miércoles, 31 de enero de 2018

Pacto de la concordia: dialoguemos para recuperar el respeto, los afectos y la confianza


Ayer tuve la oportunidad de asistir en el Colegio de Economistas al "Foro de Foros. Foro de pensamiento, debate y aprendizaje intergeneracional". El tema que tocaba: "Pacto de la concordia: dialoguemos para recuperar el respeto, los afectos y la confianza". En la mesa, cuatro juristas a los que algunos rápidamente clasificarían con ese "equidistante" que se ha convertido en un insulto. Lo que sí es cierto es que les sería aplicable ese "Ni lo uno ni lo otro, más bien todo lo contrario" hablando, claro, de las posturas ante la cuestión catalana.
Juanjo Álvarez, Catedrático de Derecho Internacional, hizo -muy bien, a mi juicio, ofreciendo además aportaciones muy valiosas- de moderador. Antes de dejar turno a los ponentes recalcó ciertas evidencias, las dos primeras sobre la judicializacion (o como se diga) de la política:
- Que el Derecho y la Política son como el agua y el aceite.
- Que la obligación de los juristas debería ser tender puentes y no elevar diques.
- Que mantener un discurso negativo es mucho más fácil que construir uno positivo
Para, a continuación aseverar algo sobre sí mismo (que tiene el pesimismo positivo de Sartori) y algo estremecedor aunque, visto de dónde se sale, también positivo: Que en el País Vasco, donde vive y de donde ha venido para el acto, están recomponiendo la convivencia, que no los afectos, porque eso ya será imposible para esta generación.
Juan José López Burniol ha empezado por renegar del título, bajo el que se sentía -ha explicado- incómodo: De recuperar los afectos nada. Llegar, en todo caso, a un pacto, para lograr una salida.
Ha recordado que hace cien años se hablaba de cuatro grandes problemas en España: el agrario, el religioso, el militar y el catalán, que es el único del que se sigue hablando hoy en día, por lo que eso de "calentón" que decía algún gobernante sobre el conflicto catalán, nada. Es el tema de la Estructura del Estado, ha remachado, el problema que siempre ha existido y se ha enquistado. Porque se trata de un problema de reparto del poder.
Pero pase lo que pase -ha continuado- seguiremos en la Península. Se deberá hablar de la regulación del Ebro, por ejemplo. Habrá que articular ese y otro tipo de cosas. Ha expuesto las cuatro únicas posibilidades:
1.- España como Estado único, que dice que no lo ha sido nunca, porque para ello habría de haber tenido a lo largo de su historia algo que no ha tenido: unidad de caja y de derecho.
2.- Estado federal. Como una comunidad de vecinos. Es la Junta de copropietarios la que define las zonas comunes. Falló esta salida porque falló el Senado.
3.- Estado confederado. Cada uno propietario de su parcela. Pero luego aguó esta posibilidad, porque explicó que no existe, realmente. Hasta la Confederación Helvética pasó a federarse. Y la norteamericana acabó con una guerra civil.
4.- Varios estados independientes.
Dado que el diálogo ya no convence a nadie, pues todas las posturas se han oído y no se escucha al que luego diría Blanca Vilá que ha pasado de ser adversario a ser enemigo, ha acabado su presentación diciendo que sólo sería posible el diálogo transaccional, firmando y haciendo las concesiones necesarias para llegar a un contrato.
Blanca Vilá, experta en Derecho comunitario, empezó su turno señalando el enorme fracaso que representa la situación actual, pero su intención de superarse anímicamente, tratándolo como si no fuera tal.
