miércoles, 30 de octubre de 2024

Cata de vinos del Empordà


Con todo lo que se ha visto de Valencia y lo que se va sabiendo esta entrada parecerá de una ligereza y falta de respeto horrorosa, pero como ya la tenía preparada, la cuelgo:
Hay que ver lo que llegué a aprender ayer. Si no es porque todo se me olvida en un santiamén, un par de sesiones más y podría entrar a formar parte con nivel de una tertulia de enólogos.
La Comisión de Cultura (rama correspondiente) de la Asociación de Ingenieros reemprendía las catas de vinos, que había abandonado hace un montón de años. Puede ser un buen síntoma del retorno a esa normalidad institucional de la que tanto se habla. Tienen la intención de irse dedicando a todas las bodegas catalanas, por lo que, según un experto, se les presenta un holgado recorrido de unos 140 años por delante.
Esta sesión inaugural la dedicaron a dos bodegas de la denominación de origen Empordà, que son propiedad y están regentadas por dos ingenieros. Se trata del Celler Mas Pòlit, de Vilamaniscle y del Celler Mas Llunes, de Garriguella. Sus dueños nos explicaron el origen de cada una de ellas.
El primero viene como homenaje a un acestro suyo, que aparece documentado ya en 1630 como propietario de una masía y unas viñas, el Mas Hipòlit. Josep Lluis Iglesias, el gestor actual y descendiente del tal Hipólito, aprovechó para hacernos notar que en catalán los diminutivos se forman con la terminación de los nombres. De ahí el Pòlit, por lo que no se trata de Mas Polit (“Masía limpia, arreglada”).
El segundo recibe el nombre de la viña original. Según su propietario, Antoni Roig, también su familia ha tenido viñas desde antiguo: 700 años.
Ambas familias tenían vides, pues, desde tiempos inmemoriales, pero pasaban toda su cosecha a otras bodegas. Ya ha pasado tiempo desde que, desde el CIR de Sant Climent Sescebas, se iba en grupo, a la que podías salir del recinto, hasta el primer límite permitido, Espolla, donde todo el mundo se ponía ciego de garnacha, volviendo al campamento en condiciones etílicas que ahora serían tildadas de suicidas. Entonces la garnacha, la principal uva de la zona, la cosechaban las cooperativas de todos esos pueblos de la zona (Espolla, Rebòs, Garriguella,…) y servían el vino que de ella obtenían a granel, en unas grandes mesas exteriores de madera que ahora recuerdo difuminadas entre brumas. Apenas quedan ya cooperativas, y han surgido, en cambio, pequeñas bodegas de calidad, que son muy consideradas por los entendidos, habiendo merecido premios importantes. Las dos de la cata de ayer son de éstas. Ambas tratan y envasan las uvas cosechadas en sus popias viñas, que han renovado y ampliado.
Probamos seis vinos. Dos blancos, dos tintos jóvenes y dos de crianza. Estos dos últimos, uno de cada bodega, a unos precios muy asequibles (por internet los vimos a 13 y 17 euros la botella), me parecieron exquisitos. Se trata del Mas Pòlit (mismo nombre que la bodega) y el Emporion.
Y también me resultó de lo más interesante, muy diferente a lo que nunca había probado, el ‘Esventat’ de Mas Llunes, un vino al que la gente llama “natural” por no tener sulfitos, pero que otra gente no le quiere adjudicar lo de natural porque ayudan su fermentación con fermentos que han sacado de sus propias vides. Atiné en que el nombre se lo pusieron por provenir de uva de una viña de terreno de pizarras (en Mas Llunes tienen viñas en terreno pizarroso y en el llano de l’Empordà, mientras que en el Mas Pòlit las tienen todas de pizarras) azotado por la Tramontana: En efecto -me dijeron: es así, y todos pensábamos que estábamos “tocats per la tramontana” por buscar hacer y lanzar un vino de estas caracterísicas. Merece probarse…




 

martes, 29 de octubre de 2024

La llegada del gas a Barcelona


El lomo del volumen cuyos datos, debidamente explotados, dio pie a la presentación de ayer.


