Steven Forti (UAB) delante de un cartel de las elecciones de 2022, con una Meloni que se sale, un Berlusconi de más de 80 años y un Salvini que ha perdido mucha de su fuerza popular.
Tras la sesión dedicada a la extrema derecha francesa (que yo ya había seguido en el curso sobre Francia) le siguió ayer en el curso que da Steven Forti en la UAB sobre la extrema derecha el caso reciente de su Italia natal. Es decir: De Berlusconi (que no era de extrema derecha, pero que tuvo un papel fundamental para legitimarla) a Meloni. Pero antes de hablar detalladamente de los Fratelli Italiani actuales, explicó cómo se llegó a la situación actual.
El final de la I República, que tenía una ley electoral proporcional pura, un parlamento muy fraccionado y con partidos que estaba claro que no iban a entrar nunca en el gobierno (el MSI como partido continuador del fascismo y el PCI por el periodo de guerra fría que duró hasta poco antes) se dio en 1994.
En 1992 surgió la Liga Norte y se destapó la tangentópolis, la existencia de un sistema corrupto (estilo el 3% de aquí) en todos los partidos del gobierno y parlamento.
En 1994, aunque sin cambio de la Constitución, se inició la que se llamó la II República Italiana. Cambió todo el sistema de partidos, desapareciendo unos y transformándose otros, al tiempo que cambio la ley electoral.
La figura del momento es Berlusconi, auto presentado como empresario de éxito, propietario de tres televisiones, editor de varios periódicos de alta tirada y presidente del Milán Club de Fútbol. Creó su propia formación: Forza Italia.
Son los años en que se personalizan los partidos, que dejan de ser de masas.
El cambio del sistema electoral, buscando la bipolaridad, supuso que un 75% de los elegidos lo fueran por un sistema mayoritario, mientras que el 25% por un sistema proporcional. Pero no acabó de funcionar como se esperaba cuando se creó, porque todos los gobiernos fueron de coalición. Además, se produjo la mencionada banalizacion del fascismo, que entra en el poder que hasta entonces tenía vetado. De hecho, hay más inestabilidad gubernativa que con la primera república, en la que al menos no se avanzaban las elecciones.
Es el momento en que se produjo un brutal incremento del absentismo político, hasta hoy en día, debido a una desafección política creciente. Y todas las encuestas ya mostraban la casi total desconfianza en las instituciones del país, salvo el Papa y las fuerzas del orden.
Se produjo una gran evolución del endeudamiento del país, mientras que disminuyó de forma alarmante la renta per capita.
Italia se conviertió también en la Tierra del populismo, con la aparición, en su primera oleada, de la Liga Norte y Forza Italia. En una segunda oleada con el MSI, Forcani y Salvini.
Dos libros muy divulgados analizan este fenómeno. Uno es “La Casta” (Estella/Rizzo, 2007). Otro “La gente. Viaje a la Italia del resentimiento” (Bianchi, 2017).
Se estableció en ese momento un directo ataque los partisanos, pieza esta angular de la nación italiana en la postguerra. El libro de Giampaolo Pansa “La sangre de los vencidos” habla de las “foibe”, unas fosas de la zona de Istria/Dalmacia donde se lanzaron los cuerpos de los propios combatientes italianos, algo realmente grave y ocultado, pero olvidando que fue en el contexto de la guerra.
Los protagonistas de extrema derecha que fueron aflorando por esta época fueron:
-El MSI, que había tenido hasta 1995 un bajo porcentaje de votos. Medio apestados como habían estado hasta entonces, su líder Micheline propugnó el “inserimento”, esto es, ir provocando su aceptación por las otras fuerzas y electorado. Uno de los cambios que instigó fue el cambio de nombre. Apareció el de Alianza Nacional, liderado por Fini, que reinará de 1995 a 2009.
Se produce un primer gobierno -breve- de Berlusconi (Forza Italia) + Bossi (Liga Norte) + Fini (MSI).
Gianfranco Fini fue líder de las juventudes del MSI. Cuando en 1995 creó la Alianza Nacional, se produjo una continuidad con respecto al MSI, pese al empleo siempre de un lenguaje de lo más ambiguo en sus declaraciones.
