jueves, 16 de abril de 2015

Pasolini y la literatura catalana


Vamos a confesarlo. Unos minutos antes del inicio de la sesión promovida por el Projecte Pasolini Barcelona en el Istituto Italiano di Cultura, pánico. Sólo un ponente de los tres previstos y dos únicos asistentes como público. Quizás era una discreta presión contra el cambio de horarios que ahora se empieza a anunciar. El caso es que, por suerte, a continuación han llegado los dos ponentes que faltaban, y la sala ha ido llenándose hasta formar un notable auditorio que, por lo que he ido oyendo al final, ha salido satisfecho de lo tratado, que iba de las conexiones de Pier Paolo Pasolini con la literatura catalana, pero que ha dado juego para explorar muchos campos insospechados.
Alex Susanna se ha remontado a 29 años atrás, cuando en Udine encuentra un libro de Pasolini, compilación de poesías en friulano, y en él encuentra, sorprendido, una cita de un poeta catalán que nadie recordaba, Miquel Bertrand i Oriola. Desde ese momento, ya con la mosca detrás de la oreja, va investigando y encontrándose con que Pasolini, al ver la existencia de una gran poesía en lengua minoritaria, como era la catalana, vio que se podría hacer algo así en friulano, y se puso a ello.
Jordi Corominas ha completado el cuadro: Al ir al país de su madre, a Casarsa, con 19 años, en una época -primeros años 40- durísima, Pasolini encuentra una relación directa entre las dos lenguas. Gian Franco Contini le pone entonces en contacto con Carles Cardús, que le da a conocer los grandes nombres de la poesía catalana. Funda la Accademiuta di Lenga Furlana, y dedica el número tres de su revista precisamente a una antología de la poesía catalana. Ha llegado a la conclusión de que el catalán es el modelo a seguir.
Ha entrado también Corominas en otro tema muy interesante, del que escribió un artículo hace ya años. Se trata de una comparación entre las borgate romanas y los barrios de barracas barceloneses, de la que en el grupo queríamos hacer una sesión monográfica. Las primeras borgatas romanas las construye el fascio para acoger a los habitantes de las viviendas desalojadas para la construcción de la Vía dei Fori Imperiali, esa gran avenida romana que pasa entre los impresionantes restos del foro y otras dependencias romanas. En Barcelona las barracas tienen un origen diferente, y su construcción recorre casi todo el siglo XX, llegando a acoger, en su momento álgido, hasta un 10% de la población de la ciudad. De estas dos realidades periféricas, recuerda Corominas, surgen dos personajes de ficción. Por un lado Accatone, el protagonista de la primera película de Pasolini. Por otro lado, el Pijoaparte, el protagonista de "Últimas tardes con Teresa", la famosa novela de Juan Marsé. Ambos parecen enamorarse de una chica, pero también puede interpretarse que vayan con ella por otros motivos. Ambos tienen el mismo accidentado final, a lomos de una motocicleta...
El tercer ponente ha sido Francesco Luti, quien ha destacado el papel de Barcelona, en los años 60, como puente entre Italia y España. Y, dentro de Barcelona, el papel de José Agustín Goytisolo como introductor de Pasolini. Ha acudido también a anécdotas muy significativas, marcando el paralelismo entre los dos escritores: ambos coetáneos,
poetas, con un gran empeño civil, con una terrible huella de la guerra encima (la muerte de su madre y hermano, respectivamente), la mala relación con el padre, la afición por el fútbol, vestidos similares, cierta coquetería, los Alfa Romeo: José Agustín Goytisolo vivía de la leyenda de que su Alfa Romeo rojo se lo había regalado Pasolini... Incluso mantienen ambos el paralelismo de una muerte no plenamente aclarada.
En el coloquio final se ha acelerado todo. Alex Susanna parecía haberse ido excitando con las charlas de sus compañeras de mesa, recordando cosas que los 29 años transcurridos le habían hecho olvidar, y ha empezado un vertiginoso intercambio de frases en el que los que hemos tenido la suerte de estar presentes hemos podido sacar cosas muy jugosas de todo orden, como esa sospecha de "muerte sacrificial" de Pasolini, que no en balde habría elegido para ello un 1 de noviembre, el día de los muertos (Susanna); que Guy de Maupassant consideraba que la vista desde la Torre Eiffel era la más bella de París... porque no se veía la torre Eiffel (Corominas); el papel de Myrima Sumbolovich en la conexión de los escritores catalanes con los italianos (Luti); la película que Goytisolo quería rodar sobre un cementerio abandonado, que topó con la negativa de Zurlini (Luti); la presencia paralela en Barcelona, durante esos años, de gente como Eugenio Montale, Ungaretti, Umberto Saba,... (Susanna) o la existencia de un libro de Blai Bonet sobre Nueva York en el que Pasolini es el protagonista (el mismo Susanna).
Ha quedado un poco la duda sobre qué había pasado para que, habiendo habido unos lazos tan intensos durante un régimen dictatorial, en la actualidad, con instituciones democráticas a ambos lados, la conexión con Italia, y con el sur de Europa en su conjunto, sea, a nivel literario y cultural en general, tan escasa. Pero eso hoy no debía tocar, seguramente.


