha definido a Barcino como puerto comerciante por el que entraban y salían todo tipo de mercancías al resto del imperio, como el aceite de la Bética o el garum, del que luego hablaremos, y que contaba con un Castellum junto a la puerta de la calle Regomir (la del mar), un spa (salud por el agua) y estar rodeada de viñas, base para la producción de un vino (el layetano) de poca calidad, pero muy exportado. Se habla de la existencia de bodegas en Teiá o en la Sagrera.
Como bibliografía sobre el tema ha nombrado en lo que respecta a la gastronomía en Roma, a Apicius que en su “De re Coquinaria” aporta centenares de recetas (entre ellas el de un plato idéntico al fricandó) y habla de sofisticaciones como el experimento de alimentar cerdos con higos y miel, para que sus hígados supieran mejor.
De las alimentos producidos en Hispania habla Marcial en sus obras, nombrando su aceite y los vinos de por Tarragona, equiparándolos a los de Catania. Y ya concretamente del tema del seminario, señala la oportunidad de las “Historias de la Barcelona gormanda” (de Josep Sucarrats i Sergi Martin) y de “Veinte siglos de cocina en Barcelona” (Néstor Luján).
¿Qué comían los romanos de Barcelona? Por la falta de fuentes, ha abierto el objetivo, y en muchas ocasiones hablaba del mundo global romano, acompañándolo de imágenes, tan ilustrativas, de Pompeya. Por ahí está la fruta, los frutos secos, la caza y mucho pescado (con pulpo, calamar y otras piezas aún hoy muy comunes, pero también otros más especiales, como el Zeus Faber, gallo De San Pedro). Piénsese en tanto famoso mosaico de los peces, como el de Pompeya, pero también de por aquí, como el de La Pineda)
El poeta Ausonio habla de las ostras de Barcelona, que llegaron hasta a Burdeos. Cuando ha dicho que seguramente las criaban en granjas de por donde está ahora la Estación de Francia y la desembocadura del Besós, me ha pasado por la cabeza que debían ser las precursoras de esas mejilloneras del puerto de Barcelona que intoxicaron a Benítez, el defensa del Barça.
Pero si hay de un elemento gastronómico en la época romana del que todos hablan, ese es el garum. Era una salsa a base de maceración en sal de las huevas, sangre y tripas de peces, mezcladas con peces pequeños. Se empotronaba todo ese pastel de capas en un depósito, para que fermentase … y luego se dejaba secar al sol, para dar un producto -olores al margen- considerado de lujo. Se almacenaba luego en dolias, una especie de jarras de diferente tamaño. Según su origen se diferenciaba por el componente principal, que le daba color o sabor. Al garum de Barcelona, con un toque especial a base de erizos de mar, le llamaban muria. En el yacimiento de la Plaza del Rey se puede ver un pequeño sitio de producción.
La Cenae, la cena, era la comida más importante, contentándose para el praedum, la comida, con un tentempié. Por la ciudad había el Termopolium, sitio de la calle para vender algo de comer, de los que está lleno Pompeya.
Por último ha hablado del banquete romano. Se hacía en el Triclinium, sala de banquetes en forma de U, los comensales en tres camas. Solía haber en ellos mucha paloma, en recuerdo de los ausentes.
Nos ha enseñado los restos del espacio de banquetes en la Villa Romana dels Munts (cerca de Altafulla). Ahi tenen un mitreo, espacio para banquetes rituales. Luego, a todo eso, se le puede añadir la idea que cada uno tenga de lo que han de ser las bacanales.
Lo que sí está claro es que tiraban todos los restos por el suelo, como refleja el mosaico de Asarotos Oikos, que en su inscripción pone que fue hecho por un artista de nombre Heráclito.
Un último apunte nos ha llevado a unos mosaicos que hacen quedar en casi nada los de las domus barcelonesas. Son los de la Villa romana de Olmeda (Palencia), la casa de Miguel Martin Maestro.


El mosaico de los peces de La Pineda.

Recreación de un plato de garum.

Sitio del yacimiento del subsuelo de la Plaça del Reí que se supone estaba dedicado a la preparación de garum.

El mosaico de Asarotas Oikos. El suelo de la sala del banquete aún por barrer.




De la Villa palenciana.

Ídem.

