lunes, 24 de octubre de 2016

El Dr. César Comas Llabería


Al salir de una reunión en el edificio de los ingenieros me he encontrado a unos amigos que me han atrapado y hecho ir a la conferencia del Fòrum d'Arqueología Industrial, que daba la historiadora Francesca Portolės sobre pionero de la radiología, el Dr. César Comas Llabería, que también era aficionado a la fotografía.
Alguna imagen era sumamente desagradable. En esta categoría entrarían sus fotos sobre una extirpación de mama o de unos tumores en los testículos, así como la fotografía que se hizo de su mano izquierda, destrozada por la radiación pocas horas de que se la amputaran. En compensación hizo cientos de fotos de Barcelona, y sobre todo de los nuevos edificios de las grandes instituciones, que da gusto ver hoy en día.





 

miércoles, 19 de octubre de 2016

Quién paga la información. La prensa en tiempos de descrédito (Martí Gómez)


"Quién paga la información. La prensa en tiempos de descrédito". Algo así era el título de la actividad de hoy en El Centro Cívico Fort Pienc. Pero, siendo sinceros, lo atractivo para acudir ahí era pescar a Josep Martí Gómez explicando alguna anécdota de esas sabrosas recogidas tras tantos años de magnífico periodismo.
Roger Jiménez, que ha presentado el Consell de la informació, una entidad que voluntariosamente recoge y tramita las quejas que la gente tiene sobre periódicos y otros medios, ha abierto el fuego: "La banca ha entrado en los medios de comunicación, y está ahí para quedarse, porque no hay forma de que pueda recuperar las enormes deudas que los medios han contraído con ellos."
La delicia ha sido, a continuación, oír a Martí Gómez enumerar los motivos de la crisis actual de los medios (falta de lectores, conservadurismo de la misma sociedad, injerencia de los grupos propietarios), pero sin olvidar ir trufando su exposición con sus historias vividas.
Para explicar que siempre ha existido injerencia, ha narrado su experiencia en el Diario del Movimiento de Castellón, donde empezó. Fue por pueblos a recorrer el ambiente de las votaciones para admitir la monarquía como sucesora del franquismo. Volvió muy contento con dos historias, que explicó a su (buen) director de periódico. En un pueblo vio al alcalde repasando que no se hubieran equivocado, y que realmente todas las papeletas fueran del "SI". En otro presenció cómo el alcalde dejaba emitir dos votos a una señora. El Segundo era por su marido muerto, "que siempre fue un gran franquista". El director le confirmó que eran dos magníficas historias, pero que no podía publicarlas. JMG se fue entonces a El Correo Catalán.
Otra historia de injerencia de la propiedad ya se la había oído. Había investigado junto a Huertas Clavería el affaire del Consorcio de la Zona Franca, una entidad pública que Antonio De la Rosa manejaba como si fuera de su propiedad. Fue a presentar la historia a su hijo, Javier, quien le dijo que estaba francamente bien, pero que no la podía publicar, porque él tenía una alta participación en el diario en que quería hacerlo, y no le iba a dejar. Le dio un puro, y le dijo que por qué no iba a investigar sobre la banca suiza, que también presentaba muchas irregularidades. Cuando volvió con la historia ya trabajada y le contó que hasta aparecía él ("se había pasado de listo y le hicieron perder 30 millones"), le volvió a decir que era una historia muy buena, pero que tampoco se la iba a dejar publicar. Finalmente lograron sacarla en otro medio.
La única forma de escaparse al control de los que controlan la prensa, televisión o la misma radio, ha acabado, es encontrar el hueco, que la fórmula cunda en la audiencia, y entonces ya no se atreven los propietarios a quitar de antena el programa. Es el caso del programa de Javier del Pino en la SER los fines de semana, que ha alcanzado los dos millones de audiencia, conseguidos a base de dialogar con gente experta en el tema de cada programa, en vez de acudir a los tan traídos y llevados tertulianos.
Este extraño "seguidor del Español, católico y marxista", no sé cómo se lo hace, pero sigue consiguiendo atraer la atención de la gente. La prueba, cuando ha explicado lo depravado que podía llegar a ser el camerino de Tania Doris, de la que hizo un seguimiento para La Vanguardia: En un rincón un niño hacía sus deberes escolares, una señora mayor hacía calceta en otra butaca, y la artista bebía un vaso de leche.