No me gustó demasiado la sesión de ayer del Fòrum de Patrimonio Industrial , porque me esperaba una historia más amplia de la irrupción del gas en la ciudad de Barcelona, pero la charla tuvo algún aspecto que me interesó y reflejo aquí.
Todo fue exprimir los datos de un curioso registro de la antigua compañía Catalana de Gas por parte de un antiguo directivo de la sociedad.
Éste explicó que un día bajó a uno de los profundos sótanos que tenía la sede de la Compañia en el Portal de l’Ângel (Y esto me hace pensar en qué habrán guardado allí los de Zara o cual sea la anodina tienda que los ocupa ahora). Vió unas larguísimas estanterías con libros todos iguales. Observó que se trataba del registro de los primeros clientes, con una serie de datos (dirección, ocupación, etc) de cada uno. Se llevó a casa el primero de todos para curiosearlo a gusto y, cuando decidió pasar a devolverlo, ya habían desaparecido los otros cien, destruidos. Se quedó pues el libro en cuestión, que hablaba de los primeros clientes de gas de la entonces “Societat Catalana de Enllumenat de Gas”, lo que es decir de toda España, porque realmente la que después sería Catalana de Gas fue realmente la primera en aportar gas a los edificios de una ciudad de por aquí. Explotó sus datos al máximo y hace poco -como nos repitió varias veces- hizo entrega del volumen en cuestión al Arxiu Nacional de Catalunya, aunque -todo sea dicho, el ANC conserva en su poder bien poco de todo el pasado industrial de cataluña. Como Fábregas atinadamente dijo, suele haber presión para conservar el patrimonio, pero sin sus papeles, que permiten interpretarlo, el patrimonio sirve, a efectos prácticos, de poca cosa más allá que de adormo.
Esos primeros clientes registrados son trescientos, los que se dieron de alta de 1843 a 1847. El primero, un sastre de la calle Escudellers, del 3 de enero de 1843. A él, pues debieron ver que la cosa tenía sus atractivos, le siguieron otros sastres y otros tenderos de la misma calle. Así lo explicó el ex-directivo de Catalana de gas. Me da la impresión de que la Compañía colocó una tubería por la calle y luego debió funcionar su equipo de ventas… Las principales calles comerciales de la Barcelona de 1840 fueron llenándose de clientes. A tenor de los datos del librito, fue la pequeña burguesía, antes que los grandes nombres -que también figuran- los que mayoritariamente se lanzaron a la novedad.
El primer hotel que quedó alumbrado por gas fue el histórico (aún existente, aunque muy cambiado) Hotel de las 4 Naciones, de las Ramblas, enfrente del otro histórico de la ciudad, el Oriente.
Los tiempos exigían un análisis de género con los datos disponibles y también nos lo presentó. La primera clienta de gas en España fue una señora que regentaba una chocolatería (de las que la ciudad estaba entonces llena) en la calle Platería. Un 6% de esos primeros clientes era mujer: modistas, chocolateras,… Varias eran viudas que regentaban el negocio heredado de su marido, pero otras no, sino las gestoras y dueñas en solitario de la pequeña empresa. Eso era una animalía respecto al resto de España, gracias a la ley catalana, que permitía a las mujeres tener negocio propio.
El alumbrado por gas -sigo con los datos que aportó ayer Pere-A. Fàbregas que me resultaron de más interés- lo inventó el británico William Murdock en 1792, estableciéndose la primera compañia de gas del mundo en Londres, en 1812. Por aquí los primeros experimentos los hizo Josep Roure en las Escuelas de la Llotja el 1826 y poco después para el Palacio Real de Madrid (1833).
El gas se pagaba entoncer por horas o por contador. Para el primer tipo de contrato pasaba por cada casa registrada el “espitero”, quien tenía como trabajo abrir la espita de entrada de gas a una hora determinada, para después pasar a cerrarla a la hora estipulada.
Al llegar al interior de los edificios, la luz del gas se difuminaba en “mariposa” (ver la foto), en entrega circular (como si fuera un hornillo) o mediante una simple bujía.
Lo que es impresionante, pues cuesta imaginar la forma de vida previa, a oscuras, es el cambio brutal que debió representar la novedad. En la ciudad sólo existía previamente algún escaso farol de aceite, que debía ciuidarse mucho porque comportaba muchos problemas de mantenimiento para que siguiera activo. Las fábricas lo adoptaron pronto, porque el gas suponía un muy menor peligro de incendio que el de las previas velas. Los sitios de la ciudad dejaron de estar por la noche a oscuras, lo que permitió ir sin problemas a espectáculos, salir, hacer vida social…

Imagen del Hotel de las 4 Naciones.

