lunes, 18 de diciembre de 2017

968 y la ruptura liberal (González Férriz)


Hoy última conferencia del año en el seminario que coordina Josep Ramoneda para el Palau Macaya. Quizás porque uno tiene una edad y el tema tratado pues más o menos lo conocía, la verdad es que ha sido la primera conferencia del curso con la que no he estado a gusto. Quizás también sea la comparación con las conferencias previas, que sostenían tesis que me parecieron novedosas, mientras que en ésta más bien me ha dado la impresión de estar repasando titulares de revistas de la época.
La conferencia, que daba Ramón González Férriz, llevaba por título "1968 y la ruptura liberal". Tanto Ramoneda como él han empezado con una aclaración pertinente: Que cuando nos referimos a 1968 siempre aparece la imagen del mayo francés, mientras que esa fue tan sólo una de las revueltas políticas que estallaron ese año. González Férriz ha señalado que hubo como mínimo en diez países -muy diferentes entre sí-. Y que casi sólo les unían a muchas de ellas el rechazo a la guerra de Vietnam, en países creados de nuevo tras la II Guerra Mundial. En los países occidentales una parte de la gente joven, mayoritariamente de clase media, no compartía el optimismo de la gente que había vivido las guerras con la prosperidad que, aparentemente, gracias a un consenso a favor del estado del bienestar, se vivía.
Pero si no me ha satisfecho el contenido de la conferencia que ha seguido a todo esto, sí que me han gustado las intervenciones finales de Josep Ramoneda, que ha hecho unas cuantas reflexiones sobre 1968 que me han parecido de calado. Ahí van:
- Primero, valorar el factor sorpresa. Nadie se lo esperaba. Y, para confirmarlo, ha explicado lo que escribía sobre la tranquila Francia Bordieu poco antes de mayo.
- luego que Mayo 68 fue la consagración de la juventud como sujeto político.
- Y que también señaló el ocaso de la clase obrera como sujeto político.
- Muchos de sus protagonistas fueron a parar al staff de cuadros de la sociedad neoliberal.
También, echando mano de sus recuerdos personales, Ramoneda ha explicado que ve a las revueltas políticas de 1968 como producto de la frustración de una sociedad que, por un momento (Cuba, Kennedy, Kruschev, Juan XXIII), pensó que un happy end era posible.
Por último, también se ha mostrado lúcido Ramoneda al final de la sesión, cuando uno del público ha inquirido si se podían ver concomitancias entre las revueltas de 1968 y las actuales, tipo 15M: Unas -ha sentenciado- llegaron en el momento de la construcción de las clases medias. Otras, en el de su destrucción.

 

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