Hoy Javier Velaza, en su curso de Etimología, ha dado ya carpetazo a las “Normas de transformación”, es decir, a señalar los procesos genéricos que se ha descubierto fueron seguidos por las palabras latinas para convertirse en palabras de las lenguas romances).
Acabado eso, no obstante, por primera vez en lo que llevamos de curso, parece que se ha dado cuenta de que quizás no pueda llegar a explicarnos todo lo que tiene previsto de programa, y ha enseñado por encima y muy rápido unas tablas complementarias de formación de palabras romances que ha confeccionado. Ha prometido enviárnoslas, y apenas hablaré de ellas.
Primero, pues, las últimas normas genéricas, luego algún pellizco de lo que digo y, por el medio, unas cuantas cosas curiosas que han salido respondiendo a preguntas.
Últimas normas:
22-Palabras con el grupo latino ti o te, por un lado, y ci o ce:
Pasan al sonido z (o c). Como la fonética no se adecua con la gráfica, en catalán a ç
Ejemplos:
Iustitiam —> Justicia
Martium —> Marzo, Març
Plateam —> Plaza
Calceare —> calzar, calçar
Lanceare —> lanzar
23- Grupo latino li
Palataliza (ya he acabado entendiendo lo que eso en plan fonético quiere decir). Y en castellano luego sufre una “africación” (este nombre me cuesta más).
Ejemplos:
Alium —> ajo, all
Mulierem —> mujer, muller
Folia —> hoja
24- El grupo -arium (y algo similar con otros parecidos) pasa a -airo (lo que llaman hacer una metátesis de posición) y de ahí a -ero.
Ejemplos:
Ferrarium —> herrero, ferrer
Operario —> obrero (operario es un cultismo)
Salario —> salero
Primarium —> primero
Febriarium —> febrero
Solitarium, en cambio, es especial. Siguiendo la norma, debería dar otra cosa, pero da soltero, por una serie de cambios a diferente tiempo.
25- grupo -l ante la vocal a, por un lado, y las vocales o,u.
Ante una a da y (en catalán j y en gallego x
Ejemplos:
Lacer—> yacer, jaure (la c ha desaparecido en la palabra catalana por otro motivo)
Las —> ya
Ante una o o una u, j en castellano y catalán, x en gallego.
Ejemplos:
Locum —> juego, joc, xogo
Iuventutem —> juventud, joventut
Y con esto ha acabado las reglas fonéticas, que se han extendido bastantes clases.
Ha seguido con una explicación sobre unas cuantos detalles también de consideración, como:
-La formación del plural
Sabemos que en castellano, catalán y gallego, muchas palabras se convierten en plural añadiendo una s. Pero en cambio en italiano y en las lenguas orientales procedentes del latín no es así, sino que se hace con una vocal i o e. La explicación precisa de un conocimiento de las declinaciones del latín, que tengo más que oxidado.
Los nombres italianos suelen derivar del nominativo. Y así, en el clásico rosa rosae, al italiano le corresponde, muy correctamente, rose. Pero la rosa castellana viene del acusativo, rosam
Resulta que en el castellano derivamos del acusativo, rosam. La razón de esta anomalía hay que buscarla en que, en ese largo viaje, colapsaron las declinaciones, siendo sustituidas por las preposiciones
-Nombres patrimoniales y cultismos
Un asunto en el que ha entrado, bastante curioso, es el de ofrecernos una larguísima lista de nombres patrimoniales (que se derivan del latín siguiendo las reglas analizadas) asociados a cultismos que, en general, parecen respetar el nombre original latín.
Ejemplos (nombre latín de origen, nombre patrimonial en castellano, cultismo):
Augústum, agosto, augusto
Acutiare, aguzar, acuciar
Affiliare, ahijar, afiliar
Formare, ahormar, formar
Ánimam, alma, ánima
Ambulancia, andanza, ambulancia
Bestiam, bicha o bicho, bestia
Lo más curioso de todo es que en el viaje del latín al nombre castellano patrimonial (es decir, que se ha obtenido siguiendo la regla etimológica) el sentido puede haber cambiado radicalmente, hasta el punto de ser exactamente lo contrario que lo que significaba en latín. Una cosa es la etimología de una palabra, y otra su historia léxica. Ha puesto un ejemplo: el nimium latino da el nimio castellano, pero quería decir justo lo contrario…
Más cosas: adjunto la foto que he hecho a una tabla de las preposiciones preverbios más utilizadas para la creación de verbos. Y también tres fotos de la pizarra con otro tipo de casuística de la formación de palabras que, como ha ido muy rápido, no me he enterado del todo, sobre todo porque también jugaban ahí no sé qué formas verbales.
Y, por último, unas cuantas curiosidades de diverso tipo que me han parecido interesantes:
-El punto de la i surgió porque en ciertas grafías se producían confusiones durante la lectura. Era el caso de las palabras latinas minius y unius, que provocaban continuos errores en los copistas, pues confundían los palos de las n o de las m con las i. Poniéndoles un punto arriba, la cosa era mucho más fácil.
-Para no escribir nn, en castellano y simplificar, se inventó la ñ (una de las dos n con una tilde encima). Lo mismo empezó a pasar en algunos textos con la ll, pues escribían una l con sombrerito encima. Pero eso no se institucionalizó como pasó con la ñ. Todos estos añadidos a las letras para que se pronuncien de una u otra forma son subterfugios gráficos que se montan cada idioma: tildes, letras tachadas, etc.
-Algo que me ha parecido muy sugerente es que en el castellano hay lo que Javier Velaza llama tres distancias: éste, ese, aquel. En catalán también, pero prácticamente está perdiendo el aqueix, y quedándose solo en dos distancias. Por cierto que el el “aquest” viene, fonéticamente, de “ecce” homo.
-He aprendido el calificativo de epicenos. Son todos aquellos (muy pocos en castellano) que tienen un género común: mar, calor, puente… son absolutas excepciones.





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