 

martes, 18 de octubre de 2016

La línea de Sarriá

Como el periodo de principio de s.XX fue movido en la cosa de inauguraciones de líneas de ferrocarril, el representante de Ferrocarrils de la Generalitat ha dicho al principio que están cada dos por tres de celebración de centenarios. Hace poco fue la conmemoración de la inauguración del ferrocarril a Sarriá, y este año le toca a la de la línea férrea entre Sarriá y la estación de Las Planas, con la fagocitación de una compañía por otra y la construcción de cuatro túneles (que atraviesan la Sierra de Collcerola, la del Tibidabo) por el medio.
Pongo comentarios de detalle a pie de cada una de las fotos, demasiadas como casi siempre, obtenidas esta tarde en la sede de los ingenieros. Aquí sólo una reflexión personal global sobre algo ya sabido, pero que me ha asaltado hoy de golpe: Queda, al cabo de los años, la idea de unas personas trabajadoras, de prohombres de grandes ideas, que provocaron grandes avances en el país. Pero un Montañés o un Pearson, en este caso, no actuaron más que en busca de unos ingresos económicos espectaculares ("una pepita de oro ya casi inexistente", que dijo Pearson). Buscaban crear y vender electricidad e instalaciones eléctricas, y para ello el ferrocarril fue un camino. De paso, si podía caer un buen negocio inmobiliario paralelo, pues no le iban a hacer ningún feo.

Jordi Guix, decano del Colegio de Ingenieros y Albert Tortajada (FGC) abriendo el acto.

Jordi Font-Agustí (derecha) ha moderado modélicamente el acto, disytibuyendo los tiempos (con la ayuda de señales ferroviarias) entre, de izquierda a derecha, los ingenieros Joan Carles Alayo, Josep Mª Rovira y Víctor Canosa.

En la foto, señalados Pearson y Montañés.

El preexistente tren de Barcelona a Sarriá. A la izquierda a su paso por la actual Vía Augusta.

A la derecha el puente de la ramal de la calle Anglí.

El puente de la calle Anglí, que llegaba al Pie del funicular de Vallvidrera, más de cerca.

Desmontado, el puente fue a parar a Camarasa.

Un extremo del ferrocarril de la Mina Grott, Vallvidrera.

Obras del gran túnel bajo Collcerola, efectuado con el método austriaco: 6 muertos y 27 heridos.

Un tranvía y un coche del ferrocarril en Sarriá, durante el periodo de convivencia.

El conductor del tren baja a cambiar el semáforo para avisar de su paso a otro convoy.

La impresora de billetes y un ejemplar.

Fotos de publicidad a lo británico.

El apeadero del pie funicular.

Acciones y obligaciones.





























 

Donde la ciudad cambia de nombre

Custodia Moreno y Joan Roca.

Custodia Moreno se ha metido un lío con las fotos del pen drive, y hemos visto cantidad de fotos familiares en buena combinación con otras reivindicativas de todo tipo, pero no ha podido enseñarnos las que quería, que mostraban cómo estaba el barrio del Carmelo antes y cómo está ahora, lleno de impecables escaleras mecánicas como la que, de cinco tramos, he cogido al acabar el acto para llegar descansado a la parada del autobús.
Custodia, ahora de 73 años, llegó a Barcelona con su familia -granadinos perdedores de la guerra, ha precisado- cuando tenía cuatro años, en un viaje de tres días en el "Sevillano" que le dejó orejas y nariz llenos de carbonilla. Iban a vivir en un piso que les buscó una amiga, pero que resultó estar ya ocupado por otras cuatro familias. Visto el panorama, la amiga los llevó a alojarse en su casa, una barraca de una de las tres zonas de barracas del Carmel: Ramón Caselles (la curva), Francesc Alegre y Turó de la Rovira (los antiaéreos). Con el tiempo fue de las históricas de la Asociación de Vecinos del barrio, que se reunía en asamblea cada jueves con una media de 200 personas asistentes. Fueron consiguiendo desde que llegase un autobús hasta que finalmente les dieran viviendas en el propio barrio, a un coste de un 10% del salario.
Joan Roca es el director del Museu d'Història de Barcelona. Tras la intervención de Custodia ha aportado una serie de cifras interesantes (como la de que el barraquismo llegó a significar el 7% de la población de Barcelona) y aspectos del tema también interesantes (como que la Perona y el Carmel fueron de los últimos barrios de barracas de la ciudad, pero dos casos totalmente diferentes: a La Perona fueron a caer todos los de otros barrios de barracas que no consiguieron alcanzar su objetivo de obtener una vivienda, tras ir pasando de un sitio a otro; en el Carmel la unidad de sus componentes les proporcionó todas las ventajas que obtuvieron).
Han explicado todo esto en una de las charlas de "Donde la ciudad cambia su nombre", en la magnífica biblioteca Juan Marsé, especializada en libros sobre Barcelona. Ambos han valorado el trabajo de divulgación sobre el barraquismo que ha efectuado Mercè Tatjer y el grupo Pas a Pas, y han recalcado las similitudes entre las historias de los ocupantes de barracas de la época y las de los emigrantes y refugiados que copan los titulares de periódicos y ocupan un buen tiempo de los telenoticias hoy en día.
Entre el público estaba el nieto -ahora arquitecto- de un vendedor de material de construcción al que iban a comprarle elementos para la fijación de las barracas. Nunca le dejaron sin pagar una deuda, ha explicado.