 

sábado, 11 de abril de 2026

La pointe des Arts (RCR) en la isla Seguin




Cuelgo primero unas imágenes de la Isla Seguin del Sena, en Boulogne-Billancourt, cuando estaba ocupada totalmente por una fábrica Renault. Boulogne-Billancourt era un barrio industrial (dice Pericó que sobre todo Billancourt, y que Boulogne era algo más burgués), que a nosotros nos suena, sobre todo, por grandes huelgas y enfrentamientos laborales, cuyos ecos nos llegaron. De hecho, tengo la idea de que cuando el famoso Mayo del 68 se tomó en serio realmente fue cuando los de la Renault y otros cuantos ocuparon sus fábricas…
La fábrica cerró hace mucho, sus instalaciones acabaron al cabo del tiempo siendo arrasadas y la Isla de Seguin empezó a entrar en una serie de proyectos… que siempre acabaron fracasando. Hasta que ahora parece ir en serio: El “coleccionista” (así lo describieron) Laurent Dumas lanzó el proyecto de “La pointe des Arts”, 5.000 metros cuadrados dedicados al arte contemporáneo. Habrá también un gran cine, un hotel y restaurantes.
Aquí enlazo con mi entrada de ayer: el proyecto de “La pointe des Arts” fue a parar al estudio de arquitectos de Olot, RCR, y parece que se anuncia para el otoño.
Poca cosa vimos sobre el proyecto anteayer en el Instituto Francés de Barcelona. Alguna imagen tuneada. Oí que habrá una gran sala de 1.000 metros cuadrados, que grandes superficies vidriadas permitirían la relación visual con el exterior (no sé cómo tienen previsto que la luz exterior no fastidie a las piezas expuestas y a su contemplación), un puente que también ellos han rehecho.
Francis Rambert preguntó a los arquitectos si no les podía dañar, como explicó que había ocurrido con Tadao Ando, hacer un cambio de escala tan grande. Ellos se salieron como pudieron de la cosa, hablando de que siguen siendo ellos mismos, que cuidarán los detalles minúsculos y que solo es seguir aplicando bien las proporciones. A ver.



La gran sala. La presencia de los focos para que pudiéramos ver a los ponentes hace que en la foto no se aprecie bien que tras el vidrio del fondo se ve el río. Lo que no se es como taparán esa luz cuando las obras lo requieran.

RCR también ha diseñado el puente.


Se comentó que Ramon Vilalta suele hacer para sus proyectos acuarelas. Pensaba que serían ambientes más detallados, y no trazos impresionistas a lo Corbusier, como esta especie de logo comercial genérico.

 

