jueves, 28 de noviembre de 2019

La ciutat en transició (Oriol Nel·lo)

El inicio de su conferencia ilustrada.

Las rentas familiares per cápita son bastante similares entre las diferentes zonas de Cataluña y, en todo caso, se distribuyen al revés de lo que se cree: es por el área metropolitana de Barcelona por donde es inferior (del orden de un 95% de la media) y en el Pirineo donde es superior (entre un 110 y 120% de la media, hasta superior al 120% en el NO).
Es uno entre los muchos datos vertidos, con sus planos y esquemas proyectados, por Oriol Nel.lo ayer, en el XVI Congreso de Historia organizado por el Arxiu Històric de la ciudad. Con la proliferación de intervenciones recorriendo venga lugares comunes, da gusto asistir a una conferencia de las suyas, siempre de una claridad meridiana, trufada de referencias y citas literarias e históricas muy atractivas, basada en datos sólidos.
Las transparencias a las que hice fotos son lo suficientemente clarificadoras sobre el contenido de la charla, en la que Oriol Nel.lo hablaba de un tema que domina: las dinámicas urbanas de la ciudad desde el fin de la dictadura hasta el inicio de la crisis. En cada pie de foto, sí lo veo necesario, escribiré un comentario.
Como ideas generales al margen de lo que figura en cada foto: que en ese periodo se ha producido la transformación urbana de ciudad a metrópolis, que el temor a que el centro de la ciudad sufriera un proceso similar al de las ciudades americanas, que se quedaban sin “población blanca”, ha marcado muchas de las acciones emprendidas oficialmente, que hoy el real ámbito metropolitano de Barcelona es Cataluña, que las fracturas no son entre grandes áreas territoriales, sino dentro de cada una de ellas.
Se tapó la boca cuando iba encaminado a señalar que la historia podría haber sido otra muy diferente de la acaecida si, en esa lucha que se entabló entre dos conceptos urbanísticos y dos fuerzas políticas, no hubiera salido vencedora la opción que acabó con la disolución de la Corporación Metropolitana. “Me salgo del ámbito de la charla”, dijo corrigiéndose rápidamente.




De 1975 a 1996 el municipio de a Barcelona perdió unos 250.000 habitantes, que fueron hacia municipios de círculos concéntricos de alrededor suya, cada vez más lejanos. Luego eso se ha ido revirtiendo poco a poco, pero no ha sido por el regreso a la ciudad de los que se fueron, sino por la llegada de una población inmigrante extranjera muy numerosa.

Este gráfico, si se analiza bien, da una información muy interesante de la evolución del fenómeno. Habla de los porcentajes de población sobre el total a lo largo del tiempo en cada una de las franjas señaladas.

Las salidas de población de áreas exteriores a Barcelona hacia zonas aún más lejanas se han convertido en tan importantes como las de Barcelona a sus áreas exteriores. De aquí salió la constatación de que él área urbana barcelonesa, su dinámica urbana, alcanza ya a toda Cataluña.

Crecimientos de cada anillo en población extranjera.

Pérdida de importancia relativa de Barcelona (y de todas las ciudades españolas) en el ranking mundial de ciudades por población.

El mundo de las ciudades se extiende y crece por otros continentes.

Ésta transparencia da pie al primer párrafo.

Desigualdades internas en cada zona.


Con el tiempo, más de la mitad de la gente de casi todos los municipios sale a trabajar fuera del mismo. Antes existía una cierta autocontencion de la población en su propio municipio (zonas más oscuras).
 