¿Es posible un pacto? -se ha preguntado a viva voz-. Es difícil existiendo como existen dos fracturas, que a veces se aprecian como profundas zanjas: la fractura intracatalana y la extracatalana. La única manera sería recuperando la tradición pactista catalana. Buscando ejemplos positivos sacó a relucir lo que ocurrió en Europa tras la guerra mundial, viendo y sufriendo el desastre ocasionado. Sintiéndose medio griega, pues ha pasado en aquel país mucho tiempo desde su época estudiantil, explicó que sería imprescindible partir de la anagnórisis, el reconocimiento mutuo, cosa que ahora, tras el mencionado paso de los adversarios a ser enemigos, se hace extremadamente difícil. Quizás sea necesario, pues, pasar un cierto tiempo de Introspección, un tiempo sin hablar de ciertos temas... Pero eso no puede mantenerse así demasiado...
Gonzalo Rodés, de Barcelona Global, una asociación de grandes empresarios que dicen querer hacer de Barcelona una de las 100 ciudades globales (si no lo es ya), es quien ha mantenido un discurso con el que más me cuesta identificarme, porque esa eterna competición mundial personalmente la veo, aunque real, de lo más inhumano y -es más- cargada de peligros autodestructivos. Dicho lo cual, y aunque pueda ser tachado de incoherencia, también es verdad que le entiendo cuando habla del serio riesgo de la ciudad de descabalgarse de su posición internacional. La percepción de Barcelona desde el exterior en estos momentos, contrariamente a lo que pasaba hace unos años, señaló que es la de una ciudad en la que no conviene invertir. Para redondear su idea dio ejemplos de otras ciudades que han pasado o están pasando momentos similares (Milán, Montreal), para acabar señalando que la única posibilidad de salida de esta situación sería que se organizase la ciudad, la sociedad civil.
En el coloquio, muy vivo, se fueron recalcando algunos conceptos y aparecieron otros destacables:
- Se habló de que se aprecian posturas que buscan un monopolio de poder, aquí (gobierno catalán) y allí (gobierno español). Cosa mala cuando se habla, precisamente, de reparto.
- Blanca Vilá concedió que posiblemente los políticos sí que podrían llegar a admitir la transacción de la que hablaba Burniol, pero traspasadas las líneas que ya se han traspasado, duda de que la gente que ha acompañado todo este proceso llegue a admitirla.
- Juanjo Álvarez, que como he dicho más arriba viene del País Vasco, explicó que la sociedad vasca, viendo lo acaecido en Cataluña, parece haber descartado la unilateralidad, y dejó a todos asombrados explicando que una representante equivalente a lo que aquí sería la CUP, y que años atrás habría sido HB, había dicho en sede parlamentaria que el estatuto del 79 era una joya para el País Vasco de la que nunca debieran abjurar. Es inaudito -continuó- que lo hubiera dicho en el Parlamento, porque cosas de éstas los políticos sólo las suelen decir en petit comité, como no tienen el arrojo de decir públicamente lo que dicen en privado que pasa, y que aclararía mucho cómo funcionan y piensan realmente los diferentes grupos parlamentarios .
- Un asistente, que dijo haber venido a vivir él mismo a Barcelona también proveniente del País Vasco recalcó la penosa sensación de déjà vu que había tenido viendo lo que había visto en cuanto a comportamiento de familias y amigos por aquí.
El moderador acabó con un consolador: "Sí que habría solución si dependiera de nosotros". Pero, en su fuero interno, o al menos un servidor, vieron lamentablemente girar sobre su eje la cuestión, sin ver por dónde podría avanzar algo la cosa. Tal como hacía el tiovivo del Caspolino, que por algo estaba en ese mismo emplazamiento hace no tanto tiempo.

