viernes, 28 de noviembre de 2025

De Mitterrand a Macron: Francia hacía el nuevo milenio (Daniel Roig)

El patio de la casa natal de Mitterrand.

Y su comedor.

1933. École Saint Paul d’Angouleme.

En su habitación de la residencia de los maristas en París.

Esto ya no es casi Historia, sino un periódico de ayer, y no precisamente por la connotación a la que apuntaba Hector Lavoe cuando se declaraba harto de su pasado amor.
Llegamos en el curso sobre la “Historia de la Francia actual (1900-2025)” de la UB a la última sesión, “De Mitterrand a Macron: Francia hacía el nuevo milenio”, dada por Daniel Roig, que nos lleva de las presidencias de Pompidou a la actual de Macron pero, con eso de que ha llegado un poco tarde y se ha quedado sin tiempo, basándose en lo que iba diciendo ya con Chirac de que es un periodo aún sin perspectiva histórica al no haberse abierto a los investigadores los archivos correspondientes, nos hemos quedado sin saber ni siquiera de Carla Bruni.
Pero aún con ese grave inconveniente, a sumar a otro del que ha adolecido todo el curso, que para mí ha sido el centrar casi totalmente su material de estudio en la historia política, sin apenas adentrarse en la cultural y social, ahí van las notas que he sacado:
La década de los 70 la ha casi despachado Roig como década de transición entre las presidencias de De Gaulle y Mitterrand.
La muerte de Pompidou se produjo sin acabar su mandato presidencial de siete años (1969-1974). Fue un hombre gaullista con un perfil mucho menos presidencialista que su mentor. Fue un amante y mecenas del arte, a quien le tocó la presidencia los últimos años de esplendor económico.
Quien le sucedió como presidente, Valéry Giscard d’Estaing, fue al llegar a la presidencia a sus 48 años, el presidente más joven de Francia. Algo alejado ya de los postulados gaullistas, se presentó a sí mismo como un Kennedy francés que iba a modernizar todo, pero a parte de que (esto es cosecha mía) no lo soportaban ni los suyos, y sobre todo Chirac, le fastidió en su carrera que la cosa económica no le acabó de favorecer.
El más largo mandato del periodo fue el de François Mitterrand (1981-1995), tan largo que ya veremos que le dio tiempo de dar el giro habitual de los gobiernos progresistas para hacer, llevados por las circunstancias, lo contrario de lo que preconizaron en sus inicios, y algún girillo más.
Nacido en Jarnac (Charonte) en 1916, quinto de ocho hermanos de una familia burguesa (padre ingeniero y director de la vinagrería del suegro) y católica, formó parte de estudiante de la Juventud Cristiana.
Estudió luego en la Facultad de Letras y Derecho de París, viviendo en una residencia estudiantil de los Maristas, y en la École Libre des Sciences Politiques, manteniendo una serie de flirteos con gente de extrema derecha (haciéndose de la Croix de Feu en 1934, teniendo amistad con muchos de La Cagoule, e incluso escribiendo él mismo en prensa filo-fascista, siendo simpatizante del Partido Social Francés.
En 1937 entró a hacer el servicio militar en la infantería colonial, y llegada la guerra fue hecho prisionero en junio de 1940 hasta su liberación en diciembre de 1941, cuando optó por ir a la Francia de Vichy, poniéndose a las órdenes de Pétain. Ahí, en junio de 1942 se hizo cargo del Comisariado de Clasificación de Prisioneros de Guerra, del que dimitió el 1943, pasando en noviembre a entrar en la clandestinidad con la resistencia.
En febrero de 1944 volvió a su cargo de lo de los prisioneros, pero en esta ocasión con De Gaulle, pasando en mayo a ser el secretario general del ramo.
Empezó entonces una larguísima carrera política hasta alcanzar la presidencia, empezando como candidato a las elecciones legislativas de 1946 por la Unión Democrática Socialista de la Resistencia. En 1947 entró a formar parte del Gobierno de Concentración Nacional, mostrando una clara postura anticomunista al estallar la guerra fría.
