jueves, 14 de abril de 2016

Agustín Fernández Mallo


Como Agustín Fernández Mallo siempre me ha parecido un tío muy curioso, esta tarde me he personado (un verbo que me divierte y que además, ahora que noto que voy adquiriendo peso a toda velocidad, suma potencia) en la Biblioteca del Guinardó, donde presentaba su último libro.
Al llegar he visto que Iba de su lado poético: "Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida" (Seix Barral, 2015). Pese a ello no me he arrugado, y he mantenido bien abiertas las antenas, a ver si pescaba por dónde se movía la cosa. No está mal la relación de cosas curiosas que he apuntado. Hasta creo que he llegado a entender un poco alguno de los mecanismos internos de base en su escritura. Ha hablado inicialmente de la paradoja y la contradicción como base de partida. Se ha paseado por la metafísica del código de barras (post poesía), algo parecido con el pixel (sobre el que le ha preguntado un asistente) y cosas así muy extrañas, que atribuye al yo poético ("recordar que en la poesía no hay protagonista, sino ese bastante singular yo poético", ha dicho)
Un poco tartamudo, con acento gallego, ha llegado a la Teoría general de la basura, que dice que es su tema, del que lleva conceptualizando y escribiendo -aún no publicando- desde hace años: "Lo que para la poesía es basura, yo me lo quedo. Como Siniestro Total. Quedarse lo que otros no quieren."
En la foto, haciendo lo que dice es un acto performático: leer, porque cree que la poesía la ha de leer cada uno para sí. Pero lo ha hecho francamente bien.


 

martes, 12 de abril de 2016

El oficio más hermoso del mundo (Josep Ramoneda y Josep Maria Martí Gómez)


Quizás lo que más me ha gustado, porque dice mucho de un personaje focal de hoy mismo, es lo que han explicado sobre Mariano Rajoy, al que fueron a entrevistar Josep Ramoneda y Josep Maria Martí Gómez cuando aquél era nada menos que ministro del Interior. Les mostró orgulloso su agenda, en la que, efectivamente, estaba anotada la reserva de tiempo para ver cada cada tarde las retransmisiones de finales de etapa del tour que daba la tele.
Ramoneda y Martí Gómez conversaban hoy, en su mayor parte sobre sus entrevistas de la época de la transición, en una librería La Central que curiosamente y contra lo que suponía no estaba a rebosar de gente ni ambiente, y eso que la editorial del libro de éste último que se presentaba (El oficio más hermoso del mundo. Una desordenada crónica personal. Clave Intelectual, 2016) hasta obsequiaba a los asistentes con una copa de vino. Me han explicado que era por un partido de fútbol transcendental, que rapta las conciencias.
De anécdotas ha ido la cosa, y lo mejor es que éstas se lean en el libro, pues allí estarán con toda su gracia bien medida, acompañando a ese retrato de toda una época y un paisanaje que son los del periodismo de Martí Gómez. Quizás hablo sólo de un par, para abrir boca:
Una, la peripecia para entrevistar a Graham Greene, que no había manera que se dejara, hasta que un amigo de Martí Gómez le dijo que conocía a un amigo que lo veía cada semana, no sé qué día de la semana, en un bar, donde se emborrachaban juntos, y lo iba a probar. Al cabo de un tiempo el amigo le confirmó que tenía la aceptación de Greene vía ese amigo, y un poco después el periodista recibió una carta del escritor: "Dije a un amigo que sí les concedería una entrevista que me había pedido porque a éste se lo había pedido otro amigo suyo. Pero lo hice porque estaba borracho, porque no quiero de ninguna manera. No obstante, un hombre honesto, si ha dado su palabra, aunque sea borracho, debe mantenerla. Nos vemos tal día."
Otra viene aparejada a la confesión de Martí Gómez de que inició sus crónicas judiciales influido por la belleza literaria de las del Corriere de la Sera. Un día, el juez Carretero le vio con una libretita anotando cosas durante un juicio, lo identificó y abordó: "¿No tienes ni idea de Derecho, no? Se nota. Por eso se leen tan bien tus crónicas". Él se vio impelido a estudiar algo de diferentes aspectos judiciales, y poco después las llenaba de referencias a leyes concretas, con sus siglas, barras y todo. Volvió a ver al juez: "Se nota que has aprendido: Ya no valen nada".
Al margen de anécdotas ha habido también otras cosas muy reseñables, como un panegírico y agradecimiento a los jueces de Justicia Democrática (la actual Jueces para la Democracia) que durante la transición permitieron a los periodistas entrar en aspectos por los que los fiscales les pedían penas enormes. O cómo vio que Javier de la Rosa, de quien había investigado trapicheos importantes a partir de una filtración de gente del Consorcio de la Zona Franca sobre su padre Antonio, le decía con la sonrisa en la boca que no le dejaría publicar nada... porque él pagaba los medios en los que quería publicar los artículos.