 

lunes, 29 de enero de 2018

Los orígenes medievales del concepto Tolerancia (Josep Maria Ruiz Simon)


Regreso ayer al Palau Macaya para oír la conferencia "Los orígenes medievales del concepto Tolerancia" a cargo de Josep Maria Ruiz Simon, dentro del curso "Las bases culturales y sociales de la Europa actual" de La Escola Europea d'Humanitats, coordinado por Josep Ramoneda.
El conferenciante, que escribe en La Vanguardia unos artículos que Ramoneda elogió por su rigor en la presentación, siguió esa línea tan productiva que bucea en la etimología o los inicios de uso de los términos. En este caso, un concepto tan en boga hoy en día como el de la tolerancia resulta que es en realidad muy antiguo, si bien con un significado notoriamente diferente del que le atribuimos.
Para el mundo clásico, por el que ha arrancado Ruiz Simón, la tolerancia era la capacidad para aguantar el dolor y otras cargas. Se trataba, pues, de una virtud individual, muy apta para para superarse personalmente uno. Más adelante, en el siglo IV, los paganos no reclamaban a los cristianos que fueran tolerantes con ellos, sino que les reclamaban "simulatio", es decir, que disimularan, mirando hacia otro lado...
Un concepto tan tópico actualmente como el de tolerancia, siguió explicando, tiene su origen en el s. XII. Aparece en las recopilaciones de leyes y decretos de la época y se refería a la manera de ejercer el poder político sobre los judíos y otros. Todo el meollo de la cuestión estaba en que se permitía un mal menor para evitar uno mayor.
En el s. XIII, siguiendo esta línea, los canonistas consideraban la tolerancia una prerrogativa, una auto-restricción del poder. Se trataba de tolerar el mal cuando el castigo podía ser contraproducente. Por esa época el papa Inocencio III definió -poca broma- a la herejía como crimen de lesa majestad. Y eso afectaba a los fieles... y a los monarcas.
La Suma Teológica de Tomás de Aquino habla directamente de todo esto. Se cuestiona y responde sobre si se han de tolerar a los infieles (si, pero) y a los herejes (ni hablar). Ahí se permitió ayer un pequeño rodeo el ponente, para señalar que
Agustín de Hipona, con lo mal considerado que se le tiene últimamente, nunca llegó a hablar del exterminio físico de los herejes, cosa que sí hizo claramente Tomás de Aquino.
A todas éstas, pues, la tolerancia no era vista como una virtud, sino como prudencia.
Tras las animaladas experimentadas en las guerras de religión del s XVI, empieza a auparse la tolerancia entre diferentes voces, pero siempre por miedo a, si no se aplica, recibir un daño mayor.
Con John Locke, comentó Ruiz Simón, se empezaron a vislumbrar otras lógicas para la tolerancia. Viendo el problema de la existencia de dos poderes, simplificó la cosa, privatizando la religión. Ahora bien: Locke decía que hacerse católico era pasar a ser súbdito de otro soberano.
La intolerancia con los intolerantes, resumió finalmente, viene de antiguo
Expuesto todo esto, iba esperando que en el coloquio aparecieran preguntas sobre ciertos comportamientos actuales, como así fue. El auditorio insistía en preguntar por el sentido positivo que se le da al concepto hoy en día, como una virtud ética y, si bien Ruiz Simón admitió un cierto avance ético, como virtud liberal, durante el siglo XX, seguía e hizo admitir a todo el mundo que la tolerancia está ligada siempre al dominio, cuando no al desprecio por el tolerado.
Se habló entonces también del famoso diálogo ínter religioso (con una aportación muy buena de un asistente que se identificó como miembro de la Asociación de Ateos, diciendo que en todo caso exigía en él la presencia, siempre negada, de los no creyentes), admitiendo entonces Ruiz Simón que eso siempre le había parecido un cambalache para mantener la parada.
Quedó claro, vaya, que el concepto actual que circula merecería en realidad otro nombre que el de tolerancia: quizás respeto...
Al final apareció claramente la pregunta sobre situaciones actuales de por aquí, tan esperada. Una señora le preguntó si en una época con tanto descrédito de las religiones (que yo, lamentándolo, no acabo precisamente de ver), no se habría alzado en su lugar el poder judicial, siendo considerada entonces la Constitución como la sustitución del libro santo. Ruiz Simón, no obstante, después de reírse un rato, devolvió la jugada, confesando que él veía bien, considerándolo indefectible, que se le diera el poder de discernir los conflictos precisamente a quien tiene conocimiento de leyes, basándose en una "obra humana" creada para ello.