No me había fijado en que "el espitero" repartía también felicitaciones de Navidad. Así pues, los faroleros que sí recuerdo, que yo creia que prendían las farolas de mi barrio natal, posiblemente lo único que hacían era abrir las espitas de las farolas de las calles del vecindario al llegar la noche. Aunque éstos tenían felicitación propia, e igual eran funcionarios del Ayuntamiento.

Mariposa de luz.

Contador
 

miércoles, 23 de octubre de 2024

Universidad y ciudad. Los nuevos campus universitarios: retos científicos, estrategias urbanas e impacto metropolitano



Al llegar, al levantar la mirada hacia la Sala Mirador, aún se veía un poco la luna.


Esta mañana, en la sala Mirador del CCCB, primera jornada de un curso organizado por la UIMP: “Universidad y ciudad. Los nuevos campus universitarios: retos científicos, estrategias urbanas e impacto metropolitano”.
Tras una ponencia de Maria Buhigas, arquitecta jefe del Ayuntamiento de Barcelona, clamando por la integración y trabajo conjunto entre Universidad y ciudad, pues muchas veces cada una tira por su lado, el tema que más ha salido a la palestra, dada su virulencia actual, ha sido el los problemas de vivienda para estudiantes y profesores. Los precios desorbitados de la vivienda amenazan a la Universidad… y a la propia ciudad.
Ha habido presentaciones de ponentes de la Universidad de Sarajevo (con un pack de transparencias muy bonito en las que se indican los proyectos del nuevo campus en ejecución, y veremos en qué queda todo), Bolonia (dejando claro cómo en los últimos años el equilibrio entre Universidad y Ciudad que ahí había se ha roto totalmente) y Santiago de Compostela (que ha venido a decir lo mismo, explicando que ahora se está convirtiendo el antiguo hospital, por ejemplo, en residencia de estudiantes, pero privada, con precios por habitación muy caros, y que el número de estudiantes de la Universidad, que ya bajó con la descentralización universitaria de los 90, está cayendo en picado: los estudiantes van a dormir a pueblos a 30 y 40 Km de Santiago, con malas comunicaciones, la vida universitaria de la ciudad se resiente, etc).
La segunda parte de la mañana hemos conocido la evolución y situación actual de la Universidad Rovira y Vigili y de la de Girona. Ambas, junto a la de Lleida, se fundaron a finales de 1991, e inauguraron en enero de 1992, coincidiendo con un proceso de elecciones. Josep Oliveras, tras hablar de que quien impuso el nombre de Rovira i Virgili fue Jordi Pujol, para acabar con las discusiones sin fin entre Reus y Tarragona, ha comentado que se le quedó grabado lo que les pidió Pujol en día de la inauguración:
-No em demaneu massa. Un bon mestre sota un pi fa escola. (No me pidáis demasiado. Un buen maestro bajo un pino ya hace escuela).
En los pies de fotos, comentarios adicionales.
David Quirós, alcalde de LHospitalet, Margarita León, directora del CUIMPB-Centre Ernest Lluch, y Oriol Nel.lo, director del curso, en la presentación del mismo.

Maria Buhigas, arquitecta jefe del Ayuntamiento de Barcelona. Busca que se ponga una Universidad en el gran vacío de la Sagrera. Futuro punto de centralidad, con comunicaciones, pero con el riesgo de ser un nuevo Sants, que no genera nada a su alrededor.

Las sedes de U en Barcelona.

Sitio donde se proyecta situar la Universidad de Sarajevo.

Alessandro Deloiano (Bolonia), Oriol Nel.Lo, Maria José Piñeira (Santiago) y Leila Hajro (Sarajevo).


Cosas a favor y en contra.


Bolonia

Caída de los estudiantes de la U de Santiago.






