miércoles, 28 de febrero de 2018

Muñoz Molina


Estaba, fácilmente reconocible por su sombrero (he hecho bien, para no entrar en competencia ni equívocos, en dejar el mío en casa), Pere Gimferrer. Debe ser por aquello de la solidaridad entre académicos. Hemos entrado juntos, pero él ha ido a la primera fila (un papelito le reservaba su sitio) y yo he tenido que ascender hasta la última. Al poco tiempo, el aforo del auditorio del Centre Social Teresa Pàmies estaba al completo.
No conozco demasiado a Antonio Muñoz Molina. En tiempos le leí la que creo que fue su primera novela, sin que me entusiasmara. Luego leí, para recoger detalles de la ciudad antes de visitarla, el libro que dedicó a Nueva York. Siempre algún trozo de sus artículos de por aquí o de por allá, pero la verdad es que sus escritos no me suelen emocionar y los dejo, porque veo que dice lo que ya sé que va a decir, sabiendo cuál es su línea de pensamiento, y no recuerdo que me haya sorprendido nunca lo suficiente, más allá de las palabras de corrección política, para seguir leyéndole. Lo suelto ya: Parece buena gente, le gustan las cosas que me gustan a mí, pero en general me aburre soberanamente.
Sin embargo hoy, como llovía, yo iniciaba un resfriado y hacía un día de perros como para escoger otras propuestas más lejanas, siendo ésta cerca de casa y con entrada libre, pues he ido a curiosear. Era un acto de promoción de su último libro, "Un andar solitario entre la gente" (Seix Barral). Su sparring, del que me he preguntado si tendría que actuar de minero, era Jordi Corominas Julián, con lo que estaba garantizado que uno u otro no nos dejarían ahí, sin oír nada, sino todo lo contrario, como así ha sido. Nadie ha debido hacer de minero, pues el mineral estaba todo a nivel de superficie. Corominas más bien ha tenido que ir frenando su flujo de aportación.
El argentino que se ha sentado a mi lado y yo nos hemos preguntado el por qué teníamos que esperar los cinco minutos de cortesía si todos ya estábamos dentro (salvo ellos) y por lo tanto no esperábamos a nadie. Han entrado cuando pasaban seis minutos... pero se han ido al fondo, al "camerino". Y por fin ha empezado el acto a las 19,13. Aún queda mucho que hacer para la regeneración de país esa que se está buscando.
El libro dice Muñoz Molina que surgió de ir haciendo fotos con el móvil y anotando todos los letreros, los mensajes que le salían al paso en sus recorridos por la ciudad.
Dice, y lo ha demostrado con alguna lectura, que sólo con recoger fragmentos de anuncios y titulares de periódicos, haciéndolos seguir unos de otros, se obtiene una especie de letra de rap, de un tono apocalíptico destacado.
He azuzado algo más el oído cuando han hablado de caminantes por la ciudad, como Benjamin, o Baudelaire, que, ha señalado, no hacían en esos casos, como periodistas, más que una literatura de lo inmediato. O cuando ha leído algún otro párrafo que la visión de algún anuncio le llevó a escribir sobre detalles, como loa zapatos o la forma de andar de escritores u turistas personajes.

Al salir no he comprado el libro, pero he visto que mucha gente que había seguido el acto si lo hacía. 

