martes, 27 de abril de 2021

Procida, espejo de una capital (Ida Mauro)

Ida Mauro empezando por Milva y su Bella Ciao.

La sesión de ayer sobre “ciudades italianas’ en el Istituto Italiano di Cultura se inició con un inusitado brío, de forma prometedora. Ida Mauro, napolitana profesora de la Universidad de Barcelona, quiso celebrar una fecha de alegría antifascista como la del 25 de Abril reivindicando a la recién fallecida Milva y puso, para entretener la espera de los que asistían al curso por internet, una actuación suya cantando el Bella Ciao.
Luego, no sé muy bien cómo, ligó una de las versiones de la canción con los lugares del escritor Ignazio Silone (Fontemara), para recordar lo que le supuso a este antifascista la muerte de su hermano, Romolo Tranquilli, en 1932, en la prisión de Procida. Una Procida -continuó- donde se sabe que el Fascio ajustició a uno de sus habitantes cuando detectaron que oía la radio que el antifascista napolitano Carmine Cesare Grossi emitía desde Barcelona durante el verano de 1936.
“Procida, espejo de una capital” era el título de la conferencia, que intentaba disimular una trampa evidente: La isla de Procida es, con sus 4,2 Km2, un municipio, pero no -hoy ni nunca- una ciudad. Disculpado.
Tras situarnos la isla (cerrando por el norte, a un paso de la isla de Ischia, el Golfo de Nápoles), hablarnos de sus orígenes geológicos (que provocan los pavimentos basálticos grises de sus suelos y los amarillos de sus casas) y de sus músicas (la Procidana de la natural de la isla Concetta Barra, o la interpretada por la Nuova Compagnia di Cano Populare), entró directa en las fuentes sobre Procida.
Uno de los mitos originarios de la isla la pintan -explicó- como una sirena que incitaba al descanso, y ese fue, tradicionalmente, su cometido. La isla recibía a los visitantes napolitanos que acudían a pasar las tardes de domingo en verano. El resto del año la isla destacaba por el cultivo de la vid y por su escuela naval y astilleros, que le dieron toda una flotilla comerciante.
La silueta típica de su población más importante comporta la cúpula de Santa Maria, la iglesia de los marineros, si bien se hizo en 1880... La isla recibía los ataques de los sarracenos, por lo que la iglesia importante se trasladó junto al castillo, de ahí el nombre de Santa Margherita Nuova.
El cometario sobre Terra Murata le dio pie a hablar de la historia de los señores de la isla a través de los tiempos, con unos Señores de Ávalos (al parecer de origen gallego) que a través de las generaciones fueron constituyendo una fortaleza-palacio donde siempre residieron los virreyes y hasta reyes que iban a Nápoles.
Pero, destino muy común en edificios similares de islas por Italia, este castillo fortaleza pasó en 1815 a ser una prisión, ejerciendo como tal (recordemos a Tranquilli) hasta muy entrado el siglo XX, para quedar a continuación en medio ruinas, de las que parece le va a sacar la capitalidad cultural de Europa de este año, puesto que será su sede principal.
No se sabe que traerá esa capitalidad a una isla que, aunque ya había coloreado estrepitosamente sus casas -de una arquitectura popular muy interesante- de unos colores chillones más no poder, se había librado relativamente del turismo masivo.
Para acabar, Ida Mauro se acercó a la imagen literaria de la isla, que viene de la Graziella de Alphonse de Lamartine, quien había visitado la isla de joven y en 1859 escribe un recuerdo de juventud. En el cine, hubo de ser la Elsa Morante tan querida de nuestro Enrique Irazoqui la que la pusiera en el mapa con su “L’Isola di Arturo”, que llevó al cine Damiano Damiani en 1962.
Pero Mauro acabó realmente, ya que estábamos a un paso de la calle Roger de Llúria, mentando la Sexta Jornada del Decamerón de Boccaccio, y más concretamente a un Giovanni de Procida, enamorado de la hija del gobernador de Ischia raptada por el rey Federico de Aragón y a punto de acabar fatal si no es por la intervención de nuestro caballero.


Romolo Tranquili, el hermano de Ignazio Silone, fallecido en la prisión de Procida en 1932.

La Marina di Corricella, con las casas de colores que tanto llaman la atención al turismo, la Cúpula de la iglesia de Santa Maria, etc.

Santa Maria.

La Abadía de la Trinidad.

Santa Margaritha Nuova.

La fortificación-palacio de aterra Murata.

Hecha un desastre actualmente.

El patio tras haber sido una prisió

Más imágenes de la prisión abandonada, que se convertirá en sede central de la Capital de la Cultura Europea 2022.

Casas de Procida, de una arquitectura singula


El inicio de L’illa di Arturo (Damiano Damiani, 1962).

 

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