viernes, 29 de noviembre de 2024

Italia. La segunda República? 1993-2006

El recuerdo de los jueces…


Iba a ser Paola Lo Cascio quien diera hoy la clase sobre “La segunda República? (Así, con interrogante) 1993-2006” en el curso de la UB para viejos “De Mussolini a Melone”, pero al final ha sido el propio Alberto Pellegrini.
El interrogante viene del hecho que, aunque los periodistas popularizaran el término para el periodo, la Constitución no se cambió nunca, por lo que propiamente la República seguía siendo la misma, la primera.
Con cambio constitucional o sin él (varias leyes que promovían el cambio constitucional fracasaron, quizás por la propia convicción de sus organizadores, que la llegaron a llamar “Porcellum”…), el hartazgo sobre la situación previa había llegado a un gran límite.
Se llega a nombrar por vez primera, por dos años (1993/94), un gobierno ajeno a los partidos, con Carlo Ciampi, un técnico de prestigio, a su cabeza.
En 1993 se prepara una nueva ley electoral, pero el dato más significativo de la crisis profunda es que la economía va mal. Para acabar de redondear la situación, vuelven los atentados (a un famoso periodista de la TV, a los Uffizi de Florencia, en Milán, Roma,…) con el resultado total de diez muertos. Tiempo después, se descubrirá que los atentados estaban organizados por la Mafia, para obligar al Estado a pactar una serie de medidas, tendientes a aligerar la fuerte persecución que se instauró contra ellos tras los asesinatos de jueces.
Y es que, como respuesta y reacción ante los asesinatos de los jueces Falcone y Borsellino (1992), se creó una cierta cultura de la legalidad progresista. En este empeño destacó entonces Leucolo Orlando, alcalde De Palermo.
Volviendo al tema del malestar por los atentados y la situación general del país: Con todo este caldo de cultivo, Silvio Berlusconi “baja al campo”, como vendió él su entrada en la política y, misteriosamente, se acabaron los ataques de la Mafia.
¿Cómo se produjo esa entrada del amo de Finenvest, auténtico protagonista de la sesión de hoy y de este periodo, en política? Fini (MSI), boloñés, se presentó a las elecciones municipales por… Roma, buscando notoriedad, y pasa a la segunda vuelta. Aunque no gana la alcaldía, Berlusconi se pronuncia en esa tesitura a su favor.
Poco después, parece que tras la insistencia de su mozo de establo, cuidador de sus caballos, Marcello Dell’Utri, Berlusconi crea Força Italia, un partido empresa, organizado como tal. Muy inteligentemente, él se presentaba como alguien ajeno a la vieja política (aunque fue uno de sus más directos corruptores), un hombre que se había hecho a sí mismo que, preocupado por la ineficiencia de los políticos, se iba a sacrificar (se ve que llegó a decir “Tomaré este cáliz…”) y presentarse para barrerlos del panorama.
El principal problema puertas afuera de Berlusconi fueron sus “liasons dangereuses”. A su máximo asesor, Dell’Utri, se le acabó condenando por su implicación con la Mafia, se tiene constancia -su ficha interna-de que él mismo fue miembro de la Logia Masónica P2 (él diría que se inscribió para contentar a un amigo…), de la que luego aplicó en sus gobiernos buena parte de sus propuestas.