URV

Jordi Oliveras (URV), ON y Joan Vicente (Girona)


Las primeras sedes de la UdG







































 

Relatos berlanguianos (Violeta Kovacsis y Sergi Pàmies


Iba ayer con mala conciencia y el desarrollo del acto, en vez de compensarme, me la acrecentó. Yo tenía que haber estado en el otro lado en litigio, para el que había reservado tiempo en la agenda… hoy. Pero finalmente se cambió de ubicación y se avanzó a ayer. En el ínterin ya había comprado entradas para la conversación entre Violeta Kovacsis y Sergi Pàmies en Caixaforum, a ver qué detalles explicaban de Berlanga, y tontamente ya no me desdije.
Si hubiese estado muy bien la cosa, seguiría con el gusanillo de lo que me perdí, pero por lo menos atesoraría algún activo, pero éstos fueron, para mis alforjas, bien pocos.
El público, que había pagado religiosamente los seis euros de entrada y se había personado con antelación en las quimbambas en que se encuentra el Caixaforum de Barcelona, llenaba ayer el aula preparada para el evento. Parece que suele suceder con todos y cada uno de los acontecimientos que organiza la Fundación de la entidad financiera. Pero lo que más me molestó es que muchos de los que hacían acto de presencia iban como si se tratase de acudir a una sesión del Club de la Comedia. Según les oí decir, querían oír a Sergi Pàmies, a quien escuchaban periódicamente en un programa de radio local, y con el que se reían un montón, contase lo que contase.
No critico lo de querer ir a pasarlo bien, desde luego: si yo compré mi entrada era pensando en que Sergi Pàmies es un escritor de relatos buenísimos, como los que contienen sus últimos libros, por lo que bien podía relatar cosas muy jugosas sobre el director de cine ahora objeto de una exposición en unas salas del Caixaforum. Y, por otro lado, pensaba equivocadamente que Violeta Kovacsis, una crítica de cine a la que aprecio y valoro, iba precisamente a entablar una conversación con él para hacerle transitar por esa vía. Pero la cosa no estaba prevista y no se desarrolló en absoluto así.
Fue llegar Pàmies a la sala (primera vez que veo a los ponentes hacer acto de presencia con antelación al horario fijado), soltar un saludo y ya todo un coro ponerse a reír, de la misma forma que se carcajeaban de las diferentes expresiones y ocurrencias que, cada vez con más profusión, soltaba para contentar a ese público tan entregado, que le respondía con una sonrisa de extremo a extremo de la cara, o bastante más, a cualquier cosa que dijera.
De Berlanga hubo poco más que comentarios sobre la repercusión que sus películas fueron teniendo en ellos. Y ahí me di cuenta de dos circunstancias suyas con respecto a las mías de las que ya previno el propio Sergi Pàmies y luego confirmó Violeta Kovacsis se daban también en ella:
-Una cierta diferencia generacional
-Una gran diferencia espacial
Los dos pertenecen a generaciones más jóvenes que la mía y ambos no provienen de familias afincadas aquí desde su origen. Pàmies relató que, de hecho, con un padre miembro del Comité Ejecutivo del partido comunista en el exilio, no conoció el cine de Berlanga hasta que a su regreso de París en 1972, ya con doce años, vio “Calabuch” en televisión en casa de su tía y fue para él una auténtica caída del caballo. Previamente no había visto cine en televisión, porque ese aparato no entró nunca en su casa por razones político-educativas. Sí en sesiones del cineclub del partido, pero ahí no pasaban películas de Berlanga, quien “de las tres B del cine español era la B mala”…
Por su parte, Violeta Kovacsis, aunque nacida aquí de madre argentina exiliada, explicó que se crió en Sudamérica, con un padre chileno de origen húngaro. Cuando empezó a escribir sobre cine se dio cuenta de que la gran laguna que tenía era acerca del cine español… y, estudiando, fue cuando se encontró con el cine de Berlanga.
No sé si me explico sin resultar pedante, que no lo quiero resultar, porque se trata sólo de circunstancias vivenciales de cada uno: en mi caso el cine de Berlanga estuvo ahí desde el principio, siempre considerado en el estrato superior del cine español, y pormenores de sus películas, de sus imborrables actores secundarios, de sus quehaceres con Azcona, de sus dificultades profundas para hacer cine en los 60… todo eso era algo asumido por mi desde un buen principio, reafirmado por la lectura de las revistas de cine y solo mirado con una cierta distancia cuando su deriva hacia un cine más grosero posterior.
Con eso comentado, sólo podría decir que se habló básicamente de que su cine no era el reclamado por la progresía de cada momento y que no anoté ninguna anécdota o definición nueva sobre él o su cine (como dijo Sergi Pàmies, David Trueba, que conversó con profusión al final de su vida con Rafael Azcona, era el que debía haber ido a ese foro a contar cosas), que por otra parte apenas hubo, y todo quedó en calificativos sobre su obra y eso de su repercusión y aprecio colectivos.
Bueno. Sí anoté tres cosas que o bien no sabía o bien me hicieron gracia:
1-Que Violeta Kovacsis dijo haber conocido a Alexander Payne en Italia y que éste estaba deseoso de manifestar su admiración y fascinación por Berlanga.
2-Que Sergi Pàmies le dijo en una ocasión a un francés que le preguntaba por cosas a ver para entender España que viera “La vaquilla” y el “Guernica” de Picasso. Que con esas dos obras ya se podía hacer una idea cabal del país.
Y, aunque no tiene nada que ver con el tema, también me hicieron gracia dos observaciones colaterales del mismo Pàmies.
La primera. Tras oír a Violeta Kovacsis diciendo que el único director de cine español actual al que le ve un camino propio es a Albert Serra, solté la carcajada en el momento en que Pàmies, que había estado asintiendo con convicción a sus palabras, remató soltando y desconcertando con que era verdad todo eso que decía, que había creado un personaje de sí mismo muy interesante y que ya lo único que le faltaba era hacer alguna película buena.

