Llegué ayer al Institut d’Estudis Catalans pensando que estaría todo abarrotado, por el tema y, sobre todo, por la relevancia de uno de los ponentes, y en cambio me encontré a éste, Miquel Roca Junyent, hablando distendidamente, sin nadie más alrededor, con Rafael Giménez Capdevila, presidente de la Societat Catalana de Geografía (SCG)
Iba al primer acto de una serie organizada conjuntamente por la SCG y la Societat Catalana d’Ordenació del Territori (SCOT), con motivo del 25 aniversario del popularmente llamado “Informe Roca”, esto es, el informe presentado por la comisión de expertos formada, a petición de un parlamento por una vez de acuerdo, sobre la “Revisión del Modelo de Organización Territorial de Catalunya”. El título de esta primera sesión era casi casi provocador, pues decía que habían en efecto pasado 25 años, “¿Y ahora qué?”
Como tardó en llegar la gente pude meter baza en la conversación y descubrir a un Roca Junyent, con el que nunca había hablado personalmente, a sus 85 años cumplidos, en buena forma física (estuvo estoicamente y sin quejarse casi media hora de pie esperando el comienzo del acto) y mental, divertido y cordial, a la vez asustado y sorprendido porque va a ser bisabuelo de aquí a nada.
Ya formada la mesa, hechas las presentaciones, en seguida se pudo apreciar que se iba a hablar de un tema incómodo, con visos de ser un grano en la nariz que va creciendo, alcanzando proporciones inusitadas, ofreciendo muy mala pinta, pero que nadie se atreve a dar un paso para afrontarlo. Vayamos por partes.
Conviene antes decir que, entre la mesa y el auditorio estaban, salvo el ingeniero agrónomo Josep María Franquet, todos los componentes de esa comisión que hoy en día siguen vivos, después del fallecimiento del geógrafo Enric Lluch, esto es: los abogados Miquel Roca (que ejerció de presidente del grupo), Jordi Bonet y Tomás Font y, por otro lado, los geógrafos Jesús Burgueño, Robert Casadevall y Xavier Rubio. Quizás debería añadir de qué partido era afín cada uno de ellos, pero como no estoy del todo seguro en algún caso, mejor abstenerme.
Y conviene también decir que todos ellos y seguramente toda la audiencia, sabían que el informe se presentó… y prácticamente no se ha aplicado.
Robert Casadevall, para que ningún despistado se perdiera, hizo una síntesis sobre lo que fue esa comisión, cómo surgió, que dictaminó y que ha pasado en el área de su competencia en los últimos 25 años. Lo que pasa es que, conocedor al dedillo de todo lo que decía y viéndose entre gente conocedora de los hechos, lo ha hecho tan rápido y sin grandes aclaraciones complementarias sobre la importancia o no de lo que iba diciendo y sus consecuencias que, para gente como un servidor, que sabe más o menos la tonada, pero ha olvidado en buena medida la letra, le dejó con unas cuantas dudas enquistadas, con lo que a lo mejor hasta malinterpreté ciertos aspectos. Pero vamos allá:
La comisión se formó en 2000 ante la decisión consensuada de todos los grupos parlamentarios. Previamente, en octubre de 1999 tuvieron lugar unas elecciones que se vieron muy diferentes a las de ocasiones anteriores. El PSC fue la fuerza que sacó más votos, pero CIU más escaños.
Había entonces cuatro leyes, de 1987, vigentes en lo que compete al tema de la ordenación del territorio, que asumían las Comarcas como entes no de división del territorio, sino de cooperación entre municipios. Una de ellas, la más rápidamente aplicada, fue la de la disolución del Área Metropolitana de Barcelona, pasando sus competencias a la Generalitat. Y seguían vigentes las Diputaciones, entidades que no cobran impuestos y, en cambio, reparten recursos.
Con respecto a los cambios habidos después del informe en lo que a Ordenación del Territorio se refiere, he anotado que comentó sobre todo una serie de decisiones de todo orden expuestas unos años después en el nuevo estatuto, el que fue tumbado por el Tribunal Constitucional, y una ley de 2013 que afectaba a los municipios, pero en un sentido más centralizador de decisiones que otra cosa. La creación el 2010 del Área Metropolitana, más grande que la anterior; la supresión del consejo Comarcal del Barcelonés ya bastante recientemente y una retahíla de pequeños cambios de detalle retorciendo leyes para intentar sortear al Tribunal Constitucional fueron algunas de estas medidas, completadas con la creación de alguna nueva comarca (Moyanés y Lluçanés de forma muy laboriosa y en el segundo caso aún inconclusa), la segregación del municipio de La Canonja, etc. El tema de las Veguerías, existentes sobre el papel, permanece aún encallado.
En su turno, Roca empezó diciendo la satisfacción que le producía estar ahí hablando de ese tema, porque aseguró que respondía a su verdadera vocación inicial, interrumpida. No dijo las razones de la interrupción, porque eran conocidas por todos.
Y fue soltando una serie de opiniones y reflexiones, de forma muy educada, pero sin pelos en la lengua, que me han hecho soltar la carcajada en más de una ocasión.
Empezó diciendo que se enfrentaron y ocasionaron una total discrepancia en todos sobre este tema, hasta el punto de que dos municipios le declararon persona non grata, aduciendo que se quería cargar su fiesta mayor. Eso lo tiene clavado como una espinita, porque aludió a ello más de una vez.
