martes, 25 de marzo de 2025

Josep Maria Serena


He ido esta mañana al “Café de los Ingenieros” dedicado a Josep María Serena para aclararme sobre toda su carrera hasta ahora, pero sobre todo, porque fui compañero suyo de curso en la Escuela de Ingenieros, y quería ver qué decía sobre enseñantes, ambiente y demás de entonces. Sorprendentemente -porque desde entonces apenas si habremos cruzado un saludo en un par de ocasiones- al verme llegar me ha reconocido y venido a saludar, pero de la Escuela no ha dicho nada más, al margen de que acabó allí el 1976. Pero, en contrapartida, me he quedado pegado a la silla enterándome de cómo está la situación catalana -y mundial- en el tema del medio ambiente y energía que, como se verá por el repaso que ha hecho de su currículum, es el que le ha ocupado hasta hoy. El debate -bastante desalentador- sobre esos temas ha ocupado todo el coloquio posterior a su breve exposición, y supone toda la larguísima parte final de ésta ya de por sí larga crónica. Pero, en mi descargo, se trata de temas que nos tocan de lleno a todos. Haré dos partes, pues:
A/ Su currículum
Para hablar de la amplitud de intereses que le han movido, ha comentado que su proyecto final de carrera versó, preocupado por cuestiones sociales, en la detección de “Fetos de riesgo elevado” y que el de su doctorado fue dirigido por un catedrático de Física del Aire. Así mismo, que se licenció en ingeniería, químicas y Esade.
“El medio ambiente en España - ha empezado- fue cuestión de ingenieros”. Fue Alfonso Enseñat, un ingeniero, quien tras estar en Estocolmo hizo en España una Ley de protección atmosférica y, por esa ley, se creó un Centro de medio ambiente en la Escuela de Barcelona, donde Serena empezó trabajando.
Entró en el Consejo Municipal de Medio Ambiente de Barcelona en 1979, pasando una época según ha comentado extraordinaria, durante la que se pusieron en marcha, con fondos europeos, todas las infraestructuras aún actuales de Medio Ambiente.
Fundó en 1991 Auma, una consultoría de Medio Ambiente, donde se dedicaron a proyectos de toda clase.
Ha efectuado varias estancias en Estados Unidos, donde dice haber aprendido un montón. Estuvo en el Consultor Regional Plan Association, viendo boquiabierto los proyectos sobre residuos, impensables entonces por aquí, de la Ciudad de Nueva York. Ha hablado, por ejemplo, de un proyecto, el de Jamaica Bay, con la idea de ligar los parques naturales mediante un corredor para que pudieran ir de uno a otro los animales, que tuvo muy en cuenta en el Parque del Llobregat. También de Samuel Bosch, que en 1987 descubrió que el fibrocemento era cancerigeno. Sabiendo que el radón mata más que el tabaco (algo que poca gente, incluido yo, sabe), intentó actuar por aquí para atenuar sus acciones, pero confiesa que no se salió con la suya y por ahí sigue campando el peligro. También ha comentado que fue una vecina de despacho en NY la que demostró que el Diésel tiene partículas cancerígenas, probándolo en una mina de sal. Pero fue también en NY donde aprendió que tanto los gobiernos como las Universidades se venden por cuatro duros…
En Estados Unidos también ha estado en el GEF, el Fondo Mundial para el Medio Ambiente,el único organismo de las Naciones Unidas que invierte.
Con todo este bagaje le reclamó Pasqual Maragall, quien formaba parte y tenía la voz cantante en Metrópolis, una asociación de ciudades de más de un millón de habitantes, en la que participó en proyectos por todo el mundo, como el del cambio de la capital argentina a Biedma.
En 2015 entró en el campo de políticas sostenibles, con Teresa Ribera, y elaboraron el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Eenrgia y Clima), una hoja de ruta para la transición en el tema de energías hacia un entorno más sostenible. Confiesa que mucha cosa no se ha conseguido, como, sobre todo, la electrificación de la movilidad y de los procesos industriales.
Finalmente, aunque señala que se opuso fuertemente, pasó a ser Presidente del Consejo de Seguridad Nuclear. De ahí fue jubilado, por ley, a los 70 años.
Por último, nombrado Director General de Energía de la Generalitat, ha explicado varias veces que pidió recientemente seis meses para aceptar el cargo, poniendo unas condiciones para ello. Y que, aunque aún no ha convocado ni dicho nada a la prensa, como han pasado esos seis meses y no ve que se haya movido nada en la dirección que señalaba, el no reasumirá el cargo.
