sábado, 28 de febrero de 2026

De los cafés concierto a las cavas de jazz

El libro que corre por casa de Paco Villar. En la sesión valoraron, sobre todo el que dedicó a la Plaza Real.




En las sesiones de la Libreria Finestres sobre Cartografía marginal barcelonesa, nos quedamos sin Paco Villar de ponente, al parecer aún no del todo recuperado de una intervención, para hablar de “Las danzas secretes de la ciudad”. Es una lástima, porque es una de las personas que, entre otras cosas, más pacientemente y mejor ha investigado sobre los cafés de todo tipo barceloneses. En su sustitución volvimos a tener a Xavier Theros. Ya estaría bien tener siempre gente así como equipo de reserva…
Tras una amplia introducción de Alberto Valle, que tocó todas las teclas temporales (desde los Cafés Concierto, Music Hall y Cabarets hasta la cançó y el jazz en la Cova del Drac, o el Up & Down) y espaciales y de clase (del Jazz Colon a El Cortijo y La Rosaleda), inició su andadura desde el principio -y no paró, como una locomotora- Xavier Theros. Bajando las escaleras a la salida, otro asistente, con la cabeza a punto de estallar de tanta información recibida, me decía que como iba tan rápido no había podido ni tomar notas. A ver qué tipo de cosas de las captadas dejo por aquí:
Empezó por el origen, bastante antes de lo que indicara previamente Valle, dejando asentado que eso de los cafés tenía un origen napoleónico.
En 1830 -explicó para ir avanzando- en ellos se introdujeron mesas de juego en vez de los primitivos billares. Eso llevó a la aparición de los ‘pinchos’ -de donde vienen lo actuales gorilas-, que vigilaban en prevención no apareciera alguien que quisiera robar el botín recaudado. Hay documentos que prueban hubo por la época en Montjuic hasta enfrentamientos a navaja entre pinchos… Josep Plà retrata muy bien a los pinchos -nos dijo Theros- en su “Vida de Manolo”
Antes de la aparición del Barrio Chino, el baricentro de los follones se encontraba en la Barceloneta, donde destacaba el Café del Puerto (que estaba situado en la esquina entre lo que fueran Paseo Nacional y Almirante Cervera).
En 1880 las reyertas provocadas por los pinchos llevaron a un número significativo de muertos. La figura del “pincho” fue siendo sustituida paulatinamente por el macarra.
En aquel momento Barcelona era uno de los centros mundiales del flamenco, hasta el punto que el Liceo se inauguró nada menos que mediante un espectáculo flamenco. Los Cafés Cantantes pasaron a ser Cafés Concierto, en los que se oía básicamente flamenco.
Inocente de mi, creía que los cigarrillos, como el chicle o el Nescafé, provenía de los norteamericanos. Theros me lo sacó rápidamente de la cabeza. Tuvieron su aparición por aquí, para aprovechar hilados de tabaco de todo orden. Se liaba un cigarrillo con un papel y se fumaba, mientras que por Europa se fumaba únicamente en pipa o cigarros.
Con la exposición Universal de 1888 se acabó la figura del pincho… A parir de esa época, toda una capa social, que se las daba de sofisticada, dejó de mirarse en el espejo de fondo de Italia, de donde había llegado siempre todo, e Italia fue cambiada por Francia. Todo debía venir de París. El Café de la Alegría dio paso a las actuaciones de flamenco en el Edén, surgieron los burdeles de Madame Petit y otros nombres franceses también se impusieron.
Xavier Theros sostiene que el cuplé llegó y redimió a las prostitutas. Ya podían pasar por cantantes con sólo cantar alguna que otra canción. Hay documentos que informan de que el Barrio Chino se llenó de academias de canto: ¡todas las prostitutas se pusieron al unísono a estudiar canto en ellas, apartando de sí el estigma de prostituta que tenían previamente!