Recordó que la comisión tuvo como real promotor a la oposición, en la figura de Pascual Maragall.
Que les dieron para trabajar sobre ello sólo una frase, la del título de la comisión, sin ninguna aclaración adicional de ningún tipo, por lo que estuvieron mirando y analizando la frase por activa y por pasiva. Les encargaron, precisó, una revisión, lo que hace pensar que era porque no estaban satisfechos con lo que había, y esta revisión hablaba del “modelo” territorial, no de aspectos parciales.
Y tras esto pasó a defender su actuación, que dijo siempre tuvo como meta nunca olvidada proponer cosas posibles, factibles y que deberían irse introduciendo de forma gradual.
También me pareció oírle, en un momento en que no prestaba la atención debida, diciendo esa frase de Tarradellas que siempre repetía Antoni de Moragas, a quien le gustaba un montón: “Y sobre todo intentamos no hacer el ridículo”.
Con eso de ser prudentes, continuó, rebajaron el grado de las propuestas mucho. Por ejemplo: consideraban, tenían la evidencia, que los ayuntamientos pequeños no eran viables, por falta de recursos, y propusieron su supresión como tales. Pero del límite de 1200 o 2000 habitantes que discutieron como barrera limite inferior para su eliminación, lo redujeron en la propuesta hasta 250, y diciendo que podrían seguir manteniendo su personalidad, con su himno, bandera, etc., para que no se enfadasen. De la misma forma, no les pidieron que se agrupasen. Pero no fue suficiente…
Tras 25 años, remató, todo sigue prácticamente igual. Siguen existiendo muchos municipios sin capacidad para ejecutar lo más mínimo. Contó el caso de un alcalde al que le afectaba el tema éste actual de la infección del ganado vacuno, y le preguntaba que qué podría hacer, porque le pedían que censase todas las vacas afectadas, y no tenia a quien encargar el trabajo. Dijo Roca que le contestó que respondiera que no podía, a ver qué hacían entonces…
Explicó que no es un tema despreciable. Que muchos ayuntamientos pequeños, como tienen la prerrogativa, han ocasionado alguno de los desastres urbanísticos que lucen por el país, para tener ingresos, decidiendo subir la cota de sus construcciones, por ejemplo. Vamos, que tocar aunque sólo fuera el tema municipal, ya sería bueno. Pero él mismo se respondió: “pero no se atreverán…”
Sobre los otros aspectos que tocaron en el informe apuntó:
No ha notado esfuerzo alguno en dar poder político a los consejos comarcales constituidos. Ha ganado preservar a toda costa las competencias de las diputaciones, pese a que entonces todo el mundo las consideraba como el demonio, pero ahora, con eso de que son posiblemente benefactoras en forma de entregas de dinero para distintos proyectos, nadie. Por otro lado, ya en su informe pensaron en unas comarcas flexibles con el tiempo, porque las relaciones cambian.
Con respecto a las provincias, y contrariamente a lo que se suele creer, desveló que no existía ninguna objeción a cambiarles nombres y delimitaciones, pero que no ha habido interés en ello. Como no ha habido interés tampoco en fomentar de verdad las veguerías, que está convencido que nadie conoce, como se podría demostrar saliendo un momento a preguntar por la calle.
Siempre se ha dicho que todo eso no podía tocarse porque afectaría a los ámbitos electorales, pero ayer sostuvo que la estructura electoral podía haberse mantenido (distinguir entre áreas funcionales y áreas electorales, como luego dijo Rafael Giménez). No se probó.
A la pregunta de “¿y ahora que?”, Roca incidió en que todo lo que se haga debe ir forzosamente ligado a la reorganización de la administración, y que todo lo que se decida debería ser contemplando el financiamiento correspondiente. La digitalización cambia por fuerza enormemente, también, los temas territoriales. Con trámites on line no son necesarias, seguramente, tantos centros de tramitación como se pensaba.
Estuvo gracioso cuando señaló que nota una evidente tozudez en todos los partidos diciendo en sus programas que quieren cambiar la ley electoral (Catalunya, como señaló Xavier Rubio más tarde, es la única Comunidad Autónoma que no ha desarrollado su propia ley a partir de la estatal) y luego no lo hacen. Que viendo eso, sospecha que esa voluntad no deben creérsela ni ellos mismos.
Por el final de la sesión, Jesus Burgueño, que confesó no haber querido participar en estas sesiones aduciendo un fuerte cansancio personal al ver que no hay forma de mover nada, tomó la palabra para agradecer ponencias tan buenas y, a la vez, quejarse también amargamente de que, en áreas en las que hay un evidente margen de posibilidad de actuación (como el ya citado mapa municipal, o el cambio de la circunscripción de provincia a la de la comarca para establecer los representantes de las diputaciones), no hay forma que se decida nada.
Quizás para que no todo acabase con tanto golpe de pecho y desesperación, salieron voces proponiendo comisiones de técnicos que propusieran y divulgaran posibilidades existentes, y Xavier Rubio se puso poético hablando de lo hermoso que había sido el trabajo de la comisión, que calificó de una experiencia comprometida, hermosa y un auténtico privilegio.
Y todos recordaron emocionados a Enric Lluch, quien -recordaron- a los dos días de asesinado su hermano, se presentó en la reunión de la comisión para seguir trabajando en lo que se había comprometido.
Roca, Rafael Giménez (SCG), Robert Casadevall y Marc Martí (nuevo presidente -se estrenaba ayer- de la SCOT).


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