Hasta 1958 llegó a ser ministro en once ocasiones (incluido el ministerio del interior en pleno conflicto de Argelia, ya con torturas oficiales) como líder de su grupo ya de centro izquierda, mostrándose entonces contrario a la V República.
En 1965 se presentó a las elecciones a la presidencia por una Federación de Izquierda que llegó a obtener el 44,8% de los votos, aunque después bajo algo la cosa.
En 1971 pasó a ser el Secretario General del nuevo Partido Socialista Francés, ya alejado de la Internacional. En 1972 elabora el Programa Común con el PCF de Georges Marcháis, que detalla buena parte de los puntos que aplicó a su llegada al poder.
En 1974 cae tras quedar casi empatado a votos con Giscard d’Estaing en las elecciones presidenciales. En 1981 encabeza una campaña como “La fuerza tranquila” con sus “110 propuestas para Francia”, directamente herederas del programa común referido y sale vencedor en la segunda vuelta, con Chirac apoyándolo en contra de Giscard. En el debate televisivo Giscard le advierte (¿o le amenaza?) que si pone en marcha su programa, al poco tiempo llegará el tío Paco con las rebajas, y así fue.
Hasta 1984 gobierna con cuatro ministros comunistas. Ordenan nacionalizaciones, aumentan el gasto público, y devalúan el franco dos veces para intentar frenar una inflación que alcanza el 14% anual.
En medio de fuertes rumores de fugas de capitales a Suiza (por eso dije lo de la posible amenaza), Jacques Delors es nombrado Jefe de Gobierno y se produce lo que eufemísticamente llaman una “primera pausa de programa”, estableciendo recortes presupuestarios en todos los órdenes, subiendo impuestos, etc.
Para no olvidar su faceta de política exterior: Se mostró muy viajero, con una sonora visita a Israel, país al que elogiaba, pero también diciéndoles unas cuantas cosas sobre su consideración con los palestinos, que escocieron de lo lindo. Fue fuerte impulsor, junto a Helmut Kohl, del proyecto europeo.
En 1986 tuvo su partido un fuerte bajón electoral, lo que llevó a una primera cohabitación, con Chirac de Primer Ministro, con el que tuvo continuas tensiones políticas, oponiéndose sobre todo a su política liberalizadora y por su diferente interpretación de los papeles de ambos cargos. A este respecto, a la reunión del G7 en Japón se presentaron los dos…
De esa pugna salió vencedor, produciéndose una cierta recuperación en presidenciales y legislativas. En 1993 se produjo una debacle de los socialistas y llegó la segunda cohabitación, en ésta ocasión con Balladur.
Y en 1994 Pierre Péan publica un libro sobre “una juventud francesa” donde explica y saca fotografías de lo más comprometedoras de Mitterrand con Pétain en 1942 pero, sobre todo, familiares de 1974 con el que fuera jefe de policía de Pétain, responsable de la deportación de judíos. Estalló el escándalo
Chirac, más joven (Paris 1932) casi tiene un perfil y evolución opuesta. Hijo de familia burguesa de tradición republicana, cursó estudios en el Institut d’Études Politiques de París (1951-54) con flirteos con el Partido Comunista Francés. Hizo un stage en Harvard, entró en l’École National d’Administration y, finalmente, fue voluntario en Argelia, dando un giro hacia el gaullismo. Acabado el ENA tomó un destino en Argelia nada menos que en 1959, entrando en el gabinete de Pompidou en 1962. Dispuso de muchos cargos políticos, como ministro y, sobre todo, alcalde de París de 1977 a 1995. Reconfiguró el gaullismo en Rassemblement pour la Politique. Sus escándalos de su época de alcalde se conocieron cuando ya era presidente, no afectándole por estar resguardado penalmente.
En su etapa como presidente (1995-2007), aunque no tanto como había hecho campaña años antes, cuando era firme partidario de las políticas Tatcherianas, efectuó nuevos recortes sociales, privatizaciones, etc.

