Se ve que cuando hubo el accidente del tren de velocidad alta en Santiago, en Julio de 2013, el Ministerio de Fomento creó una "Comisión técnico-científica para el estudio de mejoras en el sector ferroviario español". Al cabo de cosa de un año, tenían el informe resultado -en inglés y castellano- en su mesa, puesto en la web del Ministerio y de la Unión Internacional de Ferrocarriles, y dispuesto para ser tenido en cuenta para las cosas que quieran hacer en ese ámbito.
Hoy acudía Iñaki Barrón de Angoiti -que dirigió los trabajos de su elaboración- a la sede de los ingenieros para hablar de ese informe, aunque más bien ha hecho una simple enunciación de su contenido.
Por lo que ha mencionado, a modo de índice, plantean cosas sobre gobernanza (decisiones menos a la ligera que las habidas), ancho de vía (el ancho español ningún gobierno se atreve a replantearlo, y en algún momento habrá que hacerlo), liberalización (recomendando que no haya prisa en ello), el tema de la separación entre gestión de estructuras y operadores (en Francia se han vuelto atrás, y quien sabe si volveremos a ver aquí a Renfe y Adif de nuevo reunidos), coste de la seguridad y adaptación de su aplicación a cada caso, la ya famosa "sostenibilidad", legislación y reglamentos, investigación (antes estaba claro que, por la cuenta que le traía, le correspondía a Renfe, pero ¿quién invertirá en ella en el futuro, con la fragmentación que se viene encima?), tarificación (el paso de una tasa, el canon, a un peaje atentaría hoy en día a la Constitución...), etc.
Pero a mí lo que me ha gustado ha sido el coloquio. Unos apuntes que he tomado:
- Ve con temor la competencia que puede plantear al tren el coche Google (auto guiado).
- Las dificultades que hay para aprovechar las vías del AVE para el transporte de mercancías.
- Las decisiones políticas poco maduradas que se han tomado, que han puesto las estaciones muy lejos de las poblaciones (Tarragona, Burgos), asignado el AVE a estaciones donde no cabe (Bilbao) o en las que se ocupa el caro terreno de la ciudad para actividades que no precisarían estar en el centro (lavado de trenes en Atocha)
- Pero, sobre todo, me ha deprimido que diera casi por perdido, por "no competitivo", el tráfico internacional de mercancías por Europa, y su falta de competencia si se compara, por ejemplo, con el americano, por problemas históricos (como el de gálibo) nunca abordados.