El ciclo de conferencias y actividades.

Barracas del Carmelo.


La increíble terraza de la actual biblioteca del Carmel.
 

lunes, 10 de octubre de 2016

La gran novela de Barcelona


No sé por qué suele llover los días en que voy a una presentación o mesa redonda en La Casa del Libro de la Rambla Catalunya. Hoy, armado de un previsor paraguas, he ido por un doble motivo: su tema (La literatura ante la transformación de Barcelona) y lo atractivo de sus ponentes (Eduardo Mendoza, Ignacio Martínez de Pisón, Carlos Zanón y Marisa Espasa, todos ellos moderados por Álvaro Colomer: quizás demasiadas bocas para sacar algo sustancioso de cada uno, he pensado).
Mendoza se ha sacado de encima la bicha rápidamente ("Es verdad que la ciudad se ha vuelto una mierda, pero no por eso se ha de estar todo el rato con la nostalgia a cuestas", ha soltado expeditivamente) y para ratificar la afirmación ha explicado por qué se llamaba "Alcázar" el antiguo cine en el que se ubica la librería. Para los curiosos: Porque en el Turia, su vecina horchatería, se reunían los de la quinta columna, y se quería rendirles homenaje... "Vista la postguerra -ha sentenciado- lo de ahora de las Ramblas no está tan mal. Tendremos que apechugar con vender camisetas del Barça. A mí me da igual: ya no vivo en Barcelona, y deben ser sus jóvenes los que lo discutan."
Martínez Pisón, que llegó a Barcelona en 1982, viviendo desde entonces siempre en el Ensanche ("el sueño de la ciudad perfecta, un poco deteriorado"), ha estado de acuerdo en eso de que solemos añorar el sitio en el que hemos sido jóvenes y guapos. "Porque todos hemos sido guapos de jóvenes, excepto Oriol Junqueras", ha añadido, para acabar explicando que el signo claro de cambio a peor en Barcelona se dio para él con la pérdida del viejo Bikini.
Ha estado divertido Carlos Zanón en su intervención, en la que ha contado que va a ferias del extranjero en las que vende unos 20 libros. Tres de ellos se los compran, ha dicho, porque le confunden con Ruiz Zafón, el resto porque son novelas en las que aparece Barcelona. Eso ha dado pie a todos ellos a acordar el predicamento actual de Barcelona -una Barcelona más virtual que real- por todos lados: "Compran libros porque pasan en Barcelona". Mendoza otra vez: estuvo en el Salón del libro de París de hace unos años, que tuvo como protagonista a Barcelona. Dice que nada más llegar se topó con tres grandes fotografías: la Sagrada Familia, Ferran Adrià y Messi. ¡El pack Barcelona!
Marina Espasa, sin negarlo en absoluto, parece que está más por retratar las zonas oscuras de la ciudad. Ha hablado de su última novela, a la que llegó tras ver la película "Ciutat Morta", que la condujo a hacer a Patricia Heras su protagonista.
Agotado el tema objetivo de la reunión, la charla ha viajado por la eventual "gran novela de Barcelona", por si la ciudad era diferente para los que escriben en catalán que en castellano (de nuevo ha dado en la diana Zanón: "Me pescan y afean todas mis catalanadas. Si fuera ecuatoriano dirían ¡cómo enriquece el castellano!"), en las fuentes de documentación para las novelas sobre la ciudad (con recuerdo a la puerta giratoria de la entrada del edificio de La Vanguardia de la calle Pelayo y el ordenanza que sin apremiarse le entregaba un primer volumen del diario de 1941 junto a un caramelito por parte de Mnez. Pisón, ahora haciéndose cruces por la ventaja que supone tener hoy disponible en casa toda la vida de LV) y en si una novela sobre Barcelona ha de ser siempre realista (Mendoza: "El realismo mágico de Barcelona no está en la novela").
Marina Espasa, comisaria de "Barcelona, ciudad de la literatura", ha hablado un poco de las intenciones que barajan, dando a entender que casi todo está aún por hacer y que "la situación política no ayuda mucho" a tirarlo hacia adelante y, pasando un poco de una hora desde su inicio, se acabó el acto sobre Literatura y Barcelona, tema sobre el que Eduardo Mendoza ha confesado que ya había hablado hoy mismo en otros dos esta misma mañana...
He subido entonces por el paseo central de la Rambla Catalunya, llevando a cuestas el paraguas (no ha llovido, y hasta diría que ha salido un poco el sol entre nubes durante las horas de luz, que ya son menos), y me he topado hasta con tres músicos callejeros dando la tabarra a los ocupantes de las interminables terrazas. Eso forma parte de la transformación de Barcelona, aunque nadie lo haya mencionado, quizás por hastío.

