Francia se convierte en refugio de muchos italianos tras la subida a poder de Mussolini, lo que se suma al tema de los territorios discutidos entre Francia e Italia para que se deterioren mucho las relaciones entre los dos
países.
En 1933 Hitler sube al poder y se produce la rotura total con Alemania, vistas en sus declaraciones claramente su intención de destrozar totalmente el Tratado de Versalles. Otros países, como Italia o Hungria, siguiendo el ejemplo previo de Alemania, abandonan la prudencia diplomática que previamente habían mantenido.
El clima prebélico se hace patente. Como ejemplo, Pellegrini ha mostrado el titular que utiliza en diciembre de 1934 el periodista Augusto Assia en su artículo de La Vanguardia: “Entre dos guerras”.
Se construye la línea Maginot, pero sin cubrir la frontera belga, pese a que en la primera guerra pasaron por ahí, demostrándose la visión totalmente conservadora de los militares franceses.
En 1935 se firma el Tratado de Asistencia Mutua entre Francia y la URSS, viendo cómo crecían las intenciones alemanas.
Se produjo entonces un intento de recuperación de la alianza con Italia (Strada) ante el rearme alemán saltándose las limitaciones en este campo del Tratado de Versalles, gracias a las reticencias italianas a la idea expansionista alemana. No prospera por la caída de Laval (pro-fascistas) y la invasión italiana de Etiopía (que Mussolini creía que era una operación admitida por los aliados).
La guerra civil española estalla bajo el gobierno del frente popular de Bloom, que se decanta inicialmente por acudir en ayuda de la República, pero el miedo a una guerra global, las resistencias de los radicales y la posición en contra británica abortan ese comportamiento. Surge la “No intervención”. Cuando los alemanes e italianos saben que los franceses no intervendrán, participan activamente con el bando nacional.
Francia y Gran Bretaña entran en periodo de apaciguamiento. La primera sobre todo para contentar a la segunda. Un ejemplo de este comportamiento en este sentido es la Conferencia de Munic, cediendo territorio de Checoslovaquia a Alemania. Al final, se acuerda la toma de posición tanto de Francia como de Gran Bretaña para defender a Polonia si recibe un ataque de Alemania, pero el acuerdo no incluye a la URSS. Ante la invasión de Polonia, llega la declaración de guerra.
La iniciativa del General en jefe francés, Gamelin, al que Pellegrini ha inundado de calificativos nada agradables, se limita a una pequeña penetración hasta la línea Sigfrid alemana, en un territorio en el que la superioridad de las fuerzas francesas era aplastante, y una inmediata retirada posterior, esperando desde la línea Maginot el ataque de los alemanes. Es la “drôle de guerre”.
Ante el ataque alemán a Noruega, Francia tiene una tardía respuesta con el envío de un cuerpo expedicionario a Narvik, en el norte del país, pero no puede contener el avance alemán y se retiran las tropas.
Los planes aliados se concretan en el Plan Dyle, avanzando sus tropas para la defensa en Bélgica. Pero las tropas alemanes dan un golpe estratégico inesperado, pasando por Las Árdenas y embolsan por el sur a los aliados. Tiene lugar el Desastre de 1940, con la huida precipitada y embarque en Dunkerque. Al tiempo, todas las vías de comunicación francesas sufren un colapso brutal, con millones de gente huyendo hacia el sur.
El 14 de junio el shock total: los alemanes entran en París. El colapso total del ejército francés, se ha producido en tres semanas. El 17 de junio Petain es nombrado primer ministro para solicitar el armisticio, que es firmado el día 22. Francia queda dividida en dos zonas, la ocupada y la llamada “Zona libre”. Se produce el famoso mensaje del general De Gaulle por radio Londres, llamando a la resistencia.
Para asimilar la derrota militar, cuando Francia tenía un mejor y mayor ejército que Alemania, sólo cabe pensar en la incomprensión demostrada por parte de sus generales de lo que era una guerra
moderna.La derrota política, que también se produjo, posiblemente pueda adjudicarse a la escasa convicción con la que se acudió a la guerra. Para analizar esto Pellegrini recomienda un famoso libro, “La extraña derrota”, de Marc Bloch.
Para la formación de unas primeramente reducidas Fuerzas Francesas Libres, De Gaulle se dirige hacia las fuerzas coloniales. Las del Caribe o del Pacifico le hacen caso, como las del África Tropical, que resultaron clave. En Siria y Líbano se llegó a producir un enfrentamiento entre las dos tendencias francesas. Gran Bretaña efectuó un ataque desde Irak para defender el acceso al petróleo, a Siria y Líbano. Se produjo la Victoria franco-británica.
Las FFL conquistaron Gabón (11/1940) y apoyaron la guerra en el norte de África. Un hecho notable fue el de la toma del Oasis de Kufra y, sobre todo, por su resonancia, la batalla de Bir Hakeim. 3700 franceses resistieron a 40000 del eje. Perdieron, pero su resistencia permitió una retirada ordenada a El Alamein.
Un punto de inflexión se produjo con la Operación Antorcha. Se trató del desembarco del ejército norteamericano (proveniente en su mayoría del otro lado del Atlántico…) en Marruecos y Argelia (8/11/1942). El Eje, viendo eso, ocupó Vichy y Túnez.
