martes, 25 de abril de 2017

Homenaje a Eduard Alcoy

En el Aula Magna (así entre nosotros, una aula grande, sin grandes diferencias con otras, salvó su tamaño) de la Universidad de Barcelona (facultad del ramo). Rosa Alcoy semiescondida en la oscuridad de la izquierda.

Enredado con otras cosas, no me he apuntado en esta ocasión al seminario del EMAC en la Universidad de Barcelona ("Essències de l'art català fora de Catalunya), pero no me quería perder por nada del mundo la conferencia que Rosa Alcoy decía haber preparado para el mismo sobre su padre, el pintor Eduard Alcoy.
Titulada "La pintura d'Eduard Alcoy i la Torino Nera", estaba centrada, como ha avisado en la introducción, sólo en un aspecto de su obra, el que la vincula al mundo italiano, y concretamente a la ciudad de Turín. Aún así, ha hecho una introducción sobre su obra previa, para que situásemos a Eduard Alcoy en el mundo del arte de su época. Nacido en 1930, formado pues en los años 40, recogió inicialmente todas las influencias de la pintura de su entorno -ha empezado a decir, al tiempo que mostraba en pantalla (ver la segunda foto) una serie de dibujos y acuarelas muy atractivos-. Pero no es sino hasta los años 50 -ha continuado- cuando se produce la irrupción de otras formas, ya en el campo de la abstracción (de 1955, por ejemplo, es "Yellow dog blues" -ver la tercera foto-, que habla del mundo del jazz, de la musicalidad), y entrando su estilo en un mundo mágico, muy ligado al Dau al Set.
En esos años se pone a trabajar como diseñador en la agencia Zen, con Cirici Pellicer, y en 1957 entra en el Grupo Silex (cuarta fotografía). Sigue pintando cuadros abstractos hasta que en los años 60, al cerrar Zen, se va a vivir a Mataró y entra en una cierta crisis al abandonar la abstracción, para ir entrando en la figuración, acercándose al mundo que lo define.
En los primeros 70 un galerista de Turín se interesa por su obra. Obtiene una beca y toma la decisión de dedicarse íntegramente a la pintura. La apuesta, dice su hija Rosa con una sonrisa en la cara, no le sale del todo mal, pues llegó a sacar adelante a cinco hijos. En su primera exposición turinesa, en 1971, vende todos los cuadros en cinco días.
Buena parte de su mundo, ese mundo que hace que uno distinga inmediatamente un cuadro de Alcoy, está ya ahí: Esos personajes con rostros que parecen caretas, cabezas en las que se asientan muchas ideas que toman formas muy diferentes, los numerosos pajarracos, y unos paisajes y arquitecturas que Irán invadiendo sus cuadros. También, esa presencia de la muerte, en muchas ocasiones servida con ironía, que hace que su hija haya hoy podido hablar emparentándolo con la "Torino Nera", una película de la época firmada por Carlo Lizzani, que también ambienta, de alguna forma, esa época.
Este año se cumplen los treinta de la muerte del pintor, y durante el mes de octubre está previsto que pueda verse una exposición sobre él en Llavaneres.


Obras juveniles

1955

El grupo Silex.

Ocell fora de gabia.

Los cuatro jinetes del Apocalipsis.


Un óleo previo: Homenaje a El Bosco. Protagonista de un seminario previo organizado por Rosa Alcoy.

También previo al periodo, esta pintura sobre Ávila, con esas caras en el subsuelo, sosteniendo toda la ciudad.


Un caballo herido, rojo. Quizás la muerte

Póster de la película de Lizzani.

Portadas de publicaciones italianas hechas por Alcoy.



