viernes, 26 de septiembre de 2025

Francia y la gran guerra

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Si el curso pasado se trató de la historia reciente de Italia, este la UB organiza uno sobre la de Francia, “Gran història de la Francia actual (1900-2025”
Hoy en su sesión inaugural, su coordinador, Alberto Pellegrini, como nos tiene acostumbrados ha hecho un brillante, interesantísimo y ameno resumen sobre “Francia y la Gran Guerra”, del que he tomado unas cuantas notas que ahora vuelco aquí, junto a unas cuantas de las imágenes que él también ha proyectado.
La Francia que llega a la Guerra del 1914-18 es la de la III República, surgida de la derrota de 1870 y su consecuente trauma. Acabada la guerra Francia está aislada diplomáticamente por Birsmarck, lo que la lleva a un enorme aumento de su impulso colonial (foto 1).
Cuando Alemania, ya sin Birsmack, no renueva su tratado con Rusia, Francia ocupa su lugar (1894). Y es curiosamente su rivalidad expansionista colonial en África con el Reino Unido, con el incidente Fachoda, lo que lleva a un acercamiento entre las dos naciones.
Se llega entonces a una entente Reino Unido - Rusia - Francia, aunque no era una Triple alianza como la de Alemania. Alemania, no obstante, lo entiende en clave anti alemana.
Se producen un par de intentos infructuosos de Alemania de romper la Entente Cordial. Uno de ellos es con la Conferencia de Algeciras, con la protesta de Alemania por la ilegal actuación francesa en Marruecos. De resultas de estos incidentes, de los que al final Alemania, pese a todos sus discursos, se retira a sus cuarteles sin protestar más, los franceses consideran su postura un continuo bluf. Cuando llegue la hora de la verdad, les costará ver que no era ningún bluf.
Es esta época previa a la gran guerra en la que Francia efectúa fuertes inversiones en Rusia, a la que industrializa. También apoya a Serbia, por cuestiones económicas.
Pero en lo social y cultural es, sobre todo, la Belle Epoque (2). Francia es la capital mundial de la cultura, siendo París la ciudad a la que todo artista debe ir si quiere ser alguien en el mundo del Arte.
También se produce en el periodo 1900-1914 un importante giro progresista en el país. Es el momento, por ejemplo, de la definitiva separación Iglesia-Estado. Aunque aún un 42% de la población se dedica a la agricultura, aumenta mucho el número de obreros, hasta el 30%. Francia no es la potencia industrial que Alemania, pero destaca mucho en las nuevas industrias, como la del motor o, incluso, la del cine.
Comparativamente con Alemania y sus 80 millones de habitantes, no obstante, Francia se queda en los 40 mío, pero además con tasa de natalidad decreciente, que la puede ir separando de su rival.
La crisis de julio 1914 tras el atentado de Sarajevo dura un mes. Francia dispone entonces de un primer ministro socialista radical, pero de un presidente (Poincaré) nacionalista. Éste va a Rusia, y parece animar su sentimiento militarista. En vez de hacer de bombero, parece hacer de incendiario.
La secuencia concreta de actos que llevan a la guerra es la siguiente: asesinato en Sarajevo. Austria declara la guerra a Serbia. Rusia moviliza entonces sus tropas y Alemania le declara la guerra. Hay entonces un mensaje exaltado de Poincaré a todos los franceses y declara la movilización general. Ante esta movilización Alemania declara la guerra a Francia, e invade Bélgica (donde las tropas alemanas demostrarán su brutalidad), lo que lleva al Reino Unido a entrar también en guerra.
Había habido ciertos intentos de frenar la guerra. Socialistas franceses (con Jaurès; foto 3) se reúnen con socialistas alemanes (que cuentan, por ejemplo, con Rosa Luxemburg para la labor) con este cometido, pero al regresar de la reunión Jaurès es asesinado por un fanático nacionalista, y la postura pacifista es casi totalmente enterrada.
Frente a la declaración de guerra alemana el parlamento francés, que mantendrá el control del país durante todo el conflicto, responde como un único bloque, creando la Unión Sacrée, que sólo se disuelve en 1917, ya con Painlavé en el gobierno y un clima de agotamiento importante.