domingo, 25 de febrero de 2018

Empantanados. Una alternativa federal al Soviet Carlista


Viendo quiénes componían la mesa era fácil pensar que podía ir de un continuo lamento por lo mal que han hecho muchos las cosas (y parece que quieren continuar haciéndolo) y cómo de mal han respondido otros muchos (antes y ahora), dejando por ahí por el medio tirados a bastantes. Pero no ha sido así.
Para ello Javier Pérez Andújar ha echado mano nada menos que de la Patrulla Nipona, sacada para la ocasión de las Hazañas Bélicas y de Objetivo Birmania. En seguida me explico.
Era la presentación del libro de Joan Coscubiela "Empantanados. Una alternativa federal al Soviet Carlista" en una Casa del Libro de Rambla Catalunya abarrotada a más no poder. Pérez Andújar ha empezado a leer su papel explicando antes que se había marcado el difícil cometido de intentar no hablar de política...
Primero ha explicado que ese era un libro político escrito por un sindicalista. Un sindicalista que se metió en la coalición "Catalunya Sí Que Es Pot" y "tuvo tanto éxito que dejó la política". La Patrulla Nipona estaba en ese grupo. Se trataba de parlamentarios que se encontraron abandonados en el Parlament. El único apoyo que quizás tengan es el que les puede ofrecer como aliado suyo el tiempo (ha seguido).
"Objetivo Birmania" fue la película que pusieron en la tele el día de la Muerte de Franco, ha recordado, con lo habla del espíritu del 78. Ha descrito a Coscubiela como el periodista metido en la Patrulla Nipona, de la que su comandante fue Lluís Rabell (y Rabell ha recibido una semblanza de Pérez Andújar en su presentación y varias alabanzas después de Coscubiela). El objetivo del periodista de la Patrulla debe ser contar todo eso al salir de ahí, como ahora ha hecho.
Tras este símil afortunado ha entrado más directamente a explicar a Coscubiela, quien vio de crío cómo su padre era apresado por la policía franquista, dejando caer de tanto en tanto frases lapidatorias pero que me da que tienen mucho de verdad, como que lo que deshumaniza es la incapacidad para dudar, que lo que se necesita es más días humanos en vez de días históricos y que ahora desgraciadamente o se es patriota o no sé es patriota, sin que se trate ya de ir o no con la clase obrera.
Tras largos aplausos a Javier Pérez Andújar, me ha gustado también la periodista Neus Tomas, de eldiario.es, lanzándole una serie de preguntas que intentaban huir de las ya aparecidas en las cuarenta entrevistas que, ha dicho, le han hecho a Coscubiela. Ella misma ha explicado que el libro está ya entre los más vendidos de los de no ficción, y que esperaba no hacer que saliera de la lista tras su intervención.
A sus preguntas Coscubiela ha explicado que ha suprimido dos capítulos del libro ya escritos, uno dedicado a la Patrulla Patriótica Brunete y otro a la Patrulla Patriótica Ítaca, para que no pudiera parecer una recopilación de anécdotas y que el libro no se desviara por otros lados que los planificados.
¿Alguien de los que no aplaudieron tu famosa intervención en el Parlament te ha dicho después eso de "Joan, tenías razón"? -le ha preguntado-. Lo están haciendo los hechos cada día -ha contestado él. (Una forma muy elegante, me temo, de no decir que no).
Respondiendo otras preguntas no ha ocultado el mal rollo con los Comunes, ni ha querido comentar nada sobre Dante (La Divina Comedia, ha dicho que le sugería el nombre), pero ante la pregunta sobre cómo cree -no cómo quiere- que se salga del actual empantanamiento, ha dicho que lo ve para largo: "Reconocen que ha sido una exageración, engaño, estafa, pero siguen... Lo bueno sería que dijeran que el camino tomado fue un error y volvieran al carácter inclusivo que llegó a tener el catalanismo, pero que últimamente ha perdido". Y sobre si tiene remedio lo del otro lado, antes de acabar ha respondido que lo tendrá a la larga, porque "España es más parecido a Cataluña de lo que muchos dicen: Hay mucha gente con sentido común".
Eso ha sido todo. Coscubiela, al que notoriamente le ha gustado el escrito de Pérez Andújar, se ha mostrado también satisfecho de cómo ha ido la entrevista de Neus Tomás. "No quería que fuese una entrevista a lo TV3". Acallados los aplausos y antes de que la gente se fuera ha apostillado: "Ni, para ser equidistante, de TVE".

 

martes, 6 de febrero de 2018

Los autobuses en Barcelona (Óscar Sbert Lozano)


Hacía mucho tiempo que no asistía al "Café dels Enginyers", una iniciativa de la Comisión de Jubilados que siempre digo que es de lo más interesante de lo que se programa en esa sede. En esta ocasión el ingeniero veterano que ha explicado su trayectoria ha sido Óscar Sbert Lozano, muy relacionado en sus últimos años con el transporte público y, más concretamente, con los autobuses. No en balde ha sido presidente de la UITP (Unión Internacional del Trasporte Público), de la que sigue siendo hoy en día presidente de honor.
Pero no sólo de autobuses públicos urbanos se ha hablado esta mañana. Como puede verse en la imagen, también se ha hecho de faros, pues resulta que es hijo de farreo, por lo que vivió de niño en muchos faros españoles.
Otras notas que he tomado sobre su biografía, pues me han parecido curiosas: Estudió en las Écoles Françaises (Gran Vía - Sicília), lo que sin duda marca de una forma diferente que las escuelas religiosas y patrióticas a las que solía ir casi todo el mundo por aquel entonces. También tuvo mucho contacto en sus primeros trabajos profesionales con alemanes que habían estado en el ejército alemán durante la guerra mundial, teniendo experiencias conflictivas con rusos, pero él había estudiado, además de alemán -lo que le acercaba a esas cosas-, también ruso...
En 1982 entró en Transportes de Barcelona como titulado superior, yendo poco a poco hacia el entorno del autobús.
Ya dentro del núcleo de su exposición y discusión posterior hemos podido saber de primera mano cómo fue la implantación de autobuses de piso bajo (pues quien tenga una edad recortará que, al estar entonces los motores debajo de la plataforma, para entrar en los autobuses los pasajeros tenían entonces que subir dos o tres escalones), la puesta en marcha del gas natural como combustible y las pruebas con hidrógeno líquido.
Ya en el coloquio con el público, las comparaciones con el tranvía y las visiones de futuro han centrado la atención. Segalés (de la compañía de autobuses de ese nombre, que estaba entre los asistentes), ha intervenido para explicar que lo que se vislumbraba que tendría mucho campo por delante en el futuro era el gas natural licuado, en vez de comprimido. Sbert nos ha explicado lo que le dijeron que puede pasar si por algún tipo de accidente se rompe el depósito de gas licuado, y todos nos hemos mirado algo preocupados.


 

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...