 

jueves, 25 de enero de 2018

Barcelona, la imagen indomable

De izquierda a derecha Mariana Freijomil, Mireia Iniesta, Mariela Iglesias (moderadora), Iván Pintor y Ancor Mesa.


Un tema muy interesante el de Cinergia hoy en el Pati Llimona, "Barcelona, la imagen indomable". Dando vueltas a cómo los videojuegos, el cómic, el cine o la fotografía han tratado a la ciudad y concretamente a la de Barcelona, los asistentes han intentado señalar aquellos aspectos de estas prácticas que han ofrecido resistencia a la pérdida de identidad o, directamente, que han planteado caminos para hacer aflorar de nuevo esa identidad; soterrada o casi desaparecida como se encuentra tras los procesos que confluyen hoy en día en la ciudad.
Ancor Mesa, en su "Videojugar lo urbano", después de informar sobre qué videojuegos tienen a la ciudad como objeto o escenario de juego, nos ha confesado que casi todos los existentes con Barcelona como protagonista están hechos por americanos, por lo que suelen únicamente presentar una serie de lugares icónicos de la ciudad y poco más.
Iván Pintor, aunque podría, por su currículum, haberse centrado en el cine, lo ha hecho en el cómic, encontrando una época (la de la transición) en la que los cómics reflejaban con absoluta libertad a Barcelona (sobre todo a sus barrios "canallas") y sus propias prácticas. Ha mencionado a Max, Gallardo (con su Makoki), Nazario y toda la prensa underground de la época.
Mireia Iniesta se ha centrado en aquellos momentos en que los movimientos LGBTI camparon a su aire por El Barrio Chino y las Ramblas, saltando de películas como "La bandera" de Duvivier (con La Criolla como protagonista) o las películas de la CNT durante la época republicana al "Ocaña, retrat intermitent".
Por último Mariana Freijomil, en su "Abordajes de la memoria en el paisaje urbano", tras pasarnos un esquema de la Roma Imperial y hacernos notar que cada emperador quiso dejar en ella su marca y tras recordar el "Reperages" de Alain Resnais, con esas imágenes de espacios vacíos que evocan fantasmas o a Eugène Atget con esas fotografías del París que había sido, sobre el que Walter Benjamín señalaba que "podrían ser el escenario de un crimen" (por cómo se los iba a cargar el capitalismo), ha puesto unos pocos ejemplos de gente de por aquí que fotografían espacios periféricos intentando encontrar esa marca que evocaría su historia.

Videojuegos con Barcelona.


Fotografía de Gabriel Casas.

Eugène Atget.


 

domingo, 21 de enero de 2018

La Mina y Besós

En el Instituto Besós, en primer lugar viendo la aviesa promoción para habitantes o, mejor, inversores de un nuevo bloque de viviendas.

Más sobre lo aprendido en la visita al barrio del Besós y la Mina con la Societat Catalana de Geografia. Ahora sobre antecedentes a la situación actual, crítica en el aspecto social sobre todo en la Mina, y objeto de la especulación los dos.
Para que captáramos las formas de la especulación, Jordi Royo, profesor del Instituto Besós, nos ha enseñado la imagen publicitaria de uno de esos edificios pantalla que se están construyendo por donde antes iban las vías del tren. Es hasta divertido. Se ve el supuesto entorno del nuevo edificio, pero no aparece la Mina, que ha sido sustituida por una frondosa zona verde. En cambio sí se ve, forzando una perspectiva imposible, la Sagrada Familia y un típico edificio del Eixample.
Josep M. Montferrer ha pasado entonces una serie de fotografías muy interesantes del origen -reciente- del barrio del Besós. A mitad del siglo XX empezó la construcción, en una zona totalmente agrícola, de un primer polígono residencial con viviendas sociales, que luego fue ampliándose con diferentes iniciativas de todo tipo. Un urbanismo aparentemente deudor de un cierto racionalismo, pero la falta de comunicaciones y ausencia de servicios condenaba a sus habitantes. El mismo instituto Besós en el que nos explicaban eso -hoy unas instalaciones amplias y hermosas- empezó a hacerse de forma ilegal, para ser posteriormente legalizado por la presión de los vecinos.
En otra ocasión llegaremos al antiguo Barrio Pequín y Camp de la Bota, posteriormente Fórum de las Culturas y ahora terrenos de la Politécnica y de iniciativas de hoteles y viviendas de lujo, engarzando con La Mina.

