martes, 11 de noviembre de 2025

Fascismo (Steven Forti)

Tradición…

Y Modernidad. Monumento de los héroes (los nombres de los de la marcha de Roma inscritos en esos balcones) a los 10 años del acontecimiento. Para lo mismo a los 20 años, el 1942, se construyó el EUR.

Más modernidad.

Si me he apuntado al curso que Steven Forti está dando en la UAB sobre la extrema derecha (“De Mussolini a Trump”, es su subtítulo), ha sido para poder asistir a clases como la de hoy. No es que haya aportado conceptos que no hayamos oído previamente (quizás sí algún nombre secundario), pero su claridad expositiva, partiendo de lo expuesto por diferentes teóricos que han estudiado estos fenómenos, ayuda un montón a ordenar las ideas.
En un momento como el actual, en que todo parece quererse conceptuar como blanco o como negro, sin matices intermedios ni de ningún tipo, da gusto poder oír, de una persona que se ha preocupado especialmente en dilucidar lo que puede esconderse detrás del término “fascista”, las similitudes y diferencias que se dan entre los llamados fascismos históricos, para preguntarse (y responderse finalmente) si sigue siendo posible asignar a todos ellos ese término común de “fascista”.
Hoy, una primera etapa de su explicación ha consistido en explicar qué definía al fascismo más allá de otros regímenes autoritarios.
Emilio Gentile, uno de los máximos estudiosos del Fascismo, razonó que éste, totalitario, se sintió capacitado para definir el sentido y el fin de la vida de la gente. De alguna forma, vino a ser como una religión, con sus mitos, creencias y rituales.
Un régimen autoritario actúa sobre “los cuerpos” de las personas, dándoles miedo para que cumplan sus designios. Pero por encima de eso, un régimen totalitario no actúa únicamente reprimiendo los cuerpos, transmitiendo miedos. Intenta, para consolidarse, seducir las mentes, y eso lo hace mediante la propaganda.
El Fascismo era una mezcla de tradición (como la que representaba la revista “La Dona fascista”) y la modernización (y aquí podríamos hablar de los edificios de la Exposizione Universale Roma (EUR) como de los cuadros futuristas. Ambas formas convivían.
Nos ha hablado Forti de dos movimientos culturales que coincidían en el Fascismo: Strapaese (el elogio de la aldea y sus costumbres) y Stracittà (ídem de la ciudad y su moderna forma de vida).
Es importante saber y admitir que el fascismo no era únicamente un movimiento carca, sino que se veía a sí mismo como revolucionario, y realmente tenía componentes revolucionarios, puesto que querían cambiar toda la forma de vida del país.
Y es importante saber y aceptar que no fueron una banda de ultramontanos que impusieron su ley, que sí, sino que también supieron seducir a amplísimas capas de la sociedad. Si no no se entienden esas masas de alemanes marchando todos a una o los 40 años de Franco ejerciendo de dictador. Utilizaron la porra, pero también un jarabe (propaganda) de dulce trago, que servía para adular a la gente y convencerla.
Otro punto muy importante ha llegado desarrollando el concepto de Mitläufer, que utilizó en sus escritos Hannah Arendt. Toda una clase social que no iba con los fascistas, pero se aprovechó de sus acciones. Forti ha puesto el ejemplo de la comunidad de vecinos que no actuó contra la familia judía de uno de los pisos, pero que cuando la desalojaron de ahí, se repartieron sus muebles.
Más características de los fascismos:
-se veían y ofrecían como una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo.
-todos fomentaron la búsqueda de un enemigo, que fortalecía la sensación de pertenencia a una comunidad.
-utilizaron las vías democráticas para llegar al poder (España fue, en este sentido, una excepción). Supieron aprovechar momentos de crisis, económica (Alemania) o de nación (Italia).
-gozaron de la colaboración de ciertos ámbitos conservadores para su ascenso. Es el caso del Bloque Nacional en Italia en 1921 o el nombramiento de Hitler como canciller por parte de Hindenburg en 1933. Los dos gobernaron entonces con únicamente tres ministros de los de sus grupos, pero ya se manejaron para comerse a sus compañeros de viaje que les habían aupado y perpetuarse en el poder, acabando con la democracia.
Asusta ver muchas de estas características cumplirse en varios ámbitos en la actualidad, ¿eh?
Sigamos: Steven Forti también nos ha alertado ante el hecho de ver los fascismos históricos como una foto fija. Todos tuvieron su evolución en el tiempo, con varias fases, hasta alcanzar el grado perverso total final.
Es importante ver que hubo un compromiso autoritario para acabar con enemigos políticos comunes, como los marxistas. Pero también se dieron, como señala Kallis, procesos de fascistización, importación de métodos fascistas.
Tras señalar eso, ha detallado algunos de los procesos que tuvieron diversos fascismos europeos, más allá del italiano y alemán. Fueron los casos de el Almirante Horthy en Hungría con la ayuda de Gömbös, Codreanu en Rumanía, Ante Pavelic en Croacia (donde se cometieron las mayores brutalidades después de las alemanas), etc.
En todos los casos se dio la colaboración entre élites tradicionales y fascistas, obedeciendo, en realidad, a varios modelos. En Hungría, al final de la guerra, obtuvo el poder el cruento Partido de la Cruz Fechada, que había sido previamente reprimido por Horthy y Gömbös. En Grecia el modelo de Metaxas fue otro. Etc.
Y hubo casos, que no conviene olvidar, de intelectuales atraídos por el fascismo desde posiciones que no lo eran. Philippe Burrin analizó el tema en su libro “La deriva fascista”, con los casos franceses de Jacques Doriot (que provenía del comunismo), Déat y Bergery. El mismo Steven Forti nos ha dicho que dedicó su tesis doctoral a este tema, analizando los casos en la Europa de entreguerras de Bombacci (Italia), Marion (Francia) y Oscar Pérez Solís (España).
Cuando se habla de los fascismos europeos, fue culminando, se puede hablar de hibridación de culturas políticas. Es evidente que hubo influencias de otros fascismos, pero todos y cada uno de ellos le incorporaban su idiosincrasia y características nacionales, o cuando menos de eso fardaban.
¿Si en cada país tuvieron los fascismos sus particularidades, es que puede seguir dando el nombre de “Fascismo” a la generalidad? - ha sido ésta mañana su pregunta final.
Puede hablarse de Fascismo en singular, pero teniendo en cuenta que hay diferencias y particularidades - ha sido la respuesta que se ha dado a sí mismo, para cerrar.

Crear sentimiento de pertenencia buscando un enemigo.

Hitler y Hinfenburg


Horthy

Codreanu

Pavelic

Doriot
 

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