Este producto de inteligencia artificial se ve que lo puso Musk en su cuenta de X.
Última clase esta mañana en un curso de la UAB sobre la extrema derecha que, si vuelve a darse el año que viene, recomiendo fervorosamente. Lo ha dado Steven Forti, que es una autoridad en el tema, y ha sabido trasmitir sus conocimientos con profusión de datos y extrema claridad.
Hoy le quedaba hablar de los últimos años, para llegar a la situación actual, con el auge y casi preponderancia de lo que ha llamado “Extremas derechas 2.0”.
Ha iniciado la clase proyectando una larga serie de transparencias sobre la evolución de indicadores acerca del estado de salud de las democracias que, independiente de sus fuentes y características, llegan todas a unas mismas conclusiones.
Cuelgo alguna de las trasparencias vistas y, como se verá, en ellas los indicadores hablan del deterioro brusco democrático sufrido alrededor de la crisis económica de 2008.
A continuación ha dedicado un tiempo para aclarar “De qué hablamos cuando hablamos de Democracia”, momento en que ha sacado a colación una serie de hechos y conceptos que influyen en este tipo de consideraciones en el momento actual, como:
-La necesidad de inmediatez en la que vivimos, sin duda reñida con otorgarse el suficiente tiempo para pensar y discutir de forma fundamentada las cosas.
-Los resultados de una encuesta de 2009 entre la población de Estados Unidos y europea (ver cuadro) ya indicaba entonces que toda una franja de países del Este europeo pensaba mayoritariamente que era más importante tener una economía fuerte que una democracia. En Estados Unidos, en aquel entonces, las preferencias estaban equilibradas.
-Se ha producido en estos últimos años un continuo aumento de las desigualdades entre los extremos de la población en cuanto a ingresos económicos.
-Existe una evidente reacción cultural de los que se consideran “perdedores de la globalización”, y la inmigración es en este sector un buen elemento para pagar el plato roto.
-Estamos ante una profunda crisis de las democracias liberales. Se dan en ellas desconfianza, crisis de representación política, debilitamiento de cuerpos intermedios, atomización de la sociedad…
-Se puede decir que el Neoliberalismo ha ganado por goleada, haciendo creer, como ideología “invisible” que es, que no hay otro sistema posible, y todo el mundo lo ha adoptado. Y eso comporta la competitividad, el aborrecimiento de la meritocracia, etc.
Cuando Forti habla de extremas derechas 2.0 habla de poseedores de ideas políticas que tienen sus peculiaridades, pero que forman una gran familia global.
Todos los diferentes representantes de esas ideas han demostrado una gran comprensión de la utilidad de las nuevas tecnologías. Llegan a considerar odioso progresismo todo lo que no es de extrema derecha. Se presentan a sí mismos como rebeldes frente al establishment. Y así podríamos seguir.
Buscan todos ellos ser “mainstream”. Véase las increíbles frases de Salvini picoteando por aquí y por allí, diciéndose heredero de Gramsci, de un sacerdote con gran predicamento social en Italia y del cantautor Fabrizio d’André…
Y efectúan auténticos secuestros semánticos, de forma que, por ejemplo, ya se han hecho con la palabra y concepto de “libertad” (véase a Ayuso o al famoso “¡Libertad, carajo!” de Milei). Léanse también las alocuciones de Marina Le Pen, arrogándose defensora de las mujeres y hasta de la ecología…
Se planteó entonces Forti, ya llegando al final, cual sería el objetivo de la extrema derecha. Unos cuantos apuntes:
-Su normalización. Meter sus ideas dentro de la “Ventana de Overton”, que es una ventana que va moviéndose. Ya hoy en día se dicen y hacen sin que cause escándalo alguno cosas que hace no tanto habrían supuesto un auténtico escándalo. La teoría del reemplazo era algo ridículo hace un tiempo, y hoy circula por ahí tan campante.
Pero tiene Forti la percepción de que la extrema derecha no se va a conformar con eso, y considera como ejemplificador el caso de Orban, el de Hungría. Manteniendo una apariencia de democracia, está cambiando el sistema. Se mantienen las elecciones, los partidos, una supuesta separación de poderes, pero está yendo a marchas forzadas hacia una autocracia electoral, en la que juega un papel importantísimo la manipulación de los medios de comunicación, las limitaciones de recursos, los cambios a medida de las leyes electorales. En la última campaña electoral, el candidato de toda la oposición unida no dispuso más que de cinco minutos en las emisoras oficiales del país.
Y, ya sí para finalizar, se preguntaba Forti esta mañana a dónde vamos.
Según él estamos ahora o se ha pasado ya un punto de inflexión. Hay muestras más que evidentes de que se ha producido ya el fin del orden liberal post 1945: Rusia invadiendo Ucrania, Israel destrozando Gaza, Trump diciendo querer comprar Groenlandia o reventando lanchas venezolanas por las bravas.
Sostiene que estamos ante un Neoliberalismo 4.0, con unas ideas mucho más autoritarias, lo que algunos han llamado un Tecnofeudalismo. Y ante un nuevo compromiso autoritario, marcado por la colaboración entre las élites económicas y el poder económico.
De hecho, las élites económicas habrían visto que era mejor pasar de su idea previa de construir islas flotantes en las que vivir a todo lujo para considerar que era mucho mejor hacerse con el poder político. (Ver el último gráfico, que apareció en un artículo publicado en La Vanguardia).
Dios nos coja confesados, que se decía.