El caso es que en 1994, Berlusconi, por su dominio de los medios (diarios, revistas, TV -con la adquisición fraudulenta de Mondadori-) y su estudiada propaganda, gana las elecciones y, en alianza con la Lega Norte de Bossi, con Fini (MSI) y Casini (entonces Centro, procedente de la Democracia Cristiana), forma su primer gobierno.
Su gobierno dura poquísimo, pues a final del mismo 1994 un pacto entre Bossi, D’Allema y Centristas lo derrocan. Ese es el momento en el que la izquierda se reorganiza, alrededor de Romano Prodi, con la formación de la coalición de izquierdas L’Ulivvo.
El gobierno Proddi duraría de 1996 a 1998, con éxitos como la entrada de Italia en el euro, tras sacrificios enormes.
Pero la buena racha acaba: Bertonotti, del pequeño grupo de los comunistas que no habían entrado en el PDS, hace caer el gobierno. Es por entonces cuando, haciendo girar el espectro político de nuevo, se produce la enorme consolidación de la Lega Norte, que de una postura autonómica pasa luego a una decididamente secesionista, para luego volver a una federalista. Con su proclama por una Padania Libre, obtienen una presencia territorial enorme, apoyados por un fuerte populismo. Bossi convoca un referéndum -no contemplado en la constitución- para la independencia de la Padania, a la que acuden cerca de cinco millones de personas. Previamente ha llevado a sus partidarios a un acto de aroma mítico para celebrar la independencia de la Padania, recorriendo todo el Po, desde sus fuentes hasta su desembocadura en Venecia.
Nos ha comentado que es el momento en que se habla de Celodurismo con respecto a Bossi. Hay que explicar de dónde viene ese nombre, contracción de “Ce l’ho duro” (la tiene dura). El mensaje de la Lega y su comunicación traspasan todos los límites conocidos hasta entonces. Algún ejemplo de sus frases:
-“Hemos de disfrazar a los inmigrantes de conejos y luego pam, pam, pam con las escopetas” (alcalde de Treviso)
-“Dispondré al jefe de policía para que haga limpieza étnica de maricones. Aquí, en Treviso no hay sitio para maricas” (ídem).
-Podemos reconocer las parejas homosexuales únicamente si se dejan capar como capones y dan sus órganos a la ciencia”.
-“Se deberían habilitar entradas diferenciadas en los autobuses para extracomunitarios y blancos” (alcalde de Verona).
El gobierno italiano toma cartas en el asunto , detiene a varios implicados, y se acaba el asunto.
Un Berlusconi que se había refundado, con sus empresas salvadas por una maniobra rarísima de D’Allema, vuelve a aliarse con Bossi, obteniendo en 2001 la mayoría absoluta. La ineficacia de su gobierno, que sólo parece preocuparse en dictar leyes para su salvación y aprovechamiento personal, irá produciendo su declive.
En 2006, Prodi, que había vuelto de su exitosa estancia como presidente de la Comisión Europea, dirige un segundo gobierno, que cae por las maniobras internas de D’Allema y de Cossiga.
¿Quien volverá a reinar? Pues sí, el gran protagonista de esta sesión, Berlusconi. Pero ya será casi una caricatura de sí mismo -el Bunga Bunga, etc- y durará poco. Supongo que lo veremos el próximo día, con Steven Forti.