Un terreno, a mitad del s. XX, mayoritariamente agrícola.

La primera gran promoción de viviendas.

Texto e imagen lo explican todo. La Rambla de Prim, hoy una amplia Avenida arbolada, con paseos y un colector de aguas subterráneo, es el centro del barrio barcelonés del Besós. Fue antes un ramal de la Riera de Horta.

Un cuadro estremecedor, para entender la presión que ejercía la necesidad de vivienda en la época del desarrollismo. Eso fue lo que provocó la autoconstrucción y desarrollo de muchos barrios de viviendas informales (y hablaremos, por esta zona, del Camp de la Bota) y la aparición de nuevos barrios de planificación social, bajo la iniciativa pública o privada. (Ahora caigo en que no se ha recogido bien en la foto la columna de la izquierda, que especificaba los periodos de tiempo. Evidentemente la última fila corresponde a la suma total de años analizados. Las otras filas creo recordar que corresponden a periodos de unos cinco años por cada una, empezando por 1955 y acabando por 1975. Así, en la segunda mitad de los años 60 se registró un frenazo en la construcción de vivienda protegida). 
 

lunes, 15 de enero de 2018

Orientalismo (Patricia Almarcegui)

Patricia Almarcegui escuchando embelesada los elogios de Valentín Roma.

Valentín Roma, el director de La Virreina, ha presentado, dejándola por las nubes, a Patricia Almarcegui, que hoy iniciaba el seminario de dos días sobre orientalismo, del que ahora veo que sobre las bases de lo que sentó Edward Said quiere constituirse en una mirada actual, que abarca acontecimientos bien cercanos.
En la sesión de hoy Almarcegui ha dispensado un palo... y una golosina.
El palo, quizás necesario para que la cosa fuera impregnando y cundiendo en la cabeza del auditorio, ha sido la lectura pausada y repetida, sin una triste imagen que ayudase al trago, de las ideas, los estereotipos que se desprenden sobre Oriente en frases de los escritos de un montón de viajeros, estudiados en su momento por la autora. Todo ello para dar la razón a un Said que, en su libro de 1978 indicaba que la idea de Oriente era una pura construcción occidental, que decía mucho más sobre el propio Occidente que sobre Oriente, que revelaba su relación de poder y dominación y que partía de una enorme homogeneización de lo que constituye realmente Oriente. Por todo ello Said señalaba que se debía buscar una nueva forma de interpretar a Oriente.
La golosina, ya en la segunda parte, ha consistido en unas imágenes proyectadas debidamente comentadas al detalle, haciendo participar al auditorio para hacerle comprender con ejemplos cómo había sido la construcción de un ideario... que sigue dando juego hoy en día.
Tras una pequeña parada en Nerval, del que ha explicado que confesaba construir su Cairo soñado al no gustarle el que veía, ha empezando proyectando la impactante Odalisca Morena de Boucher, de la que una asistente ha comentado haber sido la causa, hace unos días, de la expulsión de un profesor de su poltrona por haberla mostrado públicamente (otro hecho más que preocupante de la deriva actual en el mundo occidental, aunque éste es otro tema), para seguir mostrando el Baño Turco de Ingres (que Almarcegui conoce por todos sus lados), el Mercado de Esclavos de Jérome o una de las muchas odaliscas de Matisse.
Mañana miércoles, y es una porra que me haya comprometido a otras cosas, porque promete ser de gran interés, ha dicho que seguiría recalcando con otro tipo de ejemplos las ideas preconcebidas (fanatismo, etc) que siguen hoy en día empañando la visión de cualquier conflicto surgido con ese cosmos que se considera un solo cuerpo. De hecho, su exposición ha anunciado que abarcará hasta los atentados de Charlie Hebdo, sin dejar de hablar de los de las torres gemelas y la invasión de Irak.
Será también en la Virreina, a las 18h, con entrada libre.

