viernes, 29 de enero de 2021

Los planes del metro de Barcelona desde su inicio

Las dos lineas de metro de los años 50, con sus bifurcaciones.

En sesión (on line) de ayer de Engitren (Comissió de Cultura de l’Associació d’Enginyers), el geógrafo Joan Alberich se entretuvo en glosar todos los planes de metro que ha habido sobre la ciudad de Barcelona desde la municipalización del transporte público.
Previamente dos compañías privadas habían construido cada una una línea, con su respectiva bifurcación. Pero en los años 50 se produce esa municipalización y se suceden una serie de planes (en los que ya se habla de red en vez de líneas) cuya principal característica, visto lo expuesto en la sesión, es que ninguno se lleva nunca a término por completo, siendo sustituido por otro plan con una enorme frecuencia.
Con el traspaso a la Generalitat de la red de metros, curiosamente, se ralentiza la frecuencia de los planes, pero curiosamente también su ambición.
La charla no iba, me parece, enfocada hacia ese aspecto (que yo completaría con el asombro del ponente sobre la modernidad del plan de 1966: habría que saber quién estaba en el gabinete de estudios que lo llevó a término, al margen de los nombres públicos que quedaron registrados...), sino a mostrar la diferente visión sobre la ciudad de cada uno de ellos. Desde unos primeros preocupados únicamente por el término municipal y con el objetivo primordial de evitar la congestión de tráfico por el centro, a los últimos que, además de intentar dar carpetazo a temas pendientes desde siempre se preocupan cada vez más, superando el término municipal, por él área metropolitana.

Esquema de futuro existente en el documento de municipalización, sin que se presentara nunca como plan.

El plan del 66, ligado a los planes de desarrollo del régimen. Esa misma preocupación por establecer dos líneas circulares (roja y verde en el plano), para disminuir (al poder ir al mismo sitio en dos direcciones) habla de un plan preocupado básicamente en el centro de la ciudad. Yo le veo también a alguien detrás conocedor del metro de Londres...

Plan de 1971. La conexión con los municipios vecinos, donde se había incrementado brutalmente la población.

A los tres años, un nuevo plan, si bien eran solo, básicamente, modificaciones de las acciones previstas para la parte norte.

Hasta 1984 no vuelve a haber un plan, bien modesto, por demás.

Los siguientes planes van haciéndose complejos gradualmente, integrando siempre una zona muy amplia de Cataluña y hablando del metro como una pieza más dentro de los diferentes elementos del transporte, si bien siguen obras y proyectos, con muchas variaciones, existentes desde siempre. En la fotografía de la esquina, el ponente.

La inauguración y fases del Gran Metro. En la fotografía del medio, su bifurcación tras la estación de Aragón.

El Transversal y sus fases.

Siempre planes que se quedaron a mitad camino o resultaron de otra forma.


El proceso de municipalización.

El plan del 66. Ya se habla de red.

El plan del 71, con el oprobioso cartel anunciando el fin de los tranvías de la ciudad.


El plan del 84. Más gestos que verdadero plan. Retoques.

1996. La integración de todos los transportes

P.D.I. 2001-2010, tras creación de la ATM, Autoridad del Transporte Metropolitano.



Se suceden los planes, cada vez con mayor colorido.


 

miércoles, 13 de enero de 2021

Marsé


Anteayer fue David Castillo sonsacando a una Berta Marsé, que no es muy proclive a estas cosas, sobre su padre. En momentos David Castillo se veía tan apurado que creías que cerraría el diálogo por falta de alimento, pero por suerte ahí estaba él recordando esto o aquello, y no estuvieron nada mal dos o tres explicaciones de ella sobre cómo veía a su padre, la relación especial que tuvo con él, etc.
Fue la primera de dos sesiones on-line, como se estilan ahora, de la Associació Col.legial d’Escriptors de Catalunya, ACEC, en homenaje a Juan Marsé.
La segunda fue ayer, y reunía, moderados por Álvaro Colomer (en un no-lugar casero estilo recibidor o cuarto de atrás de esos que han popularizado las reuniones on-line del confinamiento) a cuatro escritores de unas cuantas generaciones menos que el mítico escritor fallecido el pasado julio: Olga Merino (ante lo que parece un armario de una de las aulas del Ateneu), Jordi Corominas (en una pose muy estudiada, fumando), Carlos Zanón y Miqui Otero.
Distantes en el tiempo, con muy poca relación personal con el homenajeado, pero que confesaron fueron muy bien tratados por él en los escasos encuentros que tuvieron. Claro que hay que tener en cuenta, como señaló Otero, que eran “de su cuerda”.
Como se ve en la grabación de la sesión (enlace abajo), se fue dibujando un retrato de Marsé bastante completo: empezó Miqui Otero señalando su constante característica de ir contra toda pretensión y, directamente, contra los pretensiosos, siempre objeto de sus iras.
Se habló de los lugares de Marsé en Barcelona, de los perdedores, del western y de la ternura que mostraba con los niños en sus novelas. Quizás lo que no me gustó es el calificativo con el que quisieron elogiarlo, “competitivo”, que, aunque entienda lo que querían decir, me parece que hubiera detestado.
La foto de Marsé en su estudio tiene la mosca de la agencia Balcells.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...