 

martes, 14 de abril de 2015

Heterodoxos europeus (Xavier Garcia)


Hoy, reunión de viejos herejes en el Ateneu, para presentar, precisamente, el libro "Heterodoxos europeus" (Xavier Garcia, Pagès Editors, 2014), formado a base de 25 pequeñas biografías de personalidades destacadas dentro de "la conciencia ecológica del s.XX", como dice su subtítulo. De hecho, sólo atender a los nombres de los ponentes me parecía estar viendo las revistas progresistas de los 70 y primeros 80, años en los que sus firmas eran frecuentes en esas publicaciones. En la foto, de izquierda a derecha, el mismo Xavier Garcia, Eduard Moreno ("¿A dónde vas, Barcelona?", instigador de parques nacionales durante su época en la Diputación), Pedro Costa Morata, Santiago Riera y Santiago Vilanova. Y Mario Gaviria también debía estar ahí, pero una enfermedad lo ha mantenido finalmente en Zaragoza.
Santiago Vilanova ha observado cómo los diferentes ecologismos que han ido habido han sido apropiados por todos (hasta el econacionalismo por Convergencia, ha dicho, desesperado). Ha destacado que es un libro dedicado a gente antinuclear y así, ninguneada por la prensa internacional y le ha puesto un pero: no contiene la biografía de ninguna mujer, entre las que hay destacadas en este campo, de las que ha puesto varios ejemplos. Ha emplazado a X. Garcia a hacer un segundo volumen a ellas dedicado...
Santiago Riera ha repasado su experiencia (de profesor de Termodinámica en la Escuela de Ingenieros a profesor de Historia) para diferenciar entre una ciencia humanista (la representada por los personajes del libro) y una ciencia no humanista, la de aquellos que hacen que la gente no piense, para poder ser arrastrados a las guerras.
Pedro Costa Morata ha despotricado contra el neoliberalismo imperante, que arrastra a todo el planeta a la destrucción. Ha recordado que en los buenos tiempos se estaba por el desarrollo (que comporta un componente social), frente al crecimiento, que era algo peyorativo, y es lo que ahora tontamente se persigue desde todos los lados, sin plantear la más mínima mirada crítica sobre el mismo. Si lo que se quiere es sólo crecer y crecer, ya que todo suma, una guerra elevaría el PIB durante unos cuantos años... Luego ha pasado a desesperarse con el hecho de que el medio ambiente carezca del más mínimo protagonismo en la lucha política, además de estar sumergidos en un modelo económico incompatible por completo con él.
Eduard Moreno le ha regalado los oídos a Xavier Garcia, diciéndole que es el Josep Plà actual (tiene unos libros sobre "Homenots" de las tierras del sur catalán que seguro que ha influido en el calificativo).
Al final, Pedro Costa Morata, ante la pregunta de si estamos peor que en los años 70, confirmándolo, ha dejado evidente que todo apunta hacia el Ecopesimismo, porque no se ve que mejore en absoluto la sensibilidad por los temas ecologistas. Y por tantas cosas, añado...



 

jueves, 9 de abril de 2015

Leopoldo Pomés con David Trueba


He estado haciendo tiempo y al llegar había delante de la Pedrera una señora cola. Había familiares, conocidos y admiradores de Leopoldo Pomés, pero también he observado que alguna chica joven iba por David Trueba, que es quien conversaba con él. Afónico, con bastón de empuñadura, pelos de barba y cabeza algo disparados al viento, según cómo recordaba a Dalí, y alguna vez a Fidel Castro.
Alguna cosa me ha sabido a nueva, como la confesión de su primera fotografía de verdad, hecha a sus padres por un viñedo del Ordal, rodeándoles con las ramas de una vid, o algún detalle adicional de su primer contacto con Karin Leiz. Pero en general ha atrapado a la audiencia explicando sus obsesiones: La magia del proceso de revelado, con los diferentes rasgos de la cara del retratado apareciendo paulatinamente sobre el papel blanco; la dificultad de fotografiar y hacer un spot publicitario con un helado; etc.
Ha dejado ir alguna de sus anécdotas visuales, como una que recordaba haberle oído, porque por la familia se explicaba igual sobre Cocán, mi tío: Conducía, con su 1,90 metros de altura, en el utilitario de la época, un Renault 4/4. Si existía alguna fricción, todos creían poder con el que conducía tan pequeño automóvil, hasta que de él veían salir a esa incongruente, inesperada torre humana. Trueba ha completado el jocoso retrato explicando la primera vez que había quedado con él. Ha contado que entraba en el Giardinetto con una sudanesa y acudió a saludarlos Pomés, quien rápidamente, le pidió a ella hacerle unas fotografías, que inició en ese instante, olvidándose totalmente de su huésped.
Pomés parece radiante con la magnífica exposición que le han dedicado en la Pedrera y todo lo que le rodea. Era algo más que merecido.


