miércoles, 25 de octubre de 2023

Inteligencia artificial


Con el don de la oportunidad, la semana pasada se inauguró en el CCCB (donde estará hasta el 17 de marzo) la exposición -IA- dedicada a la Inteligencia Artificial.
Ayer hubo una visita a vuelo rasante para un grupo (más bien un batallón) de Amics del CCCB, guiado por su comisario, Lluís Nacenta, que veo ahora es músico -de ahí su preferencia por ciertas instalaciones con la música como protagonista- y matemático.
Soy de los que prefieren mil veces las exposiciones que hacía inicialmente el CCCB -como las dedicados a un escritor y su ciudad- a las científicas que constituyen el grueso de las actuales, pero creo que ésta en particular, ampliación y actualización de la en su dia organizada por el Barbican y ahora coproducida por el Barcelona Supercomputing Center, está hecha seriamente y merece (y necesita) volver a verla en detalle. Es más: apuesto que será una de las más visitadas y llegará a verse alguna que otra cola para entrar.
Cuatro secciones -de las que tres llenas de pantallas, máquinas y muchas instalaciones interactivas (la cuarta, según Nacenta “de reposo”, lanza una visión histórica sobre variados precursores)- componen la exposición, que cubre la tercera planta del edificio, y tiene el propósito fundamental de que la gente tenga un cierto criterio y no atienda a las burdas habladurías infundadas que corren por ahí como la pólvora.
Nacenta hizo hincapié en recalcar el papel fundamental de los datos de base, y vino a explicar la IA (es de los que no les gusta el nombre) como una red neuronal, con una serie de nodos y sus conexiones entre ellos, que se refuerzan o debilitan en función de los resultados (acierto o error) de las reiteradas pruebas a las que se va sometiendo.
Todo programa de inteligencia artificial, como los que en la exposición han creado unas fotografías de rostros de personas que no existen realmente, o dibujan unos lirios, precisa -siguió explicando- de un “proceso de entrenamiento” similar al que se sigue en el juego del “caliente o frío”. Para ir evolucionando a partir de esos palos de ciego, necesita quien le califique, quien sepa realmente (como en el juego) de la bondad o no de sus resultados: por eso necesitan muchas fotos, libros, datos de todo tipo.
Previno de la probabilidad de resultados desviados debido a que los sistemas puestos en marcha carecen de todos los datos de base necesarios. En la exposición hay un par de ejemplos muy buenos en un mismo sentido: en uno de ellos, una científica negra descubrió que un sistema encargado de ello no le reconocía su cara como humana hasta que se ponía una careta blanca… En otra pantalla se puede ver cómo una mujer negra pide al sistema que cree una imagen de su rostro, diciéndole únicamente que es doctor: surge en pantalla, como resultado, la imagen de un hombre de media edad blanco…
Pidiendo que surja ya, aunque sea con un retraso de 70 años, la ley sobre la IA que dice la Unión Europea que sacará a principios del próximo año, porque es absolutamente necesaria, Lluís Nacenta igualó el poder de la IA con el del Golem, que causa a la vez fascinación y temor.
Pero pese a su tremendo coste energético y posibles problemas de su mala praxis, la inteligencia artificial puede suponer un paso de gigante en muchísimos campos. Ahí aparece la posibilidad -señaló- del concepto de la “explicabilidad”. La IA no llega a los resultados por el mismo proceso que la inteligencia humana. Analizar cómo llega el algoritmo a sus resultados puede dar pistas que seguro revolucionarán muchos campos.

 

viernes, 20 de octubre de 2023

Mobilitat a la Barcelona Metropolitana

En el plano que presenta Panayotis Chistides, evolución del nivel de congestión de las ciudades europeas en 2022, con respecto a 2019.


