jueves, 11 de octubre de 2018

Cataluña ante el reto del s.XXI. El valor de la historia (José Enrique Ruiz-Domènec)


Le saqué una foto que no me atrevo a colgar. Está de perfil, como si posase para aparecer en una serie de monedas que se debieran acuñar. Aunque en el fondo creo que hasta le podría llegar a gustar, pues liga absolutamente con ese juego que desarrolla en todas sus charlas de enorme modestia y, al mismo tiempo, dar elementos para ser alzado al pedestal.
José Enrique Ruiz-Domènec inauguró ayer el ciclo de conferencias “Pensar la Historia” (que traerá por aquí a historiadores como John Elliot) con la conferencia “Cataluña ante el reto del s.XXI. El valor de la historia”. Su aparente -algo irónica- modestia le hizo decir (sonrisa de satisfacción al ver que eso provocaba las risas del auditorio) que estaba ahí únicamente como telonero.
Tras mencionar a los que les seguirán en próximas ocasiones, se puso serio, señalando que estaba observando “el final de una retracción del conocimiento de la Historia”, lo que nos supondría una gran suerte, puesto que podremos entonces acudir a ella en situaciones de encrucijada como la actual, para clarificarnos un poco y quizás iluminarnos y poder salir airosos de la misma.
Justo entonces, cuando empezaba a hablar de Tucídides, con el que, para su satisfacción, le habían comparado, se empezaron a oír unos aplausos, coronados con un enfervorizado cántico conjunto de Els Segadors. Aunque cercana se trataba de otra reunión, sin duda.
Antes de entrar en materia (que sólo lo ha hecho por el final y someramente), ha acusado a los habitantes del mundo actual de un enorme cortoplacismo, seguramente influido por el horizonte más lejano que se contempla, que suele coincidir con el de las siguientes elecciones. Una característica esa que hace que no se piense nunca en el necesario largo plazo, ni hacia atrás -¿qué pasó en esa circunstancia parecida?- ni hacia adelante. Y es una lástima, ha seguido, porque la Historia, bien analizada, puede suponer un relato absolutamente clarificador cara al futuro, frente a cosas como, por ejemplo, la novela histórica, que suele ser todo lo contrario.
El meollo de su conferencia se encuentra en un librito suyo reciente, “Informe sobre Cataluña” (Taurus y Rosa dels Vents), donde navega por trece momentos decisivos de los trece últimos siglos de historia de Cataluña. Ha detallado algunos de esos primeros momentos de referencia (La visita de un abasí barcelonés a Carlomagno, para hacerle una propuesta; Ramón Berenguer III firmando un tratado con los reyes de Sicilia, luego rectificado por su hijo, Ramon Berenguer IV; cambio de dinastía, compromiso de Caspe, rechazo al contestable; Jaume I el conquistador moribundo, una historia -ha señalado- muy tergiversada por los románticos; 1492- 1505, en que se vuelve a casar el rey viudo; 1640-1659, con La Paz de los Pirineos; 1700-1714; etc, para luego sólo mencionar otros momentos posteriores de la historia hasta llegar al periodo 2012-2018.
Para ver cómo puede llegarse a pensar que con sólo el estudio de las circunstancias y salidas que se dieron en esos momentos (que resultaron positivas o negativas para el país) puede uno iluminarse y ver con cierta claridad cómo podría resolverse lo planteado en el momento actual, habría que comprar y leer el librito. Yo no acabo de hacerme a la idea.

 

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