En 2009 Berlusconi imponía la fusión de su partido con Alianza Nacional, para compensar la formación al mismo tiempo, por la izquierda, del Partido Democrático.
En 2010 llega la ruptura entre Fini y Berlusconi. Este, no obstante, dimite, para dejar lavar los trapos sucios (recortes) a un gobierno técnico que se formará entonces, el de Mario Monti (2012-2013)
Giorgia Meloni, por su parte, entró en el MSI en 1992. Fue dirigente de las Juventudes de Alianza Nacional en 1996, vicepresidenta de la Cámara en 2006, con menos de 30 años, y ministra de la juventud de 2008 a 2011. Por aquel entonces tenía el pelo moreno total (menos rubio, que dijo Forti).
Ella dedica un gran esfuerzo en desdiabolizarse. Escribe el libro “Io sono Giorgia”, recuperando la cultura política de Alianza Nacional.
En 2012 crea Fratelli d’Italia (aunque en su escudo no olvida la llama del MSI), pero al no poder preparar las elecciones con tiempo, saca poco en las elecciones, por lo que entra en coalición con Berlusconi (lo que la hace, con poco porcentaje de votos, muy visible). En una de las imágenes puede verse un gráfico con la evolución de votos a su partido.
Primero tuvo que competir con el 5 estrellas y Salvini, mientras se produce el declive de Berlusconi. Se va produciendo la radicalización del centroderecha.
En 2018 vuelve la extrema derecha con Salvini al gobierno y el Movimiento 5 Estrellas, si bien este casi es comido por el anterior. Entonces hay una operación de esas raras italianas y Salvini, confiado, se va de la coalición, pero no ha calculado que el Movimiento 5 Estrellas se aliará inesperadamente con el Partido Democrático. Es 2019 y Salvini baja radicalmente en su estima pública.
Se centró entonces Forti en Fratelli d’Italia, ofreciendo sus características ideológicas, que serían principalmente:
-Nacionalismo
-Antiglobalismo
-Antiprogresismo
-Contra la Ilustración (puesto que acabó con la tradición…)
-La Nación como un órgano viviente.
-La defensa de la familia natural
-El impulso de la natalidad (no la de los inmigrados, claro).
-Ley y orden
-Islamofobia
-Neoliberalismo
-Anti-multinacionales (completamente retórico)
-Euroescepticismo
Su victoria en las elecciones de 2022 se dio debido a una serie de meteduras de pata de Salvini y a estar ya Berlusconi muy chocho.
Otras cuestiones importantes que llevaron a esa victoria en 2022 fueron que se había constituido como única oposición (y por tanto muy visible) del gobierno técnico de coalición de Dragui, que se había producido otro cambio de ley electoral por la que un 60% de los elegidos lo eran por un sistema proporcional (donde la cosa estuvo igualada), pero un 37% por un sistema mayoritario en colegios uninominales, donde ganó de calle.
No es verdad que Meloni se haya moderado en sus políticas. Lo que ocurre es que es una política muy pragmática, y sabe que hay unas líneas rojas que no puede traspasar, como Europa (ahí juega fuerte la deuda italiana y por eso su amistad con Úrsula Von der Leyen) y Estados Unidos.
Puertas adentro, su ideario político es y se demuestra igual al anterior. Es el suyo un proyecto identitario, como el de Orban. Lo más peligroso (y a la vez uno de los temas que la pueden apartar del poder) es que quiere efectuar una reforma constitucional que daria más fuerza presidencial y menos a otros estamentos. Y su proceso de ir mermando a la oposición democrática sigue.
Obsérvese el salto absoluto de 1992, con la desaparición de la Democracia Cristiana y el PCI, la llegada azul de Forza Italia y el paulatino dominio negro.
La brevedad de los gobiernos de la II República Italiana. Ahora Meloni ya va camino de un récord absoluto.
El incremento de la abstención, habiendo sido Italia un país en el que todo el mundo votaba.
La caída del PIB per capita en relación con el medio europeo.
Esta aparición desinhibida del apellido Mussolini en las listas causó un fuerte impacto.








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