De vez en cuando me inscribo en una sesión de los Ingenieros, digamos, más bien “profesional”. Viene a ser algo así como malsana curiosidad por saber por dónde soplan los vientos de los tiempos, el pensamiento dominante, en aquellos temas que, aunque seguramente en atmósferas muy diferentes, personalmente me interesan.
Últimamente se produce un fenómeno muy curioso. Un colectivo que -hasta que no se les ha presionado en lo que más duele- nunca se había sentido aludido precisamente por las llamadas sobre las cuestiones ecológicas y de sostenibilidad de la Naturaleza, se encuentra ahora con que, en un momento en el que esas sensibilidades están al orden del día, no puede sino sumarse a la corriente y poner estos requisitos en primera línea. Pero, al mismo tiempo, conserva su naturaleza de grupo rendido en masa al “progreso técnico”, que asocia a una economía claramente neoliberal.
El tema que se debatió ayer jueves, en mesas redondas organizadas conjuntamente por los ingenieros industriales y los de caminos, fue el de la “Mobilitat a la Barcelona Metropolitana”. Y en los debates fue curioso ver desde posturas que se acercaban mucho a las que se podría sostener en colectivos Verdes, hasta otras que buceaban en busca de dónde se encuentra el “nicho de negocio”.
Una segunda paradoja la veo por ahí. Cuando se habla de movilidad se toca el terreno del transporte público, área que al menos un servidor cree que debiera estar gestionada por una entidad no privada. Está curioso entonces ver los equilibrios que se hacen para, buscando en teoría (no puede decirse otra cosa) el bien común, dar juego a las diferentes empresas que buscan triunfar económicamente. Fue divertido ver, en las diferentes mesas redondas, como cada cual acercaba él ascua a su sardina, pidiendo sensibilidad, subvenciones o decisiones en su campo de actuación.
Otra constatación para mí interesante, a nivel superficial. La media de edad muy baja para lo que suele ser habitual en la casa. Si bien la americana, en muchos participantes masculinos, seguía ahí, la corbata estuvo erradicada totalmente en las sesiones de toda la mañana. Un “casual” que ya llegué a ver que dominaba hasta oficialmente los viernes, inicio del fin de semana, en mi empresa. Pero en muchos casos se ha dado una vuelta de tuerca más: si bien se dieron unos pocos zapatos clásicos, predominaron las zapatillas deportivas. ¡En la casa de los ingenieros y en un acto de esos de representación! Pero vayamos ya al tema.
Por último, y aunque he procurado huir de ellos, todas las intervenciones estuvieron trufadas de conceptos y siglas correspondientes al inglés. Aunque fuera de algo más antiguo y sencillo que la sopa de pan.
Antes de las cuatro mesas redondas propiamente dichas que desarrollaron los diferentes aspectos de la movilidad, hubo previamente una comunicación introductoria muy interesante, de Panayotis Christidis, del Centro Común de Investigación (JRC por sus siglas en inglés) de la Comisión Europea, que se desarrolló vía online desde su sede en Sevilla. Anoté unos cuantos datos recogidos por ellos de 2022 que me parecieron de interés:
- Barcelona es una de las ciudades europeas climáticamente neutras si la comparamos con su estadio previo a la pandemia. Todavía, gracias sobre todo al teletrabajo, presenta el mismo nivel de congestión que en 2019, pese a los incrementos de diferente orden que se han dado en parámetros base.
- Se ha producido una bajada impresionante (recuérdese que hablamos de 2022, porque luego ha subido…) de uso del transporte público. De hecho, aún no se había recuperado el nivel previo a la pandemia, pese a diferentes medidas para ello…que están provocando diferentes problemas financieros.
- Se ha visto un gran estímulo a la movilidad activa (caminar o ir en bicicleta), pero se aprecia un cierto recorte en ese efecto.
- Nuevas tecnologías emergentes (compartir vehículo, de todo tipo): parecen haber alcanzado un cierto grado de saturación, si no han empezado una cierta reducción.
- Nuevas soluciones en prueba, como el robot autónomo de reparto: No se ven aún lo suficientemente preparadas.
- Entre el 30 y 40% de emisiones nocivas son debidas al transporte. Gracias a medidas como las de las supermanzanas, servicios a máximo de 15 minutos del domicilio, etc, Barcelona parecía ofrecer un panorama positivo. Pero eso se aclarará esta misma semana, en que la ciudad, con un nuevo gobierno municipal, presentará su plan para llegar al 80% de reducción comprometido.
- Coches eléctricos: se aprecian muchas dificultades, en ciudades densas como ésta, en encontrar sitio para todos los sitios de carga de baterías que serían necesarios de llegar a la electrificación total. Su implantación viene frenada por la mucha inversión -privada y pública- necesaria.
Y anoto unas pocas cosas de las cuatro mesas redondas que también llamaron mi atención:
1/ Logística urbana
-Se ha producido un 20% de incremento del comercio a casa.
-Hemos pasado, o estamos pasando, con esta tendencia, de demandas de 100 en 100 unidades a demandas de 1 en 1, pero los esquemas de distribución apenas han variado.
-Surgen ideas, nada desarrolladas, de hacer la distribución capilar final desde parkings (eso sí lo está haciendo la empresa de uno de los ponentes), mediante autobuses urbanos, el metro (dificultades para bajar y subir) o (eso planteó un asistente) haciendo entrar nuevos trenes como tranvías por la ciudad hasta un almacén por barrio.
