martes, 25 de febrero de 2025

Distribución capilar



Entiendo que sí, que los tiempos han cambiado, y que es un ejercicio de nostalgia inútil aferrarse a modelos de ciudad que están reñidos con los hábitos actuales.
Hablando del tema de cómo se aprovisionan sus habitantes día a día, las primitivas tiendas de barrio sufrieron un golpe doloroso con la instalación de cadenas y luego grandes superficies de venta, a menudo en los alrededores de las ciudades, que ahorraban costos gracias a un tema de escala. Ahora, ambos modelos están a la capa caída, substituidos por compra on-line y la distribución a domicilio.
Bien, esos son hechos, con la última fase aún en extensión y consolidación. Si la aparición de las grandes superficies hizo disminuir la densidad, calidad y uso de los locales comerciales del centro de las ciudades, empobreciéndolas, el comercio digital y su distribución capilar hasta los hogares está cambiando costumbres seculares.
Una empresa casi monopólica ha arrastrado a todas las demás y ahora hasta comercios físicos impulsan a sus clientes a comprar en su web y, si es el caso, que la mercancía les llegue a sus hogares. Sorprendentemente, esos bienes así comprados pueden resultarles hasta más baratos. En la cadena, el distribuidor, que es ahí el verdadero amo, se ahorra en la cadena del producto un importante eslabón, la tienda, al que sumar unas magnitudes colosales, y de ahí su enriquecimiento.
Entiendo la supuesta comodidad del destinatario final, pero salvo en casos extremos, no veo razonable que esa comodidad esté poniendo en cuestión el poder disfrutar de las ciudades como se hacía primitivamente y, por otra parte, me parece inmoral que suponga un ahorro para los compradores… y un mayor gasto para todos los demás, porque el costo de hacer llegar esas mercancías en tamaños homeopáticos directamente a sus destinatarios finales -que evidentemente existen- están suponiendo ya, al margen de la banalización y destrozo del centro de las ciudades, costos para toda la población y futuras inversiones de calado, aún en estudio.
Toda esta reflexión me viene de un par de actos que se celebraron la semana pasada. Uno en la Societat Catalana de Geografía, donde se hablaba de “Sostenibilidad y consumo”, y un grupo multidisciplinar, encabezado por geógrafos, encargado por el Ayuntamiento de Barcelona, explicó un “nuevo método para analizar el comercio urbano en la era de la globalización en crisis”. El otro, en la sede de los Enginyers Industrials de Catalunya, donde se desarrolló una mesa redonda con gente de la ATM (Autoridad Territorial de Mobilidad, AECOC, y directores de Logística de un par de empresas, para hablar de la “Distribución urbana de mercancías B2B”, que dejo tal cual, con ese final tan norteamericano, para que se sepa la jerga que se suele usar en estos tiempos. Y podía ser peor, porque todo el rato estuvieron hablando de la “DUM”, por sus iniciales…
Los dos incidían, aunque la segunda dejó a un lado la cuestión más peliaguda de la “distribución capilar” hasta el mismísimo domicilio, en el queso abierto en la actualidad con la fragmentación y hasta atomización de los destinos, el aumento de los volúmenes fraccionados de paquetería… y las limitaciones de una ciudad que luce eslóganes de que cada vez quiere ser más “para las personas”, y va limitando las áreas que tradicionalmente se habían empleado para la descarga, así como imponiendo limitaciones a los medios de descarga y reparto.
Los primeros se centraban en la recesión de los tradicionales centros comerciales de la ciudad y cómo afrontarlos -ese es el cometido de su proyecto-, y los segundos en expresar todo contra lo que han de batallar para que sus empresas sigan siendo rentables.
