Palermo en Google Maps. El Palazzo dei Normandi en un extremo del eje de la ciudad antigua. Al otro extremo de ese eje, junto al mar, el Palazzo dei Chiaramonte.
Pues empezó, tras el frenazo por la pandemia, el IV Curso sobre ciudades italianas que organiza la Universidad de Barcelona para el Instituto Italiano.
En la sesión de ayer se habló poco de la ciudad elegida (Palermo), centrándose en dos épocas concretas (sXII y XIV) y dos elementos singulares de esa época (El Palacio de los Reyes Normandos y el Palacio Chiaramonte Steri, ambos situados en los dos extremos del eje de la ciudad medieval). La encontré, con su marcado detalle, más bien adecuada para una entusiasta ponencia en un congreso de historiadores de arte medieval, pero eso no quiere decir que en otra sesión no sea la cosa, hablando por ejemplo de la Roma de Nanni Moretti, totalmente diferente.
“Palermo ciudad de los reyes”, que así se llamaba la conferencia, la impartió Licia Buttà, una palermitana residente en Cataluña desde hace mucho, que da clases de Historia del Arte Medieval en la Univesidad Rovira i Virgili de Tarragona y que recientemente ha asesorado la restauración de las pinturas del techo de madera del segundo de los palacios mencionados.
Su tesis es que el llamado estilo normando con el que se construyó el Palacio de los Reyes no fue en absoluto un “estilo bastardo” como se le llegó a llamar, sino un estilo propio, que suponía la unión de las experiencias de los talleres bizantinos y egipcios. Y que fue ese estilo el que sirvió de referencia a Manfredi Chiaramonte (algo así como el representante del rey -aunque con ganas de serlo él mismo- en la ciudad) cuando dos siglos después construyó su residencia. Y que ambos se erigieron con un único afán: el de representación de su estatus.
Para demostrarlo nos pasó un pdf (no funcionó el PowerPoint preparado) lleno de imágenes con vistas generales de la Capilla Palatina y de curiosos detalles de las pinturas de las láminas de madera de su techo (s.XII) y con otro tanto de la posterior Aduana y actualmente rectorado de la Univesidad (s.XIV). Ambos detalles, por cierto, casi imposible de ver, por su pequeño tamaño, desde el suelo de las respectivas naves.
Solo cuelgo unas pocas fotos de las muchas que tomé de las imágenes que pasó, completándolas con lo poco que he encontrado por internet. Si ya suele quedar mal una foto efectuada enfocando a la pantalla de una proyección, si ésta no cubre el total de la pantalla (por el fallo del PowerPoint señalado) el resultado suele ser penoso. Prefierono no agotar más de lo debido.
La Capilla Palatina en la actualidad. Toda la decoración ha sido terriblemente restaurada en múltiples ocasiones. Techo Islámico y decoración bizantina. En el techo de madera, diminutas (del orden de 40x30 cm) pinturas contando múltiples historias
Licia Buttà mostrándonos la decoración de la Sala Ruggero del Palacio Real. Sus motivos: el placer (jardín con aves exóticas), el ocio (la caza), la ostentación del Rey.
En el techo de la Capilla Zoalatina, apenas visibles, estos detalles
El techo de la sala de representación del Palazzo Chiaramonte, recién restaurado.
En su techo, las pequeñas láminas con historias.
El general casado con Betsabé, mandado descuartizar en trescientos pedazos, arrojados a los cuervos
David espiando a Betsabé. El techo está dedicado a la justicia mostrando a David. Sus buenas obras, pero también las reprobables.
Comparación de una pintura del techo del Palacio del Chiaramonte con otra del Palacio de los Normandos.
David y la cabeza de Goliat.











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