 

lunes, 11 de abril de 2016

Los Diaris de Ricard Salvat


Como tenía previsto acudir esta tarde al acto de su presentación en el TNC, esta mañana, para abrir boca, he empezado el primer volumen de los diarios de Ricard Salvat (edición de la Universidad de Barcelona), que abarca de 1962 a 1968.
Está ya bien la introducción de Francesc Foguet, que los sitúa perfectamente, pero me he asombrado desde el inicio del interés de los propios diarios, superando incluso lo que ya sospechaba. Como no tiene un índice onomástico (su hija y editora del volumen, Eulalia, ha comentado que lo tienen hecho, pero que ocuparía cincuenta páginas, y lo han dejado fuera por falta de dinero), he empezado a hacérmelo personalmente con aquellas cosas que alguna vez me gustaría reencontrar rápidamente. La lista será larga. Sólo en 35 páginas he registrado citas de interés sobre Rafael Albertí y Maria Teresa León, Antoni Tàpies, Salvador Espriu, J. V. Foix, Margarida Xirgu, Joaquín Jordá, Luis Buñuel, Irene López Heredia, Alejandro Casona,...
Ya en el acto, ha sido el propio director del Teatre Nacional, Xavier Albertí, quien lo ha abierto (como luego cerrado), quien ha dicho una obviedad (que el teatro contemporáneo catalán no sería lo mismo sin Salvat), pero ha añadido que se ha emocionado leyendo el libro, porque "no tenemos memoria de lo que ha sido el teatro catalán, y éste es un documento imprescindible sobre lo que ha sido el paisaje del teatro contemporáneo."
Mireia Sopena, editora de la UB, ha explicado que quisieron hacerse cargo de la publicación porque consideraron que podía ser una obra clave para el nuevo objetivo programático que se habían propuesto de hacer llegar sus ediciones a las librerías. Esperemos que sea verdad, que hayan realmente ampliado su ámbito de distribución, y que tenga el éxito que se merece.
Eulalia Salvat ha explicado un cálculo de lo que ocuparían, en libros, todos los diarios, la obra completa, si se llega a tener fondos para ello: 10 volúmenes de unas 600 páginas. También que se trata de una obra que respira sinceridad y aire de su tiempo, lo que ha recalcado más adelante Foguet, que ha dado con la frase de que "los once o doce tomos que saldrían nos daría una estructura de conocimiento de nuestro mundo teatral... y otras muchas cosas. Ha dado que pensar, sobre todo, cuando nos ha recordado que tenía sólo 27 años cuando empezó el dietario... ¿Cómo era capaz de hacer todo lo que hacía, conocer a toda esa gente y tener una idea tan clara de lo que buscaba?
Por último, Carme Sansa y Enric Majó han leído unas cuantas de las entradas del volumen. Majó ha estado divertido antes de empezar, recordando una frase muy típica suya, antes de un ensayo, cuando los tenía de alumnos:
-Avui, Majó, ho farà be o com sempre? (¿Y hoy, Sr. Majó, como lo hará: bien o como siempre?)
Han leído los dos muy bien, y el calor de la planta superior del edificio de Ricard Bofill ya había disminuido algo, pero las sillas de tijera eran matadoras. Además uno de los textos ya lo conocía (es el que hicimos leer a la viuda e hija de Ricard Salvat para el documental "Pasolini a Barcelona", de Hilari Pellicé). Total, que mejor dejarlo para leerlo cómodamente en casa. Y es lo que hemos hecho.
En los comentarios, alguna foto, a contraluz, del acto.

Xavier Albertí, antes de decir unas cuantas cosas bien dichas, excusándose del calor que hacía en la tercera planta del TNC, pese a tener puesto el aire acondicionado desde la mañana.

Mireia Sopena, la editora del volu

Eulàlia Salvat, ante la atenta mirada de Xavier Albertí.

Francesc Foguet, coautor del prólogo.

Y Carme Sansa con Enric Majó, ambos ex-alumnos de la EADAG.