Faltos de datos globales fiables los primeros (es muy difícil disponer de datos rigurosos sobre a qué están destinados todos y cada uno de los locales de la ciudad), sólo deduciendo que el cierre y desaparición de comercios se produjo, sobre todo en las periferias de la ciudad, ya antes del confinamiento, y que parecía que existía una tendencia, pese a las desapariciones, a la concentración en los ejes centrales, los primeros se han lanzado a crear una metodología particularizada, con base al trabajo de campo, pero gente como yo no creo que pueda ver con optimismo sus resultados si, en sus pre-conclusiones, figuran aseveraciones como que “más vale cualquier tipo de actividad comercial que que no haya ninguna” y cosas de ese estilo, partiendo de la convicción de que las formas de comercio tradicional ya no tienen sentido.
De los de la sede de los ingenieros, me quedé con una serie de cuestiones sobre ese sector de la logística. Anoto alguna de ellas:
-Entre el 30 y 40% del tránsito por las ciudades corresponde a esta DUM y, de éstos, el 70% a canales de distribución alimentaria y de venta por catálogo.
-Dicen que la DUM supone más de 50.000 puestos de trabajo, del orden del 13% del PIB.
-En Barcelona se considera que existen unos 95.000 puntos de entrega.
-Parece, y me ha parecido curioso, que uno de los principales problemas a los que se enfrentan los transportistas es a la falta de conductores. En España se dice que faltan unos 20.000, pero en Europa aún es peor. En transporte internacional porque ya nadie quiere trabajar como se hacía antes: un camionero sale de su casa para descargar en Alemania y nunca sabe cuantos días va a estar fuera. En distribución de paquetería, el estrés de los choferes hace que cuando contratan a uno, al segundo día se despida y no vuelva. No aguanta los atascos de entrada a la ciudad, que el punto de descarga que le dijeron estaría libre esté ocupado, que tenga que acompañar una carga concreta a donde no quería llegar… Supongo que también, digo yo, porque no deben ser sueldos muy boyantes… me ha hecho gracia cuando uno ha dicho que, además, antes les llegaban muchos que habían llevado camiones en la mili. Que desaparecida la mili, acudieron a latinoamericanos, y últimamente, los norteamericanos se los quedan todos, dejándolos sin.
-La desaparición de espacios para habitantes (aceras más amplias), colegios (chaflanes enteros reservados), etc, van haciendo más difícil en reparto.
-Las limitaciones de emisiones para obtener un aire de calidad, menor ruido, van incrementándose.
-Las descargas nocturnas mejorarían la congestión, eficiencia y calidad del aire, pero influyen en contra la falta de conductores, los ruidos más perseguidos a esas horas y que los pequeños locales, estilo farmacia, no quieren (pueden).
-El sector del transporte está muy atomizado y los grandes subcontratan a autónomos… a los que es más difícil hacerles hacer inversiones para cumplir las reglas y digitalizarse.
-Nuevas tecnologías como la de uso de drones (se hacen repartos así en los países bálticos), los “trenes” de camiones y los vehículos autónomos de mercancías… parecen aún muy lejos… o las compañías mantienen sus proyectos secretos para no dar luz a la competencia.
-Se hicieron unas pruebas de carril multiusos en, por ejemplo, la calle Balmes pero, según algún gestor logístico dijo, esa calle se ha convertido en un aparcamiento exclusivo de Amazon.
-Se ha buscado la utilización de aparcamientos subterráneos que parece empiezan a vaciarse bastante dado que no se sabe qué hacer con el coche en la ciudad, pero sus habituales alturas están reñidas con los camiones de reparto.
-Tambien se está en pruebas de reparto con el metro.
-En cualquier caso, todo se puede solucionar… con montones de dinero… y los gerentes de las empresas de transporte ya dicen que “los cargadores no piensan ceder ni un céntimo”, pasando la pelota a la administración, es decir, a todos los ciudadanos.
-¡Ah! Y me hizo gracia oír que los carriles bici de Nueva York (por otra parte recuerdo que bastante recientes) ya han pasado a mejor vida para las familias, dedicándose casi totalmente para vehículos de carga eléctrica de reparto.
(Salvo las dos fotos de las dos mesas redondas, las otras las he sacado de internet, de diferentes medios)




