martes, 2 de diciembre de 2014

El puerto de Mahón (Tomás Vidal)


Ayer noche, hablando de la conferencia de Tomás Vidal ante la Societat Catalana de Geografia, dejé de explicar de lo que había aprendido, oyéndole, sobre el puerto de Mahón, y sobre otras muchas cosas derivadas, como el valor militar de los puertos, prometiendo que lo haría más adelante. Y ese más adelante es ahora.
El puerto de Mahón, y quien lo haya visto desde alguno de los balcones de la ciudad lo confirmará, es muy bonito. Es, además, estrecho y largo, entrando en una competencia sobre si es el más largo del mundo o casi. Pero lo importante, según Tomás Vidal no es su longitud, sino la gran profundidad de sus aguas, que permiten que uno de esos enormes monstruos actuales, llenos de masas ingentes de turistas que participan en un buen porcentaje en el baile de disfraces, en el baile del capitán y en cosas así, entren con no demasiado margen por sus lados, pero hasta el fondo sin ningún problema.
Esta característica, sin embargo, lo hicieron extremadamente peligroso, porque lo convirtieron en tremendamente apetitoso para las potencias marítimas, que querían, y de hecho poseyeron en varias ocasiones, la isla, para tener y gozar de su puerto.
Inicialmente, hasta por 1600, el puerto de Mahón no era importante por todo eso. Al revés. La navegación principal del Mediterráneo era la de las galeras, y éstas preferían dejarse caer en una playa que no arrastrarse remando aún un kilómetro más por esa entrada de mar, producto de una profunda falla en el terreno. Además, las incursiones de corsarios, mientras no se dispuso de la artillería, permitía a éstos hasta hacerse fuertes en alguna de sus islas interiores.
La cosa cambió con la entrada en circulación de los grandes veleros, que precisaban de un gran calado. Puertos de esas características en esta parte del Mediterráneo apenas si lo era Cartagena y desde luego sí lo era, casi único, Mahón. Pero también podía ser entonces una ratonera. Una fuerte flota enemiga lo podía abordar y mantener cómodamente a tiro a todos sus barcos, que sólo podían salir de uno en uno. Por ese motivo surgieron las grandes fortalezas a su entrada, que lo hicieron inexpugnable... Hasta que llegó la aviación, que lo inutilizó totalmente como refugio, pues tenía en él muy concentrados a los barcos, fácil diana de sus bombarderos.
La foto la he sacado de la red, de la página de Viaje Jet, que no indica quién es su autor. No es la que lo retrata de la forma más reconocible ni mucho menos, pero sí que le da un toque de refugio de piratas muy peliculero.

 

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