 

martes, 7 de abril de 2015

Los comunales, The commons, the waste, uso civiche, el ejido, el pro-común...


Los comunales, The commons, the waste, uso civiche, el ejido, el pro-común... Para intentar hacerme una idea de ese ya lugar común (aunque con una dificultad evidente desde cómo nombrarlo hasta para definirlo), al que se refieren ya muchos cuando buscan una cierta esperanza de futuro, he asistido hoy en la Univesidad de Barcelona a la mesa redonda con Jean Robert (arquitecto "desprofesionalizado", amigo de Ivan Illich -a quien se referirá en muchas ocasiones- en Cuernavaca) y Antonio Lafuente (CSIC, fundador del laboratorio del pro-común de Madrid).
Robert, hasta con una cierta semblanza física y de gestos con Illich, ha estado más centrado en bucear en el origen y significado de las palabras, sacándoles un jugo grande. Lafuente, por su lado, se ha mostrado más interesado en descubrir y ver cómo pueden surgir y articularse movimientos de este tipo.
Vayamos a las definiciones. "¿Cómo se puede restaurar una realidad para la que ya no hay concepto, que ha desaparecido? se ha preguntado inicialmente Jean Robert. Los comunales, ha explicado, eran -porque ya no existen- un dispositivo para defender a los más débiles. Ha acudido al concepto de umbral de Ivan Illich: el umbral de una casa es el divisor del espacio público del privado. Habría que imaginar otro umbral para ir a un tercer espacio, ni público ni privado. Un espacio abierto para la subsistencia, no para desarrollar en él una producción económica. Y los ejemplos. Por el Jura, a partir del mes de octubre, se abren las verjas de los campos, y la gente más desfavorecida puede ir ahí a la cosecha de hongos para cubrir parte de sus necesidades. En Gran Bretaña, cualquier tesoro que se descubra en el terreno existente entre las orillas de las dos mareas es para quien lo descubre. Cuando las espigas de trigo tocan al suelo pueden ser recogidas por quienes tengan necesidad (ver "Les glaneurs et la glaneuse", de Agnes Varda...). No hubo hambruna al hundirse la URSS gracias a la pervivencia de formas de lo común. Todos ellos son vestigios de dispositivos que en la antigüedad eran generales.
Antonio Lafuente ha explorado otros campos, señalando la necesidad del pro-común por dos motivos: A/ Ahora ya no se sostiene que el Estado vaya a defender lo que es común, vista su enorme dejación a oligarquías y corporaciones B/ El sector público es un gran creador de minorías, cada vez más abundantes. Ha definido lo común como algo "entre todos", no "para todos", y ha hecho hincapié en que presenta ahora muchos aspectos inmateriales. Ha puesto un ejemplo curioso de cuerpo común: el de ese 3 o 5% de personas (casi todas mujeres) que desarrollan una extrema sensibilidad ante las ondas electromagnéticas, que les llegan a producir diversos grados de la enfermedad de la fatiga extrema. Hablando entre ellas, hartas de que nadie les hiciera caso, crearon una nueva terminología, y de allí llevaron a hacer reconocer su caso. Plantea este ejemplo como un modelo, una comunidad que está creando nuevas formas de sociabilidad.
Ha habido luego, en el coloquio, una batería de preguntas de Manuel Delgado, todas ellas con cargas de profundidad, preguntando por las acusaciones recibidas sobre reaccionarismo, sobre dónde queda todo eso ante la famosa lucha de clases o sobre si no tienen miedo de una posible banalización cuando, por ejemplo, hay una fuerza que aspira a la alcaldía de Barcelona bajo el nombre de Barcelona en Comú...
He ido siguiendo, pero ciertas preguntas han llevado por terrenos etéreos que me han sido muy difíciles de seguir. Uno es incapaz de articular frases de esas.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...