1942, con Pétain.

1954. Argelia. Visita como ministro del Interior.

Programa común con Marcháis.

1981

Segunda vuelta presidenciales 1981.



Con Kohl.

La debacle.

Presidenciales 1995

Y la foto más comprometida.

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

50 años de libertad. Luces y sombras de la democracia española


Basta comparar la civilizada y sustanciosa mesa de “expertos” en tres temas básicos (Sanidad y Justicia, Universidades y Cultura), preguntados los tres por una periodista conocedora del paño y muy acertada, con cosas que quieren ser similares por televisiones públicas o privadas, y no hay, desde luego, color.
Era un plantel envidiable (Montserrat Tura, Joan Subirats y Jordi Gracia) al que presentó y entrevistó ayer Neus Tomás, la subdirectora de elDiario en el cedido para la ocasión auditorio de Comisiones Obreras de la Vía Laietana barcelonesa, Una sala, por cierto, imposible (anchísima pero de un largo escaso, sembrada además de inoportunas columnas). La excusa: celebrar la aparición del nuevo número de la revista trimestral del diario, dedicado en esta ocasión a “50 años de libertad. Luces y sombras de la democracia española”.
En la pregunta para todos, para abrir el fuego, sobre las razones por las que hay ahora muchas voces que cuestionan los avances conseguidos con la democracia, Montserrat Tura se mostró muy orgullosa de su trabajo tanto como alcaldesa de Mollet como, posteriormente, como consejera de Justicia y de Interior de la Generalitat (que, por cierto, dejó volviendo a su plaza de médico en el hospital de Palamós). Quizás porque pese a ello pareció dar una cierta respuesta critica general con respecto a la bondad democrática alcanzada, volvió atrás cuando le tocó de nuevo el turno con una nueva pregunta, saliendo en defensa del que llaman “Régimen del 78”, explicando que en su opinión no fue la de España una transición modélica, pero tampoco inmodélica, y dando una serie de razones para demostrarlo.
Subirats lo tenía seguro preparado y lanzó un argumento de peso para pensar, a nivel personal, lo inmensamente que se había avanzado en esos cincuenta años. Se recordó en prisión hace 52 años por la detención de los 113 de la Asamblea de Cataluña… pero en seguida continuó, apelando a las conclusiones del reciente IX Informe Foessa, para señalar los muchos problemas acuciantes que siguen afectando a buena parte de la población.
Jordi Gracia, siempre hiperbólico, fue el que hizo una valoración más positiva de la evolución habida en estos cincuenta años, señalando que no había ni que plantearse esa comparación, de tan inimaginablemente bien que estamos comparado con el momento de la muerte de Franco. Preguntándose por qué entonces costaba tanto admitirlo, reflexionó que posiblemente tuviera incidencia el hecho de que continuamente ve que se achacan a la transición responsabilidades que desde luego no le corresponden. Para redondear su postura empezó a nombrar grandes nombres de la cultura española de estos años, es verdad que alargándose también a unos cuantos que ya eclosionaron durante el franquismo.
Lanzó entonces Tomás una pregunta a cada uno de los convocados sobre su principal ámbito de conocimiento.
A Joan Subirats, como ex-ministro de Universidades, le preguntó qué opinaba del surgimiento de tanto chiringuito universitario, incidiendo contra la Universidad pública. Dio una respuesta larga, presentando inicialmente una serie de números que hablaba del enorme campo recorrido en el tema de la enseñanza superior en España, donde actualmente el 43% de la población (creo que dijo esta cifra tan enorme, que quizás entendí mal, porque me parece excesiva) tiene estudios superiores, por encima, en todo caso, de la media europea. Planteó que donde esta mal comparativamente España es en las edades inmediatamente posteriores a la enseñanza obligatoria, que ahora abarca de los 6 a los 16 años, y quizás se debiera ampliar hasta llegar a los 18. La pregunta realmente importante -prosiguió- es si la chica salida del Instituto del Besós tiene la mismas posibilidades de triunfo profesional que la que ha estudiado en el Colegio Aula. Y la respuesta a esta pregunta se la dio él mismo, diciéndose que no, pero no por el tipo de enseñanza, sino por todos esos factores externos, las “softs skills” que vienen por la herencia familiar y el entorno.
Se puso serio ya pasando a responder directamente la pregunta de Neus Tomás: la enseñanza en las Universidades Públicas es mejor, y dada con más medios, que en las Privadas. Entonces: ¿por qué llevan los padres a sus hijos a unas universidades que dan una peor enseñanza? Pues porque facilitan contactos. Hay en España unas cuatro o cinco Universidades Privadas responsables (Deusto, la de Navarra,…). Quizás sólo flojean respecto a la Pública en las clases prácticas. Hasta llegar hasta las 43 actuales… hay muchos chiringuitos montados únicamente como puro negocio.
A Montserrat Tura le tocó una pregunta sobre la evolución de la Sanidad en el país. También dejó como evidente el avance conseguido: cada década -explicó- se produce un incremento de dos años y medio en la esperanza de vida. Fue impresionante el paso dado hacia la Sanidad Universal, conseguida en la etapa de Ernest Lluch como ministro de Sanidad. 7,8 millones de personas que no tenían cobertura sanitaria alguna, que en caso de necesidad habían de ir a mendigar a instituciones de caridad, pasaron a entrar con pleno derecho en la Seguridad Social. En ese momento, no obstante -pormenorizó- los médicos del seguro disponían de pocos elementos para el diagnóstico. Esto se ha ampliado enormemente, pero enviando a hacer esas pruebas complementarias básicas fuera del centro médico público, generando negocio. También se entristeció un poco cuando dijo que la red de hospitales pública funcionaba sobre todo con gente que participaba sin ánimo de lucro, pero que esto ha evolucionado, y esa red de uso público que propugnaba la LOSC, se nos ha escapado: el SISCAT no es del todo público. Y dijo más: que la euforia que notaba antes que se sentía por la red pública ya no ve que exista.