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Barcelona: del franquisme a la democràcia. El protagonisme de la ciutadania (1973-1983)


Parece que Scorsese digitalizó en “The irishman” los rostros de sus actores para rejuvenecerlos. Esta mañana, ante esta mesa redonda, daba la impresión de que estabas presenciando los efectos de un procedimiento opuesto: Recordabas los rostros de los personajes que tenías delante, pero algún sorprendente sistema de estos los había envejecido.
La mesa redonda correspondía al acto final de la primera mañana del XVI Congrés d’Història de Barcelona, dedicado al tema “Barcelona: del franquisme a la democràcia. El protagonisme de la ciutadania (1973-1983)” y buscaba sondear que decían ahora del primer gobierno democrático de la ciudad (1979-1983) sus protagonistas.
Basta ver la foto: Eulàlia Vintró, que ha hecho de moderadora, estuvo por ahí justo en el periodo posterior. Rafael Pradas fue concejal del ayuntamiento por el PSUC en ese periodo, Josep María Cullell de 1979 al 80 y más tarde del 87 al 93 por Convergencia. Narcís Serra (PSC) fue el primer alcalde democrático de 1979 al 1982. Enric Truñó, por último, concejal de 1979 al 1998.
Todos han coincidido en la ilusión que los animaba y en un espíritu colectivo (que han recalcado tan diferente al actual) que les llevaba, con discrepancias, a navegar en un mismo sentido, haciendo cosas de las que aún se sienten orgullosos. Vamos a lo que he anotado o lo que recuerdo de sus intervenciones, que me han resultado del mayor interés:
Serra se ha hecho esperar, pero no por ser consciente de ir un poco de vedette de la sesión, sino porque en vez de presentarse en el Born, donde se celebra finalmente el congreso, lo ha hecho en la casa de la Ardiaca, sede del Arxivo Histórico de la Ciudad, donde estaba inicialmente anunciado. La mesa redonda no ha empezado hasta que un taxi lo ha traído desde ahí.
Con un marcado tic en su cara cuando Vintró lo ha presentado, ha dibujado a continuación un poco la situación previa: un periodo en el que la democratización alcanzaba no solo a Barcelona, sino a Cataluña, a toda España, no siendo en ese proceso las ciudades la máxima prioridad. El alcalde anterior, Socias Humbert, no lo hizo nada mal -ha razonado- teniendo en cuenta que fue nombrado a dedo. Abrió las puertas y dejó mostrar su fuerza a la ciudadanía (las Asociaciones de Vecinos, las corporaciones mayoritarias) y, para poder operar mínimamente, tuvo que hacer funcionar al Banco de Crédito. Al llegar las elecciones municipales de 1979 el pago de la deuda se llevaba casi todo el presupuesto del Ayuntamiento.
Ha nombrado Serra varios aspectos de la intervención de su gobierno municipal:
-Que se trató de un gobierno de unidad del que sólo se excluyó, en lo que ahora ha tildado de gesto quizás algo infantil, a la UCD.
