1923
Un cierre de la Universidad, posiblemente prematuro, ante un anuncio de huelga, nos dejó sin la clase sobre “El régimen fascista, 1925-1939” del curso que buscaba, rastreando desde 1914, “el por qué de la Italia contemporánea”. Con el curso ya acabado (¡llegamos a Meloni!), el viernes pasado, Alberto Pellegrini recuperó la clase perdida. Una suerte, porque explicó de forma impecable todo el proceso, el clima, las tensiones, intervenciones, etc. del régimen fascista italiano. Aquí, un intento de resumen.
En el capítulo anterior, que se dice, llegamos a que el Parlamento estuvo a punto de hacer fracasar el gobierno de Mussolini, pero éste, el 3 de enero de 1925, asumió en una sesión sus responsabilidades en el caso Matteotti y, con ello, en una de esas paradojas de la Historia, salió reforzado.
Hasta 1928 se fue produciendo la transformación de Italia en un Estado dictatorial. Se aprobaron leyes, se produjo la abolición de los partidos (1926), se instauró la pena capital (que no existía), se creó la policía secreta… Sólo en el Senado siguió una tímida oposición.
Según Pellegrini, el caso Italiano fue, sin embargo, diferente del de otras dictaduras como la alemana o la de la Rusia de Stalin, en el sentido de que fue el Estado el que se comió al partido, y no al revés.
Hubo en el fascismo una clara voluntad de construir un régimen autoritario de masas, influyendo, pues, en todas las facetas de la vida. De ahí surgió, por primera vez, lo de régimen totalitario.
Realmente eran del partido una masa ingente de gente, es verdad que muchos afiliados para poder seguir trabajando. La mujer fascista, aunque educada en las escuelas en las mismas materias dique los hombres, se veía como una máquina para hacer hijos. Los hijos se encuadraron en organizaciones juveniles militarizadas (los Balilla, entre otros), pues respondían a consignas tan hermosas como esa de “Libro y mosquete, fascista perfecto”.
El régimen fascista fue bien visto, en general, por el gran capital, puesto que con su nueva ordenación del mundo del trabajo, aunque tenía algún elemento de sincera preocupación por los trabajadores, eliminaba derechos como el de huelga. Por su parte no puede decirse que el fascismo lograra un gran seguimiento por parte de los obreros. Causó sorpresa y enorme preocupación que el discurso de Mussolini en una visita que hizo a la Fiat en Turín (foto), en vez de ser recibida con los habituales aplausos y vítores, lo fuera con un glacial silencio.
Con la llegada al poder del fascismo, al principio la Industria, como sucede en los años 20 en todo Occidente, crece notablemente. Pero, tras la crisis de 1929, se va produciendo paulatinamente una mayor intervención en ella del Estado, que culmina con la creación del IRI (del que surgió nuestro INI). Luego, a partir de 1936, el modelo fue la autarquía.
Un signo distintivo del periodo fue, evidentemente, el de las grandes obras públicas. Surgieron -aún se ven en todas las ciudades- grandes edificios administrativos, se creó la Autopista Milán-Como, la primera de toda Europa, etc.
En cambio en la agricultura se produjo, en realidad, un retraso, y los intentos de ruralización del país fracasaron. Lo que creció en población de forma desaforada no fue el campo, sino las ciudades. No sirvieron para lo contrario las Bonifica.
La propaganda fue considerada de una importancia capital, creándose el Ministerio de Cultura Popular.
El gran éxito con relación a la Iglesia, con la que hubo fricciones sobre todo por cuestiones educativas, fueron, en 1929, los Pactos Leteranenses, por los que, entre otros asuntos, se firmó el Vaticano como Estado Independiente. Pero, pasado ese buen momento, Pio XI vio más tarde con preocupación, que expresó en una Encíclica, los pactos con Alemania, y parece ser que al morir, en 1939, tenía preparada una Encíclica personal contra todos los totalitarismos, que habría tenido un fuerte revuelo. Evidentemente, nada se supo de esa encíclica cuando ascendió al Papado su sucesor, Pio XII, de claras tendencias totalitarias.
Se impuso, con el fascismo, una italinización completa. Se fue contra las minorías lingüísticas y de todo tipo (sud del Tirol, eslavos de la zona de Trieste y Croacia). Para acabar con unas vergonzantes leyes antisemitas.
Dentro del fascismo convivían, en realidad, diversas sensibilidades. Pellegrini citó cuatro nombres para hablar de cuatro de ellas: Giuseppe Bottai (fascista convencido, que acabó en la resistencia contra Mussolini), Roberto Farincci (de los más violentos del régimen, primero desde su base de Cremona, siempre partidario de los alemanes, antisemita,…), Dino Grandi (trepa que quiso, al final, apartar a Mussolini) y Achille Starace (segundón adulador de Mussolini, tirando a idiota perdido).
