martes, 18 de noviembre de 2025



Si algo merece el ser llamado “una lección”, con todas sus letras, ésta ha sido la clase del curso de la UAB sobre la extrema derecha que ha dado esta mañana Steven Forti. Iba sobre “El aggiornamiento ideológico (de la extrema derecha) tras 1945”.
Intento a continuación un resumen a la fuerza simplificado, espero que no demasiado tergiversado, sobre lo oído, que muestra su inmensa erudición sobre el tema.
Sólo una reflexión personal inicial: sabía que yo no estaba muy al día sobre la materia, porque la prensa y los medios de comunicación en general que manejamos suelen ser muy escuetos cuando la tocan. Ya se sabe: casi todo lo que comemos y nos sirve para adoptar una postura -a veces hasta belicosa- sobre un tema de actualidad como éste suelen ser titulares, generalidades que navegan sobre los sobreentendidos nada enraizados en datos y conocimiento. Todo lo contrario de lo que está haciendo Forti, que nos digiere su atenta lectura de todo lo que se ha publicado sobre el tema, por estudiosos y por los propios autores de estos movimientos (en un ejercicio que debe ser de lo más aburrido y farragoso, pero de lo más necesario), y dándonoslo a conocer, siempre citando las fuentes, de una forma clarísima. Después de oírlo, confirmo mi ignorancia personal, pues sólo había leído algo sobre (casi nunca de) alguno de todos los nombrados.
¿Qué hizo la extrema derecha después del estallido y caída del fascismo? Ya veremos que la respuesta a esta pregunta viene a ser que un rearme ideológico, construir unas bases teóricas fuertes, que le permitieran extenderse por la sociedad para, desde ahí, expandirse, como ésta pasando en nuestros días.
También, previamente, ir evolucionando desde un racismo biológico como el de los nazis hasta el actual racismo cultural.
Estos son los grupos teóricos y personalidades que ha identificado y ha ido exponiendo Steven Forti:
-La Revolución conservadora Alemana. Sería un grupo en el que podríamos distinguir, entre los que sí tenían un nombre formado para mí, a Spengler (me divertía, cuando la cosa quedaba lejana, esa frase suya de “El declive de Occidente” que decía que “siempre, en el último momento, ha tenido que ser un batallón de infantería (¿o era de artillería?) el que salvase a la humanidad” y Jünger, pero entre los que ha citado también a Karl Schmitt (que sostenía que lo que decía el Fürher iba a misa), Sombart o Moullet van der Bruck. Todos ellos eran antimarxistas y contrarios a la democracia, sosteniendo que la Nación era como un organismo viviente.
-El italiano Julius Evola (1898-1974), vinculado al futurismo, al ocultismo y espiritismo. Su modelo ideal eran los grupos de las SS, para él nuevos caballeros medievales. Tenía una cierta visión hinduista, cíclica, de la historia, contando con que había edades doradas y momentos más oscuros, pero que no había que desesperar, porque ya se sabe que en un círculo se vuelve al sitio de partida, y lo único que había que hacer, pues, era prepararse bien para ello.
-Jean Thiriart (1922-1992). Belga nacionalista, colaborador de los nazis, que tuvo una vuelta a la actividad política durante los años 60, durante la época de los procesos de descolonización. Partidario del europeísmo (nada que ver con el que sostenía hasta ahora a la Unión Europea) y del supremacismo blanco, creador de Jeune Europe en 1963, que tuvo delegaciones por todo Occidente (en España la tristemente célebre CEDADE). Con el tiempo incluyó en su visión a Rusia. Instaba a formar partidos revolucionarios de tipo leninista, basados en el antiamericanismo y al final también el tercermundismo.
-Alain De Benoist y la Nueva Derecha. Quizás la figura principal, muy influyente, de toda esta época. Sostenía que la extrema derecha debía replantear su estrategia, centrándose en la batalla de las ideas, frente a la batalla política. Creador de GRECE (Grupo de Investigación y Estudios de la Civilización Europea). Propuso toda una revolución doctrinal de ese sector político.
-Dominique Venner (1935-2013). Creador de la revista Europe Action. Como se ve, el nacionalismo va pasando a ser europeísmo. Proponía estudiar al enemigo, diciendo también que necesitaban un leninismo de extrema derecha. Se suicidó pegándose un tiro en medio de la Catedral de Notre Dame de París.
Du Benoit escribió “Vu de droite”, por el que recibió el Premio Goncourt de Ensayo, en el que proponía influir a largo plazo en la sociedad política.
Otro libro conteniendo este tipo de ideas fue “Être Français, ça se mérite”, de Le Gallou. La Nueva Derecha sostenía básicamente un gramscismo de derechas, esto es, introducirse, ir filtrando ideas entre la gente, creando una hegemonía cultural. Todos ellos estaban contra lo que llamaban ideas igualaristas bimilenarias, introducidas por la Ilustración, los revolucionarios de 1789, etc. en un continuo que llegaba hasta el s.XX. Se fue produciendo una renovación, sustituyéndose la idea de la herencia por la de la cultura. Llegaban a la conclusión de que la diversidad era buena, pero entonces que, para que no se produjera la igualdad absoluta, cada uno diferente debiera quedarse en su casa
-Dugin (1962- ) y el Euroasianismo. Identificado (según Forti no es verdad) como gurú de Putin. Una tendencia por la que se encuentra Limonov (el de la novela de Carrère y la reciente película). De Douguin es el libro “Foundation of Geopolitics”, con lo que él llama la Cuarta Teoría Política, esto es, el Euroasianismo. El ‘Heartland’ del mundo era eso, Eurasia, frente al ‘Rimland’ periférico, y todo ello contra Norteamérica. Sostiene la idea de la necesidad de ghettos étnicos o culturales.
-Neorreaccionarios y Nacional-conservadores. Entre ellos estarían Yoram Hazony (1964- ) y su Fundación Edmund Burke, que propone una red nacional-conservacionista, de un autoritarismo crítico político. Por su parte, Michael Anton (1969- ) era quien escribía los discursos de Giuliani y está actualmente en el equipo de Trump. Creó el Instituto Claremont y el Proyecto 20-25, relacionando los puntos del proyecto que está poniendo en marcha ahora Trump. Suya es la teoría del Cesarismo Rojo (lo de Rojo por el color del partido republicano norteamericano). Y el último personaje de éstos que ha nombrado es Curtís Yarvin (1973- ), con su pinta de rockero, financiado por el multimillonario Peter Thiel, gestador de la “Teoría de la píldora roja” (que viene de una película de esas, creo que de “Matrix”), que hace despertar ante cómo es la sociedad actual. Habla de la ilustración oscura, del aceleracionismo, y propugna una nueva monarquía que tenga un CEO en vez de rey.
A la salida hemos comentado que se notaba que ese no había estado nunca en una gran empresa para proponer algo así, mientras que Forti nos ha respondido que a donde les pondría a trabajar es en la tierra, en el campo donde trabajaban sus abuelos.

De Benoist

Venner en Argelia.

Dugin


Curtís Yarvin.
 

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