Como tuve muy mala experiencia hace poco con un norteamericano al que no entendí de su misa ni la mitad, he pedido el cachivache ese tan molesto que te facilita la traducción simultánea. Luego me he hecho el chulo, viendo que Sennett hablaba despacio y parecía que se le entendía todo, no lo he utilizado y me he acabado quedando entre dos pisos. Me temo que no es problema de idioma, y que debería pensar seriamente si seguir yendo a actos como éste en los que, pese a tratar un tema que me interesa mucho -"la ciudad posible"- se barajan y dan vueltas a conceptos que, si los llego a entender, me sorprenden por lo simples que parecen. Es verdad que los tratan gente que trabaja en proyectos de lo más reales (Sennett ha comentado su intervención en el de un mercado para el Harlem hispano), pero viéndolos hablar tan teóricamente, discutir venga a darle vueltas sobre el auténtico significado de una determinada palabra y cosas así, me doy cuenta de que ese no es mi mundo.
Richard Sennett hablaba de la relación entre ciudad y ética. Ha explicado para novatos como yo que él viene del Pragmatismo, movimiento filosófico que se fundamenta en prácticas, no en creencias. Y ha puesto varios ejemplos en lo que a la ética se refiere.
¿Cómo tener una aproximación pragmática a la ética en la ciudad? Se ha preguntado, refiriéndose a qué buscar, siguiendo el pragmatismo ese, para diseñar una ciudad ética. Se ha respondido a sí mismo planteando tres posibles vías:
La primera: buscando la porosidad. Entre ricos y pobres, inmigrantes y no, etc.
La segunda, disminuyendo la escala: Usar menos en la construcción, hacer edificios más pequeños,..: Underscale, vaya, que algo se gana.
La tercera, siguiendo esa tendencia actual del arte, que valora más el boceto que la obra acabada, efectuar diseños incompletos, para que la gente los complete. Las formas incompletas son formas democráticas, porque ahí acabará llegando otra gente que podrá ajustarlas.
Ira Katznelson, que "dialogaba" con él de esa forma tan sui-géneris con que se dialoga en actos académicos como éstos (subiendo a soltar su ponencia en el atril después de Sennett) ha echado mano a los pensamientos sobre la ciudad de diferentes teóricos, como David Harvey, al que, por cierto escuché en ese mismo sitio -el CCCB- hace unos años (sin pensar -¡herejía!- que lo que dijo fuera para tanto. Claro que le debí entender bastante menos). Luego ha centrado la cosa de la ciudad en tres tensiones, o contrastes:
- Conexión - aislamiento.
- Intolerancia - tolerancia.
- Normas y comportamientos.
Ya acabada la fase del atril, ha sido curioso ver como Sennett, tan tranquilo y pacífico que se le ve, se ha echado encima de Katznelson para discutirle -parecía que le examinaba- un concepto que ha empleado -el de decencia- que se ve que no le ha gustado mucho.
Ya en el turno de preguntas, me ha gustado cuando ha pedido a una del auditorio que no fuera tan despreciativa para con los medios sociales. Le ha pedido que diferenciara entre tecnología y comercialización. Se puede usar Facebook -ha explicado- en contra de lo que buscan los que quieren usar ese medio de control para sus fines comerciales. Es más, ahora que está tan de moda lo de las Smarts Cities, que suponen una tecnología tan potente y cara, dice estar muy contento con ello. ¡Que nos den su tecnología, que sabremos pervertir lo que buscan con ella las Smart Cities, como hace la gente que usa el Facebook como instrumento social, no recuperable comercialmente! Se puede hacer un uso radical de la tecnología que nos den, ha venido a decir, animando a la gente...
Y ahí, no sé si para congraciarse con Sennett, Ira Katznelson le ha apoyado diciendo que los nuevos medios de masas facilitan tres formas de vigilancia: la del estado, la comercial y -y ahí pilla sonrisa- la social. ¡Google puede ayudarnos!

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