 

martes, 4 de abril de 2017

El Renacimiento, época global (José Enrique Ruiz Domènec


Esto es una clase magistral, y no lo que corre por estos mundos. La daba hoy José Enrique Ruiz-Domènec en el Aula de Extensión Universitaria de los ingenieros, en el auditorio de los jesuitas de Caspe. Iba de "El Renacimiento, época global", pero curiosamente ha empezado hablando de la China, y luego, en vez de hablar de los Brunelleschi, Masaccio, etc, se ha centrado en descubrirnos, siguiendo la línea de la historia del mundo por las redes humanas de McNeill padre e hijo, en una serie de redes de banqueros. En algún momento lo ha recalcado: La gente sabe de la dinastía Ming por sus jarrones, tan perfectos, y del Renacimiento por su arte, que es impresionante, pero la historia cambió radicalmente en esa época por otras cosas de las que quizás eso es consecuencia, que no suelen aparecer en un primer plano, y que son ahora mismo puestas en el tablero por quienes analizan la historia para ver cómo se va a desarrollar el futuro.
"Todo empezó en 1368", ha empezado diciendo. En ese año, con el cambio de dinastía, la China para de golpe su expansión (sus naves estaban a punto de pasar del Índico al Atlántico) y se cierra, con las ideas confucianas dominándolo todo, en sí misma. Al mismo tiempo, en Bolonia, Ferrara, Florencia, Siena,... empiezan los estudios de humanismo, y una reflexión sobre cómo deben ser el arte, las ciudades, salta por todos lados. Es la invención del mundo moderno.
Llegados a este punto, Ruiz-Domènec, de quien impresiona su experiencia para medir el tiempo e ir navegando por dónde ha trazado su ruta, establece uno de esos paralelismos entre el mundo actual y el del Renacimiento: Igual que ahora no nos interesa cómo se fabrica, a costa de qué, nuestro Smartphone último modelo, que es de calidad y asequible, tampoco interesaban entonces, en el reino de la moda, los caminos por los que se había de obtener el alumbre básico para los tintes, y todo el crecimiento que se vivió.
Y a continuación el núcleo -muy resumido- de la conferencia: tres monedas de oro en circulación en la época, tres redes de banqueros que dominaban la Europa de entonces:
La primera el ducado de oro de Venecia. Empiezan a sufrir la presión de unos turcos cada vez más presentes en el Mediterráneo oriental, pero ese es aún su mundo.
La segunda el florín de oro. Florencia está dominada por dos familias, los Medeci y los Paci, que pronto se matarán entre sí como si de familias mafiosas se tratase. Florencia apuesta por Europa, y piensa en Francia, que reconquista los terrenos que tenía ya desde hacía tres siglos por su oeste Inglaterra, creando muy aproximadamente su famoso hexágono.
La Tercera es la que corresponde al Toisón de oro, de Flandes, Amberes, Gante,... Ciudades apoyadas por Génova, a la que ya no le interesa Francia y deja caer el Reino de Granada. Si Venecia seguía pensando en el Mediterráneo Oriental, Génova da la vuelta al pensamiento, y quiere ir a Oriente por Occidente. Carlos V es la representación material de esta idea. Cuando le dice Hernán Cortés que en América hay plata, consigue un aplazamiento de varios años para la enorme deuda con los banqueros genoveses que le ahogaba.
Más similitudes con la actualidad: Algunos ya ven que algo no funciona en el nuevo orden de cosas. Es el caso de Rabelais, de Cervantes en España, que señalan que el teórico país más rico de Europa es también el más pobre, donde más campa la miseria. Otro visionario, dice Ruiz-Domènec, es El Bosco, que ve y muestra claramente el riesgo del triunfo.
En el Renacimiento se produce un movimiento del Mediterráneo Oriental al Atlántico, aunque la verdad que sustenta eso permanece oculta. Y ahora estamos en una encrucijada similar: ¿Se producirá -o seguirá- un movimiento del Atlántico al Pacífico o se paralizará la extensión de China?
En el coloquio final alguien ha preguntado que dónde situaba a Inglaterra en esa pintura, pues bien que luchó por los tesoros americanos contra España, y su respuesta ha clarificado mucho las cosas. Detrás de Inglaterra -ha explicado- estaba el dinero florentino. El dinero -ha seguido- siempre tiene una visión global. Como las grandes corporaciones actuales, que no siguen las fronteras, un mapa.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...