Otro tema que le sugirió Valle a Theros fue el de los Apaches, según el primero una de las primeras tribus urbanas, especie de punkies ‘avant la lettre’. Theros, que no parecía querer entrar al trapo inicialmente, completó al cabo de un tiempo la información: fueron los introductores de elementos como el puño americano o el tango saltimbanqui. La cocaina se puso de moda en su época, y se producían con frecuencia batallas campales entre los apaches de diferentes barrios.
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El siguiente grupo recordado fue el de los chicos swing, que se prodigaban en un local, el Amaya que abrió en 1943 y fue cerrado el 1949 por inmoralidad… La sorpresa que aportó Therós en esta ocasión fue declarar que su padre había sido de jovencito, con esa pinta que les daba, entre otras cosas, unos pantalones que no les llegaban hasta los pies para dejar ver los calcetines, un chico swing.
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De los locales de barrios altos, donde había “bailes selectos”, apenas se aportó sus nombres. Los dos comentaron que quizás el más significativo fue el Parador del Hidalgo, que estaba en el paseo de Gracia, seguido de otros por la Diagonal ya yendo hacia la zona universitaria, como La Rosaleda o El Cortijo. Me sorprendió que Theros nombrara la aún hoy abierta Casa Alfonso como inicialmente uno de estos locales.
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Yo había oído la historia del Jamboree de la Plaza Real de labios de Joan de Sagarra. Theros, efectivamente, lo nombró. Explicó que jóvenes estudiantes como Javier Coma y Joan de Sagarra empezaron a oír discos de jazz en el Instituto Norteamericano, llegando a crear los “Amigos del Jazz”. Finalmente contactaron con Joan Rosselló, propietario de un local en la Plaza Real para oír actuaciones en directo de músicos de jazz. Como jazz se había oído primero a los Jacks Brothers, la música pasó al Brindis y al Tobogán
Por su parte el Paralelo, con una historia quizás más conocida, tuvo también su espacio en la sesión, (para recomendar, principalmente, el “Cabaret Pompeya” de Andreu Martín), como antes el Edén de la calle Conde de Asalto.
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Otro punto tratado fue el del tango en Barcelona, donde lo introdujo en Europa - para luego pasar sobre todo a París, Carlos Gardel, que cantó por vez primera en 1926 en el teatro Goya, volviendo unas cuantas veces a triunfar en la ciudad.
Unos pocos nombres más que salieron: La Criolla, de la que ya se habló en una sesión anterior, salió por ser, posiblemente, el primer sitio en el que se oyera música en discos. De otro, Cal Sacristà, lo ignoro prácticamente todo…
Ya en la postguerra, además del Jamboree, el Amaya, Barcelona de noche, Texas, Sidecar, Jazz Colón, Tequila, kit kat, New York, Tabú…
Barcelona, como receptora de la IV Flota, fue uno de los sitios españoles en los que, en los años 60, se podía oír jazz. Otras ciudades españolas donde también fueron Sevilla y Zaragoza, que no es casualidad que coincidan con lugares en los que había bases norteamericanas.
Más nombres que pasaron por la sesión, como en un carrusel: San Carlos Club, Bocaccio, Le clochard (por la calle Muntaner),…
Ya acercándonos en el tiempo, al margen de mencionar Valle cosas de la Nova Cançó para un sector muy específico de la población, surgió la Rumba Catalana, llevando a El Salchichón, de la Calle de la Cera.
En los 70, la aparición de la Música Laietana y el mítico primer Zeleste. Al inicio del punk, La banda trapera del Río, etc
En los 80, Studio 54, Up & Down, bikini, KGB, el garatge, Sidecar, Zeleste,….
Recorrido acelerado y mezclando en ocasiones épocas, pero ahí están. Eso sí, quizás Villar habría impuesto un poco más de orden, sin mezclar tanto las cosas como las mezclamos esa tarde.

Captura de YouTube de una pieza recomendada por Theros, en la que Mary Santpere, con su peculiar estilo, canta el Tango de la Cocaina.





 

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