jueves, 23 de abril de 2026

Afganistán (y 3(


Cuelgo la ultima pildora sobre la clase vertida por parte de Jose Manuel de la Rúa sobre Afganistán y Las guerras de la guerra fría. Tocaría la última etapa, desde la salida de las tropas sovièticas del pais hasta la actualidad y, como se sabe, no será más que darse cuenta de la repetición de errores. Quizás, también, el aviso de dónde se encuentra uno de los más temibles peligros de la humanidad que, avanzo, no es más que el integrismo en todas sus formas.
En la entrada anterior recogí que Nalbulah, el presidente asociado a los rusos, con toda seguridad gracias a sus movimientos de última hora para ganarse a unas cuantas tribus, resistió hasta 1992.
Hubo entonces una guerra civil entre ellas hasta que los Talibanes, cuyo nombre hace alusión a una facción de los muyahidin “que busca poner orden” se hicieron con el poder, que impusieron hasta 2001.
Lo que ocurrió entonces es bien conocido: atentado a las torres gemelas de NY, Estados Unidos logra convencer a la ONU de ir contra los talibanes en supuesta búsqueda de los organizadores de la tragedia (Bin Laden refugiado entre sus montañas). Como los rusos en su día, las tropas de la ONU toman Kabul y se despliegan por el país, pero no lo controlan en absoluto. En 2021 Estados Unidos (la OTAN) se retira. Basta recordar aquellas sobrecogedoras imágenes del aeropuerto de Kabul los últimos días que han dejado los talibanes a los ocupantes para su salida del país.
La guerra ha terminado y Afganistán queda en manos de una gente, como dijo De la Rúa, que tiene una idea de civilización de 1.400 años antes. Un gobierno muy represor (con un Ministerio de la Represión del Vicio y la Promoción de la Virtud) consigue lo que ninguno de los dos grandes ocupantes lograra, porque su maño sí se extiende por todo el territorio.
Si Afganistán era un país aislado, ahora lo es más que nunca. Mientras que Al Qaeda tiene como objetivo una lucha continua universal, hasta acabar con todos los infieles, los Talibanes se conforman con hacer reinar sus (terribles) ideas en su territorio.
Económicamente es un país muerto. Como fuente económica para mejorar la situación de pobreza aguda, los Talibanes piensan en el turismo, y parece que efectivamente empiezan a haber ofertas de turismo de aventura, nunca mejor dicho.
Pero, además, Afganistán es, pese a todo, el sitio de paso ideal para los grandes conductos energéticos, y podría incorporarse muy bien a la Ruta de la Seda de los chinos…
De la Rua acabó colgando el texto de lo que le dijo en su día Gromiko a Felipe González (ver), que da que pensar. Ni ellos ni luego los americanos, pese a tanta leña puesta en la hoguera, les pudieron frenar los pies, y la mancha negra sigue extendiéndose.



 

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