martes, 10 de octubre de 2017

Gobernanza neoliberal, crisis global y metamorfosis urbana en América Latina

Carlos de Mattos con Rafael Giménez, secretario de la Societat Catalana de Geografia y uno de los organizadores del seminario.

Haciéndome cargo del punto de suspense creado, que había escrito que podía durar hasta que la Niña apareciera esta noche en la tele (pero que su aparición posterior ha empujado hasta mañana) o puede prolongarse unos días, semanas o meses, doy yo también otra noticia de algo que al mismo tiempo está pasando, y que parece que por el momento seguirá pasando pase lo que pase por aquí.
La ha dado Carlos de Mattos en su conferencia "Gobernanza neoliberal, crisis global y metamorfosis urbana en América Latina" para la Societat Catalana de Geografia. Era, de hecho y aunque haya dicho que se trataba de algo que nos iba a escandalizar, algo que tristemente se sabía, aunque no se haga caso alguno. Es que el mundo está hecho una porquería, debido a las razones documentadas presentadas.
¿Por qué pasa esto? -se ha preguntado, mirando y señalando la foto de una ciudad desordenada, llena de rascacielos? De eso ha ido su conferencia. Una conferencia que ha hablado de una tendencia descendiente de la economía mundial hacia abajo, de Mario Dragui y otros comprando tiempo, pero sin arrancar ningún cambio que altere la tendencia de fondo, porque sería muy complicado. Lo ha detallado históricamente, con cifras y gráficos, hasta volver al final a la foto del principio:
Cuando se ve acabar la rentabilidad continua de las industrias productivas entran en juego Tatcher y Reagan. Para hacer crecer los resultados económicos se entra en nuevos productos y técnicas financieros y se produce el paso al área inmobiliaria. Poco a poco se va a ver que ya no se construye un edificio para que lo habiten familias o lo ocupen oficinas, sino para tener una plataforma desde la que apalancarse financieramente. Los edificios se hacen ya sólo para especulación inmobiliaria. Muchos rascacielos se habilitan sólo en sus primeros pisos, pues saben que los demás no se van a ocupar nunca. Sólo van a ir pasando de mano en mano. De ahí surgió una burbuja inmobiliaria que conocemos muy bien, o da miedo que derive el reventón de otra similar que existe hoy en día en China.
Paralelamente las desigualdades entre más ricos y más pobres se van acentuando. Para hacerte con un bien patrimonial de poca monta, no digamos ya con una vivienda, has de tener previamente un bien patrimonial en tus manos, o quedarte en la miseria. En América Latina el primer decil de jóvenes pobres presenta un 70% de desocupados, carne de cañón para el narcotráfico, que les facilita empleo alternativo. Una situación peligrosísima, que no se ataja porque no se sabe cómo hacerlo, porque no hay trabajo para todos y porque después de la caída del muro se depende totalmente del gran capital, de los grandes fondos, a los que ya nadie les discute que puedan seguir gozando de paraísos fiscales y cosas de este estilo. Si pones eso en combinación con que esa ocupación del territorio y explotación de la Tierra está llevando a ésta a la destrucción, sin que tampoco se tomen medidas para atajarlo, las perspectivas futuras toman el aspecto de un cóctel letal.

Las etapas sucesivas de la crisis.

Para seguir manteniendo los beneficios económicos aparecen productos financieros e inmobiliarios nuevos.

El punto de cruce y, a partir de ahí, de incremento (maleado) de beneficios surge en la época Tatcher y Reagan.

El incremento de las desigualdades, que se ha disparado con la crisis.

La desvalorización de la fuerza de trabajo

Consecuencias en el campo urbano.

Acabando su presentación, delante de una foto del downtown de Panamá City.
 

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