Zeffirelli 100%.
Hemos ido avanzando en el curso sobre la historia reciente de Francia y esta mañana le tocaba a Mayo del 68.
No ha empezado bien Andreu Mayayo, a quien nunca había tenido como profesor, pues para centrar la situación y los cambios profundos que habían llevado a los hechos, ha puesto un trozo, que no acababa nunca, de una película, “Hermano Sol, Hermana Luna” (1972), de un director que tengo atragantado y hasta, si me apuran, prohibido por el médico, Franco Zeffirelli.
Entiendo las razones por las que ha pasado esa escena, que habla de la profunda brecha producida entre dos generaciones, evidenciada cuando el que será Francisco de Asís se desprende de sus ropas y de todo lo que posee, ofrecido por sus padres, y se dirige a cambiar radicalmente de vida. Pero a ver si no tiene mala pata la forma en que ha encontrado para decirlo. Para mí esa escena, rodada, ciertamente, unos pocos años después del mayo del 68, en un Estados Unidos es verdad que herido por el trauma de la guerra del Vietnam, es un ejemplo no de las ideas que podien haber estado detrás del mayo del 68, sino de la profunda banalizaciòn, asimilizacion edulcurada para adocenados espectadores, de esas mismas ideas. Sin contar lo burdo de sus formas, con esos subrayados que provocan vergüenza ajena, con esa estética de cromo parroquial pastoril.
Previamente ha preguntado qué otros acontecimientos sonados hubo en todo el mundo ese mismo 1968 (hay un montón, uno a uno de gran significado), y empezó a dar una serie de nombres universales y nombrar sus obras, dando a entender que los hechos de Francia tuvieron su origen influidnos por pensamientos que soplaron por todo el mundo occidental.
Por ahí ha pasado Hermann Hesse y el gran éxito de su “Lobo estepario”, pero también de su “Siddharta”, hablando de ese cambio de mirada hacia el oriente, las posturas del budismo que tanto influyeron en los hippies o, sin ir más lejos, los mismos Beatles. Pero también Freud y Reich, leídos entonces por todos los universitarios; Heribert Marcuse hablando de pasar desde el enfoque en la productividad al enfoque en el ocio; Simone de Beauvoir, etc. y ha nombrado también a Henri Lefevre, con su relectura de la Comuna de París, no como lo leyeron los marxistas, diciendo que les faltó un programa para hacerse con el poder y, desde ahí, cambiar el mundo, sino como pensamiento anti autoritario.
Mientras decía todos esos nombres he pensado que seguro que no diría -como así ha sido- el nombre de Pasolini, siendo como fue uno de los primeros denunciantes del consumismo, con aquella frase de que la televisión había conseguido de golpe en Italia lo que el fascismo no había conseguido en veinte años. Pero me parece que ya hizo bien en no nombrarlo, porque su mensaje sobre la muerte de las luciérnagas, entre otros, yo diría que caló bastante más tarde, cuando se descubrió la razón que había tenido.
Ha explicado el Mayo del 68, también, como producto de la enorme masificación de las Universidades del periodo, triplicando, en el caso de Francia, su población estudiantil, lo que obligó a abrir nuevos centros universitarios, como el Nanterre en el que se originó todo.
Ya entrando en materia (que luego no ha detallado demasiado), ha repetido la frase que le dijo el Ministro a Daniel Cohn Bendit, Danny el Rojo, cuando éste lanzó su reivindicación de que en los colegios universitarios -masculinos- pudieran invitar a sus novias: “Si vas caliente, lánzate a la piscina”.
Sartre le afeaba, en una conversación con Cohn Bendit, eso de que era una movimiento sin programa, que iba a reventar todo lo que hay, pero sin decir que querían montar luego en su lugar, a lo que él estudiante le contestó que si lo decían, habría sido muy fácil para la policía acabar con el. Ha recordado también ese “Lo queremos todo” que tan nerviosos ponía a la gente de orden.
No ha detallado mucho más sobre los acontecimientos internos del periodo. Que surgieron comités contra la guerra del Vietnam, que la cosa adquirió más peso cuando pasó de Nanterre a la Sorbona, que ocuparon. Que los Estados Generales del Cine fueron importantes (Marin Karmin recordaba el otro día que propugnaron como reivindicación por un cine gratuito, explicando a continuación que es ahora, con las plataformas -y con el declive de los cines- cuando paradójicamente más cerca se ha llegado a ello). No ha hablado - y es natural- del precedente que siempre se nombra desde el mundo del cine: las protestas contra el despido de Henri Langlois de la Cinematheque). Y fueron importantes porque fue un momento en que se valoró la palabra (una pintada decía que “La palabra es un cóctel Molotov), el lenguaje. Y también el lenguaje del cine.
También ha hecho ver que fue una revuelta violenta, pero sin muertos.
Y a pasado el foco a las huelgas de trabajadores, con la imagen de trabajadores jóvenes, contactados por estudiantes, convenciendo a sus padres a ir a una huelga para la que los sindicatos eran reticentes. Y que entre los que más se distinguieron fueron trabajadores españoles y otros inmigrados en busca del trabajo que no había en sus llegares de origen.
El conocido final de la cosa:
-Medio millón de personas en los Champs Elysées que pone los pelos de punta a De Gaulle -77 años- y va a buscar el apoyo militar a las bases francesas en Alemania, siendo aceptado con la condición -aceptada- de la amnistía para los militares condenados por la guerra de Argelia.
De Gaulle regresa a París y pronuncia su célebre -y van varios- discurso: Se ha acabado el recreo. Convoca elecciones en el mes de junio. Hay una nueva manifestación en los Campos Elíseos, está de signo contrario, a favor de De Gaulle, que dobla la asistencia de la anterior. Si en la previa ondeaban banderas rojas, en ésta es el signo de la Victoria y banderas de la nación. Como cuando la comuna, en que los comuneros se amparaban en miras universales -la Marsellesa- mientras que los contrarios lo hacían con los de la nación.
Si en las elecciones de 1967 la Asamblea Nacional se decantó por las fuerzas de la izquierda, en las elecciones de junio de 1968 su candidato, Pierre Mendes France, sufrió una derrota evidente, mientras los gaullistas consiguieron la mayoría absoluta…
La última reflexión de Mayayo ha ido hacia el legado principal de los hechos de Mayo del 68: el individualismo, las consecuencias seguramente indeseadas de la disolución de un sindicalismo fuerte, etc.
Heribert Marcuse, en el meollo.
Henri Lefevre.
La Sorbona, ocupada.
Izquierda, 1967. Derecha,1968.
Campañas publicitarias posteriores impregnadas del mayo 68. En eso acabó mucho.









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