Berlusconi, prometiendo volver al milagro italiano de los 60. Nunca cumplió ninguna de sus promesas.

Marcello Dell’Utro.

Concentración en Venezia celebrando “la independencia” de la Padania.

Insultos, odio a Roma…

El libro de fotos que Bertolucci repartió para las elecciones a todos los hogares italianos.

Con fotos cursis como ésta.

La demonización sin motivos de los inmigrantes.

Más

Nanni Moretti en la fiesta de L’Ulivvo.
 

viernes, 22 de noviembre de 2024

Italia: Modernización y despolitización. 1980-1993

Napoli 2

No pensaba que los 80 italianos dieran para tanto. En la sesión de hoy del curso “De Mussolini a Melane”, tocaba “Modernización y despolitización. 1980-1993” y, además de confirmarse eso que desde Italia las cosas se extienden después a España, también me ha dejado la sensación de que entonces en muchas cosas se iniciaba una época que aún dura. Un resumen de lo explicado por Alberto Pellegrini:
Tras el fracaso del asalto al cielo de los 70 y 80, se produce el reflujo, un completo cambio de valores, la vuelta al privado. Se agota la contestación y lo único que interesa es el éxito personal y el enriquecimiento. El culto al propio cuerpo, la moda, las marcas,… Del 83 al 87 es la era de los Paninari, gente joven sólo preocupada en mostrar cómo se adentraban en el consumo.
Un buen ejemplo de lo que tiene éxito en esa época lo ofrece Silvio Berlusconi, quien, con dinero de procedencia más que dudosa, crea la urbanización “Milano 2”. Aislada pero bien comunicada, cerrada a los peligros del exterior. Los buenos contactos de Berlusconi se demuestran cuando en Milano 2 los ruidos de los aviones aterrizando se hicieron molestos. Consiguió que le dejaran construir un hospital y, una vez funcionando este, fue obligado variar las rutas de los aviones.
Ese fue el origen, además, del todo poderoso Fininvest, el Imperio televisivo de Berlusconi. Ofreció al barrio televisión por cable. Esa experiencia le hizo pasar a ofrecer una televisión comercial local y luego regional. Las leyes italianas no permitían que una televisión privada tuviera ámbito nacional, por lo que todas sus televisiones emitían regionalmente, pero hizo el truco de grabar los programas y emitirlo desde las diferentes TV regionales a la misma hora. Eso le abrió por completo el camino de los ingresos vía anunciantes, y ese dinero recaudado le posibilitó la contratación de los periodistas, programas y series más populares.
Un ejemplo de cómo logró imponerse a la televisión oficial: la compra de los programas infantiles de Los Pitufos y su emisión a las 20h, el horario del Telegiornale de la RAI: el poder dictatorial de los niños se impuso al de sus padres.
Sus programas machistas pero sin romper ningún límite infranqueable dieron paso a la ola de erotismo desatado, como canal de venta de todo, en los medios de comunicación.
Corresponde todo ello a una época de crecimiento de la economía, pero sin ser con una base sólida. Italia supera el PIB de Gran Bretaña, pero se dobla su déficit público.
A partir del terrible atentado de Bolonia, en el 1982, el terrorismo va de bajada hasta casi desaparecer. Paralelamente, es la época del completo declive de la izquierda. Sucumben también los triunfos de los grandes sindicatos. A una huelga con encierro en la FIAT, tras el anuncio de una seria reestructuración, se enfrenta en 1980 la “marcha de los 40.000” empleados de la empresa. Es el triunfo de los “white colors”.
En 1984, tras un pavoroso infarto cerebral mientras se encuentra ante un micrófono por un mitin, fallece Enrico Berlinguer. Se dice que a sus funerales asistieron dos millones de personas, toda una izquierda a partir de entonces huérfana de líderes con su carisma.
La Democracia Cristiana sigue tocando poder, pero debilitándose. Es la época de los gobiernos del CAF (Craxi, Andreotti y Fortani). Bettino Craxi ha visto que puede convertir al Partido Socialista en el líder de la izquierda al modo de lo que pasaba en otros países occidentales. En su reinado, entre otras cosas, establece una ley rápida que deja a las televisiones privadas de su amigo emitir a todo el país.
