Gonzalo Goytisolo explicando cómo se le ocurrió pintar dos Carmen Balcells en vez de una a la hora de hacer su retrato.
Se ve que Josep Ramoneda entrevista una vez al mes a un artista en la sala Volart de la Fundación Vila Casas, y hoy le ha tocado el turno a Gonzalo Goytisolo (que estará ahí hasta el 26 de marzo). Ramoneda ha arrancado explicando la extrañeza que inicialmente le supuso ver los cuadros expuestos: "¡Pero si parece la página 'People' de los periódicos!", se dijo. Y es que la exposición es de retratos no escogidos por el artista, sino de encargo, y hay entonces desde corporaciones que le han pedido un retrato oficial de su presidente para colgarlo en la galería correspondiente, hasta gente que desea un recuerdo de la familia al completo. Goytisolo ha explicado que él actúa entonces como mercenario, poniéndose al servicio de los intereses de sus clientes, y que la cosa está en intentar aún así que el cuadro que resulte siga siendo, pese a esas condiciones, obra propia.
Al margen de esto, Ramoneda le ha presentado, además de como pintor, como escritor, y la verdad es que en el coloquio que ha seguido ha demostrado largo y tendido que es un artista que, ciertamente, tiene discurso. De forma inesperada viniendo como complemento de este tipo de exposición, el diálogo ha volado alto, abordando diversos temas sobre la etapa actual del arte, pasando por terrenos como el conceptual y los vanguardismos, la conceptuación del arte frente a la realidad ("hay que recordar que mis cuadros son ficciones, no la realidad"), la necesaria multi-apertura -a muchas cosas- de la obra de arte para poder ser considerada como tal, la historia del arte no como un continuo avance sino como una expansión al estilo de las ondas en la superficie de un estanque, el arte como forma de conocimiento, la interactuación de las obras de arte con su entorno, y varios temas más de este estilo y nivel.
He tenido tiempo de dar un garbeo por la exposición y, a parte del más o menos mal rollo que pueden llegar a transferir todos esos retratos de prohombres acumulados en la planta subterránea, viendo que hasta ahí puedes dar con cuadros que son en sí estupendas pinturas, me ha dado por pensar que tampoco está tan mal que, ya que su obra no le da para vivir, Gonzalo Goytisolo se vea obligado a pintar obras de este estilo.
Encargos de por la planta baja.
En el coloquio.
Una pared de los retratos de corporaciones de la planta baja.
A la derecha, el magnífico retrato de su tío Juan, pintado con motivo de haberle otorgado el año pasado el premio Cervantes. Lamentablemente me salió cortado...





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