La pregunta siguiente, sobre la cosa cultural, le correspondió, claro, a Jordi Gracia. Rápidamente sacó a colación la transformación habida en bibliotecas, conservatorios, escuelas de música públicas… Indicó que no veía déficit actual de protagonistas culturales de primer orden. Que desde luego habían muerto grandes poetas o pintores, pero, como indica el título de su artículo en la revista que se presentaba, estamos ahora en un entorno “Sin caspa ni gualdrapa ni sacristía”. Por cierto que diciéndolo de nuevo se dio cuenta de que había errado en el último sustantivo, pues debía ser ‘sotana’.
La pregunta general siguiente, ya para finalizar, fue protestada por todos, por imposible de responder con un mínimo de acierto, y lo redujeron a expresar sus respectivos temores. Neus Tomás había preguntado a los tres como veían su área de conocimiento de aquí a 50 años.
Gracia centró su preocupación en la dependencia de los poderes públicos de cinco multimillonarios. Subirats en la dificultad de que la Democracia pueda seguir consiguiendo lo que se le pedía, esto es, una buena distribución para reducir las desigualdades.
Tura por su parte, que me pareció muy atinada toda la sesión, dividió su respuesta en tres partes. La primera que, si bien antes conocíamos a la clase propietaria de los medios, ahora eso es cada vez más difícil. Y puso como ejemplo de lo intrincado y retorcido que se presenta todo el de unos fondos de pensiones públicos, que tienen por objetivo ofrecer una buena jubilación a sus trabajadores partícipes, que invierten en sitios que no respetan los derechos de los trabajadores. El mercado está roto, loco -sentenció-. La segunda que, refiriéndose a la cita de un libro de Raffaele Simone, quisiera ver que volvemos a ser ciudadanos, y no consumidores. La tercera, que hasta ahora la ciencia ha ayudado a solucionar mucho problema médico, pero ahora esta responsabilidad ha pasado a los que ostentan poder.
En el turno de preguntas del público, una persona preguntó sobre qué pasa en nuestro país que hay tanto aforado, derivando la pregunta hasta la de qué pasa con los jueces.
Nadie respondió -salvo con risas- a la primera pregunta, pero Montserrat Tura, que había sido Consellera de Justicia, se vio en la necesidad de responder a la segunda, haciéndolo de una forma que se veía muy meditada.
Empezó con una broma, diciendo que los jueces son desde siempre personas muy conservadoras, debido a que, ya que se han visto obligadas a estudiar unas larguísimas y farragosas leyes, se muestran reacios a cambiar aquello que con tanto esfuerzo han conseguido aprender. Pero luego continuó con una reflexión muy seria. Comentó que las primeras décadas de la Democracia más de la mitad de los jueces mantenían posiciones democráticas, pero que luego se hizo esa línea que separa “progresistas” y “conservadores”. Definió a los que se dicen de Centro como los que se decantan hacia dónde está el poder, y actualmente conservadores y centristas están efectuando un pulso muy fuerte a la coalición que gobierna España. Siempre han sido contrarios, por verlas una injerencia en su terreno, a las medidas de gracia, y ahora además de indultos ha habido una amnistía, que parece haber tocado hueso. Hay ahora una situación envenenada que ella no había visto nunca. Pero -añadió al final- aún así defiende el sistema actual de elección de los tribunales fundamentales, que de alguna forma depende aproximadamente de la composición de la cámara de representantes elegidos por la población, prefiriendo eso mil veces a que sean los propios jueces los que voten sus nuevos miembros.
Hubo por fin una última intervención del público, preguntando si no veían venir una involución democrática. Subirats contestó que la posibilidad no existía únicamente aquí, que tiene la sensación de que pueden mantenerse las elecciones, pero todo lo demás que definía la Democracia no. Que otra sombra parece venir de China como modelo, con su evolución económica y social extraordinaria, muy meritoria, a partir de su autoritarismo, pero sin ninguna democracia. Ya que Tura había citado esa frase, él citó otra similar: “Las cosas empezaron a cambiar cuando empezamos a ser clientes”.
Gracia negó que hubiera la posibilidad de una involución. Cuando el presidente de Estados Unidos comunica tan tranquilo que ha hundido en aguas internacionales con todo su pasaje porque -decía- que llevaban droga, lo que nos tememos ya está aquí. Como esas cinco grandes empresas que tienen el poder de dominar al mundo y parecen ya hacerlo. Todo eso provoca, además, el consiguiente contagio. La extrema derecha europea está tan envalentonada porque ve que Trump está ahí, capitaneándolos.
Por último, Tura, muy serena toda la sesión, quiso volver a intervenir para efectuar un elogio del ruido: la gente debe entender que en las democracias hay ruido, que atentan contra ‘el orden’, porque hay posiciones contrapuestas. Y recordó una frase reciente de Feijoo, que yo no le había oído, pero que también me parece horrible, planteando que hay que escoger entre prosperidad y libertad.
Al inicio de la sesión Neus Tomás comentó que los lectores se quejaban de que había pocas reuniones como ésta en Barcelona, y admitió que era verdad, y que haría lo posible por corregirlo. Si son de este nivel, bienvenidas sean.