La segunda, aunque en el tiempo anterior, cuando atendiendo a uno del público que preguntó quién sería el Berlanga de hoy mismo en el cine catalán, se puso serio y comentó que “La verdad, a lo mejor podemos ser una potencia haciendo cine de mujeres que no quieren ser madres, pero no veo que haciendo cine del estilo de Berlanga”. 

viernes, 18 de octubre de 2024

La Italia de la postguerra


Empezando poniendo “Tu vuò fa l’americano” (Renato Carosone, 1956) y acabando haciendo lo mismo con una pieza de Adriano Celentano para caracterizar el período, José Maria Rua mostraba un sentido del espectáculo importante. Le tocaba hablar esta mañana de “Los años de la reconstrucción y el centrismo. 1947 - 1960” dentro del ciclo de la UB “Italia. De Mussolini a Meloni”.
La canción de Carosone contrastaba enormemente con “Fischia il vento”(1940), la auténtica canción partisana, con música épica, pero algo tristona de la Lalinka soviética a la que habían puesto otra letra.
“Tu vuò fa l’americano” (Carosone, 1956), con su música alegre, constataba en su letra y hasta ironizaba un poco con las nuevas modas de la juventud, ya lejana de las preocupaciones de la guerra, en busca del modo de vida americano, de pasarlo bien.
Hasta 1947 hubo en Italia, como en toda Europa Occidental, salvo esos dos pobres países olvidados de la Península Ibérica, gobiernos de concentración, en los que políticos de todos los colores aunaban sus fuerzas en la reconstrucción del profundo revés económico, social y humano que supuso la guerra. El demócrata-cristiano De Gasperi era el jefe de ese gobierno plural, que impulsó leyes que pueden resultar hoy en día sorprendentes, como la expropiación de tierras abandonadas, que rápidamente fueron combatidas en el sur por latifundistas y la mafia.
Pero en 1947 apareció la doctrina Truman y la guerra fría. Tras su retorno de un viaje de Estados Unidos, De Gasperi consumó la rotura con los comunistas, paradójicamente aprovechando el salvaje ataque de Salvatore Giuliano a una fiesta del PCI.
Rua ha dibujado esta mañana las razones del Plan Marshall (1948-1956, del que Italia fue el cuarto receptor, tras Gran Bretaña, Francia y Alemania) desde el punto de vista americano por razones económicas (para colocar el excedente producido por la máquina puesta a trabajar en el esfuerzo bélico y crear un mercado) y políticas (la mejora de imagen en Europa respecto a la del bloque soviético). Para la recepción de las ayudas, los países debían cumplir unas condiciones económicas -bajada de aranceles aduaneros, compra de productos norteamericanos (con lo que estaban creando un amplio mercado)- y políticas: alejamiento de los comunistas.
El caso es que esas condiciones crearon una fuerte división de las fuerzas de izquierda (se produjo la escisión de los socialistas, yendo a parar cada parte a terrenos opuestos) e influyeron un montón en las elecciones de 1948. Con el repaso de los carteles de propaganda electoral, buenísima por parte de la Democracia Cristiana, menos imaginativa y de menor valor en el campo de la izquierda, Rua nos ha convencido rápidamente de este extremo.
El curso no sólo habla de la política italiana. La irrupción del cine neorrealista, el predominio en el fútbol de Il Grande Tonino y su tragedia o los avatares de ese espléndido dúo de ciclistas italiano, Bartali y Coppi, han recorrido esta mañana el aula, pintando muy bien la época estudiada y marcando, quizás, el punto álgido de la sesión.
Tras eso, he anotado el sentido espíritu europeísta tanto de los políticos de derechas como de los de izquierdas del momento. Rua se ha detenido a hablar de Spinelli y del Manifiesto de Ventotene, escrito en 1941 en papel de fumar, surgido como idea remedio contra los nacionalismos y las guerras en Europa. (Profundo suspiro al pensar en la situación actual…).
Y también he registrado el origen de la red Gladio, el slogan de Giorgio Almirante, antepasado de Meloni y líder del MSI (“Non rinnegare, non restaurare”) para entrar y significar en la Italia de la postguerra,el giro hacia el conservadurismo, la autocensura y la marca de garantía moral en, por ejemplo, ediciones de cómic que curiosamente empezaban a tapar la piel de sus heroínas. Y, en el otro ámbito del espectro político, “el modelo PCI”, con su amplísima base de ayuda, sus fiestas de L’Unità, etc.
Luego, el dilema en la Democracia Cristiana, para ampliar base tras no haber logrado la mayoría absoluta que esperaban en 1953, bien asociándose con el MSI (Tambroni), bien estableciendo relaciones hacia los socialistas (Fanfani), y como los cinco muertos de las protestas en Génova al intento de Tambroni llevó al abandono de éste y abrió el paso a Fanfani.
Pero ya entraríamos en otro capítulo posterior, que espero que el viernes que viene sea de tanto interés como éste.