jueves, 9 de abril de 2026

RCR en Francia


Me gusta mucho la foto que hice y cuelgo ahora como primera. Los que formaban la mesa redonda (ya se ve rápidamente que la tendencia última es claramente economizar en lo que a mesa se refiere) se giran para mirar una fotografía (por vez primera y casi única hicieron apagar los focos del escenario, para que pudiéramos verla bien) de una obra de Pierre Soulages (el pintor del color negro…) colgada en un muro negro (con un 5% de naranja, me pareció entender) del Museo Soulages de Rodez. Luego el ex director del Museo explicó que tuvieron la idea de contratar a un técnico de luces de teatro para iluminar las obras, y alguien comentó que Soulez siempre había expuesto hasta entonces su obra colgada en muros blancos, pero que al final le convencieron de que si el muro era oscuro, su obra resaltaría más y se podría contemplar mejor.
Eso se dio ayer en sesión del Instituto Francés de Barcelona dedicada a las obras de RCR Arquitectes en Francia. Hablaron, por RCR, Carme Pigem, Ramón Vilalta (Rafael Aranda no estuvo presente) y Gilles Trégouet. También estaba el antiguo director del Museo Soulages, Benoît Decron, y todos ellos eran incitados a hacer declaraciones por el crítico de arquitectura Francis Rambert.
La estrella de la sesión fue, evidentemente, el Museo Soulage de Rodez, pero previamente se habló de otra obra de RCR, el Centro de Arte La Cuisine de Negrepelisse y al final un poco de su último proyecto, que parece estará listo para el otoño: otro Centro de Arte, pero éste de proporciones colosales, que finalizará la nueva presentación de la isla Seguin del Sena, en Boulogne-Billancourt, donde en su día estuvo la conflictiva macro fábrica Renault.
Sobre La Cuisine, Rambert destacó la finura de los arquitectos en su transformación de las ruinas del Castillo de Negrepelisse, manteniendo su aspecto al menos en su visión exterior, tan sólo añadiendo a sus gruesos muros una capa superior de acero corten, marca de la casa para los arquitectos. También, ese patio interior del castillo, sobre el que pivota todo. La idea, según los arquitectos, era precisamente esa: “activer la court”. Como en el caso de la Biblioteca Sant Antoni - Joan Oliver, en Barcelona, que el equipo de arquitectura concibió (otra aportación de Rambert) haciendo entrega a la ciudad de un patio interior de manzana, que no estaba previsto en las disposiciones del concurso.
El pintor Pierre Soulages, que falleció hace poco a sus 102 años, era de Rodez. Había hecho los vitrales de la relativamente cercana Iglesia de Conques y, finalmente, se proyectó su museo en su ciudad natal. Al concurso se presentaron más de 80 estudios de arquitectura (y entre ellos el de su amigo Paul André, a quien todo el mundo pensaba que le otorgarían el proyecto), pero ganó RCR sin cumplir los requisitos que había impuesto Soulages de hacer el edificio en un gran jardín -lo colocaron algo apartado, en una cierta loma, dulcificando el relieve- y que fuera de una sola planta.
Eso demuestra lo que dijo Ramón Vilalta ayer: que ellos, entonces jóvenes arquitectos, -me parece que aún no les habían dado el Pritzker- supieron durante el desarrollo del proyecto decirle que no al Dios que era Soulage cuando pensaban que se equivocaba.
Prepararon una enorme maqueta para estudiar el efecto de la luz, pensando que de esa forma quedaría mucho más claro que con los medios de 3D con los que se suele trabajar hoy en día estas cosas. La maqueta la acabaron donando al Centro Pompidou, donde, parece, va a parar mucho de lo que documenta su trabajo: me temo que el archivo de Olot se quedará, en este sentido, en ascuas.
El suyo fue ahí, en Rodez, todo un trabajo con la materia y la luz. Y la idea de su construcción, lograr dar paso a la oscuridad, donde presentar la obra de Soulages.
Se ve que el proyecto obtuvo mucha oposición de la ciudadanía, siempre reticente a la arquitectura contemporánea, pero con el tiempo han ido haciendo suya la obra que, por otra parte, está atrayendo a mucha gente a una ciudad que va paulatinamente dotándose de restaurantes, tiendas y servicios atractivos, en un efecto Guggenheim en pequeño.
Una buena parte de la sesión se dedicó a hablar de Pierre Soulages, que parece ser era un hombre que imponía mucho, pero una fotografía de la pareja que también puede verse en el pequeño álbum que cuelgo, dio pie a hablar también de su mujer Colette, ahora con 104 años, que había estudiado con sus compañeros en la misma época que él y, por ejemplo, nos explicaron que fue quien rehizo por completo los planos de su casa de Sète cuando el proyecto que les habían hecho vieron que no funcionaba. Por las expresiones que sobre todo Vilalta exhibió, Colette fue en todo el proceso quien tenía la última palabra, y Soulage no daba un paso sin consultarla.
Lo que más claro quedó de todo fue la importancia que, al menos sobre el papel, dan los arquitectos a las relaciones entre los diferentes elementos envueltos en un proyecto. En este caso, como puede apreciarse quizás mejor en la última foto, sacada de internet para que se vea mejor, una de esas relaciones evidentes era la del museo con la cercana -visible en el horizonte- catedral de Rodez.
Y, como esto ya está resultando larguísimo, aplazo lo que entendí del nuevo proyecto de la isla de Seguin para otra entrada, no sin alegrarme de que salí de la sesión de ayer, sorprendentemente, con mas sitios a añadir a la lista de visitas ansiadas.


Al fondo, la banda de acero corten firma de CRC sobre los muros del Centre D’Art La Cuisine.

Para ver la imagen mejor acudir a la siguiente fotografía.

Ver la rampa dulcificada desde el jardín hasta la colina algo apartada en la que ubicaron el Museo, pero sobre todo ese juego de su relación con la mole de la catedral de Rodez.

Carme Pigem enseña la imagen de la pareja de la que he hablado. Dice que es la fotografía que más le cuesta del proceso de colgar los cuadros. El ex director del museo comentó que en ese proceso Soulages hacía ir a un ritmo de uno por día, no solo por encontrar el sitio adecuado, sino también por el miedo que le daba el contacto de las dos superficies y una penetrar en la otra.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...