Me hizo gracia, antes de empezar, ver a Coscubiela entre los asientos reservados de la primera fila: estaba en su casa. Quizás fue incluso el que facilitó a elDiario la sala de CC.OO…
 

martes, 25 de noviembre de 2025

La fallida reconstrucción neofascista en Europa tras la Segunda Guerra Mundial

Parker Yorker sobre la bandera de su partido y con el título de su libro tapándole los ojos.

Sir Oswald Mosley

Richard Kalergi

Charla sobre “La fallida reconstrucción neofascista en Europa tras la Segunda Guerra Mundial” en el curso de la UAB sobre la Extrema Derecha. No pudiendo dar la clase Steven Forti esta mañana, ha sido Sergi Soler, de su mismo equipo de investigación quien -muy bien, con un lenguaje con términos más juveniles- lo ha hecho.
Ha intentado Sergi Soler darnos un cierto panorama de los grupos y líderes neofascistas existentes básicamente en Europa, centrándose luego en Italia, Francia y Alemania, siempre los primeros quince años tras la derrota del fascismo en la guerra.
Los primeros neofascistas, como Amaudruz (1946j y Bardeche (1948) aún negaban el exterminio judío, achacando su casi desaparición a epidemias de tifus.
Los primeros partidos estuvieron muy dispersos, sin llegar nunca a un acuerdo entre ellos sobre temas básicos, como la postura a sostener frente a la URSS.
Una figura destacada fue Pierre Clementi, del Partido Francés Nacional-Comunista (que cambió luego el Comunista por Colectivista). Era su intención unir a Alemania, Italia y Francia, esperando que la URSS se alejara del marxismo gracias a su lucha contra los judíos.
Parker Yockey, anitsemita a lo bestia, fundó el European Liberation Front. Consideraron la creación de Israel ya el acabose. Intentaron entonces aliarse hasta con sus enemigos de la URSS, pero no consiguió que le siguieran muchos. Por su parte el norteamericano Rockwell no estaba por esa labor. Acabo siendo deteniido en USA y se suicidó en prisión. Proponía un apartheid mundial: negros, judíos y blancos, cada uno en su sitio.
A todos los unía su paneuropeismo, en lucha contra el sovietismo y el capitalismo. Quien más destacó, una muy larga temporada, en este campo fue Sir Oswald Mosleycon su Union Movement.
En Francia una figura especial fue René Binet, curiosamente ex estalinista y troskista. Propugnaba el “realismo biológico”, teniendo como modelos a imitar a los de las Waffen SS.
La idea de Eurafrica bailó un tiempo por ese campo, aupada por Kalergi (aunque no era fascista). Es curioso como sus ideas, ampliamente escuchadas y admitidas por la extrema derecha de entonces, entran en contradicción con la oposición al gran reemplazo de los grupos actuales.
Otro intento de grupo de extrema derecha a nivel europeo fue el Movimiento Social Europeo, con Carl Enfried Calberg (fundador de la revista Signal). Respaldaban el panarabismo, como medida para frenar a los judíos, y un total apartheid colonial.
El Nuevo Orden Europeo surgió contra el anterior. Binet y Amaudruz pulularon por él. Proponían eso de que cada uno estuviera en su sitio. De ahí viene la idea actual del Gran Reemplazo, con esos inmigrantes que nos van a sustituir a todos en Europa.
El último intento fallido para la unión de estos grupos fue el Partido Nacional de Europa. Pero ninguno prospero demasiado, quedándose todos prácticamente, en cosa de cada país.
Ha iniciado entonces Soler su exposición sobre el tema en los grandes países europeos, empezando por la siempre precursora Italia, con el partido de ultra derecha más importante de por entonces, el MSI de Giorgio Almirante.
Fundado en 1946 con la idea de eEnsanchar bases”, surgió gracias a la amnistía de Togliatti ese año: 30.000 fascistas de 45.000 fueron liberados.