-Estrategia de “Embolica que fa fort” (algo así como “enreda y extiende el conflicto todo lo que puedas”) para intentar afrontar el problema de la deuda municipal. Se consiguió que 21 alcaldes de grandes ciudades se plantaran reclamando soluciones, que llegaron con una ley de 1983. Hasta entonces, para empezar a realizar proyectos de plazas por barrios, se acudió a un primer empréstito, que hoy parecería ridículo, en el extranjero.
-Política de pequeños proyectos por barrios, zurcidos por aquí y por allá. De hecho, ha confesado, se atendieron buena parte de las reclamaciones de las Asociaciones de Vecinos, asumiéndolas en buena parte.
-Enfrentamiento a los sindicatos en sus huelgas de empleados de limpieza y transportes que, ha señalado, no se podían asumir, para no mostrar preferencias con sectores organizados fuertemente respecto a otros de la ciudadanía.
-1981 como año decisivo, encerrándose él con Pasqual Maragall para planificar las cosas y con la comunicación al rey, en el Consell de Cent, de que querían aspirar a tener los Juegos Olímpicos en la ciudad.
Enric Truñó ha explicado que él era ingeniero químico y que su única credencial política previa era haber participado en las reivindicaciones de La Sedeta para su barrio y en el Congreso de la Juventud de Cataluña. Le hicieron entrar en el ayuntamiento para llevar a cabo políticas de juventud. Serra, ha dicho, lo consideraba ya un poco mayor. Tenía 28 años, pero es que Serra tenía entonces 34.
Ha recalcado lo dicho por Serra en cuanto a las bondades del gobierno de progreso (diciendo que ya le pareció bien entonces dejar fuera a la UCD) y al esfuerzo económico, hablando de la reforma administrativa emprendida, para centrarse luego en el ámbito de lo social.
Por ahí ha ido nombrando los diferentes puntos que tenían identificados y que fueron haciendo: Primeras vacaciones organizadas para escolares, plazas para el Servicio Social sustitutorio del militar (que parece enfurecieron al capitán general), servicios sociales, dejando de lado unas instituciones de beneficencia preexistentes muy obsoletas, para hacer políticas de lo que en el futuro se llamaría bienestar social, centros cívicos, urbanismo de las pequeñas plazas, fiestas de la Mercè, Festival del Grec (tras la previa experiencia de la Asamblea de Actores y Directores Teatrales), Consejos de Distrito y proceso de descentralización.
Josep María Cullell, que era en principio el que menos me interesaba oír, ha resultado lo más atractivo de la sesión y creo que ese ha sido un sentimiento común, porque ha sido el primero en recibir una fuerte salva de aplausos tras su intervención. Mientras Eulalia Vintró efectuaba su presentación, tenia (ver segunda foto) la cabeza gacha, como dormido o algo peor. Pradas, a su lado, le echaba miradas preocupado.
Su inicio ha explicado bastante a que venía todo eso. Ha dicho que ya no sale de casa, que el 3 de enero tuvo un incidente vascular y que tras ello le quedan pocos recuerdos de entonces. Que no podría dar cifras y datos exactos, sólo sensaciones.
Lo que ha ido diciendo a continuación ponía en entredicho todo esto, porque ha estado muy expresivo y ha definido muy bien varías sensaciones, y entre ellas un espíritu que ha lamentado que ya no ve en el mundo político.