Por su parte, Cossiga substituye a Pertini en la presidencia: nunca rozaría la enorme popularidad de este último, acrecentada por su imagen en el Mundial de Fútbol en España del 1982, su presencia inmediata ante la mortífera erupción del Vesubio y otros acontecimientos similares.
Repasando la faceta cultural, destaca el nombre de Umberto Eco, hombre de enorme cultura que inicia la década escribiendo “El laberinto de la rosa”, con su erudición, su punto de novela de Sherlock Holmes: supo ver que la ingesta de ensayos de la década anterior iba a dar paso a un regreso a la narrativa.
Los años 80 dan paso a una irrellevante, nada crítica, canción pop, que lo inunda todo.
Como nombres de cantantes del momento sólo destacan gente como Eros Ramazzotti, Toto Cotugno,… También, claro, Battiato, Pino Daniele,…
En cine ya casi no hay películas de los grandes cineastas de las décadas anteriores. Está, eso sí, Nanni Moretti, muestra de quien contempla impotente la caída de la izquierda. Habrá que recordar esa frase que dice en “Caro diario” tras oír un discurso de D’Alema:
-D’Alema: di qualcosa di sinistra!
Pero el cine italiano, que en la década anterior había aún dado muy buenas películas, muchas producidas por la RAI, entra en pleno declive. Surge el gran éxito de “Cinema Paradiso”… Casi desaparece la comedia italiana, que se refugia en Verdone (en el ámbito casi exclusivamente romano), Troisi y hay la aparición explosiva -inicialmente- de Roberto Begnini. Pero es la época, básicamente, del destape, de la serie “Navidad en…”
Se dan entonces los grandes éxitos deportivos de los clubs de fútbol italianos, que tienen una justificación económica: aparecen los patrocinios en las camisetas, y eso les permite acumular fondos para la compra de los mejores jugadores mundiales. Pero tanto dinero en juego llevará a numerosos escándalos y violencias en los campos de fútbol, donde aparecen entonces los grupos de suporters de extrema derecha, los slogans racistas, etc.
Pellegrini gusta siempre de sazonar sus explicaciones con anécdotas, que hacen sus clases, además de muy claras, muy amenas. En este caso recuerda que, dados los insultos racistas a los napolitanos que se veían en las gradas del Verona en un partido (ver la foto), en el partido de vuelta todos esperaban qué habrían preparado en Nápoles. Pasaron los primeros minutos y los aficionados del Verona, que se esperaban algo gordo, estaban mosqueados: no pasaba nada. Pero, de repente, todos los espectadores de un lado de la grada montaron una enorme pancarta. Sólo decía, en napolitano: Giulietta: ¡eres una puta!”
Lo más importante de la segunda parte del periodo, que salpicaba toda la actividad política, fue la corrupción, totalmente institucionalizada. Sólo no caían en ella los partidos que no estaban en el poder, en sus diferentes niveles territoriales.
Esto, y los asesinatos de la Mafia en Sicilia, lleva, a partir de 1987, al declive absoluto del sistema, sin que las fuerzas políticas hagan nada para frenarlo. La población adquiere una completa desafección por el sistema político.
La caída del Muro acabará de redondear la cosa: el PC intenta salvar los muebles pasando a ser el PDS, pero no parece que el cambio le haya ido bien.
Aparece entonces el autonomismo. Primero la Liga Veneta (“Dime can, ma no italiano”, dice una pancarta suya, o “Veneto is not Italy”, en perfecto dialecto). Luego llega el avispado Bossi y la Lega Lombarda. En 1989, reunión de pastores: la Lega Nord, que obtiene un 19% de los votos en Lombardía.
En las elecciones del 1992 no hay forma de que el Parlamento, muy escindido, con grupos muy enfrentados, llegue a un acuerdo para nombrar Presidente, que es quien, a su vez, debe nombrar al Jefe del Gobierno.
Estalla la Tangentopoli. El juez António Di Pietro se convierte en un héroe popular, en un momento en que nadie quiere saber nada de la clase política. Surgen escándalos por doquier.
En otoño 1992 se llega al colapso. En las elecciones de 1993 nadie vota a los socialistas. Craxi, perseguido por los escándalos, huye a Túnez. También en 1993, un referéndum cambia la ley electoral.
Ante todo este caos llegará il salvatore, Berlusconi. Pero eso ya formará parte de la próxima clase.