Giorgio Almirante obtuvo un 2% de los votos y 5 diputados en las elecciones de 1948, sobre todo en el sur, donde no habían sufrido tanto a los fascistas. Contrario a la entrada en la OTAN, en oposición a los de su grupo, dimite el 1950.. siguiendo una estrategia de la inserción (normalización) en todos los sectores, en 1953 consiguieron el 5,3% de los votos y 29 diputados.
“No renegar, no restaurar” fue la frase que acuñó De Marsanich sobre la postura a adoptar respecto al Fascismo de antes de la guerra. Emprendió la búsqueda de la Gran Derecha. Me ha sorprendido ver que Eneas época propugnaban algo como el salario mínimo vital (ver cartel en las fotos), del que yo -ejem- también soy partidario.
Fracaso lo de la gran derecha casi definitivamente tras los muertos de una protesta en Génova, haciendo girar entonces la cabeza de la Democracia Cristiana hacía izquierda.
Michelini (1960-69) no le hizo ya levantar cabeza. En 1968 se quedaron en el 4,5% de los votos.
En Francia, al contrario que en Alemania, se produjo la desaprobación intelectual del fascismo (Drieu La Rochelle, Brasillach, Céline,…). Se efectuó una enorme purga tras la guerra: hubo 10.000 ejecuciones, se decretó la “Indignidad nacional” (una especie de inhabilitación cultural) para 40.000 personas. Las amnistías llegaron más tarde que en Italia -1951 y 1956-, para poder tener funcionarios que habían sido casi en su totalidad colaboracionistas. Se produjo la identificación de Vichy con la gran traición, lo que sirvió bastante de antídoto.
Se produjo una gran incapacidad para la unión de todos los fascistas, ni de arrastrar a la derecha hacia ellos. De Gaulle ya representaba sus ideas.
Surgió, no obstante la figura de Poujade, llegó la crisis de la IV República, los problemas coloniales, el miedo al camino hacia el Mercado Común, el incremento de los impuestos a comerciantes y artesanos, la aparición de la anti política. Todo lo que ya oí decir en una sesión del curso sobre la historia reciente de Francia al que también asisto.
En 1956 el partido de Poujade, sin él en las listas, ganó el 11,6% de los votos, obteniendo 52 diputados. Lo irrelevante de sus segundones y la falta de su implantación territorial acabó con ellos.
Y es entonces cuando hace su aparición una Estrella -Jean-Marie Le Pen-, un enorme conflicto -Argelia- y de nuevo la llegada de un salvador -De Gaulle-.
En Alemania, sin limitación de porcentaje de votos para acceder al Parlamento inicialmente, surgió en 1946 el Deutsche Reichpartei. También el Socialist Reichpartei 1949, que reconocía al Almirante Donitz como única autoridad legítima. Su líder, Fritz Dorls, consiguió finalmente que fueran Ilegalizados. Los del DRP eran menos radicales y duraron hasta 1964.
¿Por qué les volaban y tuvieron un cierto nombre? Esos partidos surgieron en un momento en que la sociedad alemana seguía teniendo en buena medida las mismas ideas que antes de la guerra. En 1955 una encuesta revelaba que el 55% de la población consideraba al nazismo y el 48% a Hitler, un par de buenas cosas. Previamente, una de 1952 reveló que el 37% de la población podían considerarse, por sus respuestas, antisemitas extremos. A eso hay que sumar el trauma por la derrota, que sólo 175.000 de 3,6 mio de casos denunciados fueron investigados, la guerra fría, etc.
Cayeron porque la CDU supo aglomerar en su seno el anticomunismo, por la reconstrucción económica y, finalmente, por el filtro que se acabó implantando de que para salir como parlamentarios debían tener mínimo el 5% de los votos.

Ernesto Massi y el MSI


Bandera del Partido Nacional de Europa.

Resulta que el salario mínimo vital, que me parece una buena cosa, era instigado por el MSI. Ahora que los de la extrema derecha de por aquí suelen decir eso de que se las apañen todos y queden únicamente los que se lo merezcan…

De Gaulle anulando a la extrema derecha.

Fritz Dorls, que debía ser una bestia parda.

