Buceo muy curioso por los usos y costumbres del siglo XIX ayer en la Biblioteca del Poble Sec, que lleva el nombre del fotógrafo de Mathausen, Francesc Boix.
Jordi Artigas hablaba de “La diligencia, el transporte del s. XX”. Anoté algún dato de los vertidos e hice unas cuantas fotos de las imágenes proyectadas. Si luego las he podido encontrar por internet, coloco éstas para que se vean mejor, pero no siempre ha sido posible.
La primera diligencia regular de España unía Reus y Barcelona. Duró hasta 1865, año en el que el tren la hizo obsoleta. Para hacerse una idea del tiempo empleado en sus recorridos, teniendo en cuenta que se debía parar para refrescar o cambiar los caballos con cierta frecuencia, si no era para alimentar al pasaje (la famosa “parada y fonda”):
-De Reus a Vilafranca del Panadés, 12 h
-De Barcelona a Zaragoza, la diligencia-postas llevaba 24 h.
-El trayecto de Barcelona a Valencia llevaba 60 horas.
La diligencia se intentaba llenar al máximo. El pasaje tenía un precio acorde con el sitio en que se viajaba. Podía ser en la baca (que era lo más barato), en el pescante, en la parte posterior o en la caja. Artigas ha encontrado relatos que, hablando del poco espacio del que gozaban los pasajeros, decían que éstos debían ir alternando, unos con otros, sus piernas: “entrecuixar”
Una diligencia estándar iba capitaneada por el Mayoral, llevaba un zagal para ir azuzando a los animales y en ocasiones hasta un escopetero, para intentar ahuyentar el peligro que, además de los infectos caminos, suponían los bandoleros.
El dibujo de Opisso que sirvió para el cartel de la presentación.
En la imagen de esta cochera de Esparraguera pueden apreciarse bastante bien los diferentes sitios (y precios) donde situarse los pasajeros. Lamento no haber retenido con precisión sus nombres. Luego cuelgo una imagen de un billete con otros nombres. Obsérvese que los que han pagado menos, para ir en la Baca, van con las piernas cruzadas.
Una reproducción de las diligencias igualadinas, que suelen sacarse en determinadas fiestas.,
Una de las paradas de diligencia: la de Can Tunis.
L’Hostal de la Bona Sort de Barcelona, que, con unas pocas alteraciones, puede verse aún bastante bien hoy en día.
Dibujo de una diligencia de 1830.
Una diligencia delante de La Puda del Llobregat. Y que vergüenza que el edificio siga hoy en día abandonado, deteriorándose, convirtiéndose en ruina.
La familia Sagalés ante la reproducción de su primer “autocar”
Por los caminos del Pirineo.
Anunció señalando precios. Si se pudiera leer bien, el texto también vale la pena.
Un título de transporte. Un billete, vaya.
Un grabado francés representando una galera (el antecedente de las diligencias, sin asientos, mucho más incomodo), llegando a una venta.
Las diligencias del Oeste americano -aquí Buffalo Bill ante una- solían ser más pequeñas que las europeas.
Y un libro de Mariano José de Larra sobre las diligencias.



















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