jueves, 9 de abril de 2026

RCR en Francia


Me gusta mucho la foto que hice y cuelgo ahora como primera. Los que formaban la mesa redonda (ya se ve rápidamente que la tendencia última es claramente economizar en lo que a mesa se refiere) se giran para mirar una fotografía (por vez primera y casi única hicieron apagar los focos del escenario, para que pudiéramos verla bien) de una obra de Pierre Soulages (el pintor del color negro…) colgada en un muro negro (con un 5% de naranja, me pareció entender) del Museo Soulages de Rodez. Luego el ex director del Museo explicó que tuvieron la idea de contratar a un técnico de luces de teatro para iluminar las obras, y alguien comentó que Soulez siempre había expuesto hasta entonces su obra colgada en muros blancos, pero que al final le convencieron de que si el muro era oscuro, su obra resaltaría más y se podría contemplar mejor.
Eso se dio ayer en sesión del Instituto Francés de Barcelona dedicada a las obras de RCR Arquitectes en Francia. Hablaron, por RCR, Carme Pigem, Ramón Vilalta (Rafael Aranda no estuvo presente) y Gilles Trégouet. También estaba el antiguo director del Museo Soulages, Benoît Decron, y todos ellos eran incitados a hacer declaraciones por el crítico de arquitectura Francis Rambert.
La estrella de la sesión fue, evidentemente, el Museo Soulage de Rodez, pero previamente se habló de otra obra de RCR, el Centro de Arte La Cuisine de Negrepelisse y al final un poco de su último proyecto, que parece estará listo para el otoño: otro Centro de Arte, pero éste de proporciones colosales, que finalizará la nueva presentación de la isla Seguin del Sena, en Boulogne-Billancourt, donde en su día estuvo la conflictiva macro fábrica Renault.
Sobre La Cuisine, Rambert destacó la finura de los arquitectos en su transformación de las ruinas del Castillo de Negrepelisse, manteniendo su aspecto al menos en su visión exterior, tan sólo añadiendo a sus gruesos muros una capa superior de acero corten, marca de la casa para los arquitectos. También, ese patio interior del castillo, sobre el que pivota todo. La idea, según los arquitectos, era precisamente esa: “activer la court”. Como en el caso de la Biblioteca Sant Antoni - Joan Oliver, en Barcelona, que el equipo de arquitectura concibió (otra aportación de Rambert) haciendo entrega a la ciudad de un patio interior de manzana, que no estaba previsto en las disposiciones del concurso.
El pintor Pierre Soulages, que falleció hace poco a sus 102 años, era de Rodez. Había hecho los vitrales de la relativamente cercana Iglesia de Conques y, finalmente, se proyectó su museo en su ciudad natal. Al concurso se presentaron más de 80 estudios de arquitectura (y entre ellos el de su amigo Paul André, a quien todo el mundo pensaba que le otorgarían el proyecto), pero ganó RCR sin cumplir los requisitos que había impuesto Soulages de hacer el edificio en un gran jardín -lo colocaron algo apartado, en una cierta loma, dulcificando el relieve- y que fuera de una sola planta.
Eso demuestra lo que dijo Ramón Vilalta ayer: que ellos, entonces jóvenes arquitectos, -me parece que aún no les habían dado el Pritzker- supieron durante el desarrollo del proyecto decirle que no al Dios que era Soulage cuando pensaban que se equivocaba.
Prepararon una enorme maqueta para estudiar el efecto de la luz, pensando que de esa forma quedaría mucho más claro que con los medios de 3D con los que se suele trabajar hoy en día estas cosas. La maqueta la acabaron donando al Centro Pompidou, donde, parece, va a parar mucho de lo que documenta su trabajo: me temo que el archivo de Olot se quedará, en este sentido, en ascuas.
El suyo fue ahí, en Rodez, todo un trabajo con la materia y la luz. Y la idea de su construcción, lograr dar paso a la oscuridad, donde presentar la obra de Soulages.
Se ve que el proyecto obtuvo mucha oposición de la ciudadanía, siempre reticente a la arquitectura contemporánea, pero con el tiempo han ido haciendo suya la obra que, por otra parte, está atrayendo a mucha gente a una ciudad que va paulatinamente dotándose de restaurantes, tiendas y servicios atractivos, en un efecto Guggenheim en pequeño.
Una buena parte de la sesión se dedicó a hablar de Pierre Soulages, que parece ser era un hombre que imponía mucho, pero una fotografía de la pareja que también puede verse en el pequeño álbum que cuelgo, dio pie a hablar también de su mujer Colette, ahora con 104 años, que había estudiado con sus compañeros en la misma época que él y, por ejemplo, nos explicaron que fue quien rehizo por completo los planos de su casa de Sète cuando el proyecto que les habían hecho vieron que no funcionaba. Por las expresiones que sobre todo Vilalta exhibió, Colette fue en todo el proceso quien tenía la última palabra, y Soulage no daba un paso sin consultarla.
Lo que más claro quedó de todo fue la importancia que, al menos sobre el papel, dan los arquitectos a las relaciones entre los diferentes elementos envueltos en un proyecto. En este caso, como puede apreciarse quizás mejor en la última foto, sacada de internet para que se vea mejor, una de esas relaciones evidentes era la del museo con la cercana -visible en el horizonte- catedral de Rodez.
Y, como esto ya está resultando larguísimo, aplazo lo que entendí del nuevo proyecto de la isla de Seguin para otra entrada, no sin alegrarme de que salí de la sesión de ayer, sorprendentemente, con mas sitios a añadir a la lista de visitas ansiadas.


Al fondo, la banda de acero corten firma de CRC sobre los muros del Centre D’Art La Cuisine.

Para ver la imagen mejor acudir a la siguiente fotografía.

Ver la rampa dulcificada desde el jardín hasta la colina algo apartada en la que ubicaron el Museo, pero sobre todo ese juego de su relación con la mole de la catedral de Rodez.

Carme Pigem enseña la imagen de la pareja de la que he hablado. Dice que es la fotografía que más le cuesta del proceso de colgar los cuadros. El ex director del museo comentó que en ese proceso Soulages hacía ir a un ritmo de uno por día, no solo por encontrar el sitio adecuado, sino también por el miedo que le daba el contacto de las dos superficies y una penetrar en la otra.


 

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