 

viernes, 21 de febrero de 2025

El Estado democrático y la industria bélica (Ángel Ferrero)


Estoy asistiendo a un seminario en el CCCB, “Guerra y capitalismo. La destrucción como fundamento”. Tras la sesión “Modernidad y violencia. Afinidades electivas”, en que se abordaba el tema “con las gafas de Benjamin”, ayer tocaba el turno a el mucho más directo y sin florituras “El Estado democrático y la industria bélica”, informado por el periodista Ángel Ferrero.
Iba a poner aquí todo el preámbulo teórico, desde Clausewitz, pasando por Marx y Lenin, sobre qué son y cómo surgen los conflictos bélicos, pero prefiero centrarme en lo que dijo de las industrias bélicas, existentes desde siempre, en principio estatales, pero pronto provocando “conflictos incestuosos” con el Estado, a medida que empezaron a dejar la fabricación de ciertos elementos a consorcios privados. Entresaco varias cosas entre las que dejó sobre la mesa, si bien, como no empleó apenas soporte visual y todo lo dijo de palabra, me temo que no podré dar más que ideas generales, sin particularizar facilitando nombres de empresas, cuáles están participadas y por quién, etc:
-En la actualidad es notoria la existencia de empresas de inversión (citó las principales, alguna muy conocida) en las empresas bélicas.
-Las cinco primeras industrias bélicas del mundo por sus cifras de venta son norteamericanas. Luego van una británica, dos chinas…
-En el primer (segunda foto) cuadro proyectado se ve (apenas…) el reparto porcentual de las ventas de armamento por países. El primer vendedor es Estados Unidos, seguido de China con un tercio de su volumen de ventas, Rusia (un octavo), etc.
-Más de la mitad del gasto militar se halla en los países de la OTAN, quedando muy por detrás China y, sobre todo, Rusia, de la que ahora nos están convenciendo día a día de su peligrosidad belicista.
-Los países de la Unión Europea se impusieron a sí mismos un objetivo de gasto militar del 2% del PiD, al que ahora, para defenderse del peligro ruso, España ha dicho que alcanzará en 2030. Pero, como sabemos si seguimos las noticias, cada día hay alguien (cosecha mía: empezando por ese simpático chico holandés, que ha empezado el cargo mostrándose un perro faldero de su amo y en los años de las tensiones por la crisis daba lecciones moralistas sobre lo que se había de hacer con los PIGS, países del sur nada de fiar, que habían llevado a la ruina con sus continuas juergas) que va subiendo la apuesta. En Europa ya hay países que han alcanzado un 3% que se empieza a pedir a todos y el bailongo del espectáculo diario impulsa a un 5%. ¿Hace falta decir que subir ese porcentaje de gasto quiere decir bajarlo de otros sectores?
-El gabinete Trump quiere utilizar la motosierra que popularizó Milei con la administración del Estado. Mirando el cuadro de la tercera foto, si lo hiciera con lógica, debería ir contra los funcionarios de los departamentos militares, que suponen directa o indirectamente (tres primeros del cuadro), más del 60% del presupuesto. Quizás lo haga el encargado Musk, externalizando mucho costo, favoreciendo así a su bolsillo personal, puesto que tiene participaciones importantes en tres grandes empresas del sector.
-En lo que respecta a empresas privadas que llegan a enviar gente a luchar en guerras, por aquí nos hemos hecho con el nombre del Grupo Wagner, pero Estados Unidos tenía otras de ese o mayor calibre, que utilizaron en Irak, dejando por donde pasaron una gran impresión de caballerosidad, delicadeza y educación.
-El sector bélico está muy representado en Bruselas, constituyéndose como uno de los lobby más importantes. Entre esos, los think tanks y los “expertos en seguridad”, que suelen practicar las puertas giratorias, podemos estar casi convencidos de que en Europa irán dejándose a un lado otras vías de solución de conflictos para meter la directa y acudir a la amenaza -o los hechos- bélicos.
En los años recientes la histeria armamentista está prendiendo. Se puede acudir a declaraciones sembrando el pánico muy variadas. Como mar de fondo, señala Ferrero, puede estar también el tema de la lucha por la imposición de la tecnología propia frente a la de China. Y, en otra dirección, la necesidad de materias primas esenciales, que suele estar en países alejados. Sitios poseedores de estas materias primas tan escasas (podemos apuntar quizás para el futuro hasta el agua) que siempre se han convertido en puntos de conflicto.
-Ejemplos: El uranio para el funcionamiento de los reactores franceses, mayoritaria fuente energética suya, significa el 20% de sus importaciones. En Nigeria en 2006 empezaron ataques de una guerrilla política -en principio con quejas del daño causado a sus habitantes que no fueron nunca atendidas- a empresas petroleras occidentales. De ese mismo año fue el conflicto gasístico entre Ucrania y Rusia. En 2007 un grupo salafista actuó igual por todo el norte de África. En 2013 en Argelia una milicia efectuó secuestros a responsables occidentales de estos tipos de empresas. En 2013 también eso, en Libia, en una planta de gas italiana. En 2014, también en Libia, un sabotaje de un oleoducto que llevaba petróleo para Europa a sus refinerías. No he captado bien algo sobre unas declaraciones de Musk animando a un golpe de estado en Bolivia, que no por casualidad es el que tiene las mayores reservas de litio. Necesario para muchos de los negocios del chico, como sus cohetes. Y ahora, descaradamente, salta Groenlandia a la actualidad. Resulta que posee 25 de las 34 materias primas que ha señalado Europa cómo esenciales para los nuevos productos (móviles, elementos de los automóviles, etc).
-No sólo se habla de fondos estructurales europeos para invertir más en la que de joven oí caracterizar -y me pareció una definición tan feliz que desde entonces la recuerdo y empleo- como la industria más esquilmaste del mundo, la armamentista. Hay, por ejemplo, unos fondos que son para mejorar las interconexiones europeas que entre sus puntos tienen, por ejemplo, reforzar los puentes, porque quizás no estén calculados para que puedan pasar muchos tanques por ellos.
-Pese a lo que se suele decir, la industria bélica supone un impacto relativamente muy débil en la economía de un país como fuente de contratación de empleo.
-Hay múltiples efectos dañinos colaterales del incremento de fabricación de armas, como que la experiencia dice que éstas acaban llegando en mayor o menos medida (mayor en cuanto más haya) a grupos criminales. El resultado inmediato es siempre el de ir entrando en una espiral de violencia, olvidándose todos de otros medios para solucionar problemas, dando, aún más, paso a éstos. En vez de solucionar el problema, lo agravan.
Claro que, viéndoles el lado positivo, las armas y métodos bélicos creados, tienen un cada vez más amplio “uso social”, también distanciándose de otras vías de solución a los problemas, en cosas como:
-El control de la inmigración
-La creciente militarización de la policía. (Basta pensar cómo van equipados los policías que se enfrentan a manifestaciones).
Por último hizo un rápido retraso a otras formas de entrada de la población en todo ese mundo de las armas. Ahí, por ejemplo, la cada vez más frecuente colaboración con los estudios cinematográficos (ultima foto) para que éstos ayuden a mejorar su imagen. O, claro, la colaboración con los fabricantes de videojuegos que tanto abundan entre la muchachada más joven, adquiriendo buenos hábitos.




 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...