Este tema ha ocupado luego buena parte del coloquio. Dice que le sabe mal, puesto que existen en el departamento una serie de técnicos muy bien preparados, más que lo que se esperaba cuando entró. Pero que hay muy poco personal y un enorme trabajo acumulado. Que se debería simplificar el engranaje directivo y la tramitación de proyectos para que todo pueda funcionar como se espera. A eso volveremos.
B/ Cosas pescadas por el coloquio:
-Los contenedores para el reciclaje de vidrio lo pagaban inicialmente las compañías de reciclaje y les salía rentable. El dinero recogido por el ayuntamiento se pasaba a los barrios que más recogían.
-Europa supone el 8% de las emisiones de CO2. Aunque se puede hacer mucha cosa, hay poco margen de maniobra, y todo depende en el planeta de gigantes como Estados Unidos, China e India. El cambio climático, sin embargo, es un hecho, va a peor, y los países mediterráneos se cree que serán los que pagarán un peor precio. Además del incremento de las temperaturas ambientales, el tema más gordo es el del incremento de la temperatura del agua. Se habría de parar la emisión de gases ineludiblemente.
Sobre el tema de la electrificación de los coches dice que todo es ponerse a trabajar para ello. Que se deben adaptar las gasolineras y que en coches ya es fácil que tengan una autonomía suficiente. Que también, si hay voluntad, podrían adaptarse los camiones y funcionar con baterías electricas, y ha hablado del sistema que le enseñó el alcalde de Hamburgo , con recargas frecuentes en la autopista, por la que ya pueden circular.
-Ve, en cambio, la aplicación del Hidrógeno con cautela. Va para largo que tenga precios no tan altos, que lo hacen por ahora inviable. Deben mejorar y aparecer nuevas tecnologías para ello. Lo ve difícil para la navegación marítima y mucho más para la aviación. Y, en todo caso, ve que no sería hidrógeno, sino amoniaco. Pero que las cosas cambian: En 1979 las placas solares gastaban el 95 % de la energía que producían para su instalación y ahora eso ha mejorado un montón.
-Los títulos que estudiamos los ingenieros en su día no sirven ya hoy. La formación debe ser continua, sin reposo. Lo que sería imprescindible es no perder la visión general, ese ver todos los temas que actúan en un asunto de forma conjunta que nos caracterizaba profesionalmente.
-En cuanto a qué pueden hacer los ingenieros para desatascar todos estos temas acuciantes del medio ambiente y las necesidades energéticas, ha comentado que seguir haciendo buenos informes neutrales, monográficos. Que lo que quizás falta es una mejor comunicación. Que a ver cuando un informe científico se hace con la primera plana de un gran diario.
-Participó en el proyecto de trasvase de agua del Ródano, que fue finalmente desechado, cuando los campesinos de su cuenca estaban de acuerdo en ceder el caudal que superase un cierto volumen. Sería traer agua de la mayor fuente de toda Europa, los Alpes, donde nacen casi todos sus grandes ríos. Desde Cataluña se habría podido suministrar a toda la cuenca mediterránea española, ya que los trasvases internos entre cuencas, absolutamente necesarios, han arrastrado siempre tanta polémica y disputas. En su momento el coste del metro cúbico del Ródano se calculó que salía mucho más barato que el de desalinizadoras, que tienen, además, el problema de que no se pueden poner en todos lados. (Un asistente ha comentado, diciendo que no desvelaría la fuente, que en el pacto de investidura de Illa una de las condiciones fue que no habría ni el trasvaso de aguas del Ebro). Y el problema, pese a las recientes lluvias, es acuciante: cuando se lanzó la alarma y se propuso el transvase del Ródano, era contando con 8 millones de habitantes para Cataluña, que en poco tiempo pueden llegar a ser diez, y cada catalán consume 3,5 metros cúbicos de agua por día. Y se ha puesto a hacer cálculos terroríficos multiplicando por diez millones y comparando con el caudal del suministro planificado.
Por último, el tema que más diálogos ocasionó es la corta visión política sobre estos temas. Serena se desesperaba esta mañana explicando cómo los temas de energía se reparten y van pasando de una responsabilidad a otra, cuando debiera ser un tema que, como afecta a todos, debiera ser transversal, de una presidencia de gobierno o así. También que las Desi iones que no se toman ahora y que se van aplazando, están llevando a situaciones futuras seguramente indeseadas. Aquí juegan los plazos enormes para poner en marcha temas como el suministro de energía, que todos tienen sus protocolos muy estrictos que marcan unas antelaciones brutales.


 

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