Y el CDU presentándose como los que paraban los pies a la bestia del comunismo, haciendo irrelevantes a los partidos de ultra derecha alemanes.
 

Carme Montaner y la evolución de los mapas



Ha sido muy interesante asistir a su relato sobre su trayectoria personal, porque escuchándola, hemos podido también reconocer los enormes cambios que han habido y hemos asumido, hasta en cosas muy cotidianas.
El Collegi i Associació de Geògrafs Catalans se ve que organiza unos actos muy similares a los que llevan por título, en ese otro ramo, Café dels Enginyers. En ‘Periples’ convocan a algún geógrafo veterano destacado, y le piden que explique su trayectoria profesional.
Carme Montaner lleva jubilada un par de años, pero hasta su jubilación era la directora de la Cartoteca del Institut Cartogràfic i Geològic, una institución de las más avanzadas de por aquí y, ayer, llamada para una charla de esos “periplos”, hablaba en el Institut d’Estudis Catalans, en sesión co-organizada por la Societat Catalana de Geografia, de ella, en una conferencia que llamó “La transformación de la cartografía”.
Explicó que estudió a finales de los 70 Geografía en la Universidad de Barcelona, especializándose en Geografía Física. Así, con la perspectiva que da el tiempo, conceptuó las enseñanzas de entonces como de una Geografía Clásica, de la Escuela Francesa, en un momento en que iban a empezar aproximaciones más modernas. De esos estudios “de letras” recalcó que lo que sí hacían eran salidas de campo -excursiones, vaya- y que vio la oportunidad de apuntarse a un grupo de estudio en los Pirineos para analizar los valles glaciares. Única mujer de los 16 inscritos, intercambiándose conocimientos con geólogos, lo recuerda como una de las mejores experiencias de entonces.
Tuvo la suerte de que el final de sus estudios coincidiera con el momento de gran transformación de la Administración. La nueva en funciones Generalitat, los Ayuntamientos, incluso las Diputaciones, crearon nuevos departamentos y con ellos nuevos puestos de trabajo a los que pudieron optar su generación de geógrafos, muy satisfechos de poder contemplar para su futuro otro empleo que el único preexistente entonces para los licenciados, la enseñanza.
En 1982 se creó el Instituto Geográfico de Catalunya, que necesitó gente de muchas carreras diferentes, y entre ellos unos cuantos geógrafos, a los que dedicaron inicialmente a los trabajos menos técnicos.
Entró en el ICC (donde estuvo hasta su jubilación) cuando los mapas -como todo- se hacían y utilizaban en papel, y vivió, entrando en terreno desconocido, en primera línea su proceso de digitalización integral.
Al Institut fueron a parar los empleados en los servicios cartológicos de la Diputación y del MOPU, que llegaron con todos los mapas (en papel) que habían creado. Se debía integrar y organizar todo eso, y se lo dieron a hacer a la becaria (ella). Sobre todo, la fototeca aérea heredada. Sin decirle, claro está, como hacerlo, ni que hubiera manual alguno para ello.
La gente del Institut se distinguía entonces de forma muy radical entre los procedentes de Ciencias y los de Letras. Juntos tuvieron que proceder en el mundo de los mapas a un completo cambio de proceso, soporte y tipo de usuario.
Para situarnos nos explicó que todo su conocimiento sobre mapas lo había adquirido utilizando en excursiones los de la Editorial Alpina, sin que hubiera tenido ninguna asignatura ni enseñanza especifica.
En el Instituto empezaron haciendo ortofotomapas (a partir de fotografías aéreas) que imprimían para venderlos a unos usuarios que, dada la novedad, no sabían interpretarlos.
Como anécdota, explicó que obtuvieron unos ortofotomapas de la zona de Vic, a los que se les debía añadir toda su toponimia. Aprovechando que era ahí donde vivía su familia y sabían que iba el fin de semana a verlos, le dijeron que se los llevara y los devolviera el lunes siguiente, ya con todos los (correctos) nombres de sitios necesarios. Gracias a una serie de payeses de la zona que reunió salió del apuro.
Ya en plena actividad el Institut, le encargaron la creación de una cartoteca, donde contó con el conocimiento de la veterana Montserrat Galera. Pero, cuando se iba haciendo al puesto, le pusieron en el Departamento de Percepción Remota. Allí, un equipo multiprofesional debió enfrentarse a problemas de determinar continuamente cosas absolutamente nuevas: formato, definición en la que hacer los mapas para que se pudieran ver bien, pero que luego no supusieran una transmisión y almacenamiento masivo imposible, etc. La interdisciplinariedad lo fue resolviendo todo. Iban escaneando mapas y más mapas, pero -reconoció- lo pudieron hacer porque tenían detrás la estructura del Institut Cartogràfic, sin la que les hubiera sido imposible.