 

miércoles, 5 de octubre de 2016

La reconquista urbana: arquitectos que escuchan a los ciudadanos (Anatxu Zabalbeascoa)


Las dos horas de la presentación de Anatxu Zabalbeascoa en el taller de "El derecho a la ciudad" de la Virreina ("La reconquista urbana: arquitectos que escuchan a los ciudadanos"), para ser sinceros, me han dejado el trasero dolorido, sin que supiera ya cómo ponerme.
Es cierto que las sillas de madera (muy bonitas, eso sí) de la sala han tenido la principal parte de la culpa. Pero también es verdad que notaba esa tristeza en esa parte del cuerpo sobre todo cuando me movía inquieto, escamado por algún episodio de la charla.
Una charla que, si bien parecía sobre el papel muy estructurada (15 capítulos correspondientes a 15 temas ligados a la arquitectura de hoy), me ha dado la impresión, con sus idas y venidas, sus repeticiones y demás, de todo lo contrario. Hasta casi los últimos puntos no me he dado cuenta de que básicamente lo que ha intentado ha sido plantear 15 temas (no siempre muy claramente, y varios de ellos interrelacionados) y en cada uno poner unos ejemplos negativos y otros positivos.
Con su carrusel de fotografías proyectadas Anatxu me ha hecho recordar en ocasiones a alguien que va mirando una revista de decoración, o hasta de arquitectura (una actividad que al menos antes era muy frecuentada por los arquitectos), y señalando en una u otra foto algo que dice interesarle. Sus comentarios los he encontrado en ocasiones superfluos (explicaba cosas con afán divulgativo que el menos interesado debe conocer de sobras), alguna vez algo sensacionalistas (en busca del efecto más que de la verdad), unas cuantas más propias de una charla de centro de formación en un curso sobre creatividad. Pero aún así ha vertido ideas y dado información gráfica y de todo tipo más que interesante.
De los grandes problemas de la ciudad que ha señalado solemos hablar con frecuencia: gentifricación -que convierte a la ciudad en un escenario, sin convivencia alguna-, el paso de la consideración de la vivienda de un derecho a una inversión que vacía la ciudad, la insostenibilidad del coche como transporte privado, etc.
De entre los quince temas destacaría la necesidad de aprender de la ciudad informal, de desconfiar de ciertos progresos en los materiales y métodos constructivos que seguro acabarán pagándose, la necesidad de sólo comprar lo necesario, el darle la vuelta a los problemas, aprovechar lo que se tiene, evitar los ghettos, diseñar a partir de lo que dice la gente, etc.
Hoy era la introducción. El viernes se dedicará a explicar 20 casos concretos en que los ciudadanos han tenido un papel importante en la transformación de sus ciudades. Ahora que ya sé cómo funciona la cosa, igual me acerco.Probaría, a ver, en las sillas negras, que no son de madera.
Algún comentario que ha hecho que me ha parecido interesante figura a pie de las fotos

"Se puede comenzar simplemente por poner unas macetas en las calles..."

Le da gran valor a la conversión de Broadway en área para sentarse o tumbarse. En ese punto en concreto, frente al Flatiron, no sé yo si es lo más adecuado, de la misma forma que Times Square aún peatonalizada, me resulta horroroso, pero en fin...

La casa pasiva (consume tanta energía como produce) de Josep Bunyesc en Lérida.

Placas solares como fachada (Bunyesc)

Casas de ínfimo coste.

Materiales que significan, explica, un progreso para los constructores, en cuanto a que todo les resulta más rápido y barato, pero que parecen estar hechos con una obsolescencia programada.

Dice estar muy atenta a soluciones de Ikea como ésta, mediante la que ofrecen energía asequible al margen de las eléctricas.

Dar la vuelta: material de desecho revertido a la naturaleza.

Superficies para que no se tumben gente ahí. Recuerdo las cuchillas que han puesto en las escaleras De la Iglesia de Sant Agustí para que no duerman ahí los mendigos...

Ghettos que se construyen hoy en día en Madrid, que generan los mismos problemas de seguridad que querían evitar con su construcción.

Cali: Obra pública que tiene como objetivo ofrecer espacio público a la gente que no lo tenía.

Casas incrementarles. El arquitecto entrega la estructura, y es el habitante el que se termina la casa según sus necesidades.

Más ejemplos de casa incremental.

Los pisos más caros de Londres: edificios totalmente vacíos.

La ciudad del BBVA, que nunca podrá ser parte de la ciudad, atravesada por la gente.

Valentín Roma y Anatxu Zabalbeascoa delante de una de las fotos ejemplo de charla de curso de creatividad.
 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...