Era "la chica" de la Escuela de Ingenieros. Estuvo dos años preparando por libre su ingreso ahí, porque su padre le convenció de que no estaría bien en una academia en la que todos sus compañeros serían hombres. Aprobó el ingreso, y ha explicado muy visualmente su encontronazo inicial con la Escuela: Ella arrinconada, sola, en una gran sala repleta de estudiantes, todos hombres. "Estuve tres días -ha comentado- sin que ningún alumno me dirigiera la palabra. Entonces uno de ellos se acercó y me abordó: ('Hola, me llamo Alfonso')" y tras las presentaciones le propuso ir a tomar algo en el bar de al lado. Era Alfonso Carlos Comín. Mirando al techo, divertida, ha confesado: "Más tarde pensé si no lo habría hecho en realidad forzado por sus creencias. Si no había sido un acto de caridad cristiana al que se obligó..."
Ha sido esta mañana en el acto para mí más interesante que se hace -una vez al mes- en la sede de los Ingenieros, "El café dels Enginyers", y su protagonista en esta ocasión Laura Tremosa. Por lo que ha ido contando hemos sabido que conserva bastantes cosas de la adolescencia, como esa afición de ir a la contra, que le hizo optar por la carrera de Ingenieros cuando su padre le decía que estudiase lo que quisiera, salvo ingeniería industrial. También que ha sido directora de un buen puñado de revistas técnicas "que le han permitido disfrutar bastante, mientras que otros empleos le podían haber proporcionado mucho más dinero, pero a costa de no pasárselo tan bien", o salvadora como organizadora de los 52 congresos -que se dice pronto- del Fórum de las Culturas. También ciertas consecuencias de ser una mujer ingeniera en una carrera entonces totalmente masculina: esas cartas a ella dirigidas en las que invariablemente aparecía como Lauro, porque no podía ser de ninguna forma, con su cargo, Laura; esos "este trabajo no es para Vd." y otras joyas por el estilo. Y la importancia del azar en la vida de cada uno, en su caso en forma de un retrato de Paulov.
Hasta ahí, más o menos, su exposición de los hechos de su biografía. Pero se ha visto bien claramente que en el formato en el que se siente más cómoda es en el de la discusión alrededor de una mesa, o en el de una tertulia. Presionándola en el turno de preguntas hemos sabido un poquillo más sobre su militancia feminista (con unos postulados nada ortodoxos, que suscribo totalmente), sobre sus actividades como organizadora cultural (una charla sobre "la hermenéutica del lenguaje" en el Colegio de Ingenieros desarrollada por un tal López pasaba perfectamente por el filtro del Gobierno Civil, por mucho que López Aranguren estuviera en aquel entonces prohibido), o como mujer comprometida políticamente, lo que le provocó pasar tres meses en la prisión de mujeres.
El relato de su presentación en la Comisaría de Vía Layetana con otros 40 miembros de la Asamblea de Catalunya (¡la de entonces! Ya ha avisado que quizás el único país por el que se comprometería ahora en cuanto a su libertad sería l'Alt Empordà, y seguramente sin su extensión al Baix Empordà) es magnífico, y retrata la mar de bien lo tragicómico de la época del último periodo del franquismo: Llegaron a la comisaría con maletas y todo, procedentes del vecino edificio de Ingenieros, donde se habían concentrado. Era el mediodía, y se ve que todos los comisarios estaban comiendo. El diálogo con los policías de guardia, de antología:
- Pero ustedes ¿a qué vienen?
- Hombre. Es que ustedes dicen que nos están buscando...
- Ya. ¿Y no podrían venir un poco más tarde? ¿Ya han comido? ¿Por qué no van a tomar algo en uno de estos bares de por aquí, que están muy bien, y regresan a eso de las cuatro?
Ha habido mucho más, pero bastará quizás ahora reproducir cómo ha contestado a unos cuantos asistentes cuando le han cuestionado algo más sobre feminismo, repitiendo unas cuantas ideas tópicas sobre el tema: "Tengo claro que la tecnología es femenina. A los hombres les ha correspondido tradicionalmente la creación de las religiones, las guerras. No me interesa demasiado, creo, un feminismo que triunfe a base de colonizar a la mujer, pasando ésta a desarrollar un comportamiento masculino." Ahí queda eso.






