Ayer, sesión de Engitren con Ismael Payá, descendiente de los fundadores de la marca de juguetes Payá, que fundó un imperio en Ibi (Alicante), ayudando al enorme creimiento de la población.
Dado lo especializado del grupo para el que iba la charla, se centró en la evolución del modelismo ferroviario, y es una lástima, porque todos los que tenemos una edad recordamos juguetes de Payà la mar de graciosos.
Quizás por pensar que se encontraba ante expertos ferroviarios, fue rápido y bastante brusco en su exposición, centrandose en si las ruedas estaban separadas de la tracción (con lo que si se desprendría una rueda se cambiaba y ya está)y cosas de este estilo, valorando los cambios técnicos que se fueron produciendo, y sólo identificando cada modelo con su número de serie, cosa a la que son tan aficionados los coleccionistas y que nos deja fuera de juego a los legos en la materia.
Se ve que los primeros trenes, ideados por un abuelo del ponente en los años veinte a imagen y semejanza de los que se traía de Alemania, competían en precio, pero no en calidad con sus modelos, pero en todo caso, con el tiempo, la calidad de las piezas era altísima, lo que las hace tener gran valoración hoy en día para los coleccionistas.
Es interesante lo que explicó sobre la actividad de la fábrica durante la guerra civil. Parece que fue confiscada en 1936, produciéndose una liquidación total de sus stocks. La fabrica, gestionada por miembros de la UGT, cambiaron la fabricación de juguetes de hojalata por la de monedas y balas. Sölo fabricaron un juguete, un miliciano, que se ve que, dado que no tuvo ningún recorrido comercial en la postguerra por razones evidentes, está buscadísimo y se paga mucho por él (por internet he encontrado una foto).
En la postguerra la familia recuperó la fábrica y reinició la fabricación de juguetes, teniendo un éxito tremendo. El abuelo del ponente estudió para ingeniero en la Escuela Industrial de Barcelona y un compañero que trabjaba en la Maquinista Terrestre y Marítima le facilitaba los planos de sus locomotoras, ayudando así a que los modelos reproducidos fueran muy fieles a la realidad.
En 1952 se inició la introducción del plástico. Y la familia siguió la fabricación hasta 1984, año en que se hizo con la fábrica una cooperativa, que parece que siguió trabajando hasta los años 90. Ahora ya no se fabrica ningún modelo ferroviario de juguete en España. Todas las piezas que se llegan a vender tienen un mínimo de 30 años. La marca Payá tuvo unos años de navegación en los que pasó por las manos, no sé si entre otros, de RBA, hasta que hace unos años la compraron y es propiedad de Ismael y su padre. Ismael tiene una tienda en la que vende objetos Payá que previamente ha comoprado y restaurado. Y dice que le funciona muy bien.
El miliciano, fabricado en la fábrica de Ibi durante la guerra tras su colectivización. (Foto de Miguel Lorenzo para El Periódico)








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