Los habitantes del Condado de Treviño no van precisamente al hospital de Burgos a operarse...
Última entrada sobre la sesión de los geógrafos sobre cuestiones suscitadas por el coronavirus. En ésta ocasión sobre la presentación de Jesús Burgueño, que iba sobre divisiones territoriales.
Como miembro activo del “Informe Roca”, que propuso la creación de seis veguerías (luego, por la división de una de ellas, siete), Burgueño manifestó su satisfacción por el hecho de que por primera vez (y eso pese a la aprobación del Parlament y todo lo prometido y dispuesto en diversas ocasiones), muchos catalanes oyeran hablar, por ejemplo, de la existencia de la Catalunya Central. Aunque fuera por un tema sanitario.
En efecto, la Generalitat pidió aplicar como áreas de desconfinamiento las áreas sanitarias, que coinciden, salvo en pequeños aspectos, con las veguerías.
Previamente, también celebró que el gobierno admitiera una división de sus territorios en áreas diferentes de las provincias, entendiendo que así se lograba una mayor coherencia en el aspecto sanitario. Y que surgieran temas de división territorial enquistados, amarrados en una gran irracionalidad (condado de Treviño, que habría sido una animalada mantenerlo en el tema del desconfinamiento con el destino de Castilla y León.
Entró a saco contra la sorprendente decisión de considerar la veguería de Barcelona dividida en tres áreas sanitarias diferentes, cuando, pese a lo que se decía oficialmente, no es cierto que así sea para la Conselleria de Salut. Un error que conducía a la perplejidad de que la ciudad de Barcelona, cuya aglomeración urbana continúa sin solución de continuidad por norte y sur, quedase, según los reglamentos del estado de alarma, totalmente aislada. Como expliqué ya por aquí, comentó que le había costado saber de dónde venía esa división de un área en tres: de una división policial (de los mossos d’esquadra) efectuada para equilibrar zonas, escalafones y sueldos.
Por último, presentó un mapa muy interesante, señalando la incidencia de la pandemia por las diferentes áreas básicas sanitarias, que en caso de considerarse, habrían permitido al govern, con un poco de cintura, hacer la situación más soportable con antelación a bastante gente.
El despropósito de las supuestas tres (falsas) regiones sanitarias de la región metropolitana barcelonesa y de donde salió la idea: las áreas policiales.
La consecuencia de hacer pasar a la gente un cierto calvario por una decisión administrativa. Cruzando esa calle, la Riera Blanca, Barcelona (una acera) o Región Metropolitana Sur. Como la boca de metro estaba en la acera de L’Hospitalet, los habitantes de Barcelona, teóricamente, no podían alcanzarla. Por suerte no hicieron ni el mínimo caso.





No hay comentarios:
Publicar un comentario