miércoles, 20 de octubre de 2021

L’aforisme. Un gènere periodístic?



Me escapé cuando Joan-Ignasi Ortuño repartía no las doce botellas de vino que había asegurado, sino unos papelitos de color calabaza para ver si a alguno de los asistentes se le ocurría escribir alguna animalada vistosa.
Fue ayer, en el Col.legi de Periodistes, que anunciaba una mesa redonda amparada en la pregunta “L’aforisme. Un gènere periodístic?”, a la que fui para oír a un hombre tan sensato como Ceferino Galán, charquista y el factótum de El Naufraguito, y me encontré con el convocante de marras, queriéndose presentar como todo lo contrario de sensato.
Joan-Ignasi Ortuño, con sombrero, melena canosa, dedos ensortijados y uñas pintadas, al margen de dirigir con mano de hierro el cotarro, empezó, tras hacer moverse al público tres ocasiones, con un agradecimiento a los que dijeron que acudirían a la sesión y no lo habían hecho. Vino de su boca, eso sí, la definición del día: “De ser periodista, lo sería únicamente porque trabajo periódicamente”.
Carme Ferré-Pavía, como conocedora ortodoxa de la materia, respondió rápido a la pregunta suscitada por el título: “No. Es el género de un periodista, pero no un género periodístico”.
Ceferino Galán sorprendió al respetable sacando del bolsillo de la americana algo que, desde la butaca, parecían cartas. Lo explicó, para con ello dejar claro para qué sirven los aforismos: “Cuando en la redacción de ‘El Naufraguito’ tenemos algún problema que nos impide seguir adelante, consultamos uno de estos 23 aforismos, que nos diluyen en un periquete el atasco”. Nos quedamos, no obstante, sin saber qué pinta hacían esos aforismos de tan buen efecto desatascador. A ver si consigo, cuando lo vuelva a ver, que revele alguno de ellos.
David Rabadá, por su parte… ahora no me acuerdo que aportó a esas minúsculas intervenciones que permitía, bajo sus latigazos dialécticos, Ortuño. Algo serio, me parece,
A David Castillo únicamente le dio tiempo a auto-definirse como “la autoridad” en el tema y nombrar, como predecesor de alcurnia -pues él solo se basta y sobra para dar carta de naturaleza al aforismo por muy olvidado que lo tengamos- a Gracián. Luego Ortuño lo mantuvo a raya, en silencio, todo el rato.
Y es que, como críos, ellos dos se estuvieron todo el rato discutiendo por un dame a mí ese libro, que había arrebatado Ortuño a Castillo, cuando éste iba a servirse del mismo. Un libro que, astuto maestro, Ortuño estuvo todo el rato nombrando sin nombrarlo ni enseñarlo. Fue su forma de mantener el suspense (para hacerlo auténtico reclamo) sobre un volumen que, con dibujos de Kim y un texto de Joaquín Luna, acaba de hacer y presentará la semana que viene en el Dry Martini.





 