La odalisca de Boucher en cuestión, que parece se le atragantó a algún alumno del profesor americano.

Y el cuadro de Jérome, tan aparentemente realista y y más falso con lo que relata que un duro sevillano.
 

Ricard Salvat


Son, de izquierda a derecha, Eva Saumell (investigadora teatral, actriz y directora teatral, que ha sobreactuado un poco), Álex Broch (gran conocedor de la literatura catalana) , Enric Ciurans (profesor de Historia de las Artes Escénicas de la UB), Francesc Huguet (UAB) y el escritor Jordi Coca (quien ha señalado al empezar su disertación que no es que fuera el más bajito, sino que era el único que se había quedado sin cojín: que conste aquí para la posteridad). Están en la tribuna de la Sala Sagarra del Ateneu para presentar el segundo volumen (Universitat de Barcelona Edicions) de los dietarios del director teatral Ricard Salvat. Casi 500 páginas que abarcan de 1969 a 1972.
Alex Broch, que se ha identificado como alumno de Salvat en la Universidad, ha hablado un poco de los grandes temas que aparecen en los diarios de este volumen. Ha señalado que en ellos se aclara todo lo relacionado con la prohibición de "Castelao i la seva època" y al día siguiente su expulsión de Portugal, muchas cosas sobre su empeño en la creación de un Teatre Nacional, siempre con una sinceridad enorme, diciendo nombres. (Se dirá que eso es normal en escritos que hace uno para sí mismo, pero es que resulta que todo el volumen anterior y la mitad de éste ya habían sido revisados por el mismo Salvat para su edición y lo fueron sin autocensura alguna). Broch también ha señalado lo mucho que habla de cine y lo clara que deja su posición política como hombre de izquierdas ante temas conflictivos como los de Cuba, Vietnam o el conflicto árabe-israelí. Pero, por encima de todo esto, ha regresado a su experiencia personal, como alumno por allá 1970-1971, y ha indicado los asuntos en que generosamente, Ricard Salvat le brindó su ayuda y de esa forma encaminó su futuro.
Jordi Coca ha redundado en la idea de la preocupación de Salvat por mejorar un teatro local que consideraba pobre, hecho por gente con muy mala formación, y ha destacado la agudeza de alguno de sus juicios y (des)calificaciones.
Francesc Huguet, editor de este volumen, me ha llegado a asustar un poco y hasta diría que por la sala ha habido un revuelo cuando ha dicho que tras este segundo deben quedar otros diez volúmenes para completar la transcripción de todas las libretas de diario que dejó escritas. Habrá que buscar un sitio por casa para instalar una nueva estantería que pueda albergarlos. Porque (esto ya es cosecha mía, obtenida de la lectura del primer tomo) el interés de los diarios es innegable. Innegable y sorprendente, porque es muy extraño que en libros de estas características se refleje tan fielmente el pensamiento -a favor o en contra, sobre todo en contra- de una persona, sin ocultar ni los nombres ni los detalles.
Enric Ciurans, que es quien ha dirigido el cotarro y conocía muy bien a Salvat, porque le hizo durante muchos años de algo así como secretario, sólo ha intervenido, al margen de presentar a los ponentes, para explicar de alguna forma la extensión, el enorme panorama que abarcan estos dietarios: "Iba mucho al teatro, al cine, y, cuando no salía, veía la televisión y también escribía sobre ello y nos lo explica".


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...