Los numerosos planes de los que disponían los franceses para el caso de guerra con Alemania incidían en atacar para recuperar Lorena y Alsacia, perdidas en 1870, y avanzar en Alemania hacia el norte. Pero los alemanes invaden Bélgica en 1914 y se produce un auténtico desastre. En un brevísimo espacio de tiempo los alemanes se sitúan a 40km de París. (Foto 4)
Llega entonces un milagro salvador para los franceses, que los más patriotas centran en la heroicidad de los taxistas parisinos, llevando tropas al frente, pero la realidad más plausible es que el ejército alemán, exhausto, ha descuidado su intendencia, volviéndose a producir una de esas derrotas debidas a la mala logística: la Batalla del Marne la ganan los franceses, aunque mejor sería decir que la pierden los alemanes.
Entramos entonces en la cruenta guerra de las trincheras que se prolongará el resto de la contienda (foto 5).
Durante la contienda se ha producido la militarización de la economía (foto 6), un enorme endeudamiento, inflación y pobreza.
Han sido 8.600.000 soldados los movilizados, de los que 600.000 procedían, voluntarios, de las colonias, a los que sumar otros 20.000 trabajadores. Registrarán 71.000 muertos…
En 1916 se da la mayor batalla, la mayor carnicería, de la guerra: Verdún. Francia, para romper la paralización del frente por las trincheras, tiene la idea de efectuar ofensivas coordinadas, pensando que una de ellas, al menos, conseguirá su objetivo. Pero los alemanes, contando con su mayor número, deciden entonces desangrar a los franceses cortando líneas y atacando la zona de Verdun. Pero Petain organiza la intendencia, utiliza aviación, se muestra cercano a los soldados y consigue que, tras diez meses de batalla, más de 300.000 muertos y 400.000 heridos, Francia gane la batalla. Hoy tanto Verdun como Petain (este afeado por lo que vendrá después) siguen siendo por eso mitos absolutos.
Tras Verdún el general Nivelle (un imbécil y animal que sentenció, como arenga, que la primera ola de tropas moriría, la segunda también, la tercera también, pero alguno de los de la cuarta no y ahí empezaría la victoria), emprende una batalla por el noroeste que supone una derrota total y 187.000 muertos.
Francia, ha llegado a un agotamiento casi completo. Se producen motines en el ejército francés, pues con el ejemplo presente de la revolución rusa, muchos soldados se niegan a hacer la guerra en esas punibles condiciones. Petain sustituye a Nivelle y ya serán sólo los británicos las que efectúen a partir de entonces las ofensivas contra los alemanes.
Clemenceau llega al gobierno, con el objetivo de ganar la guerra, acabando con quien se muestre contrario a la idea, como el ministro radical Caillaux, que es detenido y juzgado.
Vencida Rusia, Alemania se vuelca en el frente occidental, que rompe. Pero vuelve a sentirse agotada tras ese avance del frente.
La llegada en aluvión constante de los norteamericanos, con tropas y dinero, lleva al optimismo a los contendientes aliados, y al contraataque y colapso en agosto de los alemanes.
La destrucción por la guerra del país ha sido enorme. Se calcula que hubo entre 1,3 y 1,4 millones de muertos, que se dice pronto. Entre ellos el 27% de los jóvenes entre 18 y 27 años.
Los franceses se hicieron con Alsacia y Lorena, sorprendiéndose bastante de que no pareciera ser lo suyo una liberación del territorio. Lo cierto es que efectuaron una terrible represión de la población alemana, expulsando a unos 200.000, prohibiendo su idioma, etc.
Se intentó resucitar el patriotismo con operaciones como la del soldado desconocido (foto 7), pero la cantidad de brutales mutilados (foto 8) dejaba en su sitio lo que había sido la guerra.
😎 dejaba en su sitio lo que había supuesto realmente la guerra.
En la Paz de París Wilson intentó verter su faceta idealista (la Sociedad de Naciones), pero se impusieron las ideas francesas contra el perdedor: castigo, pago, prevención, pero manteniendo su fuerza industrial intacta. Ahora no recuerdo si fue el Mariscal Foch el que, premonitorio, dijo que eso no era un tratado de paz, sino un armisticio para veinte años.
Estuvo en lo cierto.