Una primera sensación que recuerda, según él, perfectamente: la ilusión del equipo municipal, que expresaba una frase promocional: “entra con nosotros en el Ayuntamiento”.
Para explicar lo despistados que estaban casi todos los que entraban tras las primeras elecciones municipales en el Ayuntamiento ha trasmitido una anécdota, una imagen bastante sorprendente. Hicieron su primera entrada a la luz de velas, porque no sabían dónde estaban los interruptores que iluminaban los diferentes espacios.
Ha vuelto a mencionar, él que llevaba las cuestiones económicas, aspectos ya mencionados, como la enorme deuda que se comía todo el presupuesto, pero se ha vuelto a centrar en aspectos generales muy claros.
Uno ha sido cuando ha señalado que el líder de la oposición era Güell de Sentmenat. Con gente en la oposición tan educada como él, ha explicado, es evidente que todo funcionaba “com a una bassa d’oli”. Nada que ver con lo de ahora, se ha lamentado, recordando los insultos que se ven cotidianamente entre politicos por televisión. ¡Válgame Dios! -ha finalizado, en catalán.
Otro también ha resultado muy ilustrativo. Una manifestación de protesta en la Plaça Sant Jaume. Gente de entre nosotros, como Justiniano, dispuesto a bajar a apoyarla. Intentar convencerlo de que no, que en ese momento tocaba quedarse ahí arriba...
Y dos finales emotivos, de agradecimiento: “Un día, Jordi Conill, enemigo político mío, pero al que respetaba extraordinariamente, como condenado a muerte por el franquismo, me pidió mi voto para una moción suya. No es que fuera votar la República -en aquel momento hacíamos cosas más sencillas-, pero vaya. Le di mi voto, en contra de la opinión de mi partido”.
El segundo, el recuerdo de gentes de otros partidos, Serra, Maragall, Abad, organizándole una despedida para desearle suerte en Madrid. Imposible también hoy. Era, ha concluido, servir a la ciudad, no al partido.
Rafael Pradas se ha visto, como ex-miembro del PSUC, aludido en lo de Justiniano y ha recordado que ellos eran de un “Partit de lluita, partit de govern”. Ha recordado su procedencia de la revista CAU y aquel número sobre la Barcelona de Porcioles, una Barcelona que se había cargado la Rambla de Sant Andreu, una de las primeras cosas que se preocuparon de resucitar, o una Barcelona con barracas, que se pusieron a erradicar. Una Barcelona con un Nou Barris, ha recordado, que era Terra Incógnita.
A él le tocó la consejería de Cultura, aunque, como recordando el triste sino de la cultura, como “torna” (compensación) de una consejería de Enseñanza que se quedaron los socialistas.
Quizás, no obstante, fuese de los mejores periodos para la cultura municipal: se encontraron con que los músicos eran funcionarios, en el Grec tuvieron que poner a los vigilantes de museo como acomodadores, enfrentarse al problema de cobrar por las entradas y pagar a las compañías contratadas, sacar piezas de museo para exhibirlas en exposiciones: nunca se había hecho.
Perdón por la macro-extensión del relato sobre lo visto y oído...