jueves, 7 de octubre de 2021

Dos libros de Geografía

Los dos libros presentados

Parece que todo vuelve a renacer un poco. A esa sensación debida (tocamos madera) al franco retroceso de la pandemia, debemos sumar el inicio del nuevo curso. Como esa continuidad no ha estado nada clara durante bastante tiempo, cualquier muestra de ir en esa dirección es recibida con júbilo.
Algo parecido a ese tipo de júbilo se palpaba ayer en la sesión que, en el Institut d’Estudis Catalans (IEC), celebraba la Societat Catalana de Geografia (SCG). Viniendo de la celebración de una asamblea de socios para renovación de su junta, la reunión enlazaba con la presentación de los dos últimos libros que han publicado. Contento acumulado, pues, por la continuidad de la SCG, porque se renueva y da muestras de vivificarse y por poder celebrarlo todos (los que permitía el limitado aforo que marcaba el PROCICAT) presencialmente.
El primero de los libros presentados ha sido “La nova Geografia: Raoul Blanchard - Pau Vila”, que aparece tras una larga preparación y destilado de trabajos del que hasta ayer fue presidente de la Societat Catalana de Geografia, Josep Oliveras, para a partir de entonces ser sustituido por Rafael Giménez Capdevila.
Ya lo he comentado alguna vez: Josep Oliveras tiene una forma muy amena de contar las cosas. Eso, que no resta un trabajo de investigación y análisis previo ímprobo, hace que los temas que trabaja entren con una facilidad enorme.
El libro en cuestión, según comentario del propio Oliveras, quiere ser una reivindicación de Pau Vila, figura que ejerce de gran patriarca de la geografía catalana. Deshaciendo una serie de malentendidos sobre su relación con Raoul Blanchard (uno de los grandes geógrafos franceses del que, gracias al libro, conoceremos por fin bien su trayectoria por, entre otros sitios, Grenoble o el Canadá, donde por cierto Oliveras comentó que una montaña lleva su nombre) gracias a acudir a las fuentes originales (documentos de instituciones francesas y catalanas, que ha explorado con paciencia y constancia), ha querido también enfrentarse de pleno con algunos comentarios bastante extendidos que ponen en duda la valía de la formación de Pau Vila, al no haber seguido una carrera al uso: los datos que aporta en el libro alejan de una vez por todas esa posible mirada condescendiente hacia su curriculum.
Pero decía que Josep Oliveras, sin dejar de expresar lo esencial, sabe meterse en el bolsillo al auditorio. Aspectos personales de ese personaje familiar para todos los geógrafos que fue Pau Vila, al que muchos conocimos como ya venerable, pero muy vivo, anciano, han inundado su explicación. Quizás uno de los más divertidos ha surgido al explicar su visita, junto al también geógrafo manresano Pau Alegre, al maestro Pau Vila en “su pisito de la Diagonal, a la altura del Cinc d’Oros”. Allí vieron -ha comentado- sus fichas y papeles llenando cientos de cajas de zapatos y, en un afán descriptivo del ambiente, también ha señalado que su vivienda tenía dos terrazas. Solían estar despachando en una primera terraza (en catalan “terrassa”, como la ciudad vallesana). Pero a veces iban -ha concluido- a la otra, a la que Pau Vila llamaba Sabadell.
El segundo libro presentado, “L’esguard (la mirada) de la Societat Catalana de Geografia”j, recién salido de la imprenta y ya número 21 de la colección editada por la SCG, está coordinado por Enric Bertran, quien, según María Corominas, vicepresidenta del IEC, que presidía el acto, se hacía identificar en él modestamente como “maestro jubilado”. No sólo eso: con clara modestia excesiva, ha señalado que le ponen en el texto como “IP” (Investigador Principal), cuando debieran haber dicho “GP” (gens -nada- principal). Conociendo al personaje, seguro que ha trabajado como el que más…
Según Bertran, el libro surge de un encargo de la Junta de Gobierno de la Societat Catalana de Geografia de elaborar una historia de la filial del IEC desde el momento de su fundación (1935) hasta la actualidad (2020).
Para ello sus varios autores (el mismo Enric Bertran, Pau Alegre, Jesús Burgueño, Enric Mendizábal, Carme Montaner y Roger Serra) han buceado por actas, artículos, libros y sobre todo una web (“L’obrador obert”) que durante los últimos veinte años ha ido acumulando cantidad de información sobre las actividades de la sociedad y que, en buena parte, también había ido haciendo serios pinitos sobre la historia que ahora se ha querido exponer de una forma ordenada.
El resultado, a leer con calma en los próximos días, es, según el mismo Bertran, una “historia contextualizada”. De ya 85 años de actividad. ¡Poca broma!

Entornando a la Vicepresidenta del IEC, el nuevo y antiguo presidente de la SCG. Josep Oliveras está, con su gesto imitando la forma con la que Pau Vila intentaba vencer su sordera.

Francesc Nadal exponiendo su visión sobre el libro de Josep Oliveras. En su exposición llegó a admitir errores en publicaciones propias sobre la biografía de Pau Vila, ahora puestos en evidencia por el meticuloso texto de Oliveras, gracias a haber buceado entre cantidad de papeles que le han permitido -comentó- deshacer la telaraña hasta entonces tejida.

Enric Bertran hablando del libro que ha coordinado.

Abel Albet efectuando su crítica del libro sobre los 85 años de la Societat Catalana de Geografia. Recuerdo principalmente cómo supo trasmitir su desolación por el tremendo tajo que supuso la guerra civil en la actividad de la sociedad.
 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...