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3. Jaurès


4. París. Gare de l’Est, 2 de agosto de 1914.

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7. El soldado desconocido conducido a París. Hay aquella película de Tavernier…

8. Soldados con las cara desfiguradas por la guerra.
 

sábado, 6 de septiembre de 2025

Des del Centre y Eugènia Balcells

Àlex Mitrani presentando el acto.

Quedan ya sólo unos días para ver “Des del centre” de Eugènia Balcells en el MNAC, una instalación en el salón oval del museo constituida por una impresionante cúpula, un “Glóbulo óptico” que alberga “From the center”, los doce monitores -ahora con aspecto de monolitos del “2001” de Kubrick- que dispuestos alrededor de una piedra central con misión de brújula, muestran el salir y ponerse del sol y doce visiones de Manhattan captadas desde el terrado de su casa. La que pudo verse en el Metrònom en los ochenta.
Para irla despidiendo por un buen tiempo, aunque Àlex Mitrani se esforzó en decir que no desaparece, sino que permanecerá en la Colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat depositado en el MNAC, esta mañana a su vera se albergó una mesa redonda sobre ella.
Antes de empezar, Àlex Mitrani (MNAC) nos situó la pieza como una central dentro del esperado nuevo del todo edificio (incluido su nombre actual de Pabellón Victoria Eugenia) que, complementando lo exhibido en el Palau Nacional, albergará todo el arte del siglo XX ya asomándose al XXI.
Como casi siempre que Eugènia Balcells debe afrontar un acto de este tipo, ha echado mano esta vez también de Eulàlia Bosch. Tenía la misión de moderadora de los tres invitados, pero si alguien que por casualidad lea esto la conoce mínimamente, pensará que seguramente no se habrá contentado con ese papel -que ha ejercido con tino y autoridad- y acertará aventurando que ha resultado ser la que más ha hablado sobre diferentes visiones de la obra y pensamiento de Eugenia Balcells, que le puede dar para toda una vida de elucubraciones.
Me ha gustado Juan Bufill -compañero de Eugenia Balcells, junto a Eugeni Bonet, en conspiraciones artísticas ya en los años 70- cuando con satisfacción ha señalado que lo que más le gustaba de la obra que nos reunía era, sí, tecnología (la pregunta iba sobre la utilización de la tecnología -el vídeo- en el arte), pero tecnología con sentido, en contraposición con tanta obra de arte contemporáneo que parece responder solo a su exposición más banal.
En ese momento, no se muy bien por qué, la discusión de casi todos se ha centrado en la distinción -o no distinción- entre cine y vídeo, dando lugar a ideas interesantes, pero también a malentendidos gordos.
Una de las intervenciones de Catalina Serra ha sido para explicar el proceso de realización del número del diario Ara que salió totalmente ilustrado por Eugènia Balcells, en una serie que también hizo lo propio, por ejemplo, con Barceló. Eso ha dado pie a analizar lo interesada que ha estado siempre Eugènia en explorar nuevos medios.
Pero, aunque ella quizás no lo vea así, cada vez está más claro que Eugenia Balcells se basta ella sola para hablar de su obra, tocando áreas de pensamiento insospechadas, aunque es verdad que Eulàlia Bosch, por un lado, le tranquiliza del miedo escénico, pues piensa que ya habrá alguien que lleve el cotarro sin que ella deba preocuparse, y que le proporciona, dado el enorme conocimiento que tiene de todas sus cosas, buenas pistas de por donde explayarse.
Esta mañana de entre lo que ha ido comentando he retenido que esta pieza representa para ella un final de etapa y que ahora mismo, si bien tiene alguna idea sobre posibles nuevas obras, no está trabajando específicamente en ninguna, queriéndose concentrar en la puesta en marcha operativa de su fundación en Castellar de la Selva.
Y es que -lo ha sabido explicar muy bien- lo que aún por tres días puede verse en medio de la imponente sala oval del MNAC le ha supuesto un trabajo mental y físico que no se esperaba. Parece que la idea inicial era “colocar” la obra (esos doce monitores geométricamente dispuestos exhibiendo sus doce grabaciones) en medio de la sala oval, pero desde luego, viendo una y otra vez el lugar, no veía la forma que ese lugar no se comiera con patatas su obra.
Fue entonces cuando, como quien no quiere la cosa, le dijo a Àlex Mitrani y a los demás responsables del MNAC que más que ayudar a la instalación de la obra, a ella le gustaría hacer una obra nueva para encajar allí “From the center”. Cuando rápidamente le tomaron la palabra, empezaron sus dudas (no tenía esa obra nueva a ofrecer) y empezó un largo y laborioso proceso con especialistas de estructuras y materiales de todo el mundo (recuerdo que ha mencionado Alemania y no sé qué país latinoamericano) y trabajo a tope con el MNAC.
Pero valió la pena, mis amigos. ¿Alguien aún no conoce la obra? Aún una pequeña, insustituible, posibilidad de encontrarse con ella.

Juan Bufill, Eugènia Balcells, Catalina Serra y Eulàlia Bosch delante del imponente “Globus ocular” que contiene “From the center”
 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...