Nos hizo ver en ese momento una de las muchas cosas que han cambiado con la digitalización: en los mapas que todos manejamos actualmente se ha perdido un concepto básico de la cartografía tradicional, como era el de la escala. La digitalización permite ampliar todo lo que quieras, pero se olvida decir en cada momento qué relación hay entre lo que estás viendo y la realidad cartografiada.
La difusión de los mapas que iban digitalizando es lo que les dio visibilidad… y fama. Se enfrentaban al tema peliagudo de los derechos de autor. En España la cartografía era obra o bien del Ejército o bien de Hacienda (para la cuestión de los catastros). Decidieron ser prudentes y digitalizar de la cartografía del Ejército un mapa 1:50.000 de hasta 1945, sin acudir a una más reciente, esperando que no supusiera ninguna querella legal, para únicamente Catalunya, y lo pusieron a disposición de quien lo quisiera. El éxito fue terrible. Les llovieron peticiones para que lo prolongarán para otras zonas.
Ella -tambien única mujer y única “de letras” de los presentados- opositó al Cuerpo de Cartógrafos, con un programa que comprendía muchas especificaciones técnicas a las que se tuvo que someter y aprender para aprobar. Al poco tiempo, sin embargo, el Cuerpo quedó prácticamente extinguido.
Llegó un momento álgido para la profesión de geógrafo. En el mismo Institut el porcentaje de geógrafos entre los contratados llegó a ser del 36%, para luego ir bajando (su puesto, por ejemplo, lo ocupa ahora una documentalista), pero paralelamente muchos ayuntamientos, por ejemplo, ahora contratan como profesionales a bastantes geógrafos.
Otra cosa que explicó fruto de los tiempos (neoliberales): El número de geógrafos del ICC (ahora ICGC) fue bajando porque, como en tantos sitios, se han externalizado casi todas las tareas, contratándose a empresas que pagan sueldos bajísimos, o a profesionales geógrafos que ejercen -a la fuerza- de free lances.
Una observación interesante: ha notado una gran tecnificación en la Geografía, al tiempo (¿estará relacionado?) que una gran masculinización. Es verdad. Cuando estudió hombres y mujeres estudiantes estaban bastante equilibrados, ahora casi todos los geógrafos que salen de la Facultad son del género masculino.
El otro gran cambio del que hablo fue, claro, que ahora todos llevamos el mapa en el bolsillo, en el móvil. Pero no deja de sorprenderse con la obediencia ciega que existe a los dictados de Google Maps, que a veces lleva a despropósitos de lo más chungos.
Ella dice que sigue haciendo excursiones y ve que es la única que va con su mapa, para tener una visión amplia de la zona y su destino, para poder ver las curvas de nivel y otros detalles que descuidan esos mapas tan usados.
Y eso fue en lo que más me fijé de su exposición. Añadió sólo que paralelamente ha participado en grupos como el de investigación de la historia de la cartografía, siendo en ese grupo el descubrimiento quizás más feliz: el de la cartografía que hicieron de Barcelona las tropas invasoras francesas. Siendo una cartografía ya muy buena y precisa, se pudo hacer a partir de ella una restitución, esto es, digitalizar sus datos y permitir combinarlos con los de la cartografía actual, con lo que en la web del ICGC puede uno ver, por ejemplo, cómo es en la actualidad Fort Pienc y como era a principios del s.XIX, con sus viñas, huertos y demás.
Dos cuestiones debatidas en el coloquio me parecieron muy interesantes. La primera es que se tiene la certeza de la preservación de todos los mapas en papel habidos y por haber, pero en cambio está en sus mantillas la preservación de los mapas digitales (que ya no están en papel) que se van haciendo. Si bien se ha empezado a preservar de una forma útil, recuperable, alguno, lo que está claro es que el ritmo de preservación es muy inferior al de creación de nuevos mapas. Es éste un tema que puede extenderse a otros muchos campos…
La otra cuestión surgió a la pregunta sobre qué se puede hacer, o qué pueden hacer los geógrafos, para que se corrijan los mapas digitales plagados de errores que existen. Su respuesta no fue muy positiva: estamos casi absolutamente colonizados por unas pocas multinacionales, que copan todo el panorama, y queda poco terreno para el trabajo bien hecho.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...