lunes, 27 de noviembre de 2017

Bernard Stiegler


Me ha dado un subidón cuando le he oído decir que hacer una obra de arte, una gran película alejada de las corrientes consolidadas, es contribuir a evitar el fin del mundo. Aunque no creo que sea suficiente con eso...
Josep Ramoneda avisó que había la oportunidad de traer, fuera de programa, a Bernard Stiegler y no se lo pensó dos veces. Stieger, basta saber algo de su biografía, es un sociólogo y filósofo, pero también alguien que cuenta, que ha ocupado puestos clave que le han ofrecido un buen conocimiento de temas muy diversos (directivo de la Universidad de Tecnología de Compiègne, del INA, del IRCAM, del Instituto de Investigación e Innovación del Centro Pompidou) y que sigue trabajando en cosas que miran hacia el futuro en variados e interesantes frentes (da clases en China y otros lados, y está trabajando en estos momentos en Seine/Saint-Denis en un experimento, en la construcción de un barrio olímpico para 2024, intentando que sea un barrio ejemplar desde el punto de vista antientrópico). Ahora llegamos a ello.
Ha titulado a la conferencia "Lo local en la época del Antropoceno", aunque quería haberle puesto el de "La riqueza en la Internación". Todo requiere alguna explicación, que ha ido dando...
Ha empezado lanzando todas las alarmas: Hace 14 días, 13.460 investigadores de todo el mundo han hecho una declaración conjunta. En los cinco años transcurridos desde su declaración previa, que avisaba que si no se reaccionaba la temperatura media de la Tierra subiría dos grados, provocando dramáticos cambios del todo irreversibles, no sólo no se ha revertido el peligro, sino que se ha agravado. Todos declaran que es ahora absolutamente necesario para la supervivencia del planeta cambiar por completo nuestra economía.
Stiegler sostiene que, para ello, se ha de redefinir lo que es la riqueza. Se ha remontado a Adam Smith, que la definió (en "La riqueza de las naciones") para la economía industrial. Pero él está ahora convencido de que valor no es lo mismo que riqueza, de la que no llegamos a entender su real significado. Todo va mal por todo el mundo, hasta en la China. Pese a que se señala siempre su tasa de crecimiento del PIB, allí las cosas tampoco van bien. La China es un enorme país, lleno de depresivos... Se ha de cambiar radicalmente...
Vayamos a otro concepto, que sacó de Marcel Moss, socialista, que escribió un texto tras la I Guerra Mundial en el que habló de que, pese al internacionalismo que propugnaban los comunistas, las naciones tardarían en desaparecer, y se debía ir hacia la internación para frenar el aumento de la entropía.
Otro concepto de base: Se llama Antropoceno a la época del universo en la que el hombre domina la biosfera, pero destrozándola, creando entropía. Los animales mantienen constante la temperatura de su cuerpo durante todas las estaciones del año accionando con su piel y su pelo. Los humanos no. Crean órganos artificiales para conseguirlo. Órganos con los que luchamos contra la entropía, pero profundizándola.
Otras ideas aportadas: Los católicos se negaban a valorar las cosas, porque haciéndolo esas cosas perdían su valor. Un marxista como él, ha dicho Stiegler, no podría definir esa postura sino como arcaica. Pero, sin embargo, va considerando darle en eso la razón, porque para el Capitalismo todo puede ser calculado. Ha puesto cara de desesperación cuando ha pronunciado la siguiente frase: "Me doy cuenta ahora de que la destrucción del capitalismo, por la que tanto he luchado, es catastrófica, porque nos arrastra a la destrucción con él."
Ha empezado entonces a desgranar la parte de su conferencia que más me ha gustado. Ha mostrado su Smartphone, y ha empezado a hablar de cómo funciona todo en él: Google efectúa sus traducciones acudiendo a las versiones medias de toda una base de traducciones de que dispone. Es práctico, pero está ocasionando un enorme empobrecimiento del lenguaje, apartando del mismo todas las formas extremas, alejadas de ese campo medio. No sólo vale esto para los traductores. Todo funciona por algoritmos, y eso destruye la diversidad. La sabiduría sería precisamente mantener la diversidad. La nueva definición de riqueza sería esa: sabiduría. Todo lo que lucha contra la entropía.
Llegando al final, tenía que mostrar un camino de solución, si es que éste existe. Ha vuelto a señalar el móvil: Es un pharmacon, un veneno, pero puede ser un remedio.
El único proyecto actual de las grandes empresas (presionadas por sus accionistas) es ganar más dinero. Lo hacen aumentando la entropía, es decir, reduciendo la riqueza. Son auténticos bárbaros. Cogen valor sin contribuir en nada. No pagan ni impuestos. Se ha de acabar con esta economía, pasando a una economía contributiva, que valore la sabiduría
Un estudio de por 1972 ayuda a ver por dónde puede ir la solución. Demostró que la esperanza de vida de un hombre en Bangladesh era superior a la de uno de Harlem. Porque tenían más sabiduría: no habían destruido sus conocimientos. Se debe volver a crear una economía que viva de la diversidad, no de las medias.
En cuanto a estrategias de actuación, Stiegler ha explicado esta tarde en el Palau Macaya que trabaja con grandes empresas "porque en el fondo saben que tengo razón". Se ha de lograr que los contables lleguen a sus cifras teniendo en cuenta también esa diversidad, ese conocimiento diverso de que vengo hablando. Hay -dice- que negociar con el gran capital. Sólo denunciar no sirve de nada.

 

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