Puse por aquí hace ya casi un año una explicación de las de Tomás Vidal (Mahó, 1941, durante mucho tiempo catedrático de Geografía Humana en la Universidad de Barcelona), sobre las razones profundas de la forma de árboles costeros que parecen azotados por el viento. Hoy hablaba en la Societat Catalana de Geografia de un tema aparentemente más árido, el poblamiento tradicional de Menorca, pero, tratándose de él, estaba claro que yo iba a salir con las alforjas llenas de cosas de esas que me gustan atesorar para soltarlas cuando se tercia en conversaciones de café y circunstancias similares.
Ha empezado explicando las razones de que la isla se hubiera poblado muy tardíamente (está lejos y no se ve, porque es muy plana, por lo que su descubrimiento sólo era posible si se daban de bruces con ella). Luego las de una distribución de la población muy diversa entre el norte y la costa (paludismo, corsarios) y el sur, o las características del puerto de Mahón y la evolución de su importancia a través del tiempo (que me reservo para otra entrada),... para seguir luego contando cómo ha influido la propiedad de la tierra en la preservación de la costa menorquina o incluso en que se diera un tipo de explotación agraria y ganadera determinado (no hay casi olivos o árboles frutales, por ejemplo, porque los contratos de los masoveros eran a un año, con lo que éstos no emprendían nunca trabajos a largo plazo).
Muchas más cosas, como las razones de la aparición de tan alta densidad (ha hecho un cálculo de 1km por hectárea) de muros de piedra seca (a los que en la isla se les llama de pared seca) también han aparecido: El masovero (que era propietario por contrato del 50% del ganado), insistía mucho al propietario (que en Menorca era el "señor", reservándose el apelativo de "amo" para el masovero) para que le pagase una pared seca, porque con eso se ahorraba un pastor...
Al final ha pintado un panorama actual más bien triste, con las preciosas casas de campo de por 1800 cayéndose a trozos, en parte por culpa de una legislación, ha señalado, que no ha ayudado nada para permitirles sobrevivir pero, pese a ello, he salido, como pronosticado, con las alforjas llenas, y más contento que unas pascuas. ¿Tomás Vidal explicando algo? Hay que acercar la oreja.

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