 

martes, 26 de noviembre de 2019

Literatura del holocausto


Con el despiste que me caracteriza iba yo ayer pensando que acudía a oír en el CCCB a Gonzalo Pontón, el editor, cuando claro está se trataba de su hijo. Su charla, dentro del ciclo “La tragedia 2: la modernidad”, iba sobre “Literatura del holocausto” y la ha hecho cautivando a la audiencia como hacía tiempo que no veía.
Salieron todas esas frases que se suelen decir o leer sobre este tema, pero precisándolas y dándoles un sentido bastante más certero y profundo que el que se desprende de solo repetirlas una y otra vez como un sonsonete, sin analizarlas y comprenderlas lo que deben.
Una primera fue la de Adorno. Que no es exactamente esa que tanto suena de “No se puede escribir poesía después de Auschwitz”, que nunca escribió, sino, concretamente, “Escribir un poema despues de Auschwitz es un acto de barbarie”.
Pontón fue dando forma a la idea de que todos los que pasaron por esa terrible experiencia de la reclusión en un campo de concentración nazi, se plantearon en algún momento esta pregunta: hubo solo entre un 9 y un 12% de supervivientes. ¿Por qué nosotros y no otros mucho más dotados? Una pregunta que les devolvía una imagen de culpabilidad que les impedía ponerse a explicar lo (no) vivido. La conferencia tenía como objetivo precisamente analizar las estrategias que adoptaron cada uno de cuatro escritores destacados en este campo para superar esa barrera y explicar esa experiencia, que Semprún decía que sí era decible, pero que lo que era es no vivible.
El que más centró su atención fue ayer Kertesz, uno de los judíos húngaros deportados en 1944 a los campos, de los que más de 400.000 fueron gaseados en dos meses, y su “Sin destino”, libro que tiene un protagonista de quince años con todas las características y vivencias que tuvo Kertesz, pero que no lleva su nombre.
Otro de los grandes escritores sobre el tema es, señaló, Primo Levi, que escribió “Sí esto es un hombre”, un libro relativamente temprano que apareció cuando Europa no podía aceptar ya más horror, razón por la que posiblemente pasó entonces sin pena ni gloria. El infierno, que no le sirve a Kertesz para explicar los campos, sí le sirve a Levi: el infierno de la Comedia de Dante es leído en su relato en el campo de concentración por su personaje principal a otro cautivo que quiere aprender italiano.
Situó a Paul Celan como el gran poeta del Holocausto, que se sirvió de la referencia del “¡Absalón, Absalón!” de Faulkner para escribir, y, finalmente, habló también de Jorge Semprún, quien en sus novelas no habla directamente de Buchenwald, el campo donde estuvo, sino del recuerdo que Semprún, su personaje (Semprún habla -frente a un Kertesz que lo hace en tercera persona- siempre en primera persona), tiene sobre el campo. Como todos, siguió explicando Pontón, tamizó esa experiencia, intentando huir de la descripción frontal del horror.
¿Qué es lo que hace grandes a estos escritores entre los cientos que han escrito sobre el Holocausto? -se preguntó entonces Pontón. Para responderse acudió a Todorov y la diferencia que éste trazó entre Memoria Literal y Memoria Ejemplar. No transcriben literalmente los hechos que vivieron. Lo hacen fabulando...
Pero volvió a Kertesz, porque señaló que era el más adecuado a esa sesión sobre (la imposibilidad de) la tragedia a la que asistíamos. Kertesz estaba obsesionado en escribir algo que no fuera una tragedia. El protagonista no es ningún héroe, no puede serlo...
Dió algún viraje más Gonzalo Pontón en su charla. Aclaró, primero, lo de la banalidad del mal de Hannah Arendt, señalando que su intento fue el de no demonizar (y por tanto simplificar) a Eichmann, dejando claro que a veces hay que pensar el mal en términos humanos. Y luego habló, entre otras cosas, de un artículo de Kertesz en el que éste habla de dos películas sobre el Holocausto: deplora en ese artículo “La lista de Schlinder” de Spielberg (hecha como para parecer un documental, dando carta de realidad a excepciones) y en cambio justifica “La vida es bella” de Benigni, que, por lo menos, cuenta unos hechos que no pueden ser considerados sino absurdos.
Fue Gonzalo Pontón desarrollando su disertación hilvanando todo perfectamente, precisando los peligros de literaturizar todas estas temibles cosas, incitándolos muy persuasivamente a leer esos y otros títulos, hablándonos todo el rato de usted. En un momento tuvo un desliz y apeó el tratamiento, rectificando rápidamente. Aunque sabía positivamente que sólo un porcentaje muy pequeño había leído todo eso, una y otra vez se apoyaba, muy educadamente, con gran respeto, en las posibles sensaciones y conocimientos del auditorio. Vamos, que todo el mundo salió reconfortado viendo, por una vez, al margen de con mayor conocimiento sobre temas de los que se suele hablar demasiado ligeramente, por cómo había sido considerado. Qué elegancia...




