domingo, 8 de diciembre de 2013

Xavier Monteys


Disfruto un montón oyendo a Xavier Monteys hablando de arquitectura, o leyendo sus críticas del “Quadern” de El País. Tres de éstas, de las que más me quedaron grabadas, precisamente, han constituido el núcleo de su conferencia de hoy dentro del ciclo “Ara Crítica” que organiza Arquin FAD en el espacio de Trespa, junto al Mercat del Born, en Barcelona.
La primera sobre la plaza, “casi involuntaria” que ha surgido entre la Biblioteca de Blanquerna, el teatro del CCCB y el Dispensario Antituberculoso de J. L. Sert (“A ver quien es el guapo, después de tanto estudio sobre el GATCPAC, que tiene el valor de reparar ese edificio, ahora que ha quedado con el culo al aire”).
La segunda sobre la Plaza Lesseps (“Una plaza no es las cositas que se ponen en ella, sino el fondo, las fachadas que la rodean”).
La tercera sobre el atentado perpetrado por Apple, dando “trasparencia” al edificio de Eusebi Bona en la Plaza Cataluña (“una obra de arquitectura diplomática, que no velaba por ella misma, sino por la plaza”).
Pero no sólo ha hablado de eso, claro está, sino que, a medida que se le iba ocurriendo, ha ido hablando de todo, muchas veces brillantemente, provocando hasta la carcajada (como cuando ha recordado y hecho suyo el lema del anuncio de un reconstituyente de su infancia: “Si quieres estar como un toro, no comas toro, come lo que come el toro”), otras veces emocionando, como cuando ha recomendado efusivamente “En la ciudad del mañana”, la correspondencia entre Hermann Henselmann, arquitecto jefe del Berlín de la DDR, y la escritora Brigitte Reimann, surgida a través de esa pregunta de ¿Se puede besar en Hoyerswerda?

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sobre la guerra Irack-Irán

El inicio de la guerra fue la invasión por parte de Irak de la región de Shatt al Arab, quizás pensando Sadam Hussein que en ese momento ten...