Paninari.

Los 40.000 de la FIAT.

Dos amigos: Silvio Berlusconi y Bettino Craxi

Umberto Eco


Los patrocinios de las camisetas.

Roberto Begnini aúpa a Berlinguer.

Pertini postrado ante el féretro de Berlinguer. No paró de llorar.

En el campo del Verona. Pancarta bestia contra los del sur, tras la erupción del Vesubio.

La contestación en el campo del Nápoles.
 

viernes, 15 de noviembre de 2024

Los 70 en Italia

1. Giulio Andreotti.

2. Un fin de semana en Milán en 1973, con medidas de austeridad que no permiten imprimir en coche.

3. Fracaso estrepitoso de la abolición de la ley del divorcio, un referéndum que ha movilizado a todo el país.

En estos repasos a la política y la sociedad italiana reciente del curso que vamos siguiendo en la UB, la semana pasada le tocó el turno a la década de los 70, pero J. M. Rua centró su mirada casi exclusivamente en los atentados de los años de plomo. Esta mañana, Alberto Pellegrini ha ampliado el punto de vista sobre esa misma década. Resumiendo:
En 1970, un ya bastante débil gobierno de Centro Izquierda logra importantes acuerdos en el ámbito sindical y laboral, la liberalización de los accesos a la Universidad, antes muy constreñidos, y la legalización del divorcio.
En 1971 accede al cargo de Primer Ministro Giulio Andreotti (foto 1), un turbio personaje sin escrúpulos ante nada para obtener no lucro personal, que eso no, pero sí sus objetivos políticos. Pellegrini, para hacer palpable su peculiar sentido del humor -se ve que hasta obtuvo un premio en la especialidad- recordó la frase que soltó en una ocasión: “Quiero mucho a Alemania. Tanto que quiero dos”.
Lo que desde luego perdió del todo a Andreotti fueron “las amistades peligrosas”. No se ha llegado a poder demostrar sus actividades mafiosas posteriores a épocas cuyos delitos ya habían prescrito, pero si varias de las anteriores.
Una cosa que me sorprende que no llegara a ser tan notoria como para que me enterara en la época. En 1973 estalla la crisis del petróleo e Italia, país no productor de energía de ningún tipo, sufre las consecuencias. Se ve que se llegó a prohibir utilizar el coche los fines de semana (ver en la foto dos a la gente de Milán utilizando medios alternativos).
Pese a ello, el país experimentó un crecimiento económico brutal fuera del hasta entonces consolidado triángulo industrial. Regiones como la del Veneto, que habían estado a la cola del desarrollo, se pusieron súbitamente en cabeza. Es el momento de la moda, el diseño, los complementos italianos.
Un hecho con una incidencia brutal en la sociedad italiana: Promovido por el Vaticano, la Democracia Cristiana comete el error de solicitar un referéndum para eliminar la ley del divorcio. La sociedad se moviliza y su fracaso, estrepitoso, es saludado por toda la prensa (foto 3).
Eso es un síntoma más de la enorme evolución de la sociedad italiana, que Pellegrini demuestra dando nombres de las películas que triunfan en estos años (con, además de cine político, de terror y comedias eróticas, spaghetti western en los que los protagonistas siempre actuaban contra el poder establecido (foto 4), con músicas como las del genovés Fabrizio de André (5) o Francesco Guccini (6, quien proclamaba en una canción, y todo el público lo coreaba, que la justicia proletaria vencerá)
Otro siniestro personaje de la época sería Licio Gelli (foto 7), implicado en un golpe de estado, cara visible de la Logia Masónica P2. Las sospechas de su intervención en diferentes atentados son elevadas. Hechos constatados son, por ejemplo, la entrada de Rizzoli en el Corriere de la Sera, que había dado un giro a la izquierda notorio, como demuestra que publicase los Escritos Corsarios de Pasolini, para en su lugar publicar cartas de amor y cosas parecidas. Uno de los miembros de la Logia P2 fue Berlusconi, quien se encargó de uno de los puntos de su programa interno: debilitar la RAI a base de la creación de televisiones locales privadas.
Pellegrini se preguntaba esta mañana quien estaría en esa cúpula de la P2 de la que se hablaba, pues Gelli “era más bien tonto”, incapaz de ser algo superior a la cara visible. A la sombra de Andreotti apuntan muchos.
En la época se da también el auge de la mafia (curiosamente había un vuelo directo entre Palermo -no Roma- y Nueva York), se reorganiza y crece la Camorra, bulle la Ndranghetta calabresa en el mundo de la droga y, por último, la Banda de la Magliana, que se hace con el comercio de la droga en Roma.
Ante todo esto, con un discurso de honestidad, contra el fascismo y la corrupción, alejándose de Moscú, es la época de la respetada figura de Enrico Berlinguer, a cargo del PCI.
En las elecciones del 76 el PCI alcanza un 34,37% de los votos, a cuatro puntos de la DC, y venciendo en todas las grandes ciudades (ver mapa en la foto 8.Entre Enrico Berlinguer y Aldo Moro surge la idea del Compromiso Histórico, por el que el PCI iría apoyando a la DC para de esa forma apartar el peligro del fascismo. Al margen de la extrema derecha y la extrema izquierda, así como los otros países occidentales, que ya veían con malos ojos los tratos de Italia con “los del otro lado” (ver foto 9), el partido que, con un 9% de los votos, queda excluido, el Socialista, es, naturalmente, enemigo de ese acuerdo. Poco antes el PS ha elegido a un miembro de la PS2, Benito Craxi (foto 10). Berlinguer, que dijo conocer de qué hablaba, asombró en una reunión de su partido avisando del enorme desastre de ese nombramiento: “el PS -dijo- ha sido tomado por criminales”. El futuro pareció darle la razón.
Lo que siguió ya lo recordamos el otro día: el cadáver de Aldo Moro, y con él el del Compromiso Histórico (foto 11), apareció en un maletero de un coche en Roma (foto 12).
Llegó entonces a la sociedad el tiempo del “Riflusso”. Tras la enorme efervescencia política que se había vivido, se produjo el retorno a lo privado: el culto al cuerpo, al baile -es el momento de “Fiebre del sábado noche”-, la la felicidad personal. Un reflujo en el que, diría yo, aún nos encontramos.
También, ya “fuera de tiempo”, dos hechos violentos: la masacre de Ustica (todo apunta que un avión civil alcanzado por un misil en batalla entre aviones franceses y libios, foto 13) y el brutal atentado de Bolonia con el que también acabó la sesión del otro día.