-Que cuando una plataforma dice que hace inexistentes los costes de transportes, lo será para el comprador, pero no para otros y, definitivamente, no para la ciudad que lo soporta.
A este respecto, no puedo sino dejar escrita aquí mi reacción inmovilista. Parece que estamos metiéndonos en un buen embolado (inversiones enormes en las ciudades, destrucción del tejido urbano… y de toda una forma de vida) para dar satisfacción a unas compañías que, aprovechándose de unos servicios públicos que son los que pasan a asumir sus costes, sin aflojar la pasta, hacen dumping vendiendo más rápido y barato que una red urbana de tiendas que daban satisfacción completa, además de constituir buena parte del tejido urbano.
2/ Mobilidad activa (caminar, ir en bici):
-En Barcelona y su área, el 50% de los desplazamientos son de menos de 5 km, pero en verdad un 80% de los desplazamientos no son en bici o a pie, que podrían responder muy bien a esas necesidades.
-Siniestralidad en Barcelona: 15 muertos al año, de los que 6 viandantes, luego gente que iba en patinetes, ciclistas, motoristas y un automovilista.
-El salto que ha dado el uso de la bicicleta en Barcelona ha sido brutal, muy superior al de cualquier otra ciudad. Para medir el éxito de un servicio como el del Bicing, se dice que es completo si una bicicleta se usa 8 veces al día. En Barcelona se supera ese ratio, y se alcanzan los 12 viajes por bicicleta y día.
-Aquí estuvo muy bien un asistente a la jornada, que dijo que esos 12 usos hablan de saturación y que, por lo tanto, había un público potencial que se abstenía porque veía que el servicio no era fiable, no disponiendo de bicicletas en la estación de origen cuando las necesitase o encontrándose con una estación llena para dejarla y preguntó que para cuando doblar el servicio. Me sorprendió, desagradablemente, la respuesta de la responsable de Barcelona Serveis Municipals, quien confirmó la saturación mencionada, pero añadió que consideraba el Bicing como “puerta de entrada de la bicicleta para que el usuario pase a comprarse una privada”. Con esta posición, me temo que el servicio público de bicicletas a partir de ahora no hará sino ir decayendo, sin ampliación alguna. Supongo -pero lo deberían decir- que debe suponer un agujero financiero grande, y no quieren profundizarlo.
-Me gustaron las intervenciones, con una visión siempre muy pragmática, de la directora de programas del ayuntamiento de Terrassa, donde, según ella, visto que las dificultades económicas darían un plazo de 90 años para completar la red de carriles bicis que pensaban necesarios en su ciudad, habían adoptado una vía rápida de actuación, centrándose en rediseñar, en vez de tramos completos de carriles, únicamente cruces.
-Fue ella también la que se mostró sorprendida por la respuesta adversa y hasta belicosa de la gente y las trabas puestas para las soluciones tácticas, postura que supone se debe a que las creen definitivas.
-Y la que respondió a la petición de ejemplos inspiradores que conociera en el campo del fomento de la movilidad activa, señalando el caso de barrios como los de Malmoe o Friburgo, en los que el 70% de sus habitantes no tienen coche, y donde han diseñado una vialidad con la que, mientras los coches acceden a base de rodeos, las personas y bicicletas tienen acceso directo. Y otros ejemplos ya más en el campo de la comunicación.
3/ Transporte colectivo e intermodalidad
-Se alabó la integración tarifaria como un paso importante para la intermodalidad, pues gracias a ella las diferentes compañías perdieron el miedo a compartir sus datos.
-Se puso en valor la puesta en marcha de la App de Renfe dōcō, que te permite consultar los diferentes medios para llegar a un destino y, si se quiere, comprar los correspondientes billetes.
-Se indicó (todo eso fue Pere Macías) que había sido un error la política de no dejar entrar los autobuses interurbanos al centro de las ciudades, porque eso desincentivaba al usuario, quien, al ver que el autobús le dejaba lejos y tenía que tomar otro transporte complementario, prefería ir en su coche privado. En este sentido, recalcó que la intermodalidad no es el objetivo, que es que la gente use el transporte público, y no el privado.
4/ Movilidad individual eficiente
-Lo de compartir (el sharing) no está funcionando en coches. Sólo en ciertos viajes a o de centros universitarios y alguna cosa más así. En cambio en Francia y otros países europeos sí. En la mesa claman por incentivos de algún tipo (menores peajes, impuestos, tarifas parking, etc).
-El patinete compartido, hoy por hoy, presenta grandes problemas. Tiene una gran siniestralidad, justo por debajo de la de las motos, y supone un enorme problema de ocupación del espacio público.
-El responsable del RACC echó mano de resultados de encuestas de satisfacción sobre movilidad, que ponen a la suministrada por el transporte privado por delante del transporte público. Debe lograrse antes que nada, pues, que la respuesta de los usuarios sobre el transporte público sea mucho mejor.
-Todos los problemas existentes en las soluciones de movilidad compartida no son técnicos, sino de conceptualización. Falta reglamentación y adaptación a la misma.
-(una reflexión de uno de los ponentes): ¿Cómo pensamos en la puesta en marcha de coches autónomos si en la ciudad no han entrado ni los Uber ni los Cabify?
Vamos, que seguiremos un tiempo con todas esas tendencias y discusiones.