 

martes, 19 de noviembre de 2019

Pierre Deffontaines

Dos fotos de Deffontaines: en los 40, de excursión, y treinta años después, en su casa de la calle Balmes con Diagonal.

Me repito más que la sopa de ajo y hoy eso se volverá a notar por aquí. Es que hay temas que realmente me interesan hasta el punto de hacerme desatender otros dos actos coincidentes hoy a los que me debía.
Un tema que me resulta atractivo es el de la actividad de los institutos de cultura extranjeros durante el franquismo. En la exposición sobre cineclubismo que ahora se puede ver en la Filmoteca, lo menciono (porque realmente su papel como cineclubs y en relación con los cineclubs lo merece), pero me habría gustado profundizar en ellos y mostrarlos de forma muchísimo más completa.
Cronológicamente yo empezaría hablando del Instituto Británico, abierto por Walter Starkie, a donde mi padre iba a buscar periódicamente los sucesivos números del Illustrated London News, mediante los que seguía la evolución de los enfrentamientos bélicos en el mar y en el desierto africano y en cuya biblioteca conoció después a una chica rubia con un apellido coincidente, que sería unos años más tarde mi madre.
Por otra parte, esta tarde había la oportunidad de conocer con detalle la actividad del que fuera director del Instituto Francés de 1939 a 1964, Pierre Deffontaines, sobre todo en lo que respecta a su dedicación geográfica, pues la Societat Catalana de Geografia inauguraba una exposición dedicada a él y a sus dibujos geográficos, y lo hacía de la mejor forma, mediante una mesa redonda que ha explorado en su biografía.
Saltando a la época de la transición le tocaría el turno -y a estos ya los viví yo- a Mr. Hebel, del Instituto de Cultura Alemán y al Dr. Caruso y su gente del Istituto Italiano di Cultura. Pero hoy tocaba Deffontaines...
Josep Oliveras, presidente de la Societat Catalana de Geografia, ha aportado en su pequeña introducción y luego en el coloquio final una serie de datos de gran interés sobre el personaje. Ha destacado su gran papel inicial restableciendo los lazos que se habían perdido con el mundo cultural y su política de becas, por la que personas muy significativas del mundo de la Geografía (y del panorama local cultural en general) disfrutaron de unas estancias formativas en el país vecino que recordarían toda su vida. También sus actividades excursionistas y geográficas, culminadas con su trabajo, después de sus 70 años, en la Universidad de Barcelona. Y, finalmente, centrando su relación con Pierre Vilar.
Horacio Capel, que fue amigo suyo, nos ha pintado perfectamente sus excursiones (ellos y sus respectivas mujeres) por Cataluña en su SEAT 600, (“luego convenientemente sustituido por un SEAT 127”, ha dicho), porque Deffontaines tenía una discapacidad en un brazo que no le dejaba conducir. En todas esas salidas, ha precisado, hacían pic-nic i en muchas Deffontaines se ponía a dibujar y pintar ayudado de unos palillos.
No se ha quedado Capel en la nota impresionista, sino que ha efectuado un detallado repaso por su biografía “francesa” (hijo de general, amigo de Petain, muerto -como su hermano, en la I Guerra Mundial, libros a partir de 1914 de prehistoria y, tras su licenciatura en Geografía e Historia, a partir de 1920, dedicación preferente a las publicaciones geográficas, viajes por el Canadá y Brasil,...) y barcelonesa (nombrado director del Instituto Francés de la ciudad a finales de 1939...hasta 1964, en que lo dejó al cumplir 70 años, vivió de primera mano los conflictos entre “la legalidad y la legitimidad” francesa en sus primeros años por aquí, contactos con geógrafos jóvenes catalanes y, sobre todo, fomentó la conversión del Instituto Francés en un oasis en el que se daban conferencias, se programaban conciertos o se hacían exposiciones, contrastando con el negro panorama imperante).
Ha destacado Capel de Deffontaines su curiosidad universal, ser un gran conversador, su arraigado cristianismo que le llevó a oponerse a las guerras de Argelia y Vietnam, su continua utilización de las comparaciones como medio para entender el paisaje, del que se fijaba esencialmente en el impacto que recibe de la actividad humana. Y, me ha hecho gracia volvérselo a oír, en sus excursiones, como medio de entrar en contacto con las gentes del lugar solía utilizar el método de la falsa avería de su bicicleta.
Por último, Anna Gudayol nos ha pasado unas fotografías muy interesantes de lo que se puede encontrar en el fondo Deffontaines de la Biblioteca de Catalunya, una donación de la familia de 25 metros de papeles, dibujos y fotos que, ha dicho al principio de su intervención, espera tener tiempo para ver clasificada y analizada del todo en vida.

Capel, Oliveras y Gudayol.

Dibujo de Sa Riera, que puede verse en la exposición del patio del à Institut d’Estudis Catalans.

Y un dibujo de Begur, la playa de Pals y las Islas Medas.