La armada francesa de Toulon, al saber de la ocupación de Vichy, se auto destruye. Previamente, los ingleses habían bombardeado los barcos franceses refugiados y paralizados tras el armisticio en Argelia.
Los aliados mantuvieron en el Norte de África a Darlan (el de Vichy) como máxima autoridad de la zona. Lo asesinó un descontrolado, y se produjo entonces una lucha por el poder entre Giroud y De Gaulle, que se detestaban. Surge, por mediación de Churchill y Rooswelt, el Comité Francés de Liberación Nacional el verano de 1943, con los dos al frente, pero el líder indiscutible es De Gaulle.
Este cambio en “la Francia Libre”, que pasa a gobernar el norte de África, supone unas sangrientas depuraciones. Entre ellas, nada menos que el fusilamiento del antiguo ministro de interior, Pucheu (3/1944).
Se crea la resistencia interna en Francia, notable desde la ocupación de Vichy por el Eje. En 1943 surge el Comité Nacional de la resistencia, coordinado y dirigido desde Argelia por De Gaulle.
El verano de 1943 se inicia la campaña de Italia. En octubre los FFL ocupan Córcega. Las tropas de montaña marroquíes tienen un papel decisivo para romper la resistencia de Montecassino, pero tras ello tiene lugar uno de los episodios más oscuros de la historia del ejército francés, el conocido por Las Marroquinadas, consistente en una extrema violencia sexual contra las mujeres italianas. 20000 mujeres y 600 hombres son violados. La Ciociara, la película de Vittorio de Sica de 1960, habla de ello.
El 6 de junio de 1944 tiene lugar el desembarco de Normandía. 150.000 soldados, 7.000 barcos, 2.200 aviones, coordinado con la resistencia, que destruye los nudos de comunicación interior del país. La Batalla de Normandía, no obstante, duró todo un mes y medio, y la región quedó devastada.
Roto ese frente, la liberación de Francia se produjo en tres semanas, con el ejército alemán huyendo en desbandada.
El 24/25 de agosto, se produjo la liberación de París, con el levantamiento de la población y la entrada de las fuerzas de Leclerc. Se produce una explosión enorme de alegría y el protagonismo absoluto de De Gaulle, quien pronuncia aquel famoso discurso… sin nombrar para nada a los norteamericanos. Al contrario: “Paris liberada por ella misma”, dice en él…
El desembarco en Provenza tiene lugar a finales de 1944, mientras que se deben de referenciar los episodios de enfrentamientos con maquis. Pellegrini nombra a Oradour sur Glane, destrozado el pueblo y asesinados todos sus habitantes tras su rebelión, por una división de los SS, convertido hoy en día en sitio de memoria.
Surge un nuevo gobierno francés el día antes del desembarco, el Gobierno Provisional de la República Francesa, con la coalición de los diferentes partidos. Dura hasta 1946, en que De Gaulle lo deja, pero habiendo instaurado el voto femenino, la Escuela Nacional de Administración o la Seguridad Social.
De Gaulle, en contra de los aliados, que no lo veían prioritario, por prurito patriótico consigue la liberación de Alsacia. Por Churchil y Rooswelt no habría pasado, pero Stalin apoya a De Gaulle y Francia entra en el club de las 4 potencias vencedoras. En la ofensiva sobre Alemania, las tropas francesas (con un ejército ya de 1.300.000 soldados) entran por la zona meridional, haciéndose con Karlsruhe y Stuttgart. Finalmente llega el día de la victoria aliada, produciéndose y firmándose la capitulación alemana en Reims el 7/8 de mayo 1945. El retorno de los deportados en verano, destrozados, frena toda Alegría.
Francia participa en la ocupación de Alemania y Austria y en su país se produce una enorme persecución de colaboracionistas. 9000 muertos en la salvaje primera oleada de 1944. También tiene lugar el vergonzoso espectáculo de “les femmes tondues”, por el que unas 20.000 mujeres son rapadas y mostradas al escarnio público, acusadas de haber confraternizado con soldados alemanes.
En el balance final, centrándonos únicamente en el número de muertos, de franceses se contabilizaron 217.000 soldados y 570.000 muertos totales.
Sólo he salido con un poco de mal sabor de boca al captar dos mensajes que me parece han cundido en el auditorio y pueden tener influencia en pensamientos ante la situación internacional actual. La primera es la ridiculización, como inútiles y contraproducentes, de todo tipo de ideas pacifistas previas. Posiblemente es verdad que las acciones en busca de la paz más famosas se produjeron cuando ya no había marcha atrás y quizás hasta atizaron combustible al fuego ya desatado (aunque a ver si no habría sido mejor para la misma Ucrania admitir la paz al inicio de las hostilidades, como estuvo a punto de firmarse con Rusia…). La segunda la relativización de los daños causados por la guerra. Sigo pensando que una sola víctima es un drama inmenso, y no ser capaces de parar en sus orígenes una guerra, un fracaso enorme de la civilización. Si es que esto de “la civilización” existe.
Y me olvidaba de anotar la más divertida explicación de Alberto Pellegrini. Una en que valoró la violación de cantidad de jóvenes e inocentes soldados norteamerivanos procedentes de una granja de Wisconsin a manos de las empoderadas mujeres de París, el día de celebración de la liberación de la ciudad. Todo el cine norteamericano de la postguerra, remató, tiene una visión de París como la ciudad del pecado que nació de esos hechos.