Rompiendo el orden de la relación, el miembro de la UOC es el del medio.


La pantalla pone los nombres de derecha a izquierda, en vez del criterio convencional.

El representante del RAC es el de la derecha.
 

Wittgenstein (Pere Montaner)


El mundo al revés… de lo que suele pasar. El curso pasado Pere Montaner organizó un seminario sobre la historia de la Filosofía en el Espai Betulia. Como solía pasar en los programas de bachillerato, el curso acabó en Nietzsche y, ante el palmo de narices que ocasionó entre la audiencia el que se quedara ahí, sin rozar ni una línea de pensadores contemporáneos, este curso ha organizado un nuevo seminario (como el anterior con conferencias de grandes especialistas), en esta ocasión sobre Filosofía Contemporánea.
La primera sesión, de la que se encargó él mismo, aunque se presentó como no especialista en la materia, fue ayer y estaba dedicada a la Filosofía del Lenguaje y, más concretamente, a Ludwig Wittgenstein. Con la tirada que tiene este chico (hablo de Wittgenstein, no de Montaner), y más en Badalona, pasó lo que tenía que pasar y tuvieron que colgar el cartel de “agotadas las localidades”, con más de cien personas dentro, pendientes de desentrañar lo que el vienés había querido decir en su “Tractatus logico-philosophicus”.
Salvo por el ligero olor a humanidad por la saturación y el peculiar sistema de refrigeración autóctono, se ha de decir que la sesión, contra lo que era previsible, fue de muy buen llevar. Montaner situó al personaje (familia adinerada, tres hermanos suicidas, él mismo de carácter muy inestable,…) y, aunque no se crea, habló de las teorías que Wittgenstein dejó escritas en sus dos libros y de las interpretaciones que otros hicieron de las mismas con un lenguaje llano, de lo más comprensible, dejando claras sus propias dudas.
De lo que es el contenido en sí de la cosa, aunque saqué foto de casi todas sus transparencias, muy explicativas, actuaré, para que se vea que asistí con provecho a la conferencia, conforme al aforismo número 7 del Tractarus:
“Sobre lo que no se puede hablar, hay que callar”.

José Antonio Jiménez, responsable del Espai Betulia, presenta a Pere Montaner ante un auditorio deseoso de hincar el diente a Wittgenstein de una vez.

No frotarse las manos ante el programa de sesiones que vienen: el aforo ya está saturado y lo maximo que pueden hacer es apuntar nuevos nombres en listas de espera.

Introducción de por dónde va eso de la Filosofía del lenguaje.





 

 

domingo, 1 de octubre de 2023

Martí Boada


El otro día, en la Setmana del Llibre en Català, pesqué el final de una intervención del geógrafo Martí Boada. Se ve que ya era muy popular -incluso eso que llaman “mediático”-, pero yo no lo conocía de nada, cuando hace doce años participé en una excursión a la Vall d’Olzinelles que guió él. Desde entonces debo reconocer que lo considero uno de los divulgadores más divertidos con que puede toparse uno.

Ecologista avant la lettre, en su conferencia, y sobre todo respondiendo preguntas, dejó a unos cuantos sorprendidos, porque deshace en un plis plas toda una serie de tópicos de esos que se oyen en entornos “concienciados” con el devenir de la naturaleza. 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...