 

lunes, 4 de abril de 2016

Sobre Albert Serratosa


Aparte de algún recuerdo personal directo durante los últimos años de su vida, el enfoque que más rápidamente me acude a la cabeza cuando se habla de Albert Serratosa es el que trasmitía Carles Carreras refiriéndose a él, pero creo que evocando a todos los ingenieros de caminos. Se ve que lo vio en una ocasión explicando por dónde se había de hacer el túnel del Cadí y las razones en que lo fundamentaba, y desde entonces todos los ingenieros de caminos -vía Serratosa- eran para él seres extraños que sabían ver estas cosas que permanecían ocultas para el común de ls ciudadanos.
Para oír cosas de este estilo he acudido hoy al Institut d'Estudis Catalans, donde La Societat Catalana de Geografia y la de Ordenación del Territorio ofrecían un homenaje a quien ha sido durante mucho tiempo un eslabón básico de la planificación urbanística de por aquí. En primera fila del auditorio se sentaba la familia, y creo que habrán quedado satisfechos de las intervenciones de toda la primera parte, porque todas ellas dejaban claro, con respeto y cierto cariño, que era un hombre de (fuerte) carácter, con ideas muchas veces opuestas a las progresistas del momento, pero que en cambio dio pie a preservar buena parte de lo que debía preservarse ante los ávidos lobos esteparios que querían comerse para beneficio propio todo el territorio, que los hubo. Serratosa, o J. A. Solans, fueron claves par que no hubiera grandes recortes en el Plan General Metropolitano de 1976, que es aún hoy el vigente.
Quizás quien más me ha gustado en esta ocasión ha sido Andreu Ulled, también Ingeniero de Caminos, quien confesaba que, por primera vez ante un acto como éste, sólo había preparado unos apuntes que le podían servir de guión. Ha empezado fuerte, diciendo que a los tres años de trabajar con él se marchó, debido a sus muchas discrepancias. Ha estado divertido al explicar que era imposible que congeniasen: "Yo era un joven pesimista, y él un viejo optimista". Pero se ve que desde Estados Unidos, a donde fue a trabajar, fue entablando una fluida correspondencia con él, y viendo que podían irse asentando muchas de las discusiones en un cierto acuerdo común. Luego le ha echado algún piropo: "Odiaba a los consultores mercenarios, que dicen a los clientes lo que quieren oír". Incluso se le ha escapado sonriente, comprensivo, una de las frases que solía decir: "Mejor no saber el nombre de los árboles, porque entonces no llegaríamos nunca a hacer carreteras". Y ha terminado su intervención valorando el que dispensara enormes esfuerzos aún sabiendo siempre que sus propósitos eran inalcanzables.
Luego ha habido alguna intervención de la audiencia, llena de la gente (pese a que hoy el Barça jugaba en la Champions) que ha contado o cuenta en estas áreas de trabajo (Francesc Magrinyà, por ejemplo, ha evocado el hecho de que Jordi Pujol no creyera en la Planificación, lo que ocasionó que Albert Serratosa recibiera todos los palos posibles por ello), y toda una segunda parte, para dejar oír a la gente joven de la planificación urbanística. La verdad es que en este periodo si la familia de Serratosa no se ha dormido era porque estaba en primera fila. Maria Bohigas ha hecho un largo y dubitativo speach técnico, que el auditorio ha aprovechado para ver si llegaba ya Janet Sanz, la concejala a cargo del ramo, que estaba en otro acto. Xavier Matilla ha logrado trasmitir el pánico que sienten en su trabajo para sustituir el PGM del 76 por el PDU (sin que en ningún momento bajara a especificar que eran las siglas del buscado Plan Directiu Urbanistic), que ha dicho eso (¿se nota que lo veo, con escepticismo, desde el otro bando generacional?) de que debía suponer un reset, dar paso a una renovación generacional.
Por último llegó Janet Sanz, que se ha hecho notar enseguida por su otro enfoque y no sólo por el "todos y todas" que ha sonado por todos lados. Ha salido bastante airosa del envite, teniendo unas palabras para Serratosa que la familia ha agradecido, y hablando de ideas lógicas por ser del gobierno municipal del que es: he anotado la de la rehabilitación, por poner una bastante concreta.
En la fotografía, en la mesa, Rafael Giménez, Josep M. Llop (impecable presentando u moderando el acto), Oriol Nel.lo y Andreu Ulled.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...