Rua, ante imágenes de carteles de las elecciones del 48 que advertían de los peligros del freno de la ayuda americana, de la posible llegada del divorcio que dejaría indefensa y abandonada a la mujer italiana y de la llegada de los bolcheviques si no ganaba la Democracia Cristiana.

Ha recalcado la inteligencia de este cartel, para acabar de convencer a los indecisos.

El frente de izquierdas se presentaba con la imagen de Garibaldi. El servicio de propaganda de la Democracia Cristiana hizo aparecer a Stalin al invertirlo…

Quitada la careta de Garibaldi, decían, aparecía Stalin.

Y, por si con lo anterior no quedaba claro…

En contrapartida, la publicidad de las izquierdas era de mucha menor fuerza y también mentía, como cuando hacía aparecer el puñal fascista bajo el escudo de Libertas: hubo demócrata-cristianos en la resistencia antifascista.


Bartali y Coppi.

Spinelli.



 

viernes, 4 de octubre de 2024

De Musolini a Meloni: Guerra, resistencia antifascista y República -1939/47

Soldados Italianos tras su pírrica victoria sobre Francia unos días antes del armisticio de ésta, para arrancar algo en el mismo.

En el curso “De Mussolini a Meloni”, hoy era el día de explicar -también por parte de Alberto Pellegrini-, un capítulo de la historia italiana que, desde nuestra situación, a la fuerza hemos conocido muy mal: “Guerra, resistencia antifascista y República -1939/47-“.
Una primera sorpresa: sabiendo de la modernidad y eficacia que supuso en la guerra civil española el material que aportó al bando franquista la legión italiana, saber que antes del comienzo dela II Guerra Mundial, el italiano era un ejército no preparado, con un material -salvo la marina, entre las mejores del mundo- totalmente obsoleto.
La conciencia de esa situación fue, posiblemente, la que hizo a Mussolini optar en 1939 por una estudiada “no beligerancia”.
Pero, si algo ha quedado claro en la sesión de esta mañana ha sido el oportunismo de Mussolini quien, en la Primavera de 1940, viendo cómo se desarrollaba la guerra, con Francia prácticamente aniquilada, triunfos alemanes imparables en el Este, y queriendo participar el el casi seguro botín, efectuó un cambio radical de postura, acercándose al carro vencedor.
Si no fuese de lo más trágico, con un número brutal de muertos por el medio, sería risible la estrategia planteada por el sumo líder, la de la “Guerra paralela” con los alemanes. Mientras éstos se concentrarían en la guerra en Europa, Italia lo haría en los frentes en los que tenía puesta su ambición: África, los Balcanes y la zona francesa que había sido de la Saboya.
Pero los fracasos en todos los frentes fueron casi absolutos, con muertos innumerables: En el ataque a Francia, por los Alpes, a días del armisticio, se anexaron por los pelos una estrecha zona por Menton, con más de 600 muertos entre los soldados italianos, por 100 entre los franceses. En el mar sostuvieron una increíble postura defensiva, pese a su situación predominante, lo que llevó a la reacción británica, que hundió media marina italiana y dificultó enormemente el suministro preciso para las tropas africanas. En África, presionados por Mussolini, el ejército organizó ataques descontrolados, sin medios, en todas direcciones. Sólo tomaron la Somalia Británica y, a cambio, iniciaron una serie de suicidas avances. Penetraron desde Libia, por la Cirenaica, unos 80 Km en Egipto, pero empezaron a tener problemas serios de intendencia.