4. Pier Paolo Pasolini haciendo de consejero revolucionario en “Descanse en paz” (Carlo Lizzani).

5. Fabrizio de André

6.Francesco Guccini.

7. Licio Gelli.

8. Resultados elecciones 1976.

9. El peligro rojo.

10. Benito Craxi.

11. Berlinguer y Moro. El Compomiso Histórico.

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14. Alberto Peregrini en un momento de la clase.
 

viernes, 8 de noviembre de 2024

Los años de plomo italianos (J. M. Rua)

Junio Valerio Borghese.


En el curso sobre la historia reciente italiana de la UB, hoy hemos llegado a los años de plomo (1969-1980).
Le ha tocado abordarlo a J. M. Rua, quien ha hablado de certezas, como la inapelable de los 409 muertos del periodo y otras que han podido certificarse, pero también de intuiciones sobre sus orígenes y de sus consecuencias.
Como antecedentes se ha remontado a la probada existencia de la Operación Chaos (1966), una ilegal infiltración de la CIA en movimientos estudiantiles norteamericanos con tal de hacer abortar desde dentro sus actividades. La expansión de este tipo de actividades fuera de las fronteras americanas pudo comprobarse en 1967, con el golpe de estado de los Coroneles en Grecia, reconocidamente apoyado por agentes de los servicios secretos con el objetivo de evitar los avances de grupos marxistas.
Ya en Italia, Rua ha hecho constar también la sospechosa existencia, por esa época, de una serie de reflexiones institucionalizadas sobre cómo parar las guerras revolucionarias, aunque para entonces no hubiera nada parecido a eso en el país.
En diciembre de 1969 tiene lugar el primer atentado de una larguísima serie. Una bomba colocada en el Banco Nacional de Agricultura de Milán mata a 17 personas…
Se acusa entonces a varios, entre los que luego serían declarados inocentes, como Valpreda o Giuseppe Pinelli. Darío Fo, en su “Muerte accidental de un anarquista” habla de la extraña caída mortal de éste último por una ventana…
Ante hechos de esta naturaleza, surge en el ámbito de la Democracia Cristiana la opción autoritaria, encarnada por Saragat, que pue frenada por Aldo Moro.
Se sucedieron entonces 36 largos años de juicios, de 1972 a 2005, que acabaron con la conclusión de que los anarquistas no habían sido los autores de la masacre, sino que éste estaba pensado por el grupo neofascista Ordine Nuovo, posiblemente infiltrado por servicios secretos.
Otros hechos violentos de la época fueron los de la revuelta de Reggio Calabria por un cambio administrativo, capitaneada por Ordine Nuovo y duramente reprimida, y los atentados de Trento (cuya facultad de Sociología era un fuerte núcleo izquierdoso) y de los que surgirían, como reacción, las Brigadas Rojas.
Un hecho también comprobado fue la organización de un golpe de Estado (luego hubo otros) capitaneado por el militar Junio Valerio Borghese, en el que se vieron envueltos 20.000 militares, y abortado aún no se sabe muy bien por quién y por qué motivos.
Con todo este caldo de cultivo, esta inestabilidad, el MSI, bajo la dirección de Giorgio Almirante, llegó a subir hasta a un 8,6% de partidarios en 1972.
Considerando al MSI insuficientemente rígido, el partido de extrema derecha sufrió una serie de escisiones, como Ordine Nuovo y Avanguarda Nazionale, nombres que siempre figurarán en los golpes violentos posteriores. Uno que trascendió de la primera fue el de Stefano delle Chiaie, un pájaro que se refugió en España, participando activamente en los hechos de Montejurra, para luego, ya en Latinoamérica, ser conocido por su papel en las atrocidades de varias dictaduras militares del momento.
En casi todos los atentados iniciales se acusaba en primer lugar de ellos a destacados anarquistas, para acabar demostrándose que habían sido cometidos por gente de extrema derecha infiltrada o que se hacía pasar por de extrema izquierda.