Una de las transparencias que ha pasado Gudayol: corresponde al diario personal de la guerra del 14-18.
 

lunes, 11 de noviembre de 2019

Pla y Vicens Vives


Con el plantel de nombres en la mesa (en la foto Xavier Pla, Jordi Amat, Joaquim Nadal y Jordi Cornudella) creía que La Central rebosaría de público, y no ha sido del todo así: se ha podido sentar todo el que quería.
Era la presentación del libro “Josep Pla i Jaume Vicens Vives. L'hora de les decisions. Cartes 1950-1960” y ha ido la mar de bien para situar no solo la relación de esos dos personajes, sino también a cada uno de ellos en su época, cosa que seguro también proporciona la lectura del libro, que complementa las cartas intercambiadas durante diez años entre los dos que se han podido encontrar con otras a y de otros personajes relacionados, textos contextualizadores y un prólogo de Nadal.
Jordi Amat se ha hecho y respondido en voz alta la pregunta de por qué le interesaba a Pla Vicens Vives. Ha pintado el entorno y las razones en un cambio político que lleva a Joaquín Ruiz-Giménez a una cartera ministerial, produciéndose con él una cierta reapertura del diálogo con Cataluña. Para el recién creado Ministerio de Información y Turismo se nombra a Arias Salgado y como Director General de Propaganda (en seguida Información) a un miembro del Opus Dei, Florentino Pérez Embid. Vicens tenía buena relación con este último, que tenía la llave de la censura. Y Pla, para poder seguir ingresando derechos de autor, como ha señalado poco después Joaquim Nadal, quería sacarse de encima la prohibición que existía sobre varios de sus libros...
Ha pintado Jordi Amat a Jaume Vicens Vives como un ser muy ambicioso, que quería dirigir la vida cultural catalana, hablando de la enorme influencia de su “Noticia de Cataluña” (1954) y autor de decisiones como reeditar unos artículos muy lúcidos que había escrito Josep Pla en la Revista de Catalunya durante su exilio de la dictadura de Primo de Rivera. Amat concede a estos artículos de Pla sobre Catalunya una importancia enorme, hasta el punto de pedir a los editores de la mesa su reedición por su enorme interés. La única reedición existente se hizo en 1973 y en esa época unos escritos sobre la concepción política de Pla sobre Cataluña no podía ser en absoluto considerada, por lo que pasó desapercibida.
Me ha gustado mucho la disertación de Joaquim Nadal. Ha empezado hablando de las diferencias iniciales entre los dos personajes: A Vicens Vives, republicano, lo ha definido como “exiliado frustrado” (luego me he enterado que en enero de 1939 huyó de su casa para pasarse a Francia, estuvo una quincena de días desaparecido... y decidió volver). Josep Pla, por su parte, formaba parte de los vencedores. Pero se fueron acercando.
Tras la guerra civil, ha continuado Nadal, Vicens Vives tenía un proyecto intelectual (la crítica historiográfica), empresarial (la editorial de libros de textos sobre Historia y Geografia) y político (lograr un despliegue territorial de catedráticos catalanes por toda España, que fueran cambiando el panorama).
Ha ratificado Nadal lo dicho por Amat en cuanto a la ambición de Vicens Vives y explicado cómo a partir de un determinado momento Pla y Vicens empezaron en la revista Destino a hablar cada uno del otro y a lanzarse flores mutuamente.
Pero quizás lo que más me ha admirado es descubrir, mediante la lectura que ha hecho de alguna de las cartas, el interés, leídas ahora, de lo que se decían en ellas con total libertad. En una en la que Vicens Vives le encarga a Josep Pla escribir una biografía de Alfonso XIII, desvela toda la estrategia y consideraciones que había detrás de esa petición. Por otra parte en las cartas de Pla se detecta en seguida que tienen el gran atractivo del lenguaje de sus libros, acrecentado por una libertad de expresión triplicada. En una califica un discurso de Carrero Blanco de “memez quintaesenciada”. Una que le escribe desde Portugal describe Fátima y el mundo portugués con frases que llevan irremediablemente a la carcajada.
Ha acabado Joaquim Nadal señalando también la asombrosa actualidad de esos cuatro artículos de Pla aparecidos en la Revista de Catalunya, para los que ha apoyado la petición de reedición, y enfocando la historia posterior de ese catalanismo burgués que se abría paso señalando cómo Vicens Vives trabó conocimiento de un entonces muy aislado Tarradellas... por mediación de Pla.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...