No contentos con tantos frentes y tales fracasos, atacaron Grecia, que era un país neutral, bastante facha, desde Albania. La reacción del despreciado ejército griego, que llegó a entrar en Albania, ocasionó una de las anécdotas más divertidas explicadas por Pellegrini: en la frontera francesa colgaron un letrero: “¡eh, griegos, paraos, que esto ya es Francia!”
Pese a la evidente minoría numérica, en África, el ejército británico eliminó al italiano en la Cirenaica y Mussolini tuvo que pedir ayuda a Hitler.
En el Mediterráneo, tras el bombardeo de las ciudades marítimas, se produzco el hundimiento de casi toda la flamante marina italiana y, finalmente, la práctica desaparición de toda el África Oriental, el sueño del fascismo, con prisioneros para dar y vender.
Las tropas italianas participaron en los Balcanes con las alemanas, cometiendo sus más despreciables crímenes de guerra: La película “Mediterraneo” (Gabriele Salvatores,1991) no hace -advierte Pellegrini- sino expandir una enorme mentira.
Un poco antes de la pérdida total de África se da la enorme catástrofe del ejército del Don, con la pérdida de más de 100.000 soldados.
Toda la parte final de la guerra, después de tan disparatados empeños, la tenemos más clara, aunque quizás algo equivocada en sus tiempos. Por ahí tenemos la pérdida absoluta del prestigio de Mussolini, si detención por parte del Rey, el gobierno de Badoglio y su armisticio, el rescate de Mussolini por los alemanes, que además entran en media Italia cuando los aliados ya han invadido todo el sur, y la creación de la República de Saló.
A todas estas, los bombardeos aliados destrozan las ciudades del sur italianas y, más tarde, las industriales del Norte. Hasta Roma llegan, con la destrucción de todo el barrio de la estación de tren y más de 1000 muertos de población civil.
Para la confusión que produjo la caída de Mussolini, que casi se confundió con el fin de la guerra, ocasionando un júbilo mayúsculo, yo recomendaría ver “Todos a casa” (Luigi Comencini, 1960). Las cosas, explicadas con Alberto Sordi como italiano medio quedan mejor fijadas.
Pellegrini ha acelerado por la parte final de su clase. Nos trasmite el desorden mayúsculo del armisticio, sin órdenes dadas a las tropas, que no saben cómo actuar, mientras el poder oficial huye vergonzosamente a la Puglia, a refugiarse con los aliados. Se creó, por un tiempo, tres italias: ésta última, en el sur, la del cruento gobierno fascista del norte y la Italia de los partisanos, haciéndose fuerte paulatinamente y llegando a ser ésta la que liberó a ciudades y zonas enteras, antes de la llegada de los americanos, en su casi último hecho de guerra en Europa.
Luego, la creación de un gobierno provisional, el referéndum para decidir si seguir con la monarquía o la república, la aparición de la Democracia Cristiana,…
Seguiremos estando bien entretenidos.

Desbandada del ejército italiano al caer el frente del Don. Murieron cerca de 100.000 soldados…

Interminable columna de prisioneros italianos en Egipto.

Bombardeo americano sobre la católica (y confiada por eso) Roma: 1000 muertos.
 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...