La fotografía de Tomás Vidal es de Javier Coll, y la he sacado de la web Menorca info.
Hay cosas irreversibles, y la mas fastidiada, la más bestia e irremediable, la muerte. Nada que hacer, pero cuesta asumirla. Hará año y medio estábamos apuntados para pasar un fin de semana largo en la isla de Menorca. Uno de sus mayores conocedores, el geógrafo Tomas Vidal, iba a hacernos de cicerone. Había preparado un recorrido que creo comprendía alguna caminata por un barranco, visitar una casa y propiedad señorial, no sé si subir a ver la vista desde el monte Toro, observar la tipología de las ciudades de la isla y sus casas, ver algún talayot, y otras variadas actividades que ahora mismo no sé muy bien cuáles eran. Pero no se apuntó el mínimo número de personas de la Societat Catalana de Geografia indispensable para que salieran las cuentas y la visita se aplazó para otra ocasión.
No hubo otra ocasión. Tomas Vidal enfermó y al cabo de medio año falleció. Nos quedamos para siempre sin sus siempre reveladoras explicaciones, centradas precisamente en algo que tan bien conocía como su propio lugar de origen. Ayer redoblé la amargura que esa frustración me produjo. Era un acto de homenaje al catedrático en el Institut d’Estudis Catalans, y tuvo que ser ahí, con presencia de su mujer, admiradora y enorme cómplice Rita y otros allegados, además de una amplia representación de universitarios de su especialidad, donde me enterase de que su primera vocación no era precisamente la Geografía, sino el cine. Después de haber compartido mesa en bastantes viajes y salidas geográficas hablando de todo lo divino y humano, por increíble que pueda resultar, considerándome yo también por buen aficionado al cine, no había salido el tema en ninguna conversación.
La primera pista la dio ayer Vicenç Rosselló, quien se entretuvo en resaltar, además de frases de Vidal sobre diferentes mapas de los que habla en el tomo XXI de la Enciclopedia de Menorca a ellos dedicada, una serie de opiniones suyas sobre “El vent de l’illa”(Gerardo Cormezano, 1988). No sabía de su cinefilia, había señalado al principio de su intervención Rosselló, haciéndome, extrañado, aguzar el oído...
Francesc Nadal, al que le tocó hablar de la cartografía editada, puesto que de la manuscrita ya se había encargado Rosselló, también hizo una mención al hecho de aunar afición al cine y a la geografía, pero fue Miquel Àngel Casasnovas, en una intervención de la que sólo pude oír su inicio, pues debía estar al poco rato en otro sitio y tuve que marcharme, quien desveló que Vidal ya tenía decidido ir a vivir a Paris para estudiar allí cine. Eran los primeros años 60, lo supongo conquistado por la fuerza de arrastre del vendaval desatado por los jóvenes cineastas de la Nouvelle Vague, y por esa razón haber atado su futuro al IDHEC parisino. Un par de motivos personales intervinieron a la contra entonces y Vidal -quién se ve que luego sólo volvió a ello con el rodaje de un documental sobre su isla que me gustaría mucho ver-, truncó su carrera cinematográfica parisina para dedicarse al estudio de la Geografía.
Por lo demás, con el recuerdo de Tomás Vidal siempre presente, la sesión fue principalmente de cartografía menorquina, “una de las más caras”, según dijo ayer Rosselló que le comunicó una vez Vidal con un brillo en los ojos típico de quien ha sido alcanzado por el virus de su coleccionismo y seguimiento, “porque la cartografía, siempre escasa, la compran los locales, pero en Menorca la compran los locales, los británicos y los turistas”. Así, se mencionó largamente un mapa que Binimelis habría hecho entre 1570 y 1590, los elaborados por los británicos dueños de la isla en el s. XVIII como consecuencia de la guerra de secesión, etc.
Y hubo oportunidad de que Rosselló volviera a explicar su teoría de que la isla de Menorca, tan frecuentada luego gracias a la bondad de su puerto natural de Mahón, fue una isla sin población antes del neolítico por el sencillo hecho de que “no se veía”.
El último libro escrito por Vidal, recientemente publicado: un tomo de la enciclopedia de Menorca.
En el Institut d’Estudis Catalans, Rosselló, Oliveras, Casasnovas y Nadal, ayer durante el acto de la Societat Catalana de Geografia en homenaje a Tomas Vidal.



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