Un Van Dyck sobre Santa Rosalía que está en El Prado.
El paseo que nos dio en el Istituto Italiano di Cultura Fernando Loffredo por la Palermo del siglo XVII tuvo un apéndice con la aparición y triunfo de Santa Rosalía, la patrona de la ciudad.
Según explicó Loffredo, si el mandatario político tuvo esa idea de salir de su palacio y, entrando por la puerta nueva, recorrer solemnemente la ciudad por el Càssaro hasta el mar, el obispo quiso dejar su impronta y hacer otro tanto organizando una procesión en dirección contraria, partiendo desde su catedral. Tuvo más suerte. Paseó los restos de una ermitaña que un pastor había encontrado en una cueva del monte Pellegrino (el que cierra la pequeña bahía de Palermo), que atribuyeron a Santa Rosalía. La enfermedad, posiblemente por disminución estacional, bajó su virulencia y ello fue atribuido a intervención de la Santa. Apartaron a las tres santas que tenían hasta entonces el patronazgo de la ciudad y erigieron una basílica dedicada a la nueva patrona en el Monte Pellegrino.
Lo más curioso de la historia, no obstante, es cómo fue formándose y extendiéndose la iconografía de la Santa. De pequeña estatura (lo que le valió el nombre de “la santuzza”), tuvo la suerte de pescar al pintor Van Dyck durante su estancia en Palermo. Éste la representó con profusión, igual que hicieron otros artistas de mayor o menor valía, casi siempre con el gesto con el que dijo el pastor haberla encontrado.
Se ve que los cuadros de Van Dyck viajaron bastante (hay en el museo del Prado, o en Flandes) y eso dio pie a que la devoción a la Santa de nuevo cuño prendiera con fuerza como cosa fina para combatir la peste y cosas parecidas y pronto se extendió por toda Europa.
He ojeado ahora la Wikipedia, que, pagana, echa agua al fuego éste de la devoción y señala que en el siglo XIX, hecho luego corroborado por una publicación científica que debe tener prohibida su venta en Sicilia, un investigador señaló que los huesos de la supuesta Santa Rosalía eran en realidad de una cabra. Pero, ahora no visibles, se le siguen rindiendo tributo en la basílica de Monte Pellegrino.
Otra Rosalía, ésta de Vicenzo La Barbera, muy parecido a otro Van Dyck . Ésta está en un museo de Puerto Rico...
Estatua recubierta de láminas de oro dedicado a la Santa en la cueva de Monte Pellegrino, con la pose con la que dijo el pastor que descubrió sus restos.
La iconografía de la Santa está por toda la ciudad de Palermo. A la derecha, coronando el cuadro, por encima de ese campo de víctimas de la peste.
Lámina con la pose.
Coincidencia de gestos.
Santa Rosalía recibiendo La Corona de espinas de mano del Niño en otro Van Dyck, éste residente en Viena.








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