El recuerdo de los jueces…
Iba a ser Paola Lo Cascio quien diera hoy la clase sobre “La segunda República? (Así, con interrogante) 1993-2006” en el curso de la UB para viejos “De Mussolini a Melone”, pero al final ha sido el propio Alberto Pellegrini.
El interrogante viene del hecho que, aunque los periodistas popularizaran el término para el periodo, la Constitución no se cambió nunca, por lo que propiamente la República seguía siendo la misma, la primera.
Se llega a nombrar por vez primera, por dos años (1993/94), un gobierno ajeno a los partidos, con Carlo Ciampi, un técnico de prestigio, a su cabeza.
En 1993 se prepara una nueva ley electoral, pero el dato más significativo de la crisis profunda es que la economía va mal. Para acabar de redondear la situación, vuelven los atentados (a un famoso periodista de la TV, a los Uffizi de Florencia, en Milán, Roma,…) con el resultado total de diez muertos. Tiempo después, se descubrirá que los atentados estaban organizados por la Mafia, para obligar al Estado a pactar una serie de medidas, tendientes a aligerar la fuerte persecución que se instauró contra ellos tras los asesinatos de jueces.
Y es que, como respuesta y reacción ante los asesinatos de los jueces Falcone y Borsellino (1992), se creó una cierta cultura de la legalidad progresista. En este empeño destacó entonces Leucolo Orlando, alcalde De Palermo.
Volviendo al tema del malestar por los atentados y la situación general del país: Con todo este caldo de cultivo, Silvio Berlusconi “baja al campo”, como vendió él su entrada en la política y, misteriosamente, se acabaron los ataques de la Mafia.
¿Cómo se produjo esa entrada del amo de Finenvest, auténtico protagonista de la sesión de hoy y de este periodo, en política? Fini (MSI), boloñés, se presentó a las elecciones municipales por… Roma, buscando notoriedad, y pasa a la segunda vuelta. Aunque no gana la alcaldía, Berlusconi se pronuncia en esa tesitura a su favor.
Poco después, parece que tras la insistencia de su mozo de establo, cuidador de sus caballos, Marcello Dell’Utri, Berlusconi crea Força Italia, un partido empresa, organizado como tal. Muy inteligentemente, él se presentaba como alguien ajeno a la vieja política (aunque fue uno de sus más directos corruptores), un hombre que se había hecho a sí mismo que, preocupado por la ineficiencia de los políticos, se iba a sacrificar (se ve que llegó a decir “Tomaré este cáliz…”) y presentarse para barrerlos del panorama.
El principal problema puertas afuera de Berlusconi fueron sus “liasons dangereuses”. A su máximo asesor, Dell’Utri, se le acabó condenando por su implicación con la Mafia, se tiene constancia -su ficha interna-de que él mismo fue miembro de la Logia Masónica P2 (él diría que se inscribió para contentar a un amigo…), de la que luego aplicó en sus gobiernos buena parte de sus propuestas.
El caso es que en 1994, Berlusconi, por su dominio de los medios (diarios, revistas, TV -con la adquisición fraudulenta de Mondadori-) y su estudiada propaganda, gana las elecciones y, en alianza con la Lega Norte de Bossi, con Fini (MSI) y Casini (entonces Centro, procedente de la Democracia Cristiana), forma su primer gobierno.
Su gobierno dura poquísimo, pues a final del mismo 1994 un pacto entre Bossi, D’Allema y Centristas lo derrocan. Ese es el momento en el que la izquierda se reorganiza, alrededor de Romano Prodi, con la formación de la coalición de izquierdas L’Ulivvo.
El gobierno Proddi duraría de 1996 a 1998, con éxitos como la entrada de Italia en el euro, tras sacrificios enormes.
Pero la buena racha acaba: Bertonotti, del pequeño grupo de los comunistas que no habían entrado en el PDS, hace caer el gobierno. Es por entonces cuando, haciendo girar el espectro político de nuevo, se produce la enorme consolidación de la Lega Norte, que de una postura autonómica pasa luego a una decididamente secesionista, para luego volver a una federalista. Con su proclama por una Padania Libre, obtienen una presencia territorial enorme, apoyados por un fuerte populismo. Bossi convoca un referéndum -no contemplado en la constitución- para la independencia de la Padania, a la que acuden cerca de cinco millones de personas. Previamente ha llevado a sus partidarios a un acto de aroma mítico para celebrar la independencia de la Padania, recorriendo todo el Po, desde sus fuentes hasta su desembocadura en Venecia.
Nos ha comentado que es el momento en que se habla de Celodurismo con respecto a Bossi. Hay que explicar de dónde viene ese nombre, contracción de “Ce l’ho duro” (la tiene dura). El mensaje de la Lega y su comunicación traspasan todos los límites conocidos hasta entonces. Algún ejemplo de sus frases:
-“Hemos de disfrazar a los inmigrantes de conejos y luego pam, pam, pam con las escopetas” (alcalde de Treviso)
-“Dispondré al jefe de policía para que haga limpieza étnica de maricones. Aquí, en Treviso no hay sitio para maricas” (ídem).
-Podemos reconocer las parejas homosexuales únicamente si se dejan capar como capones y dan sus órganos a la ciencia”.
-“Se deberían habilitar entradas diferenciadas en los autobuses para extracomunitarios y blancos” (alcalde de Verona).
El gobierno italiano toma cartas en el asunto , detiene a varios implicados, y se acaba el asunto.
Un Berlusconi que se había refundado, con sus empresas salvadas por una maniobra rarísima de D’Allema, vuelve a aliarse con Bossi, obteniendo en 2001 la mayoría absoluta. La ineficacia de su gobierno, que sólo parece preocuparse en dictar leyes para su salvación y aprovechamiento personal, irá produciendo su declive.
En 2006, Prodi, que había vuelto de su exitosa estancia como presidente de la Comisión Europea, dirige un segundo gobierno, que cae por las maniobras internas de D’Allema y de Cossiga.
¿Quien volverá a reinar? Pues sí, el gran protagonista de esta sesión, Berlusconi. Pero ya será casi una caricatura de sí mismo -el Bunga Bunga, etc- y durará poco. Supongo que lo veremos el próximo día, con Steven Forti.
Berlusconi, prometiendo volver al milagro italiano de los 60. Nunca cumplió ninguna de sus promesas.
Marcello Dell’Utro.
Concentración en Venezia celebrando “la independencia” de la Padania.
Insultos, odio a Roma…
El libro de fotos que Bertolucci repartió para las elecciones a todos los hogares italianos.
Con fotos cursis como ésta.
La demonización sin motivos de los inmigrantes.
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Nanni Moretti en la fiesta de L’Ulivvo.







