A todo lo anterior hay que sumarle el proceso hacia la constitución de un imperialismo italiano, consolidando sus intereses en el Mediterráneo y en el África del Norte y Oriental.
Primero se produjo la “reconquista” de Libia, al mando del sangriento Rodolfo Graziani, el “Carnicero de Libia” y la ayuda del criminal gobernador Badoglio. Luego llegó la guerra de Etiopía. Mussolini invadió el país, creyendo que Francia e Inglaterra, como países fuertemente colonizadores, se taparían los ojos, permitiéndoselo. Sin embargo, la Sociedad de Naciones condenó a Mussolini por la invasión. Lejos de amilanarse, éste, literalmente, se meó en las sanciones recibidas (no sé si me dejarían poner imágenes de los carteles que hizo poner con un niño haciendo sus necesidades en ellas…). En 1936 las tropas italianas conquistaron Addis Abeba, Mussolini proclamó el Imperio italiano, y ese momento fue el más álgido de soporte popular al fascismo. Intentaré poner alguna imagen de los chistes del momento en Italia que demuestran el racismo y brutalidad de sus tropas en Etiopía. Aunque ponga alguno de los más light, me temo que me los censurarán. Se pueden ver fácilmente, como las de las meadas a las sanciones, por Internet, dejándote directamente K.O.
Luego vino algo que nos cae muy cercano: la intervención en la guerra española, para pasar luego a la militarización de la sociedad, un pacto con Alemania que firmó el yerno, Ciano, cuando creía que no emprenderían la guerra en menos de dos años, y el gran fracaso en ésta, empezando por la intervención en Albania.
Fue, de hecho, el italiano un Totalitarismo imperfecto, debido a lo ya comentado de que el Estado se comió al Partido, y a que siguieron activos una serie de poderes alternativos (Ejército, Carabinieri, Casa Real y aristocracia aliada, el mundo católico, diplomáticos, mundo industrial y de las grandes finanzas), que fueron, de hecho, los que se pusieron de acuerdo y lo derrocaron.
La gran cuestión es saber por qué razones los italianos se dejaron convencer por unas fuerzas, empezando por su líder, que tenían tanto de ridículas. Lo cierto es que una enorme masa de gente estaba con el fascismo, más allá de seguir la corriente para ir tirando. Por su parte, las fuerzas antifascistas fueron totalmente desmanteladas. La represión fue brutal, y el exilio y el destierro a las diminutas islas del país estuvieron a la orden del día.
Debería poner al final muchas fotos para hablar de la arquitectura, el cine, los cómics y, sobre todo, siendo Pellegrini tan aficionado al fútbol, muchos comentarios e imágenes de todos ellos durante el fascismo, pero siendo más conocidos y la entrada ya tan voluminosa, seré muy limitado en ellos.
Quizás sólo hacer mención del Campeonato Mundial de Fútbol del 1934, ganado por el equipo italiano, realmente muy bueno, pero también se ve que apoyado por ciertas ayudas extra deportivas. Al menos eso se deduce de las declaraciones de los jugadores del equipo que perdió la final contra ellos, Checoslovaquia: “Hemos perdido un partido, pero hemos ganado algo más preciado: no perder la vida”.
Una organización que no había quien entendiera…
Fijarse en ese “Mussolini siempre tiene razón”…
Torso desnudo, ajeno a los picores de la paja que hacen ir bien cubiertos a los campesinos, Mussolini en pose de segador para unas imágenes propagandísticas.
Un jerarca, secretario general, de marcada estupidez, según Pellegrini.
Roberto Farinacci, antisemita, pro-Alemania a toda hora, uno de los más violentos.
Concentración en Piazza Venezia para ir enfervorizadamente a la guerra. Un fenómeno que no se dio en ningún otro país.
Rodolfo Graziani, el carnicero de Libia.
Omar el Mukhtar. No pongo las fotos con su cuerpo colgado en exhibición pública, porque censurarían la publicación.
Quizás la IA deje pasar ésta con el cartel de burla de las sanciones por la invasión de Etiopía más que las más divulgadas del niño haciendo menores.
1936, tras la entrada en Addis Abeba. No me atrevo a colgar caricaturas racistas del momento, pero vale la pena buscarlas y verlas.
Mattarazzi. Muy buena…
¡Tiradas de hasta 500.000 ejemplares semanales! Protagonistas italianos, pero con nombres anglosajones, pues un italiano tenía prohibidas cosas como el divorcio y un largo etcétera.
















No hay comentarios:
Publicar un comentario