miércoles, 19 de octubre de 2016

Quién paga la información. La prensa en tiempos de descrédito (Martí Gómez)


"Quién paga la información. La prensa en tiempos de descrédito". Algo así era el título de la actividad de hoy en El Centro Cívico Fort Pienc. Pero, siendo sinceros, lo atractivo para acudir ahí era pescar a Josep Martí Gómez explicando alguna anécdota de esas sabrosas recogidas tras tantos años de magnífico periodismo.
Roger Jiménez, que ha presentado el Consell de la informació, una entidad que voluntariosamente recoge y tramita las quejas que la gente tiene sobre periódicos y otros medios, ha abierto el fuego: "La banca ha entrado en los medios de comunicación, y está ahí para quedarse, porque no hay forma de que pueda recuperar las enormes deudas que los medios han contraído con ellos."
La delicia ha sido, a continuación, oír a Martí Gómez enumerar los motivos de la crisis actual de los medios (falta de lectores, conservadurismo de la misma sociedad, injerencia de los grupos propietarios), pero sin olvidar ir trufando su exposición con sus historias vividas.
Para explicar que siempre ha existido injerencia, ha narrado su experiencia en el Diario del Movimiento de Castellón, donde empezó. Fue por pueblos a recorrer el ambiente de las votaciones para admitir la monarquía como sucesora del franquismo. Volvió muy contento con dos historias, que explicó a su (buen) director de periódico. En un pueblo vio al alcalde repasando que no se hubieran equivocado, y que realmente todas las papeletas fueran del "SI". En otro presenció cómo el alcalde dejaba emitir dos votos a una señora. El Segundo era por su marido muerto, "que siempre fue un gran franquista". El director le confirmó que eran dos magníficas historias, pero que no podía publicarlas. JMG se fue entonces a El Correo Catalán.
Otra historia de injerencia de la propiedad ya se la había oído. Había investigado junto a Huertas Clavería el affaire del Consorcio de la Zona Franca, una entidad pública que Antonio De la Rosa manejaba como si fuera de su propiedad. Fue a presentar la historia a su hijo, Javier, quien le dijo que estaba francamente bien, pero que no la podía publicar, porque él tenía una alta participación en el diario en que quería hacerlo, y no le iba a dejar. Le dio un puro, y le dijo que por qué no iba a investigar sobre la banca suiza, que también presentaba muchas irregularidades. Cuando volvió con la historia ya trabajada y le contó que hasta aparecía él ("se había pasado de listo y le hicieron perder 30 millones"), le volvió a decir que era una historia muy buena, pero que tampoco se la iba a dejar publicar. Finalmente lograron sacarla en otro medio.
La única forma de escaparse al control de los que controlan la prensa, televisión o la misma radio, ha acabado, es encontrar el hueco, que la fórmula cunda en la audiencia, y entonces ya no se atreven los propietarios a quitar de antena el programa. Es el caso del programa de Javier del Pino en la SER los fines de semana, que ha alcanzado los dos millones de audiencia, conseguidos a base de dialogar con gente experta en el tema de cada programa, en vez de acudir a los tan traídos y llevados tertulianos.
Este extraño "seguidor del Español, católico y marxista", no sé cómo se lo hace, pero sigue consiguiendo atraer la atención de la gente. La prueba, cuando ha explicado lo depravado que podía llegar a ser el camerino de Tania Doris, de la que hizo un seguimiento para La Vanguardia: En un rincón un niño hacía sus deberes escolares, una señora mayor hacía calceta en otra butaca, y la artista bebía un vaso de leche.

 

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