Rua ha señalado la confusión que sigue rodeando a todo ello, y ha puesto el ejemplo de atentados cometidos por la extrema derecha, llegando a matar a policías, para, viéndose instrumentalizados por el Estado, demostrar que no eran manipulables. Uno de estos atentados, en la zona de Gorizia, se atribuyó durante mucho tiempo a las Brigadas Rojas, hasta que un juez, en su investigación, ligó las armas empleadas con uno de los depósitos de armas que la red Gladio tenía por la zona…
La ambigüedad máxima de ciertos personajes como Andreotti deja suspendida por el aire una enorme sospecha, que Sorrentino, en su “Il divo” dio por certeza.
En el otro extremo del espectro político nos encontramos con organizaciones como Potere Operaio, Autonomía Operaia (de la que formó parte el cineasta Joaquín Jordá) o Lotta Continua, de los que surgieron desviaciones también violentas.
En este espectro encontramos nombres como el del editor Giangiacomo Feltrinelli, muerto al explosionarle una bomba que iba a colocar en una torre de alta tensión, o el de Toni Negri, fallecido el año pasado, teórico de peso y acusado algunas veces, pero nunca demostrado, de ser el ideólogo de las Brigadas Rojas.
Las Brigadas Rojas se caracterizaron inicialmente por lo que llamaban la “propaganda armada”, con una serie de secuestros exprés. A ellos estan asociados los nombres de Renato Cursio y Alberto Franceschini.
Rua ha explicado la ideología de las Brigadas Rojas con un texto del histórico Augusta Blanchi, que venía a decir que “El pueblo no sabe, y es preciso que sepa. Esto no puede lograrse ni en un día ni en un mes. Si se hacen elecciones, éstas serán reaccionarias”. Vamos, que los únicos que pueden educar a las masas son los componentes de una vanguardia revolucionaria.
A esta idea de Blanchi se opuso Engels, que le espetó que esa vanguardia se convertiría en una dictadura, pero no de todo el proletariado, sino del pequeño grupo que haya hecho la revolución.
En 1974 se producen cambios en la Democracia Cristiana y en 1975 las Brigadas Rojas (y Primera Línea) cambian su estrategia hacia auténticos atentados. Surgen también los Núcleos Armados Revolucionarios, de extrema derecha.
En 1978, ya en época del Compromiso Histórico, se produce el caso Moro, cuando Aldo Moro era el líder de la DC más proclive. Las dos magníficas películas de Marco Bellocchio, y especialmente “Esterno notte” dejan claros los diferentes puntos de vista sobre el asunto.
Con el descubrimiento del cadáver de Aldo Moro en el maletero de un coche aparcado en la Vía Caetani romana, a medio camino de las sedes de la Democracia Cristiana y el PCI, se produce el cierre de toda una época.
En 1979 es el fin del compromiso histórico, y en 1980, las brutales 85 muertes por la explosión de una bomba en la Estación de Bolonia, sin haberse aclarado aún hoy la enredada telaraña de posibles autores. Fue casi el último episodio de los años del plomo italianos.
Por sus consecuencias posteriores (el partido comunista ya nunca volvió a representar lo que había llegado a representar) podría cobrar fuerza la intuición de una búsqueda para llegar a la estabilidad a partir de generar la más bestia inestabilidad.

Giorgio Almirante. Rua, para hacernos entender que no todo es absolutamente rígido, y que caben modulaciones diversas, recordó como Almirante dejó a todo el mundo sorprendido cuando fue y se cuadró ante el féretro de Berlinguer, de quien explicó que había sido “un hombre digno”. Después se descubrió que, en medio de la gran confusión por los numerosos atentados, los dos se habían entrevistado, intentando que la violencia no lo cubriera todo

El pájaro Stephano de la Chiaie, en los hechos de Montejurra.

Feltrinelli.

La matanza (85 personas) de la Estación de Bolonia.
 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...