Hasta un cierto tiempo antes no sabía que la biblioteca donde daba una charla Victoria Combalia era la del Campo Freudiano de Barcelona, que es un sitio que, leído así - ¡qué quieres que te diga!- impresiona a un tipo como yo, lego total en ese tipo de disciplinas. Todavía más si luego le añades que lo que son de verdad de verdad sus habituales, que organizan actos como éste de ayer, es freudianas (hasta casi el momento del inicio del acto pensaba que todo eran mujeres, para finalmente ver que llegaba algún otro hombre para acompañarme), sí, pero de tendencia lacaniana.
El acto en cuestión venía a ser, en realidad, la presentación del libro “Parejas célebres. Lazos inconscientes”, de Dalila Arpin, para la que habían preparado todo un dispositivo en forma de diálogo con Victoria Combalía, centrándose básicamente en la figura de su biografiada Dora Maar.
A la izquierda de Vds, pues, la especialista en psicoanálisis y, para seguir el estereotipo, argentina, Dalila Arpin. A la derecha, Victoria Combalía, conocedora a fondo de la vida y obra de Dora Maar y de muchos otros artistas o, para lo que nos reunía ahí, artistas y parejas de artistas.
Me pareció muy curioso que, además de la cantidad de datos de primera mano sobre Dora Maar que fue ofreciendo Victoria Combalía, aunque se presentó como desconocedora grande del psicoanálisis, fue dando pie, incidiendo en lo que veía podía servir para ello, a un análisis psicoanalítico que a su vez fue emprendiendo Dalila Arpin. Tomé algunas notas de lo que fue saliendo de la boca de Arpin, envuelta en un mundo en que cualquier aspecto puede ser tomado como totalmente revelador, asociado a sus teorías. Todas ellas las iba diciendo en cada ocasión en la que el relato de Combalía se prestaba a ello con una entradilla que llegó a divertirme: “Es interesante para nosotros...”. Aclaro: ese nosotros se refería a los lacanianas. Los puntos que anoté o retuve:
-El amor al padre, primera marca lacaniana.
-Cuando Combalía señaló que Dora Maar había vivido sus amores con Picasso con sufrimiento y una enorme sumisión, Arpin dijo que esa continua búsqueda de mujeres por parte de Picasso indicaba que, en realidad, le atemorizaban (!)
-El punto polémico saltó cuando Arpin quiso apoyar su aseveración anterior aludiendo a cómo de feas y destruidas (sic) pintaba en revancha Picasso a sus Bellas mujeres. Ahí Combalía, muy educada, le contestó que en eso seguramente influía mucho más que Picasso había sido uno de los inventores del cubismo, y que en cuadros cubistas hay pintadas mujeres, pero también todo tipo de objetos... y hombres. No puede decirse que lo que practicaba Picasso en su pintura era descuartizar mujeres, sino más bien Cubismo.
-Una escena relatada por Victoria Combalía correspondiente al primer encuentro, en un café, entre Picasso y Dora Maar, en la que está última iba jugando con su navajita, pinchando entre sus dedos, dio ayer mucho jugo en la casa de los freudianos. Salió por ahí la ausencia del padre de la fotógrafa, su guante, guardado como fetiche por Picasso (“Para los hombres el amor es fetichista. Las mujeres, en cambio, son erotónomas, que quieren que les amen)
-El padre espiritual que adoptó Dora Maar en los años 50 (el muy tradicionalista Dom Jean de Monleon) dio de sí también bastante. Fue alternativamente el padre que buscaba (la frase: “como no podía agarrar al padre, lo hizo con algo muy de su madre, la religión”) y el sustituto de Picasso. Luego se acordó que, para los psicoanalistas, de natural incólumes a la religión, era mejor abrazar una sotana que una camisa de fuerza.
-Una cierta bajada de tono en la asignación de las dos o tres causas que los freudianos lacanianos asignan a todos los fenómenos psicóticos se dio cuando Danila Arpin señaló que posiblemente tan importante como la ruptura amorosa con Picasso en los trastornos mentales de Dora Maar, una mujer desde siempre frágil, fuera el que la muerte de su madre tuviera lugar precisamente mientras estaba teniendo una conferencia telefónica con ella. Todos acordamos, y ella la primera, que una situación de éstas queda ahí grabada a fuego, por lo impresionante.
Acabo aquí. Me resultó una forma divertida de explorar y seguir el relato de Victoria Combalía sobre Dora Maar. Si alguien quiere entrar en detalles, ahí está esperándole su libro sobre ella, con la historia completa. Dio, por cierto, dos noticias al respecto, todas ligadas con Francia: una primera que en la traducción al francés recién acabada de su libro incluye algún detalle nuevo, que ha podido averiguar en los últimos tiempos. La segunda, que el 5 de junio se inaugura una macro-exposición sobre Dora Maar en el Centre Pompidou, en la que ha colaborado, que será todo un acontecimiento.
La foto con la que, al menos de momento, el Centre Pompidou anuncia la exposición Dora Maar que abrirá en junio.




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