miércoles, 12 de noviembre de 2025

La Organización Territorial de Catalunya


Si el otro día, en la primera sesión sobre la organización territorial de Catalunya que organizan las filiales del Institut d’Estudis Catalans SCG y SCOT, me quedó claro el follón existente y las pocas ganas políticas de abordarlo, ayer, en la segunda sesión, creo que llegué a captar -y asumir- las razones de calado por las que se debiera intentar cambiar el modelo existente, si se quieren evitar males mayores.
Cada una de estas razones fueron trasmitidas por los tres ponentes de la mesa, tomando cada uno por principal una de ellas:
-La politicóloga Mireia Grau estaba preocupada, fundamentalmente, por la legitimidad democrática de los diferentes niveles políticos de la administración. Así, llamó la atención ante la cada vez más fuerte proporción de habitantes que no tienen derecho a voto, o ante la creación de entidades que gestionan servicios supramunicipales al margen de las instituciones. No hizo buena cara, por ejemplo, ante la posibilidad de unas áreas metropolitanas regidas, para vencer aspectos funcionales realmente complejos, por tecnócratas en absoluto votados por los habitantes.
-El abogado Tomás Font quiso hacer ver cómo ha cambiado la cosa para que se pueda llegar a entender que la posibilidad de la unicidad entre territorio y organización del mismo es una entelequia. Para aclarar lo que quería decir, preguntó qué era más importante hoy en día, tener una dirección física o una virtual, mediante la que poder efectuar una serie de trámites. Hoy en día ya no se puede pensar en reparto geográfico unívoco de trámites ante la administración sin pensar el la puerta abierta por internet. Luego, repitió varias veces que en cualquier caso ve claramente que las futuras organizaciones territoriales del poder público deberían ser mucho más diversas, flexibles y dinámicas.
-Por último, el geógrafo Oriol Nello llegó a la conclusión de que cualquier estructura de ordenación del territorio del que se dote a Catalunya en sus diferentes niveles, debe absolutamente incorporar los mecanismos para tender a lograr un justo equilibrio fiscal. Y se puso a dar ejemplos de un estudio reciente que demostraba que, por ejemplo, ciudades como Mataró o Terrassa (y es general) están perdiendo clase media, que tiende a ir a vivir a los municipios de su periferia, como Llavaneras, Argentona o Cabrera de Mar en el primer caso y Matadepera en el segundo. Y se da el caso que estos señalados ayuntamientos periféricos tienen ya unos ingresos per capita (basados principalmente en el IBI, y por tanto dependientes del valor en el mercado del suelo edificable) muchísimo más altos que el ayuntamiento de la ciudad central. Hágase lo que se haga, los ayuntamientos ricos deberían pagar servicios de los pobres, si no queremos perpetuizar y agudizar las desigualdades.
A lo largo del desarrollo del acto fueron saliendo informaciones que hacen tomar conciencia de lo dinámico que se ha mostrado y es ya todo:
-Solo el 40% de la población de Ciutat Vella vivía ahí hace unos pocos años (no llegué a entender con precisión cuantos eran esos pocos años o, mejor dicho, me pareció un periodo cortísimo, y como no estoy seguro no lo pongo).
-Hablando de las posibilidades de mancomunicarse varios municipios (en lo que han avanzado mucho más otras comunidades autónomas como Valencia o Andalucía), salió que se ha creado por aquí el Estatuto de los Municipios Rurales, cuando se da el caso que de prácticamente ninguno de los afectados diría un geógrafo que son, efectivamente, rurales. Pequeños sí, pero rurales…
-Se vota donde se duerme, por no dónde se trabaja, que suele ser donde más servicios se utilizan. Así, resulta que los servicios de esas ciudades de que hablaba antes, utilizados por ricos y pobres, los pagan (poco, porque comercialmente, para sus construcciones, se valora mucho menos) los más pobres, donde se confinan la gente más vulnerable.
-Quizás cuando más gente se ve yendo a mesas electorales en ciudades como Barcelona es cuando tienen lugar elecciones bolivianas o de otro país similar.
-Mientras que Olot ha logrado ayuda de los municipios colindantes, que se han mostrado solidarios asociándose para varios servicios, no ha sido así en el caso de Figueras, en donde los municipios que la rodean han formado un frente común dejándola aislada. Quizás por ahí podamos ver uno de los motivos de su crisis actual.
(En la foto, Nello, Font, Grau y Rafael Giménez, presidente de la Societat Catalana de Geografía)

 

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